domingo, 9 de agosto de 2026

Como Israel ayuda a los nazis ucranianos.


Detrás del escenario están los genocidas: Israel instruye silenciosamente a la maquinaria de guerra de Ucrania


Fabrizio Poggi

No hacía falta alardear de habilidades analíticas especiales ni de un conocimiento específico de los hechos para escribir, como hice hace unos días , que la destitución del ahora exministro de Guerra ucraniano, Mikhail Fyodorov, se basaba esencialmente en cuestiones de «negocios». En las «decisiones» del régimen del golpe nazi en Kiev, la mano de los asesores externos del régimen siempre aparece entre los pliegues de las «decisiones autónomas» de la junta. Dinero; mucho dinero que va y viene entre Kiev y los centros de negocios llamados «gobiernos», encargados de administrar las ganancias de la industria bélica europea. Ahora bien, de hecho, nuestro conocimiento limitado no nos permite determinar cuáles, exactamente, de las multinacionales del complejo militar-industrial occidental se sintieron «ignoradas» y cuáles otras, por el contrario, se beneficiaron de las decisiones del «modernizador de treinta y cinco años», como el Corriere della Sera, apostando evidentemente por un ambiguo factor de «juventud», define al exministro, «partidario de una guerra cada vez más automatizada». Pero no cabe duda de que la decisión de Zelensky de destituir inmediatamente a la primera ministra Yulia Sviridenko, lo que conllevó la disolución de todo el gabinete y, por consiguiente, la destitución del ministro de Guerra, que no fue reelegido en el nuevo gobierno, estuvo vinculada a las recomendaciones de los asesores externos del régimen. Esto viene ocurriendo desde 2014, cuando, tras un golpe de Estado nazi dirigido personalmente en Maidan Nezalezhnosti por funcionarios de la Embajada de Estados Unidos y del Departamento de Estado, fue la propia Victoria Nuland quien ordenó el nombramiento del banquero Arsen Yatsenyuk como primer ministro. Una junta militar golpista impuesta desde el exterior desde sus inicios, que sigue gobernada únicamente por los intereses estratégicos de la UE, Estados Unidos y la OTAN, cuyos líderes, designados por los padrinos euroatlánticos, actúan en todo caso solo según los dictados de asesores externos.

 Sigue ..

 https://geoestrategia.eu/noticia/46516/ultimas-noticias/detras-del-escenario-estan-los-genocidas-israel-instruye-silenciosamente-a-la-maquinaria-de-guerra-de-ucrania.html

sábado, 8 de agosto de 2026

El colapso de la defensa aérea en Ucrania

 

Misiles Patriot y el colapso de la defensa aérea

 “Las fuerzas ucranianas no lograron derribar ni un solo misil ruso en la madrugada del miércoles durante el último bombardeo aéreo de Moscú sobre Kiev y la región circundante, lo que, según el presidente Volodymyr Zelensky, se debió a la drástica reducción de los sistemas antibalísticos suministrados por sus aliados, entre ellos Estados Unidos”, escribía el miércoles The Washington Post. El texto se refería a los bombardeos de la noche del martes al miércoles, en la que Ucrania fue capaz de derribar drones, pero Rusia consiguió que los 28 misiles balísticos lanzados llegaran a su destino, un colapso -o estrategia de exagerar la derrota para justificar exigir aún más misiles para los sistemas Patriot- de las defensas aéreas ucranianas que no es un hecho aislado. Desde hace varios días, la aviación rusa ha podido volar más cerca del frente, en parte atrayendo a los cazas ucranianos, pero también probando la disponibilidad de misiles defensivos.

Repentinamente, Rusia ha sido capaz de lograr ciertos avances en el frente terrestre, acercándose a los grandes núcleos urbanos de Donetsk y comenzando operaciones de reconocimiento en lugares como Orejov, localidad de Zaporozhie a la que no había podido llegar. Moscú se aprovecha también de la novedad que son los misiles Banderol, un arma intermedia entre los drones, más sencillos de derribar, y los misiles, mucho más caros de producir. Saturar las defensas ucranianas siempre ha sido la táctica rusa, pero el resultado está siendo más exitoso actualmente.

En la retaguardia, Ucrania sigue jactándose de grandes éxitos contra las refinerías y los almacenes logísticos de Wildberries, actos que Zelensky califica a diario de sanciones de largo alcance. Esas imágenes logran paliar ligeramente otras similares que se producen en Ucrania. “Rusia ha destruido más de 400.000 metros cuadrados de almacenes y complejos logísticos ucranianos desde principios de julio de 2026.

Entre las empresas afectadas figuran Fozzy Group, Novus, Rozetka, Epicentr, Nova Poshta, Puma, Liqui Moly y Toyota Ucrania. La región de Kiev ha perdido ya más de un millón de metros cuadrados de superficie de almacenamiento desde el inicio de la invasión a gran escala, lo que supone aproximadamente la mitad de su capacidad previa a la guerra”, admitía Forbes Ukraina, que apunta a cuáles están siendo actualmente algunos de los objetivos prioritarios de Rusia, la logística en la que supone que pueden almacenarse misiles y otro material militar. Ante la dificultad de las defensas de proteger la enorme cantidad de objetivos que existen en ambos países, Rusia y Ucrania apuestan por intentar destruir las armas sobre el terreno, una forma de actuar que requiere de un fuerte aumento de la producción o, en el caso de Kiev, del suministro de armas por parte de sus aliados. Para Rusia, estos objetivos son aún más claros, ya que Ucrania no cuenta con una industria militar tan amplia como la rusa, que supone un elevado número de blancos contra los que Kiev aspira a utilizar sus drones y, sobre todo, misiles.

“Ucrania está indefensa contra los misiles balísticos rusos. Rusia está indefensa contra nuestros drones y misiles de crucero. Su defensa aérea protege a Moscú, San Petersburgo y las residencias de Putin. Ucrania tiene suficientes armas para hacer arder Rusia sin la aprobación de sus socios”, afirmó ayer Dmitro Kuleba, exministro de Asuntos Exteriores. “Junto con nuestros socios, debemos crear nuestro propio sistema nacional de defensa aérea. El ejército sabe que su tarea es destruir los lanzadores enemigos para reducir el número de ataques contra Ucrania, contra la infraestructura estratégicamente importante y contra los civiles. Lo están haciendo y seguirán haciéndolo”, se había jactado horas antes Zelensky.

Sin embargo, frente a las crecientes dificultades de la defensa aérea ucraniana, Rusia consiguió ayer derribar todos los misiles Flamingo con los que Kiev trataba de atacar la principal refinería del país. Se trata de la tercera ocasión en unos días en la que ninguno de los proyectiles ucranianos consigue impactar en territorio ruso a pesar de conseguir penetrar en el espacio aéreo y utilizar la estrategia de seguir las rutas de los ríos y volar a baja altitud para engañar a las defensas rusas. Estos éxitos rusos son menos mediáticos que las imágenes de ataques contra almacenes de comercio electrónico o refinerías.

Con sus palabras, Kuleba confirmaba abiertamente la estrategia de empeorar al máximo la situación sin más objetivo que obligar a Rusia a ceder. La táctica rusa no es excesivamente diferente y el Kremlin también busca hacer inviable para Ucrania continuar luchando, pero lo hace para conseguir su objetivo territorial, el control de Donbass, tras lo que ofrecería a Ucrania congelar el frente y proceder a una negociación a la que no llegaría en posición de debilidad, escenario que Kiev y sus aliados europeos tratan de evitar a toda costa.

“Ucrania tiene cuatro opciones: obtener más misiles Patriot, improbable; construir una plataforma antimisiles ucraniano-europea, posible pero lenta; atacar las plantas de misiles balísticos rusos, aeródromos e Iskanders; o presionar a Europa para que aumente drásticamente la producción de SAMP/T, también improbable”, explicó Kuleba en la misma entrevista. Ucrania ha apostado su suerte a su capacidad de hacer daño en la retaguardia rusa, restando importancia a la guerra terrestre mientras, en paralelo, exige a sus aliados que den pasos hacia cumplir los otros tres postulados que menciona.

