miércoles, 31 de agosto de 2022

El gas y la destrucción de Siria

 

"Guerra mundial de gas", uno de los factores de la destrucción de Siria


El 19 de enero de 2011, Siria e Irán firmaron un acuerdo para construir el Gasoducto de Amistad, de 2.000 kilómetros que llevaría el gas natural iraní desde el campo de South Pars, el más grande del mundo y que comparte con Qatar en el Golfo Pérsico, al mediterráneo sirio cruzando Irak. Irán, la primera reserva mundial de gas, pretendía, también, alcanzar los mercados europeos, en una segunda fase del proyecto.

Arabia Saudí y Qatar, de forma paralela, habían diseñado un gaseoducto también al Mediterráneo, con el objetivo de reemplazar a Rusia. Para ello, deberían derrocar al régimen "chiita" de Damasco, impidiendo el plan de Teherán.

A ninguno le dio tiempo para terminar los detalles de sus estudios: empezaron a estallar los primeros coche-bombas en Damasco (que "coincidieron" con el traslado de Robert Ford, el embajador de EEUU en Irak a Siria), y luego todo se desmoronó.

El aplastamiento de las protestas ciudadanas contra las políticas de la dictadura de Bashar Al Asad fue aprovechado, tanto por los regímenes igual de corruptos y déspotas de la región, como por el imperialismo estadounidense. El plan de Washington en Oriente Próximo ha sido y es eliminar los rivales de Israel (que no ha dudado de utilizar a Daesh, como la palanca) para "siempre" convirtiéndolos en estados fallidos y mini-estados débiles, vía su desintegración en líneas religiosos y étnicas. Hasta hoy lo ha conseguido con Irak, Libia y Siria, que no es poco.

El ruido tanto de las bombas como de la inventada "crisis de refugiados" ocultaron las 1+12 razones (y aquel gaseoducto fue uno de ellos), de una docena de países que intervinieron en el conflicto.

El gas y el petróleo sirio

Las reservas de gas en este país no eran considerables (ostentaba el puesto número 40 en la categoría mundial), hasta el descubrimiento de 1.700 millones de barriles de petróleo y 3.5 billones de metros cúbicos de gas natural, en 2009, en el Mediterráneo Oriental, que comparte con Israel, Chipre, Líbano y Gaza. Con el actual nivel de consumo ciudadano, el Gobierno sirio calcula que, incluso sin este hallazgo, había bastante gas para abastecer al país para los próximos 64 años. Sin embargo, la guerra, cuyos principales beneficiarios han sido EEUU, Israel y Rusia, ha privado a Siria de sus recursos fósiles. El país árabe-kurdo, que era autosuficiente tanto en la producción de electricidad como en el combustible diésel para sus fábricas, ahora depende del gas egipcio, que le llega del Gasoducto Árabe de 1.200 kilómetros, que cruza Jordania y Líbano. La parte siria del gaseoducto ha sido atacada varias veces con bombas y cohetes dejando a la mayoría de los hogares, así como hospitales y otros espacios públicos, con unas pocas horas de electricidad por día. La carestía de combustible obliga a millones de niños a recorrer kilómetros a pie para llegar al colegio, y llevar abrigo y gorro en casa en los duros inviernos sirios.

Bajo el pretexto de que "Gaza está gobernado por un grupo terrorista, el Hamas", "Siria es una dictadura" o que "en el gobierno del Líbano participan los terroristas de Hizbolá", Israel ha conseguido, por el momento, privar a sus vecinos de recursos que les corresponden legalmente.

