miércoles, 4 de diciembre de 2019

Una sociedad injusta.- El fracaso escolar . .


 “Una carnicería”

Editorial, por Serge Halimi, diciembre de 2019

Mondiplo

Nadie podía envidiar la suerte de Nathalie Dompnier, presidenta de la Universidad Lumière Lyon-II, cuando tuvo que comentar la inmolación a lo bonzo, el pasado 8 de noviembre, de uno de sus estudiantes. Con su gesto, Anas K., de 22 años de edad, pretendía protestar contra la miseria y falta de salidas de su condición social. Tenía que trabajar y al mismo tiempo estudiar; había suspendido los exámenes; le habían retirado la beca. Decidió, según las palabras del tunecino Abdel Razzaq Zorgui, que también se inmoló en diciembre de 2018, “hacer la revolución él solo”.

Los jóvenes de entre 18 y 24 años constituyen el grupo de edad en el que más ha crecido la tasa de pobreza. Como recuerda Dompnier, la precariedad “no permite estudiar en condiciones serenas”. Cinco meses antes de la tentativa de suicidio de Lyon, un dictamen oficial advertía de que el trabajo asalariado de los estudiantes, cuando supera determinada duración, “lo que suele ocurrir en el caso de aquellos que no cuentan con becas suficientes o ayudas familiares, los expone a un mayor riesgo de fracaso en los estudios” (1).

Muchos de ellos también tienen hambre, duermen en la calle, no se cuidan. Con los ínfimos medios con que cuenta su Universidad, Dompnier sostiene que ella “no podrá hacerlo todo” por ellos. Y resalta la existencia de “una unidad de apoyo psicológico”, del “teléfono de la esperanza” y del “ultramarinos solidario” (Le Monde, 16 de noviembre de 2019). La ministra de la Educación Superior e Investigación de Francia, Frédérique Vidal, presume de haber “aumentado la cuantía de las becas” (un 1,3%, en realidad, es decir, el nivel oficial de la inflación). No obstante, va a “repensarlo todo”, aunque, “evidentemente, llevará tiempo”. Por ahora, promete que este invierno se dejará de expulsar a los estudiantes sin recursos de las ciudades universitarias…

Sucede tanto con la universidad, como con el hospital, la agricultura, los bomberos, la escuela, el estado de los puentes. Tanto en Francia como fuera de ella. Treinta y cinco años de privatizaciones, de retrocesos en la gratuidad, de recortes de las ayudas, de controles puntillosos en todos los ámbitos –gracias, Internet– tienen, como resultado, una sociedad bajo presión, aturdida, consumida, que está quemando sus últimos cartuchos. Una sociedad con sectores enteros que claudican. A intervalos regulares, hace constar su agotamiento, expresa su cólera (2). Poco a poco, resiste la violencia que los partidos del gobierno se empecinan en infligirle pese a todas las alternancias políticas. En el programa de las últimas “reformas”, o de las próximas: el descenso de las ayudas al alquiler, un nuevo retraso de la edad de jubilación, la liberalización del trabajo nocturno, la restricción de la ayuda médica estatal o el endurecimiento de las subsidios por desempleo. “Una carnicería”, según la propia confesión del representante sindical Laurent Berger.

Un joven que sacrifica su vida como se hace en los regímenes autoritarios, manifestantes que pierden un ojo, una mano, durante una carga policial, panfletistas de derechas que anuncian la guerra civil… Las próximas semanas, tendrán lugar en Francia varias movilizaciones de huelga. ¿Si fracasan, dónde estaremos el año que viene?



(1) Marie-Hélène Boidin Dubrule y Stéphane Junique, “Éradiquer la grande pauvreté à l’horizon 2030” (PDF), Consejo Económico, Social y Medioambiental, París, 26 de junio de 2019.

(2) Véase Bernard Cassen, “Cuando la sociedad dice ‘no’” (así como el dosier), Le Monde diplomatique en español, enero de 1996.


Que diferente el análisis  aquí  en  España .. La culpa la tiene la enseñanza  (?)


 Nota del blog .-
Ya desde el final de años   1970 , un gran sociólogo francés especializado en enseñanza , Pierre Bourdieu   , demostró con base estadística  que la enseñanza en Francia no cumplía  con las  expectativas de movilidad y ascenso social , , al demostrar cómo se hacía la selección de élites por las élites mismas y como se reproducían  y seleccionaban  así mismas a partir de la "clase"  y de su lenguaje  y como eran excluidos otros lenguajes  de " clase "(baja) sociales, en todo el sistema de selección funcionarial y administrativa . Lo cual provocó un escándalo,  incluso entre  el Partido Comunista al demostrar lo mal que lo tenían los hijos-as de  los  obreros-as . Y que la enseñanza  en Francia  no cumplía con la ilusión  que decían que cumplía , la movilidad social ascendente. España no es diferente, la reciente crisis bien demostró el fracaso de nuestra élites. Y a la UE  va por el mismo camino.
 El sistema de enseñanza tradicional logra producir la ilusión de que su acción de inculcación es enteramente responsable de la producción del habitus culto y que su eficiencia diferencial se debe a las aptitudes innatas de los que la reciben, por lo tanto, es independiente de todas las determinaciones de clase. Sin embargo, la escuela tiene por función confirmar y reforzar un habitus de clase que, por estar constituido fuera de la escuela, está en la base de todas las adquisiciones escolares. De este modo, contribuye de una manera irremplazable a perpetuar la estructura de las relaciones de clase y, al mismo tiempo, a legitimar disimulando que las jerarquías escolares que produce reproducen las jerarquías sociales.  

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