“Es importante recortar toda la burocracia y tomar las decisiones políticas necesarias. Literalmente todos los días, las vidas de las personas aquí en Ucrania dependen de la determinación de nuestros socios en Europa y Estados Unidos”, escribió ayer Volodymyr Zelensky, que apela a todos sus aliados extranjeros. “Los gobiernos europeos, principales aliados militares de Ucrania, se han mostrado reacios a ceder más misiles Patriot por temor a que ello pudiera debilitar sus propias defensas. A principios de este año, la Administración Trump instó a varios países europeos a enviar a Kiev sus misiles Patriot, pero algunos se negaron debido a esa preocupación, según afirmaron fuentes familiarizadas con las conversaciones privadas”, comentaba el artículo de The Washington Post en su artículo sobre el reciente fracaso de las defensas aéreas ucranianas, una forma poco sutil de seguir la línea de Ucrania de utilizar las dificultades para explotar el riesgo de la derrota, un argumento que, por el momento, no convence a Donald Trump. «Necesitamos más munición todo el tiempo. Le dimos una cantidad tremenda de munición a Ucrania. Los de Biden lo hicieron, gratis, sin cargo. Cientos de miles de millones de dólares», afirmó ayer en el Despacho Oval ante una pregunta de la prensa sobre el deseo ucraniano de obtener más munición para los sistemas Patriot.

El suministro de munición antibalística, alega Zelensky, se ha reducido en 2026 hasta la tercera parte, motivo por el que Kiev insiste en que sus defensas están sufriendo. Ucrania olvida mencionar que los países europeos adquieren a Estados Unidos según las exigencias de Kiev, disponibilidad de stock y unas necesidades que han aumentado a raíz del endurecimiento de la guerra aérea por orden de Zelensky. El Gobierno ucraniano ha optado por la táctica de la escalada masiva, que aspira a convertir en permanente, en un momento en el que Rusia aumenta su capacidad de fuego, en Kiev escasea la munición antiaérea y en Estados Unidos no se han repuesto aún los arsenales tras la fase activa de la guerra contra Irán. Sin embargo, para Zelensky tiene que haber siempre una razón ulterior. “Los socios nos dijeron que la escasez de misiles Patriot proviene de la guerra en Oriente Medio. Estados Unidos y Europa solían reabastecer nuestros Patriots y otros sistemas de defensa aérea. Tal vez esa no sea la única razón. Tal vez algunos también quieran que Ucrania sea más complaciente”, sentenció el presidente ucraniano, dispuesto a utilizar esta teoría de la conspiración que no tiene ninguna base para seguir exigiendo a sus aliados objetivos imposibles.


https://slavyangrad.es/2026/08/07/35061/#more-35061



jueves, 6 de agosto de 2026

Trump y la crisis del capitalismo neoliberal

La crisis del capitalismo y la estrategia de Trump


6 agosto, 2026


 

La estrategia de Trump se propone obtener las mismas “ventajas” que Gran Bretaña con su imperio colonial. Este componente de la estrategia equivale a una recolonización del Sur Global .


 

Prabhat Patnaik

 

Profesor emérito del Centro de Estudios Económicos de la Universidad Jawaharlal Nehru, India


 

La actual crisis estructural del capitalismo presenta al menos dos aspectos económicos importantes. El primero es el estancamiento generalizado y el aumento del desempleo al que se ha enfrentado el capitalismo mundial en su fase neoliberal. En muchos casos, como en Estados Unidos, el mayor desempleo se disimula con una reducción de la tasa de participación laboral, pero su realidad es innegable. El estancamiento ya se manifestaba antes de la pandemia: la tasa de crecimiento decenal de la economía mundial durante la década de 2010 fue inferior a la de cualquier década anterior desde la Segunda Guerra Mundial. Aumento de la proporción de excedentes y sobreproducción ex ante La razón de este estancamiento radica en la propia naturaleza del capitalismo neoliberal, que ha provocado un aumento masivo de la desigualdad de ingresos y riqueza dentro de cada país.

 

Dado que el capital, incluidas las finanzas, goza de una movilidad global más o menos libre bajo el régimen neoliberal, mientras que los trabajadores permanecen confinados a sus respectivos países (salvo cuando se les permite específicamente migrar), los trabajadores de los países desarrollados compiten, de hecho, con los trabajadores de salarios más bajos del Sur Global, a los que siempre se puede trasladar el capital. Como resultado, los trabajadores de los países desarrollados apenas experimentan un aumento en sus salarios reales, incluso en términos absolutos: de hecho, Joseph Stiglitz estimó que el salario real promedio de un trabajador estadounidense en 2011 era ligeramente inferior al de 1968. 1 Al mismo tiempo, a pesar de la reubicación de la actividad económica del Norte al Sur, las grandes reservas de mano de obra del Sur —legado de su pasado colonial— no se agotan. Por el contrario, aumentan en relación con la fuerza laboral, debido al considerable incremento de la productividad laboral que se produce en todas partes como consecuencia de la adopción de un cambio tecnológico más rápido, resultado de la intensificación de la competencia en el mercado mundial bajo el régimen neoliberal.

 

La no disminución del tamaño relativo de las reservas de mano de obra implica que los salarios reales en el Sur Global permanecen más o menos ligados al nivel de subsistencia. Así, tanto en el Norte como en el Sur, el vector de los salarios reales apenas aumenta, incluso cuando la productividad laboral crece a buen ritmo, lo que da lugar a un incremento de la proporción del excedente económico en la producción mundial y también dentro de cada país. 

 

Dado que, en promedio, los trabajadores consumen una mayor proporción de sus ingresos que quienes viven del excedente económico, un aumento en la proporción de este último tiene el efecto de mantener baja la demanda de consumo y, por ende, la demanda agregada en relación con la producción.

 

Esto, a su vez, genera una tendencia ex ante hacia la sobreproducción, de la cual el estancamiento y el aumento del desempleo observados son manifestaciones.

 

Lo más destacable del capitalismo neoliberal no es solo esta tendencia al estancamiento y al aumento del desempleo; aún más sorprendente es el hecho de que la contramedida más eficaz contra él —a saber, un mayor gasto público— se vuelve prácticamente ineficaz bajo el capitalismo neoliberal. Para que un mayor gasto público incremente el nivel de demanda agregada y contrarreste el estancamiento, debe financiarse mediante un déficit fiscal (en cuyo caso nadie paga impuestos adicionales y, por lo tanto, el consumo de nadie disminuye, incluso cuando la demanda estatal aumenta), o mediante mayores impuestos a los ricos (quienes ahorran una parte de sus ingresos, de modo que su consumo no disminuye en la totalidad de los impuestos adicionales, con el resultado de que el gasto de los ingresos fiscales genera un aumento neto de la demanda).

 

Si el mayor gasto estatal se financia mediante impuestos a los trabajadores, que consumen prácticamente la totalidad de sus ingresos, la demanda generada por el gasto estatal adicional se vería compensada por la demanda reducida debido a la disminución del consumo por parte de los trabajadores, de modo que no habría un aumento neto de la demanda agregada ni un alivio del estancamiento y el elevado desempleo.

 

Sin embargo, ambas formas de financiar un mayor gasto estatal, si dicho gasto ha de ser expansivo, encuentran oposición por parte del capital financiero. Este se opone a mayores impuestos para los ricos, dado que los grandes financieros ocupan un lugar destacado entre ellos; y se opone a mayores déficits fiscales, razón por la cual la mayoría de los países en la era neoliberal cuentan con legislación de «responsabilidad fiscal» que limita la relación entre el déficit fiscal y el producto interno bruto (generalmente a alrededor del 3%).

 

Y dado que el capital financiero está globalizado, mientras que el Estado sigue siendo un Estado-nación, la autoridad del primero debe prevalecer en materia de política estatal, pues de lo contrario el país estaría sujeto a una fuga de capitales, precipitando una crisis.

 

Por lo tanto, el neoliberalismo no solo genera una sobreproducción ex ante , causando estancamiento y mayor desempleo, sino que también frustra las contramedidas más eficaces contra ella. Dentro del neoliberalismo no hay escapatoria del estancamiento y el aumento del desempleo que él mismo genera . En otras palabras, el neoliberalismo lleva al capitalismo mundial a un callejón sin salida del que no hay escapatoria a menos que se trascienda el propio neoliberalismo. Esta es la situación en la que se encuentra hoy el capitalismo mundial.