El saqueo de los recursos sirios

"Siempre he dicho: quédate con el petróleo[sirio]. Y queremos quedarnos con el petróleo, 45 millones de dólares al mes", dijo sin rubor el presidente de EEUU, Donald Trump, en octubre de 2019, como si de un vulgar jefe bandido se tratara. La cifra coincidía exactamente con la que en 2015 el propio EEUU denunció como las ganancias del grupo terrorista Daesh de la venta del petróleo sirio. Según Damasco todo el petróleo que se produce actualmente en el este de Siria, -que está bajo el control de EEUU y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) que patrocina-, unos 70.000 barriles al día, está siendo robado por EEUU, y exige, junto con China y Rusia, detener de inmediato la exportación ilegal de productos agrícolas y petróleo sirios. 

En 2015, Rusia acusó a Turquía de ser el socio comercial de miles de millones de dólares del atraco de Daesh al gas sirio. El viceministro de Defensa ruso, Anatoly Antonov, señaló directamente a la familia de Tayyeb Erdogan de estar involucrados en el negocio: "su hijo dirige una de las mayores compañías de energía, y su yerno ha sido nombrado ministro de energía", reveló.

Siria alberga unos 2.500 millones de barriles de petróleo en el este del país, cerca de la frontera con Irak. La industria petrolífera, que siempre es pública, ha estado bajo el control de la familia corrupta de Assad, que contrataba a compañías (principalmente europeas) como Shell y Total para su explotación. Antes de la guerra, Siria producía 406.000 barriles por día.

Entre 2014 y 2017 fueron los grupos terroristas "yihadistas" que se quedaron con el petróleo sirio: los trasladaban en camiones cisterna a otro de sus patrocinadores, Turquía, y una vez refinado, los turcos destinaban el Oro Negro del pueblo sirio al consumo interno o a la exportación por los puertos de Ceyhan o Dortyol rumbo a mercados europeos, que obviamente sabían su procedencia, a pesar de las sanciones occidentales sobre los productos de este país.

Las severas sanciones de EEUU y Europa (intensificadas con la "Ley César", en 2019), que aparentemente pretendían "obligar a Asad a que respete los derechos humanos" (mientras reciben en la alfombra roja a los jeques destripadores saudíes), en realidad tenían el objetivo de destruir y desgarrar a la sociedad siria y quedarse con sus recursos naturales.

El 16 de agosto, los medios sirios que, en una sola semana, 398 camiones con bandera de EEUU y llenos del petróleo de contrabando pasaron el cruce ilegal de Al-Walid o Al-Mahmoudieh a Irak, para descargarlos en sus bases militares, en este otro país, la tercera reserva mundial del petróleo, colonizado por EEUU e Irán, desde 2003.

Donde hay algo de petróleo, gas y agua, el Ejército de EEUU (y también de Francia, Reino Unido y Alemania) ha instalado una base militar, un total de 24, según Rusia, rodeando como anillo la parte oriental del país: El campo de petróleo Al-Omar, el más grande en Siria, que en 2010 producía 30.000 barriles, y también tiene una importante instalación de gas, fue severamente dañado por los ataques de EEUU, hasta que en 2017 ha sido ocupado por sus tropas, que nada más llegar expulsaron a los vecinos, y confiscaron sus casas de la zona Zhiban, para levantar allí otra de sus bases ilegales: en los campos de petróleo y gas en las provincias de Deir ez-Zor y Haskeh; Al-Shadadi; Haql al-Omar; Tal Bédar, cerca de la presa Al-Basl; Hemus, a pocos kilómetros al aeropuerto de Qamishli; la de Al-Madinah Al-Riyaziyah, etc., etc., el imperialismo hace su agosto.

En 2020, y como señal de que EEUU, el bombero pirómano, que ha creado el "yihadismo universal" con cinco propósitos, planea mantener la ocupación de Siria para un largo tiempo y romperla en pedazos, el gobierno norteamericano concedió un permiso a la empresa compatriota Delta Crescent, para firmar con las FDS un contrato de explotación y exportación de petróleo del norte de Siria. Delta, según el diario estadounidense Político, había sido denunciado en Dakota del Norte por contratar seguridad privada sin licencia y reprimir las protestas contra el oleoducto Dakota Access. El atraco a mano armada y a plena luz del día de estos recursos obligó a la compañía saudí Aramco a desmentir las noticias de la agencia de noticias turca Anadolu de haber enviado ingenieros (junto con Egipto) a los campos de petróleo de Al-Omar, montados en los helicópteros estadounidenses, en una misión oficial para desarrollar y rehabilitar aquellos pozos.