 

 El auge del neofascismo La respuesta del capitalismo mundial a este callejón sin salida ha sido, hasta ahora, la promoción del neofascismo. Elementos neofascistas existen en toda sociedad moderna, fomentando el odio en la mayoría de la población contra alguna minoría étnica o religiosa desfavorecida, pero generalmente como un fenómeno marginal. Solo acceden al centro del escenario, e incluso a los puestos de poder, cuando obtienen el apoyo financiero y mediático del capital monopolista en general, y especialmente de un segmento dentro de este compuesto por nuevos elementos del capital monopolista.

 

Y esto solo ocurre cuando hay una crisis económica cuyos efectos nocivos sobre la pequeña burguesía, la clase trabajadora e incluso los pequeños capitalistas generan descontento entre ellos, lo que amenaza la hegemonía del capital monopolista.

 

Surge entonces una alianza empresarial-neofascista que suprime los derechos e instituciones democráticas; utiliza una combinación de represión estatal y represión por parte de matones fascistas contra opositores políticos, intelectuales, artistas y la izquierda; intenta construir un culto a la personalidad en torno al “líder” que supuestamente simboliza la “nación”; y busca crear y propagar un discurso de odio que distraiga, con el objetivo de dividir a la clase trabajadora e impedir cualquier desafío a la hegemonía del capital monopolista.

 

 El auge del neofascismo en todo el mundo es sintomático de la actual crisis estructural del capitalismo global. En algunos países, como Argentina, India, Italia y Estados Unidos, los neofascistas han llegado al poder; en otros, como Francia y Alemania, están cerca de conseguirlo; pero en todas partes se observa claramente un giro hacia la extrema derecha. Sin embargo, el neofascismo tampoco está en condiciones de superar la crisis económica; los mismos factores que hacen que el Estado liberal-burgués sea incapaz de contrarrestar la tendencia al estancamiento y al aumento del desempleo también obstaculizan al Estado neofascista.

 

La contradicción que surge de la globalización de las finanzas en un mundo de Estados-nación afecta al Estado neofascista tanto como al Estado liberal-burgués. Como resultado, el neofascismo actual no puede replicar lo que hizo el fascismo en la década de 1930, a saber, superar el desempleo masivo en los países donde llegó al poder, mediante un enorme aumento del gasto estatal en rearme financiado con déficit fiscal.

  Esto le da al neofascismo menos control sobre la sociedad que el que tenía el fascismo clásico, pero también lo convierte en un fenómeno más persistente; Los neofascistas incluso podrían ser destituidos del poder mediante el voto (ya que, si bien utilizan todo tipo de artimañas para sabotear la democracia, no necesariamente anulan las elecciones), pero seguirían estando en la sombra e incluso podrían volver al poder (como lo ha hecho Donald Trump). Sin embargo, incluso los neofascistas deben tener una agenda económica, pues el discurso distractor de la «otredad» hacia una minoría no puede ser suficiente para siempre.

Las dos posibles maneras de superar la contradicción entre el Estado-nación y las finanzas globalizadas son inviables para el neofascismo: una es tener un «Estado mundial» sustituto o imitar un «Estado mundial» para controlar el capital internacional y aumentar la demanda agregada global.

 

Esto significa, en efecto, un estímulo fiscal coordinado entre muchos países, donde cada Estado gasta más, ya sea aumentando el déficit fiscal o gravando simultáneamente a los ricos.⁷ La otra vía es una desvinculación total del régimen de globalización financiera mediante la imposición de controles sobre los flujos de capital a nivel nacional y el aumento del gasto estatal a través de cualquiera de estos medios (aumento del déficit fiscal o impuestos a los ricos). El capital monopolista rechazaría ambas opciones, ya que representan un medio para eludir su hegemonía. Por lo tanto, el programa que el neofascismo puede proponer en este contexto se convierte en un punto de interés.

 

Capitalismo de posguerra: Un líder sin colonias El segundo aspecto económico de la actual crisis estructural del capitalismo radica en la propia naturaleza del capitalismo de posguerra. El capitalismo posterior a la Segunda Guerra Mundial se diferenciaba del capitalismo anterior a la Primera Guerra Mundial —excluimos el período de entreguerras, caracterizado por una turbulencia y transición excepcionales— de una manera crucial.

 

En la posguerra, el sistema tuvo que desprenderse de su imperio colonial, lo que implicó dos cosas: primero, perdió todos sus «mercados a disposición», parafraseando al historiador económico británico S.B. Saul; y segundo, el «drenaje anual de excedentes» de las colonias dejó de estar disponible para el nuevo líder del mundo capitalista, Estados Unidos.⁸

 

Este «drenaje» había significado que la principal potencia capitalista del período anterior, Gran Bretaña, simplemente se apropiara, sin contraprestación alguna, del excedente de exportación de sus colonias frente al resto del mundo. La descolonización supuso el fin de este «drenaje».

 

 Ambos desarrollos derivados del fenómeno de la descolonización tuvieron un profundo efecto en la economía del líder del mundo capitalista de la posguerra. El mundo capitalista siempre ha tenido un líder bajo cuya égida el capitalismo se difunde a nuevas áreas y que, además, actúa como defensor del sistema. La tarea del liderazgo exige necesariamente que el líder mantenga un déficit por cuenta corriente con respecto al mundo no colonial.

 

Esto se debe a que la difusión del capitalismo a nuevos países requiere que estos encuentren mercados para sus productos, y el líder debe satisfacer estas ambiciones manteniendo su propio mercado abierto a dichos productos, lo que implica un déficit por cuenta corriente con respecto a ellos. Además, la gestión del dominio global del capitalismo, una de las tareas del líder, requiere que este gaste grandes sumas de dinero, lo que también implica un déficit por cuenta corriente. Estados Unidos, por ejemplo, mantiene más de 750 bases militares en todo el mundo para defender el sistema (incluido su propio imperio, que es parte integral del sistema). Esto significa gasto en bienes y servicios locales en todo el mundo, lo que contribuye a su déficit por cuenta corriente.

 

Históricamente, la extracción de recursos de las colonias y la venta de los productos del líder en los mercados coloniales han desempeñado un papel fundamental en el pago de este déficit, de modo que el líder no solo no se endeuda, sino que incluso cuenta con un superávit por cuenta corriente que le permite realizar exportaciones de capital que facilitan la difusión del capitalismo.

 

Como líder del capitalismo de posguerra, Estados Unidos —al no poseer un imperio colonial— se endeudó externamente de forma creciente mientras ejercía su liderazgo. Si bien contaba con un imperio, entendido como un territorio económico que controlaba y del cual obtenía sus materias primas esenciales, no podía absorber dicho superávit mediante impuestos. Es decir, no podía obtener una parte sustancial de estas materias primas gratuitamente , ni vender sus productos allí sin enfrentar resistencia arancelaria. Por consiguiente, aunque Estados Unidos comenzó con un importante superávit por cuenta corriente inmediatamente después de la guerra, a mediados de la década de 1970 cayó en un déficit crónico y hoy es el país más endeudado del mundo.

 

La forma en que Gran Bretaña, el antiguo líder del mundo capitalista, evitó este destino queda claramente reflejada en la obra de Saul. En 1910, el déficit total de Gran Bretaña, tanto en cuenta corriente como de capital (los déficits de cuenta de capital se refieren a las exportaciones de capital), con respecto a los países con los que tenía un déficit general —es decir, Europa continental, Estados Unidos y otras regiones templadas de asentamiento europeo como Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica— ascendía a 145 millones de libras; su déficit general con respecto a Europa continental y Estados Unidos ascendía a 90 millones de libras. Mientras tanto, se obtuvo un superávit por cuenta corriente de hasta 60 millones de libras con una sola colonia: la India. Esta suma de 60 millones de libras esterlinas tenía tres partes:

 

El superávit de exportación de mercancías de Gran Bretaña a la India, en una situación en la que sus exportaciones aún estaban dominadas por textiles de algodón que habían tenido un impacto “desindustrializador” en la economía india al desplazar a sus productores precapitalistas tradicionales, incluidos los tejedores de telares manuales;

 

El “drenaje” de la India, consistente en el superávit de exportación de mercancías de la India al resto del mundo, que Gran Bretaña se apropió; y las ganancias netas invisibles de Gran Bretaña en la India en forma de transporte marítimo, seguros y otros artículos comerciales. Estas obligaciones impuestas a la India, que pagó hasta dos tercios del déficit total de Gran Bretaña frente a Europa continental y los Estados Unidos, y dos quintos de su déficit total frente a todos los países con los que tenía un déficit general, fueron posibles debido al estatus colonial de la India. Estados Unidos, al no tener colonias y por lo tanto acceso a tales exacciones, cayó en una deuda creciente. Por supuesto, tener colonias podría no haber sido suficiente para evitar el endeudamiento; Pero eso no viene al caso. Simplemente no tenía colonias, a diferencia de Gran Bretaña. Contraer deuda externa no supone ningún problema siempre que la moneda del país líder se considere «tan buena como el oro»: las instituciones económicas y los particulares de todo el mundo están dispuestos a mantenerla en cantidades ilimitadas. Bajo el sistema de Bretton Woods, el dólar estadounidense fue oficialmente designado como «tan bueno como el oro», convertible en oro a 35 dólares la onza. Incluso después de que la administración Nixon pusiera fin a la convertibilidad oficial del dólar en oro —debido, entre otras cosas , a la presión ejercida por el alejamiento de Francia del dólar bajo el mandato del presidente Charles de Gaulle—, la confianza en el valor del dólar pronto se restableció con una nueva paridad, aunque ya no contaba con apoyo oficial. Si bien esta confianza ha sostenido el sistema financiero internacional, es innegable la enorme amenaza que representa para el dólar, y por ende para este sistema, la posición de Estados Unidos como el mayor deudor mundial y los billones de dólares (o activos denominados en dólares) que circulan por el mundo.

 

Esta amenaza suele analizarse en términos de una posible migración de los poseedores de riqueza mundial del dólar a otra moneda ; y dado que ninguna otra moneda es tan importante como el dólar en la economía mundial actual, esta amenaza suele subestimarse. Sin embargo, todo este análisis omite la amenaza para el sistema financiero internacional que supone un posible cambio del dólar a las materias primas , en particular a una materia prima crucial como el petróleo. De hecho, se puede afirmar que la estabilidad del sistema posterior a Bretton Woods se basó en la expectativa de un precio del petróleo estable en dólares (a pesar de las fluctuaciones a corto plazo); de hecho, este factor es tan importante que todo el sistema posterior a Bretton Woods puede considerarse un «patrón petróleo-dólar».

 

En resumen, incluso un cambio transitorio de dólares a petróleo puede desestabilizarlo fácilmente. La amenaza al sistema financiero Vale la pena recordar aquí un antiguo debate. Paul Baran, en La economía política del crecimiento, subrayó las limitaciones de la gestión keynesiana de la demanda argumentando que un déficit fiscal persistente aumenta la vulnerabilidad de la economía a la inflación. Joan Robinson criticó este argumento y acusó a Baran de recurrir a una teoría cuantitativa del dinero desacreditada. Sin embargo, el planteamiento de Baran era muy diferente de lo que Robinson había interpretado. Baran no se refería a «leer la ecuación cuantitativa de izquierda a derecha»; es decir, no hablaba de la acumulación de oferta monetaria o cuasimonetaria en manos privadas mediante déficits fiscales.

 

Se refería a la acumulación de riqueza privada en forma de créditos al gobierno. Incluso en un mundo donde la oferta monetaria es totalmente endógena, cuando se espera que el precio de una mercancía aumente lo suficiente como para que su compra con fines especulativos resulte rentable, la prima de riesgo marginal asociada a la compra de una unidad con fondos propios es menor que la asociada a su compra con fondos prestados. Esta es una proposición que se deriva directamente del principio de riesgo creciente. Por lo tanto, cuanto mayor sea la magnitud de la riqueza privada en forma de créditos al gobierno en relación con el producto interno bruto, más, ceteris paribus , propensa será la economía a la inflación debido a un posible cambio especulativo hacia las materias primas. 

 

Un argumento similar para la economía mundial puede aplicarse al caso que estamos analizando. Tener un imperio colonial, cuyas extracciones eliminan la necesidad de endeudamiento externo del país líder, es análogo, dentro de un mismo país, a que el gasto público se financie con impuestos, eliminando así la necesidad de un déficit fiscal. Del mismo modo, el aumento de la deuda externa del país líder para financiar su déficit por cuenta corriente es análogo a que un gobierno dentro de una economía nacional recurra al aumento de la deuda pública para financiar su gasto. Cuanto mayor sea la magnitud de esta deuda en relación con el flujo de producción, más propenso será este sistema a la inflación.

 

Esto no significa afirmar que un repunte inflacionario sea inminente en la economía mundial; simplemente se trata de señalar la precaria situación actual de la economía mundial debido a los persistentes déficits por cuenta corriente que el principal país capitalista ha mantenido durante un largo período. En caso de un repentino estallido de inflación, la economía mundial, que ya sufre estancamiento y un elevado desempleo, se vería empujada, por las medidas antiinflacionarias que la situación exigiría, hacia una grave recesión. La estrategia económica de Trump La estrategia económica de Donald Trump debe analizarse en este contexto. En los círculos liberales, es común tachar sus medidas económicas de imbéciles o de personas desequilibradas; pero esta es una interpretación demasiado simplista de la situación. Trump, por el contrario, tiene una estrategia con dos componentes. Uno de ellos es compartir el papel de Estados Unidos como «defensor del mundo capitalista» con otros países capitalistas avanzados. La insistencia de Trump en que los países europeos destinen el 5% de su PIB al gasto militar forma parte de este componente. Esto reduciría el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos. El otro componente consiste en que Estados Unidos obtenga las mismas “ventajas” que Gran Bretaña derivó de su imperio colonial.

 

Este componente de la estrategia equivale a una recolonización del Sur Global . Si Trump ha sopesado plenamente las implicaciones de este proyecto de recolonización, y si este proyecto lograría superar la difícil situación en la que se encuentra actualmente el imperialismo estadounidense, son cuestiones que no abordaremos aquí; lo que nos interesa es la interpretación que se puede ofrecer de la estrategia de Trump. Decir que el objetivo es recolonizar el Sur Global no significa, por supuesto, gobernarlo con virreyes enviados desde Washington; la idea es tener regímenes dóciles en el Sur que apliquen políticas económicas dictadas por Estados Unidos.

 

La recolonización no implica una superación del neoliberalismo, que, como hemos visto, la burguesía monopolista rechaza rotundamente. Significa introducir una mayor asimetría en el orden neoliberal, donde el Sur Global permanece atrapado en el neoliberalismo en su forma original, mientras que Estados Unidos (y posiblemente el Norte Global) se distancia del neoliberalismo en materia de comercio, aunque lo mantiene en lo que respecta a la libertad de circulación de capitales, incluyendo las finanzas. Dicha asimetría implica necesariamente trasladar la carga de la crisis a los hombros del Sur Global, lo que significa, en efecto —dado que las burguesías monopolísticas de los países del Sur tendrían que ser cómplices del nuevo régimen económico que se está introduciendo— una intensificación de la presión sobre el campesinado, la pequeña burguesía, los pequeños capitalistas y, por supuesto, los trabajadores y jornaleros agrícolas del Sur Global. Recolonización del Sur Global Una parte de este esfuerzo de recolonización consiste en imponer tratados comerciales desiguales por parte de Estados Unidos a los países del Sur Global, como lo demuestra el tratado comercial entre India y Estados Unidos que se está negociando actualmente. (Si bien ya se había finalizado, el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos contra los aranceles de Trump lo ha abierto a la renegociación, aunque la nueva versión final no sería muy diferente de la anterior) .¹²

 

De hecho, la agresión arancelaria de Trump puede considerarse un instrumento para presionar a los países del Sur a aceptar dichos tratados desiguales como el «mal menor» en comparación con la alternativa de enfrentar enormes aranceles estadounidenses. El tratado comercial entre India y Estados Unidos permite a este último imponer aranceles a los productos indios, mientras que India puede imponer aranceles nulos o muy bajos a los productos estadounidenses. El tratado busca garantizar que India aumente sus importaciones a Estados Unidos, del mismo modo que las colonias se vieron obligadas a comprar a Inglaterra sin tener la libertad de proteger sus propias economías.

 

No contentos con esto, el tratado también establece objetivos concretos sobre la cantidad que India debe importar de Estados Unidos en fechas específicas; y estos objetivos son mucho más elevados que los niveles actuales de importaciones de India desde Estados Unidos. Significativamente, no existen objetivos correspondientes para las importaciones de Estados Unidos desde India, lo que subraya aún más la naturaleza desigual del tratado. La imposición de objetivos tan absolutos va incluso más allá de lo que prevalecía en el período colonial.