En cuanto a Rusia, desde su entrada militar en el conflicto sirio en 2015, ha firmado contratos para la extracción de gas y petróleo sirios en el mar Mediterráneo, donde ha instalado su única base militar en Oriente Próximo, ubicada en la ciudad de Tartus.

EEUU también se lleva el trigo sirio: la provincia de Hasaka, el mayor productor de trigo del país situada en Este del Éufrates, está ocupada por los invasores. Desde allí, los cereales robados son transportados a Irak para su venta o el consumo de los soldados. Antes de la guerra, este país exportaba a Europa parte de los 4 millones de toneladas de trigo que producía, ahora las tiene que comprar en el extranjero.

Hoy es Turquía quien planea atacar el norte de Siria, bajo el oxidado pretexto de desmantelar bases terroristascon el fin de anexionarse la región rica del país vecino.

Pero, EEUU no se irá de Siria, desde donde pretende crear un (imposible) Estado kurdo, uniendo esta región con la zona kurda de Irak, y así desintegrar ambos países, tras organizar un otro baño de sangre.

La guerra ha matado alrededor de medio millón de sirios, ha desmontado la vida de 17 millones de seres humanos, causando además unas pérdidas directas e indirectas de 105.000 millones de dólares a la nación. Hoy, la guerra continúa: cada semana el país es bombardeado por Israel y EEUU, que intentan eliminar a sus rivales iraníes. Ya fuera de los focos de los medios, los sirios se preparan para combinar el hambre que sufren con el frío invernal que se avecina, sin alimentos ni combustibles suficientes. 

 Fuente ..

«Guerra mundial de gas», uno de los factores de la destrucción de Siria – Punto y seguido (publico.es)

Covax, ¿fracaso para quién? .

 


Corrupción en el Fondo de Acceso Global para Vacunas de la ONU 


La semana pasada el gobierno de México anunció que iniciaría una demanda contra el Fondo de Acceso Global para Vacunas contra Covid-19 (Covax, por sus siglas en inglés) por no entregar millones de vacunas comprometidas, pese al pago adelantado por 160 millones de dólares que realizó México en 2020.

Faltan entregar vacunas por valor de 75 millones de dólares. Covax ha distribuido a nivel global menos de la mitad de lo que se comprometió tanto sin costo a países de menos recursos como a los que realizaron compras anticipadas.

¿Covax es un fracaso? Sí, lo es para atender la pandemia Covid-19, para la salud pública y para cuidar a quiénes más lo necesitan. Por el contrario, para las trasnacionales farmacéuticas Covax ha sido una maravilla, en consonancia con los objetivos de los actores privados que lo fundaron. Pese a que distribuyó menos vacunas, no bajó las ventas de las transnacionales: fue un negocio adicional para las farmacéuticas que así vendieron más en ventas bilaterales a los países, imponiendo injustas condiciones. Se aseguraron, gracias a Covax, que las vacunas a países que no podían pagarlas fueran de todos modos pagadas a las empresas por gobiernos e instituciones públicas.

Al contrario de lo que muchas personas perciben, Covax no es un mecanismo de Naciones Unidas ni de su Organización Mundial de la Salud (OMS). Pese a que casi 80 por ciento de su presupuesto proviene de gobiernos, la OMS apenas tiene un lugar secundario y en minoría, junto a los coordinadores reales de Covax, que son la Alianza global para la vacunación (Gavi) y la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI, por su sigla en inglés). Ambas alianzas público privadas son controladas por sectores privados, fundadas y financiadas en primer término por la Fundación Bill y Melinda Gates.