 

Si bien la India colonial, por ejemplo, no tenía libertad para imponer aranceles a los productos británicos, la cantidad real de importaciones de Gran Bretaña en el período colonial dependía de la demanda del mercado indio. Sin embargo, el tratado comercial entre India y Estados Unidos, no satisfecho con un acuerdo de esta naturaleza, estipula cuánto debe comprar India a Estados Unidos durante un período determinado.

 

Dado que no hay razón para creer que Estados Unidos sea particularmente vengativo con India, cabe esperar que se impongan tratados desiguales similares a otros países del Sur Global. Estos tratados impuestos a los socios comerciales tienen el efecto tanto de aumentar el empleo y la producción en Estados Unidos mediante una política de empobrecimiento del vecino como de reducir el déficit comercial estadounidense y, por ende, su déficit por cuenta corriente. Aumentan la producción y el empleo internos al incrementar la demanda agregada mediante un aumento de las exportaciones netas (es decir, de X a M) sin necesidad de aumentar el gasto público; por lo tanto, no se plantea la cuestión de enfrentarse al capital financiero internacional, aumentando el déficit fiscal o los impuestos a los ricos para financiar dicho mayor gasto público.

 

De este modo, se buscan soluciones a ambas crisis que aquejan al imperialismo estadounidense —el estancamiento de la producción y un enorme déficit por cuenta corriente— mediante estos tratados desiguales, sin que ello suponga un desafío a la hegemonía del capital financiero internacional. Sin embargo, esto es solo una parte del esfuerzo por recolonizar el Sur Global.

 

La otra parte de este esfuerzo radica en que Estados Unidos se apodere de fuentes de materias primas cruciales, especialmente petróleo, ubicadas en el Sur. El ataque a Venezuela, que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo; el secuestro del presidente venezolano; y el ataque a Irán, otro importante productor de petróleo, son indicativos de este aspecto del esfuerzo por recolonizar. La reivindicación de los recursos de Groenlandia, que cuenta con depósitos de tierras raras, un insumo fundamental para diversas actividades, también se inscribe en este patrón. Estados Unidos ya es el mayor productor de petróleo del mundo; hacerse con los recursos petrolíferos de Venezuela e Irán (y los de otros países que posteriormente serían objetivo de sus ataques) le daría a Washington un control absoluto sobre la economía petrolera mundial, que se vería reforzado por su cercanía con Arabia Saudita y otros productores de petróleo de Asia Occidental.

 

Este control absoluto ayudaría a Estados Unidos de diversas maneras a mantener el dominio del dólar. En primer lugar, garantizaría que el dólar siga siendo el medio de circulación en la inmensa mayoría de las transacciones petroleras mundiales; en segundo lugar, aseguraría que la expectativa de estabilidad en el precio del petróleo en dólares —lo que impide cualquier cambio del dólar al petróleo y, por lo tanto, mantiene el valor «real» del dólar frente al mundo de las materias primas— se mantenga aún más firmemente arraigada; y en tercer lugar, al abrir estos recursos petroleros a la explotación por parte de empresas estadounidenses, que pueden simplemente apropiarse de una parte de estos recursos, permitiría a Estados Unidos obtener una «extracción de excedentes» exactamente como lo hizo Gran Bretaña con sus colonias; esto último ayudaría a cerrar el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos.

 

Si bien la descolonización política tras la Segunda Guerra Mundial transcurrió con relativa fluidez, le siguió una descolonización económica mucho más ardua, mediante la cual los países del Sur Global intentaron arrebatar el control de sus recursos naturales al capital metropolitano. El imperialismo se resistió ferozmente a la descolonización económica, orquestando golpes de Estado para derrocar a los gobiernos que intentaban llevarla a cabo e incluso fomentando guerras civiles para sabotear dichos esfuerzos. Los casos de agresión contra Jacobo Árbenz en Guatemala, Mohammad Mossadegh en Irán, Gamal Abdel Nasser en Egipto, Patrice Lumumba en el Congo y Salvador Allende en Chile son ejemplos claros de intentos por impedir la descolonización económica.

 

La Unión Soviética desempeñó un papel crucial en la derrota de muchos de estos intentos imperialistas y en el apoyo al proceso de descolonización económica. Trump insiste en revertir la descolonización económica; es más, está abriendo nuevos caminos en el proceso. Está recurriendo a la acción militar directa , en lugar de fomentar golpes de Estado y otras tácticas similares, para recuperar el control de los recursos del Sur, que actualmente están en manos de los países del Sur.

 

Irán es el ejemplo clásico. Esta acción militar directa, sin otro motivo aparente que el de apoderarse de sus recursos, constituye un capítulo totalmente nuevo en la historia del imperialismo moderno . Resistencia del Sur Global Sin embargo, los pueblos del Sur Global no aceptarán dócilmente tal recolonización por parte del imperialismo. En muchos países del Sur, la gran burguesía, frustrada por los obstáculos que el régimen colonial impuso a su crecimiento, se unió a la lucha por la independencia y formó parte del frente anticolonial; India es un ejemplo clásico.

 

Lo cierto es que la gran burguesía, e incluso un sector de la clase media alta urbana deseosa de que sus hijos se establecieran en países metropolitanos, cambiaron de bando y abandonaron el campo antiimperialista. Pero las demás clases, que formaron parte del frente anticolonial y que también se verían gravemente afectadas por el proyecto de recolonización del imperialismo estadounidense, opondrán una fuerte resistencia. Esta resistencia, además, no solo se dirigirá contra el imperialismo, sino también contra la burguesía monopolista nacional; asimismo, se dirigirá políticamente contra los regímenes neofascistas allí donde estos ostenten el poder con el apoyo de dicha burguesía. En consecuencia, tendrá un enorme potencial revolucionario. Por lo tanto, es probable que en los próximos meses se produzcan luchas encarnizadas en el Sur Global, que sin duda serán dolorosas, pero de gran importancia histórica. El hecho de que la recolonización imperialista no sea fácil queda demostrado por lo que ocurre en Irán.

 

De hecho, la resistencia iraní ha supuesto una gran sorpresa para el imperialismo estadounidense. Si Irán se hubiera rendido fácilmente, el imperialismo se habría envalentonado para llevar a cabo su proyecto de recolonización con aún mayor vigor y presteza, y otros países del Sur Global se habrían sentido debilitados en su lucha antiimperialista. En otras palabras, existe una dialéctica de la resistencia, donde la firme resistencia de un país fortalece la voluntad de resistencia de otros; también existe una dialéctica del debilitamiento, donde la débil respuesta de un país a la recolonización imperialista sirve para desalentar a otros. La intrépida lucha de Irán es una fuerza revitalizadora para el Sur Global en su conjunto. El imperialismo, por supuesto, no abandonaría su agenda de recolonización del Sur Global a causa de la resistencia iraní, pero sin duda vería ralentizada su ejecución.

 

Notas :

 

Joseph Stiglitz, “La desigualdad está frenando la recuperación”, New York Times , 13 de enero de 2013. La principal excepción a estas tendencias salariales mundiales es China, donde los salarios han aumentado notablemente, impulsados por las políticas gubernamentales. Sin embargo, esto no invalida la afirmación de que existe una creciente proporción del superávit económico en la producción mundial en su conjunto y en los países individuales del mundo capitalista .

 

El argumento presentado en el contexto de los Estados Unidos por Paul A. Baran y Paul M. Sweezy en Monopoly Capital (Nueva York: Monthly Review Press, 1966) se aplica aquí al mundo capitalista en su conjunto.

 

Este punto se analiza con mayor detalle en Utsa Patnaik y Prabhat Patnaik, Capital and Imperialism (Nueva York: Monthly Review Press, 2021).

 

Prabhat Patnaik, “Por qué el neoliberalismo necesita a los neofascistas”, Boston Review , 19 de julio de 2021. Japón fue el primer país en salir de la Gran Depresión de esta manera. Alemania hizo lo mismo después de que Adolf Hitler llegara al poder en 1933. En la década de 1930, John Maynard Keynes y un grupo de sindicalistas alemanes propusieron un plan de estímulo fiscal coordinado que involucrara a varios países para salir de la Gran Depresión, pero sin éxito.

 

Véase Charles P. Kindleberger, El mundo en depresión, 1929-1939 ( Berkeley: University of California Press, 1973). SB Saul, Estudios sobre el comercio británico en el extranjero (Liverpool: University of Liverpool Press, 1960).

 

Para un análisis y una estimación del “drenaje” de la India a Gran Bretaña, véase Patnaik y Patnaik, Capital e imperialismo . 

 

Joan Robinson, Filosofía económica (Harmondsworth: Penguin, 1966).

 

Para una presentación detallada de este argumento, véase Prabhat Patnaik, Accumulation and Stability Under Capitalism (Oxford: Clarendon, 1997), 81–86.

 

Para una crítica detallada de este tratado, véase Biswajit Dhar, “India Has Accepted Gross Asymmetry”, Frontline , 23 de febrero de 2026;


 

véase también Prabhat Patnaik, “Modi Government’s Gymnastics to Defend the Indo-US Deal”, MR Online, 4 de marzo de 2026. 

https://observatoriocrisis.com/2026/08/06/la-crisis-del-capitalismo-y-la-estrategia-de-trump/


 

 

sábado, 1 de agosto de 2026

¿Crisis en el flanco sur de la OTAN? . 1 y 2 .

 

¿Crisis en el flanco sur de la OTAN?



Andrés Piqueras,  

La “desbandada transfronteriza” del enclave colonial español de Ceuta, en estos días, no es un fenómeno espontáneo (ni migratorio en sí), sino el resultado de una larga secuencia de decisiones diplomáticas, transformaciones jurídicas y tensiones sociales que se han ido acumulando desde décadas, pero intensificándose desde 2020. En el trasfondo se entrecruzan la reconfiguración internacional del conflicto del Sáhara Occidental, la inveterada carencia de política exterior española, la profunda crisis social que atraviesa la juventud marroquí bajo un régimen marcado por la corrupción estructural y el creciente papel de Marruecos como actor proimperial en el Sahel.

El punto de inflexión se sitúa en diciembre de 2020, cuando la administración estadounidense reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización diplomática entre Rabat y el ente sionista que ocupa Palestina. Este gesto rompe el consenso internacional vigente desde 1975 y desata una reacción en cadena: Argelia refuerza su apoyo al Frente Polisario, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea anula sucesivamente los acuerdos comerciales y pesqueros que incluyen recursos saharauis, y Marruecos intensifica su presión para que los Estados europeos respalden su plan de autonomía.

A partir de 2021, varios gobiernos europeos —Alemania, Países Bajos, Italia, incluso Francia— se subordinan a los dictados de Washington, acercándose a las posturas marroquíes sobre el Sáhara. Sus argumentos, en adelante, intensificarán el mantra de que Marruecos es un socio clave para la contención migratoria, la seguridad regional y la cooperación antiterrorista. La UE al completo se desliza en la práctica hacia una aceptación tácita de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, aunque jurídicamente seguía reconociendo el derecho a la autodeterminación.

En marzo de 2022, el Reino de España ejecutó un giro diplomático sin precedentes al alinearse con Rabat y respaldar el plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, abandonando de facto su posición histórica de apoyo al derecho saharaui a la autodeterminación reconocido por Naciones Unidas. Este viraje supuso una ruptura con la doctrina jurídica internacional que considera a España potencia administradora de iure del territorio desde 1975, dado que nunca culminó un proceso de descolonización conforme a la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General ni transfirió legalmente la soberanía a ninguna otra autoridad.

Al aceptar la tesis marroquí, el Gobierno español se distanció de sus obligaciones como antigua metrópoli —obligaciones que incluyen proteger a la población saharaui, garantizar un referéndum y no favorecer la anexión de un territorio pendiente de descolonización— y dejó sin respaldo político a un pueblo que, hasta 1976, habitaba territorios administrados como provincias españolas y cuyos vínculos jurídicos con España siguen reconocidos en múltiples normas internas. Este giro constituye, pues, una villanía y una traición histórica: España renuncia a su responsabilidad colonial, legitima la ocupación marroquí y se sitúa en contradicción con el corpus jurídico de la ONU, que, cada vez más tímidamente, sigue exigiendo un proceso de autodeterminación libre y verificable.

Pero tal decisión provoca, además, la ruptura de relaciones diplomáticas con Argelia y la reducción del suministro de gas, un elemento crucial dada la dependencia estructural española del gas argelino, que históricamente ha oscilado entre el 30% y el 45% del total importado. La vulnerabilidad energética española se hace evidente: Argelia es el proveedor más estable y cercano, mientras que Marruecos no puede ofrecer alternativas energéticas equivalentes. Esta dependencia es la que todavía deja más en evidencia la obediente política exterior española con Estados Unidos, y explica los tristes intentos posteriores de rectificación.

Así, a partir de 2023, el ministro español de Exteriores, el inefable Albares, inicia un acercamiento discreto a Argelia, buscando restablecer canales de comunicación y reducir la tensión. En 2025, el presidente Pedro Sánchez realiza una visita oficial a Argel, interpretada como un intento de reconstruir la relación estratégica perdida (que tras el reciente viaje presidencial parece recuperarse al menos en lo que toca al suministro de gas -y es que también la amenazada y acosada Argelia da muestras de estar autodisciplinándose por su parte-). Sin embargo, estos pasos no alteran la postura argelina de que España ha cedido a la presión marroquí y ha abandonado su responsabilidad histórica sobre el Sáhara Occidental.

La credibilidad española queda todavía más debilitada por la contradicción entre su discurso de defensa de los derechos humanos y su práctica diplomática: el Gobierno rechaza sistemáticamente intervenir ante denuncias de torturas contra la población saharaui, incluyendo la negativa a permitir la entrada en España de algunas de las mujeres saharauis más torturadas bajo arresto marroquí, cuyos casos han sido documentados por organizaciones internacionales [Entre esas mujeres se encuentran El Ghalia Djimi, Mina Baali, Salha Boutanguiza, Salka Leili y Nassra Dah, los testimonios de las cuales aparecen en el informe Que salga todo a la luz (Hegoa, 2022), una investigación exhaustiva sobre violencia sexual, torturas, desapariciones y represión sistemática contra mujeres saharauis en los territorios ocupados (el informe puede localizarse buscando: Hegoa – “Que salga todo a la luz. Violencias contra mujeres saharauis en los territorios ocupados” -2022-]. Tampoco parecen importar a Albares y a todo su gobierno —incluida la patética izquierda institucional (IU, PCE y el conglomerado de fuerzas que se ha hecho llamar “Sumar”)— las huelgas de hambre extremas de activistas saharauis.

El caso más grave es el de Naâma Asfari, miembro del grupo de Gdeim Izik, que ha realizado varias huelgas de hambre prolongadas, incluyendo una de 46 días, documentada por medios internacionales como Le Monde. Asfari suspendió la huelga al borde del colapso físico, tras presiones penitenciarias y la intervención de organizaciones internacionales, aunque las razones exactas permanecen parcialmente opacas. La ONU ha determinado que su confesión fue obtenida bajo tortura.

Y es que el siempre servil Reino de España evita cualquier gesto que pueda incomodar a Rabat, incluso cuando se trata de violaciones graves de derechos humanos, que en una dictadura bestial como la marroquí son incontables.

Mientras tanto, esa dictadura continúa utilizando la migración como instrumento de presión política, una estrategia ya demostrada en la crisis de Ceuta de mayo de 2021. En junio de 2026, el Tribunal Supremo español dicta la sentencia STS 814/2026, que establece que las devoluciones en caliente no son aplicables a entradas por vía marítima. La resolución obliga a identificar individualmente a cada persona, ofrecer asistencia jurídica y permitir la solicitud de asilo. Las redes migratorias detectan rápidamente el cambio: entrar nadando garantiza un procedimiento completo y evita la expulsión inmediata. “Alguien” convoca a través de las redes sociales en el norte de Marruecos, especialmente en Tetuán y Castillejos, y se produce la llegada masiva de jóvenes a Ceuta (¡hasta 50.000 en un día!).

Claro que más allá de la utilización de esa juventud, la migración masiva responde a la situación interna marroquí. Como consecuencia de su posición en la división internacional del trabajo, de la desigualdad sistémica fruto de la misma, así como de la acentuación de la crisis capitalista a escala planetaria, esta formación socioestatal atraviesa una crisis social profunda caracterizada por el desempleo juvenil —que supera el 30% en muchas regiones—, la falta de expectativas laborales y educativas, la precariedad estructural y la ausencia de mecanismos de movilidad social.