El problema fundamental de Covax no es ineficacia, sino que nunca se pensó para el interés público. Se ideó y planificó para favorecer el lucro corporativo, representado en Gavi y CEPI y directamente por la gran industria farmacéutica y otras que se sentaron a la mesa y decidieron estructuras, objetivos y modos de funcionamiento de este mecanismo.

Como explica el experto Harris Gleckman –antes funcionario de ONU– en su reporte sobre Covax, éste fue creado como iniciativa comercial contra la salud pública, justamente para evitar que se creara un mecanismo público de Naciones Unidas, donde las corporaciones e intereses de lucro (aunque pueden cabildear) no hubieran podido sentarse en pie de igualdad y en mayoría, como lo hacen en Covax. Refiero esto en un artículo anterior (https://tinyurl.com/2a494rna).

Declarada la pandemia global, todos los países requieren acceso lo más rápido posible a prevención y tratamientos. Ante esa situación, para obtener los mejores resultados para la mayoría de las poblaciones, la producción y diseminación más segura y efectiva, se debería acudir principalmente a los sectores públicos y nacionales de salud y de investigación, compartir conocimientos y opciones, producir o coproducir tratamientos (no sólo vacunas) en forma amplia en todos los países que tengan la capacidad y/o apoyar la creación de capacidad en más países, para habilitar el mayor alcance global. Esto, además, hubiera fortalecido los sistemas nacionales de salud a corto y largo plazos. Se hubieran podido considerar diversos tratamientos y producir vacunas convencionales basadas en metodologías probadas, en lugar de experimentales, transgénicas y patentadas.

Ante situaciones de emergencia sanitaria, hasta la Organización Mundial de Comercio prevé en sus reglas excepciones por motivos de salud pública, en este caso, suspender las limitaciones de patentes de todos los tratamientos para que se puedan producir en más países y para bajar costos. Excepciones a las que la gran farmacéutica y sus países sede se opusieron fieramente.

En lugar de actuar para el interés público, lo único público que le interesó a Covax fueron los fondos gubernamentales, que canalizó como si fuera un banco de inversiones para compras anticipadas a gran escala a las empresas trasnacionales de vacunas basadas en ingeniería genética. Esto se agregó al gigantesco negocio que hicieron esas empresas en la pandemia, esquilmando a los gobiernos e imponiendo condiciones leoninas en precios y garantías. Se aseguraron además de que pese a ser vacunas con metodologías nunca antes probadas, ningún gobierno pudiera reclamar por los daños, con cláusulas de confidencialidad y de no responsabilidad inéditas, que los gobiernos aceptaron presionados por la emergencia. Un nuevo reporte de Gleckman da cuenta de ello (https://www.tni.org/es/node/25919).

Ante el fiasco de Covax, en lugar de exigir el reintegro de los fondos, el gobierno de México aceptó recibir vacunas genéticas pediátricas, el nuevo paso de negocios de las corporaciones para expandir sus mercados. Son aún más experimentales y aprobadas sólo para emergencia, que ya no es tal. Dichas vacunas no previenen los contagios, la afectación de Covid-19 en niños y niñas es mínima, la vasta mayoría tiene sus propias defensas. Agregan a todo lo anterior cargar a la infancia con riesgos innecesarios que como señalan varios artículos científicos, pueden ser muy graves.

La Jornada

lunes, 29 de agosto de 2022

La inflación eléctrica

 Inflación eléctrica: coste marginal y tope al gas natural 

05/06/2022 

 

 

El sistema marginalista de fijación del precio de la electricidad en España se ha convertido en una bomba inflacionaria de letales consecuencias sistémicas. Es cierto que poco margen de acción tenemos para evitar que los precios del gas importado, y utilizado para generar electricidad, se hayan multiplicado por más de seis veces entre el primer trimestre del año pasado y el de este año (ver en el gráfico, de 17 euros a 109 euros). A no ser que prescindamos del mismo gracias a un impulso radical de las energías renovables y un freno del consumo. 