La juventud marroquí vive en un horizonte de frustración permanente: salarios ínfimos, inflación creciente, servicios públicos deteriorados y un mercado laboral también incapaz de absorber a los miles de graduados que cada año salen de las universidades. A ello se suma la corrupción sistémica vinculada a la monarquía alauita y a los grandes conglomerados económicos controlados por el entorno del palacio, más los conglomerados cómplices franceses y españoles, por ejemplo. La Casa Real mantiene un nivel de dispendio y ostentación que contrasta brutalmente con la pobreza de amplias capas de la población: palacios y residencias de lujo, adquisiciones millonarias, proyectos faraónicos sin utilidad social y un control opaco de sectores estratégicos como la energía, la Banca y las telecomunicaciones, también de gran parte del agro.

La represión política es igualmente estructural: el movimiento rifeño ha sido duramente castigado desde 2017, con largas penas de prisión para líderes sociales; la población saharaui vive bajo vigilancia permanente, detenciones arbitrarias y torturas documentadas por organismos internacionales; y la disidencia interna es sistemáticamente silenciada mediante leyes antiterroristas y tribunales especiales. Cualquier protesta te lleva a la cárcel con tiempos larguísimos a la espera de la formulación de acusaciones concretas y en muchos casos sin que las familias puedan ver a los detenidos. De abogados defensores ya ni hablamos.

Este es el pútrido régimen que es objeto de predilección de los Borbones franceses que ocupan el trono de España desde hace tres siglos y cuarto, además de los sucesivos gobiernos hispanos, ya sean derechosos o izquierdosos, que siempre se abrazan con la dictadura marroquí. Y ahora hasta van a organizar un Mundial de fútbol con tamaña degenerada monarquía alauita.

El papel de Marruecos en el Sahel

Pero todo esto quedaría, aun así, parcialmente inexplicado, a pesar de ser bastante monstruoso por sí mismo, si no consideramos que Marruecos es la principal base de operaciones de Estados Unidos en África, elemento territorial de control del norte de ese continente -por tanto suelo clave del flanco sur de la OTAN-, así como de penetración en la región del sionismo global, cada vez más presente en la vida marroquí, su ejército y su economía. Lo que se condice con la repugnante postura de Marruecos en defensa de la ocupación sionista de Palestina.

Desde 2020, Rabat ha desarrollado una estrategia de influencia que combina diplomacia religiosa, cooperación militar y alianzas con potencias externas, y ganar así terreno político con países donde Francia lo ha perdido. Marruecos ofrece formación policial, inteligencia y apoyo logístico a gobiernos y fuerzas de seguridad de la región alineadas con los colonizadores históricos -sobre todo Francia- o el hegemón estadounidense.

Su red de “islam moderado” —basada en la autoridad religiosa del rey como Comendador de los Creyentes— se utiliza a discreción para suavizar el yihadismo infiltrado en el Sahel por el Imperio Occidental, cuando resulta conveniente, y así posibilitar la alineación de unos u otros sectores de población y fuerzas políticas con Rabat, aumentando su protagonismo regional, especialmente frente a Argelia, siempre en el punto de mira de una posible intervención desestabilizadora por parte del Imperio y el Poder Sionista Mundial que va en él empotrado.

Ni que decir tiene que todo ello cobra aún más importancia después de que Mali, Níger y Burkina Faso (Alianza de Estados del Sahel) emprendieran un proceso de descolonización real del yugo francés. La infiltración de yihadistas, paramilitares, mercenarios y cuerpos de ejército lleva inundando la región saheliana desde entonces. Destruido el adalid libio, sólo se quiere que funja Marruecos como la potencia del Sahel. Su expansionismo -por territorios norteafricanos adyacentes, pero también a costa de las aguas canarias- viene así apoyado por sus patrones estadounidenses-sionistas.

Por eso mismo, jugar con la migración como arma arrojadiza y tensar demasiado la cuerda (¿también para desestabilizar al gobierno español por indicaciones de Trump? -hueso que la derechona local y europea se apresuran a roer-[i]) puede ser algo que se termine volviendo contra el propio Marruecos, incluso, en algún momento, en sus relaciones más formales con la patética UE.

Veremos. Los pueblos que están hoy bajo el yugo de la abominable monarquía alauita (Amazigh -rifeños, chleuh y amazigh del Atlas, todos indígenas del territorio-, árabes marroquíes hablantes de darija -mayoritarios en las ciudades-, y saharauis ocupados) no han dicho su última palabra.

^^^^Andrés Piqueras es profesor senior de la Universidad Jaume I^^^^^^^^^^^^


[i] Al parecer asesores «usacos» vienen proponiendo que se promueva la soberanía marroquí sobre Ceuta y Melilla también, no sólo sobre el Sáhara. Más aún tras el acuerdo del Reino de España y Argelia, que supone un aumento de compra de petróleo argelino en detrimento del más caro de USA. Así que la presión aumenta.  Y hoy es el 27º aniversario en el trono de Mohamed y hay fiesta de embajadores.  Desde luego, en TV resultan chocantes las imágenes de 25 mil veinteañeros marroquís, volviendo tras un paseo por Ceuta de forma sincronizada hacia Marruecos, con gestos de triunfo y alegría, como quien viene de ganar un partido (comentario de Antonio Arnau).  

https://observatoriocrisis.com/2026/07/31/crisis-en-el-flanco-sur-de-la-otan/

  Segunda parte ..

https://observatoriocrisis.com/2026/08/07/ceuta-crisis-en-el-flanco-sur-de-la-otan-segunda-parte/


jueves, 30 de julio de 2026

¿Cómo se fabrica una noticia?

 

¿Cómo se fabrica una noticia?, asunto Nicaragua. 


José A. Amesty Rivera

Hay un viejo dicho que dice que una mentira da la vuelta al mundo, mientras la verdad apenas se está poniendo los zapatos. Hoy podríamos actualizarlo diciendo que, un titular recorre el planeta mucho antes de que alguien tenga tiempo de escuchar un discurso completo.

Eso fue precisamente lo que pasó hace unos días con unas declaraciones del presidente de Nicaragua Daniel Ortega: casi de inmediato comenzaron a aparecer titulares asegurando que Ortega anunció que ya no habrá más elecciones en Nicaragua. La noticia se propagó rápidamente por periódicos, portales digitales y redes sociales; para millones de personas quedó instalada una idea muy simple: el Gobierno nicaragüense había decidido eliminar definitivamente las elecciones.

Sin embargo, cuando uno escucha el discurso completo descubre que la historia es bastante más compleja, Ortega dijo: Aquí no volverán a haber elecciones, pero no terminó ahí, enseguida explicó que impulsaría reformas legales, junto con la Asamblea Nacional, para impedir que personas o grupos que, según el Gobierno, reciben financiamiento extranjero para promover golpes de Estado o acciones contra el país puedan llegar al poder mediante elecciones.

Alguien puede pensar que esta propuesta es correcta o equivocada, este debate pertenece al terreno de la política y es otro tema. Lo que aquí interesa es algo distinto, ¿los grandes medios informaron exactamente lo que dijo Ortega o construyeron una noticia diferente?

El investigador estadounidense Michael Parenti, politólogo e historiador, lleva décadas estudiando cómo funcionan muchas de las grandes empresas de comunicación; su idea principal es sencilla: la manipulación casi nunca consiste en inventar una noticia, es mucho más efectivo contar solo una parte de la historia. Así lo explica en su artículo Métodos de manipulación de los medios de comunicación. Y esto es justamente lo que parece haber ocurrido en este caso, cortar una frase para que termine diciendo otra cosa.

El primer recurso de la manipulación mediática, según Parenti, consiste en tomar una frase aislada y separarla del resto del discurso, es como si alguien dijera, Si siguen entrando armas al barrio, tendremos que cerrar la calle, y al día siguiente el titular fuera, Vecino propone cerrar todas las calles. Las palabras son reales, pero el significado cambia por completo.

Esto ocurrió con la frase, Aquí no volverán a haber elecciones. Casi ningún titular explicó enseguida que Ortega estaba hablando de impedir la participación electoral de grupos que, según su Gobierno, actúan con financiamiento extranjero para promover un cambio de régimen. Cuando se elimina el contexto, el público termina entendiendo otra cosa, es como mostrar solo la mitad de un rompecabezas.

Otra práctica que Parenti considera muy frecuente, consiste en mostrar únicamente las piezas que convienen. Muchos medios destacaron la frase más impactante del discurso, pero dejaron fuera casi todo lo demás: la referencia a reformas legales, la participación de la Asamblea Nacional y la explicación sobre el financiamiento extranjero; no hace falta mentir, basta con enseñar solo la parte que produce el efecto buscado.

Parenti sostiene que muchas veces la censura moderna no consiste en esconder una noticia, sino en contarla incompleta. Es como entrar al cine cuando la película ya lleva una hora, veremos peleas, discusiones y disparos, pero no entenderemos por qué están ocurriendo; esto pasa cuando una noticia elimina los antecedentes.

En gran parte de la cobertura internacional, apenas se recordó que el Gobierno nicaragüense sostiene que en 2018 hubo un intento de golpe de Estado financiado desde EEUU; tampoco se explicó que existen leyes similares en otros países para regular el financiamiento político extranjero.

Uno puede aceptar esta interpretación o rechazarla, lo importante es que el lector tenga derecho a conocer por qué el Gobierno dice lo que dice; sin esa parte de la historia, todo parece surgir simplemente del capricho de un gobernante.

Cuando un medio lleva años presentando a determinado gobierno como una dictadura, cualquier noticia nueva termina encajando en ese mismo relato, ya no importa tanto lo que ocurrió, sino que la información confirme una narrativa que ya estaba construida.

Así, una propuesta para modificar una ley electoral termina convertida en un supuesto anuncio del fin de las elecciones; es como si cada pieza nueva tuviera que entrar, a la fuerza, en un rompecabezas que ya estaba armado desde hace tiempo.

Otro recurso consiste en reducir problemas complejos a una sola persona. En lugar de discutir si un país debe o no permitir financiamiento extranjero para partidos políticos, toda la conversación termina girando alrededor de Daniel Ortega. El debate desaparece y solo queda el personaje; esto facilita construir historias donde unos aparecen siempre como los villanos y otros siempre como los defensores de la democracia.

También influye qué noticias se amplifican y otras pasan casi desapercibidas. La frase sobre las elecciones ocupó titulares internacionales durante horas; en cambio, las explicaciones posteriores, el discurso completo y los detalles sobre las reformas legales apenas tuvieron difusión; la primera impresión quedó instalada, y todos sabemos que una rectificación nunca viaja tan rápido como un escándalo.

América Latina conoce muy bien este libreto. Lo ocurrido con Nicaragua no es un caso aislado, en nuestra región existen varios ejemplos en los que grandes medios internacionales han sido acusados de construir relatos parecidos.

En Venezuela, durante años muchas noticias hablaron sobre todo de la crisis económica, el desabastecimiento y la migración, mientras dedicaban mucho menos espacio al impacto de las sanciones económicas impuestas por EEUU y sus aliados. No se trata de negar los problemas internos del país, sino de señalar que el panorama quedaba incompleto cuando uno de sus factores más importantes apenas aparecía mencionado.

En Bolivia, tras la salida de Evo Morales en 2019, buena parte de la prensa internacional habló durante semanas de una “renuncia” provocada por protestas ciudadanas. Con el paso del tiempo, investigaciones periodísticas, estudios académicos e incluso algunos organismos internacionales, comenzaron a utilizar con mayor frecuencia el término “golpe de Estado” o reconocieron el papel decisivo de las Fuerzas Armadas y la Policía en aquellos hechos. Sin embargo, la primera versión ya había dado la vuelta al mundo.

Algo parecido ocurrió con el informe de la Organización de Estados Americanos sobre las elecciones bolivianas de 2019. Durante meses fue presentado como una prueba definitiva de fraude electoral; después, investigaciones independientes de universidades y centros especializados cuestionaron seriamente las conclusiones estadísticas del informe, pero esas rectificaciones nunca tuvieron una difusión comparable a la acusación inicial.

En Brasil, durante el proceso judicial contra Luiz Inácio Lula da Silva, numerosos medios presentaban cada nueva acusación como si la corrupción ya estuviera demostrada; años después, varias sentencias fueron anuladas y el juez Sergio Moro fue duramente cuestionado por su actuación, sin embargo, el daño político ya estaba hecho.

En Honduras, el derrocamiento de Manuel Zelaya en 2009, fue presentado por muchos medios como una “sucesión constitucional” o una “crisis institucional”, evitando durante bastante tiempo utilizar la expresión “golpe de Estado”, pese a que un presidente había sido detenido por militares y expulsado del país.

En Cuba, buena parte de la prensa internacional informa constantemente sobre las limitaciones económicas y políticas de la isla, pero muchas veces dedica mucha menos atención al efecto acumulado de más de seis décadas de bloqueo económico por parte de EEUU; una vez más, el problema no es hablar de las dificultades internas, sino hacerlo como si el bloqueo no existiera.

También podrían mencionarse otros casos, como el golpe contra Salvador Allende en Chile en 1973 y el papel del diario El Mercurio, o la cobertura del golpe contra Hugo Chávez en abril de 2002.

La tarea del periodismo debería ser ayudar a los ciudadanos/as a comprender la realidad, no conducirlos hacia una conclusión ya decidida. No hace falta inventar una noticia falsa, basta con cortar una frase, ocultar un dato importante, empezar la historia por la mitad, repetir siempre el mismo enfoque o dar mucho más espacio a unas voces que a otras; y, sobre todo, conseguir que el público crea que ya conoce toda la verdad cuando, en realidad, solo le han mostrado una parte del cuadro.

El caso de Nicaragua sirve para entender cómo funciona este mecanismo. Más allá de las simpatías o diferencias que cada persona pueda tener con el Gobierno sandinista, cualquier ciudadano merece conocer el discurso completo antes de sacar sus propias conclusiones; porque una democracia necesita ciudadanos/as informados, y un ciudadano/a realmente informado nunca se conforma con el primer titular que aparece en su pantalla.

Nota del blog  .

 Ortega  dijo. 

 «Jamás volverán a ver unas elecciones en las que puedan intentar hacerse con el poder mediante el fraude electoral»,

La agencia     Reuters  corto la frase  «Jamás volverán a ver unas elecciones "   Yesa  fue la frase que paso a los medios y hasta la  UE   lo reafirmo.

 https://frenteantiimperialista.org/como-se-fabrica-una-noticia-asunto-nicaragua-jose-a-amesty-rivera/




lunes, 27 de julio de 2026

La Intervención de USA en Nicaragua de 2018 y 2021 .

 

La Intervención  de USA en Nicaragua  de 2018 y 2021 .

 

https://thegrayzone.com/2021/11/05/nicaragua-us-informant-dora-maria-tellez-mrs/


 Los cables de WikiLeaks ...sobre Nicaragua .


  https://wikileaks.org/plusd/cables/06MANAGUA2434_a.html


 Y   está ...  De cómo la agencia Reuters inventó un titular y Falsimedia lo difundió a sus lacayos


https://insurgente.org/nicaragua-de-como-la-agencia-reuters-invento-un-titular-y-falsimedia-lo-asumio/

  VEASE    como el Diario.es .. lo presento.. Y mas por una periodista que fue premio Nacional de Cataluña por la Generalitat .

 https://www.eldiario.es/internacional/ortega-certifica-rumbo-dictatorial-nicaragua-activar-elecciones-quito-mascara_1_13402562.html

 Y  como saltó  la UE
https://www.eldiario.es/internacional/ue-pide-elecciones-transparentes-inclusivas-creibles-nicaragua-avanza-reforma-gobierno_1_13406534.htmlF

 Y a pesar de  decir  luego  que si habrá  elecciones...."La esposa de Ortega y copresidenta, Rosario Murillo, ha dicho que la Asamblea Legislativa, coordinada por la Presidencia, están avanzando en la elaboración de esa propuesta de reforma “para garantizar los procesos electorales libres, democráticos, soberanos y dignos”. "   y  "Este miércoles, el titular de la Asamblea Nacional de Nicaragua (Parlamento), el sandinista Gustavo Porras, dijo que sí se celebrarán elecciones en Nicaragua pero bajo un nuevo marco constitucional que las blinden de la injerencia extranjera y de los “traidores a la patria” en el país" , O sea que si dicen , dos personas claves , que habrá elecciones.. me da la impresión que prensa la UE tiene una CLARIDAD de CONFUSION espantosa..