  

RATONERA MARGINALISTA ORDOLIBERAL 

Pero lo que no es de recibo es que una materia prima, que apenas aporta el 20 % de la energía primaria necesaria para generar electricidad en España, provoque una sextuplicación del precio del megavatio (MWh) (en el gráfico de 52 euros a 295 euros). Que lo haga directamente en el denominado mercado regulado y a medio plazo en el llamado libre con contratos anuales. Toda una bomba inflacionaria marginalista que se traslada al conjunto de la economía. 

 

  

Fuente: elaboración propia (gas aquí) (Mwh aquí) 

  

Tal resultado solo sería razonable si todas las energías primarias utilizadas se encareciesen seis veces en un año, lo que no es el caso ni para las renovables (eólica, solar, hidráulica,…) ni para la nuclear, ni para los derivados del petróleo. Aunque, al mismo tiempo que bomba inflacionaria, así se consigan más beneficios caídos del cielo por esas tecnologías que facturan al acelerado precio del Mwh. 

Así las cosas procede desactivar esta bomba inflacionaria, pero ¿cómo hacerlo? 

  

¿HAY ALTERNATIVA A LA RATONERA MARGINALISTA? 

Una forma simple y lógica de hacerlo sería abandonar el sistema marginalista y sustituirlo por una media trimestral ponderada de las energías primarias utilizadas, a semejanza de como los distintos bienes de consumo afectan al IPC global estimado por el INE mensualmente (ver aquí). Un sistema que si es coherente para agregar los precios en general, también debiera serlo para los de la electricidad en particular. Un cambio de sistema sin nacionalizar nada y sin romper con la economía de mercado, dos cosas a las que, en el caso de la energía, habría que darles una o dos vueltas. 

En una simulación (ver el segundo gráfico), para los precios reales del gas en los últimos doce meses, suponiendo un aporte constante del gas de una quinta parte de la generación, observamos que la electricidad en vez de acercarse a los trescientos euros (MWh) se habría encarecido hasta los cien euros. De manera que el sistema de media ponderada reduciría la inflación eléctrica a la tercera parte de la observada con el sistema marginalista en España, aún a pesar de haberse sextuplicado los precios del gas natural. 

 

  

  

Fuente: elaboración propia (medpond) y real (aquí) 

  

Este sistema garantizaría unos precios medios ponderados del Mwh suficientes para que las tecnologías renovables sigan atrayendo inversiones (a ser posible de pequeñas y medianas iniciativas locales) y siendo rentables social y ambientalmente. 

  

EL REMIENDO DE LA RATONERA CON UN TOPE 

Al parecer a causa de dificultades insalvables para adoptar esta media ponderada por parte de la Comisión Europea (a causa de que el fundamentalismo ordoliberal alemán manda), España y Portugal buscaron una vía alternativa: fijar un tope máximo al coste del gas incluido en la generación. Un remiendo, un parche, por la puerta de atrás de un sistema marginalista que hace aguas y es una bomba inflacionaria. 

Así a finales de marzo se propuso a la Comisión Europea un tope de 30 euros para el gas que entrase en la generación eléctrica sin modificar el sacrosanto sistema marginalista. Eso supondría (véase el primer gráfico) situarse en los precios del gas del segundo trimestre de 2021, precios que se asociaban a un MWh por debajo de los cien euros. Una cifra que se consideraba alcanzable por parte del Gobierno. 

Hay que decir que en ese momento el gas se imputaba a más de 100 euros, lo que dejaba en todo caso pendiente cómo compensar esa diferencia (del tope de 30 al coste de 100) a los generadores. Si esto fuese inocuo (cosa harto difícil como se verá) con ese tope tendríamos el mismo resultado que con la media ponderada: sobre 100 euros el Mwh. 

Sin embargo muy pronto supimos que la Comisión Europea no iba a admitir un tope de 30 euros sino solo, y por un año, uno de casi el doble: 50 euros. Para ese precio del gas observamos en el primer gráfico que el sistema marginalista nos situaría en cifras de mediados del año pasado: unos 130 euros el Mwh. 

Si bien por un lado reduciríamos el precio para la tarifa regulada más reciente (de 290 euros el 1T2022), estaríamos muy por encima de los 100 euros del sistema de media ponderada y, por otro, mientras en este último sistema el gas entra con su precio real de mercado (110 euros en dicho trimestre) en el sistema de tope aún quedaría por aclarar quién absorbe –y paga- el diferencial entre los 50 euros imputados y los 110 euros de coste real. 

Así, en la referencia del Consejo de Ministros celebrado el 13 de mayo de 2022 (Real Decreto de 14 de mayo) el tope se gradúa entre los 40 euros en los seis meses iniciales y 70 finales al irse incrementando cinco euros al mes (art. 3.1). Su efecto se estima en los 130 euros Mwh ya citados para los usuarios del mercado regulado (PVPC) que tienen precios variables indexados al precio del pool marginalista. 

Un precio (130 euros Mwh) con ese tope de gas que ya supera el que se establecería con un sistema de media ponderada (110 euros Mwh) para los precios actuales del gas. Pero un precio final que será mayor para los usuarios PVPC pues tendrán que absorber el diferencial entre el tope y el precio de mercado del gas (art. 9), estimándose que eso supondrá llegar a los 155 euros. Ciertamente una cifra muy por debajo del precio actual de mercado marginalista sin tope al gas (que se mueve ahora entre los 200 y 300 euros) pero mucho más caro que el derivado de un sistema de media ponderada. 

En resumen: la vía elegida del tope al gas manteniendo el sistema marginalista es menos eficaz para frenar la inflación eléctrica que un sistema de media ponderada y traslada su coste a los consumidores, en vez de hacerlo contra los crecientes beneficios caídos del cielo que vienen obteniendo las grandes generadoras (entre nosotros Naturgy, Iberdrola y Endesa) gracias al sistema marginalista. 

  

Dos post-datas asombrosas: 

1: pueden consultarse en este BOE las tres mil trescientas páginas (¡) del “Código de la energía eléctrica”. 

2: en vez de reunirse el INE con las eléctricas para educarlos en transformar la tarifa marginal en ponderada… ambos se reunieron para incorporar la tarifa marginalista libre (pues hasta ahora solo incluye la regulada) al IPC (que sigue el sistema de media ponderada). 

  

  

Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Santiago de Compostela, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Vigo, fue miembro del Consejo Gallego de Estadística, del Consejo Económico y Social de Galicia y del Consello da Cultura Galega. Editor de los Documentos del Foro Económico de Galicia (2014-2018). Entre 2006-2018 fue columnista habitual de La Voz de Galicia; colabora en medios como Mundiario , La Maleta de Portbou o infoLibre. Es miembro del Consejo Científico de Attac España 

Fuente: 

Sin Permiso, 05/06/2022


 Nota del blog.- Llama la atención que el precio de la luz en Alemania para 2023 si sigue así superará los 1.000 euros MWh, un máximo histórico 

Francia también superó esta cota el viernes ante la incertidumbre sobre el suministro eléctrico de Europa El precio del megavatio se ha duplicado en apenas dos semanas en el mercado de futuros, RECORDEMOS mientras esto pasaba en ESPAÑA era nuestro problema y éramos soviéticos si lo interveníamos o nacionalizábamos ,según sus dogmas neoliberales en un libre mercado eso no podía pasar .Cuando es el norte es el que sufre se ponen rápidamente manos a la obra...Cuando los demás tienen problemas hay que resistir, pero ¡ ay! como les toque a los alemanes, ahí aparecen soluciones.. En fin con la crisis del 2008 hicieron igual , hasta que peligro el euro no intervinieron y con las vacunas lo mismo..