martes, 18 de agosto de 2026

Nuevo homenaje en Ucrania a un nazi exhumado.

 

Imágenes del homenaje en Ucrania a un nazi exhumado

A los patéticos que se niegan a ver el carácter fascista.otanico del gobierno ucraniano, este homenaje a un nazi les viene que ni pintado.

Con excesiva pompa y patetismo nacionalista, el III Cuerpo del Ejército Ucraniano celebró el «regreso» de Yevgen Konovalets. El ataúd que contenía los restos del primer líder de la organización fascista Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) fue llevado el viernes por la noche, escoltado por una guardia de honor formada por portadores de antorchas y banderas del Movimiento Azov, hasta la Catedral Patriarcal de la Resurrección de Cristo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana en Kiev. Dmytro Kucharchuk, el neonazi jefe del departamento de ideología del III Cuerpo —antiguo animador de coros de hooligans que coreaban «¡Sieg Heil!» — y Georgi Kuparashvili, director de la Escuela Militar Yevgen Konovalets, inaugurada por Azov en 2016, lo cubrieron con la bandera de la OUN en una solemne ceremonia. El transporte se realizó en un vehículo blindado «Austin» de la Primera Guerra Mundial, restaurado por miembros del III Cuerpo.

El espectáculo nazi fue dirigido personalmente por el comandante del cuerpo, a quien el presidente Volodymyr Zelensky había ascendido a general de brigada en 2025: Andriy Biletsky recibió la procesión fúnebre con el ataúd de Konovalets en la entrada de la catedral con un discurso: «Hoy se encuentran aquí dos generaciones», dijo el «Líder Blanco» del movimiento «Azov». Recordó a Konovalets como comandante de la unidad de fusileros «Sitcher», establecida en 1917 para la (efímera) República Popular Ucraniana y la Organización Militar Ucraniana (OMU), precursora de la OUN fundada en 1929, y elogió a sus propios seguidores, que han operado como un estado dentro de un estado desde las protestas del Maidán de 2014, como sus sucesores.

Lo que se omitió —como en todos los discursos en honor al héroe nacional— fue que Konovalets fue aliado de Hitler hasta su asesinato por un agente soviético en 1938, y que la UVO, posteriormente la OUN, colaboró ​​con los servicios de inteligencia de la Reichswehr alemana y, a partir de 1935, con la Wehrmacht. Según historiadores como Grzegorz Rossoliński-Liebe, tras una reunión con Hitler en 1933, Konovalets instó a los ucranianos a apoyar al Führer porque, según él, «abriría las puertas al Este». También está documentado que Konovalets era antisemita. En 1934, exigió medidas severas contra los «matrimonios mixtos con judíos», a los que consideraba «enemigos de nuestro renacimiento». Y en el primer aniversario de su muerte, su organización prometió «venganza» contra los «reptiles ruso-judíos que llevan siglos chupándonos la sangre».

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Nada de esto ha impedido que la élite ucraniana desate una ola de fetichización de Konovalets en el país. Los medios de comunicación están repletos de reportajes sobre políticos, militares, clérigos y otros pilares de la sociedad ucraniana desfilando o arrodillándose ante el féretro expuesto en la iglesia, acompañados por una guardia de honor de las fuerzas armadas ucranianas. «Durante décadas, se ha intentado borrar, distorsionar o eliminar su nombre», declaró el domingo Kirilo Budanov, jefe de gabinete presidencial de Zelenskyy. «Los enemigos de la Ucrania independiente temieron al coronel en vida, y le siguen temiendo hoy en día».

El cuerpo de Konovalets fue exhumado el 11 de agosto del cementerio de Crooswijk en Rotterdam y trasladado a Ucrania dos días después. El procedimiento fue organizado al más alto nivel: por Budanov, del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, y por Oleksandr Alferov, director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional y antiguo oficial del Azov. Los restos de Konovalets permanecerán ahora temporalmente en el Cementerio Nacional Militar hasta que puedan ser trasladados al «Panteón de los Héroes», cuya creación fue decidida por el Gabinete de Ministros de Zelenskyy el 1 de julio .

«Cada una de las generaciones anteriores heredó la causa ucraniana en un estado inacabado», declaró Biletsky. «Somos los primeros en tener una oportunidad real de liberarnos de estas pesadas ataduras y completar la obra del coronel y de todos sus grandes predecesores». El III Cuerpo profundizó en este punto en sus canales oficiales de redes sociales: «¡El imperio que lo asesinó será destruido!».


ttps://insurgente.org/imagenes-del-homenaje-en-ucrania-a-un-nazi-exhumado/



domingo, 16 de agosto de 2026

Como Zelensky se alió con los nazis ucranianos

 

         

Zelensky, presto homenaje  a Andriy Melnik, líder nazi ucraniano   de la  (OUN) durante  1941-45 que estaba anteriormente sepultado en Luxemburgo. Lo declaro héroe de Ucrania  se arrodillo ante su tumba con un ramo de rosas (1)

«Cómo el presidente judío de Ucrania hizo la paz con los paramilitares neonazis». 

Reportaje de Mintpress sobre Volodímir Zelenski y sus alianzas con la extrema derecha

sábado, 15 de agosto de 2026

La guerra del Petróleo . 2

  La guerra petrolera de Trump es tan existencial para la hegemonía estadounidense como para la supervivencia de Irán frente a las amenazas de Trump de destruirlo e imponer un régimen títere similar al logrado en su victoria sobre Venezuela.

Michael Hudson:La última línea de defensa del dólar

Michael Hudson, 

 (economista estadounidense )

Los objetivos imperiales de la guerra petrolera de Estados Unidos, desde Venezuela hasta Irán.

Los funcionarios estadounidenses son sorprendentemente directos al describir su estrategia para mantener el poder imperial de Estados Unidos. «El dominio del dólar es esencial», declaró el secretario del Tesoro, Scott Bessent, el 24 de junio de 2026 en una entrevista televisiva. 

Explicó que la razón por la que Estados Unidos impuso sanciones comerciales y financieras a Venezuela era que este país «vendía petróleo con descuento a China y no recibía dólares». Un país que no fijaba el precio del petróleo en dólares ni invertía las ganancias en cuentas en dólares representaba una amenaza para la capacidad de Estados Unidos de mantener el papel central del dólar en el sistema financiero mundial, la principal fuente de la prosperidad estadounidense. 

Las guerras de Estados Unidos contra Venezuela, Rusia e Irán han tenido como objetivo obligarlos a fijar el precio de sus exportaciones de petróleo en dólares y, lo que es igual de importante, a invertir las ganancias en los mercados financieros estadounidenses o utilizarlas para comprar productos estadounidenses. 


 SIGUE  ... 

https://observatoriocrisis.com/2026/08/13/michael-hudsonla-ultima-linea-de-defensa-del-dolar

jueves, 13 de agosto de 2026

La guerra del petróleo. 1

 

Quid pro quo .


En 2020, cuando luchaba contra Joe Biden, un candidato al que no quería nadie pero que, como Zelensky, consiguió llegar al poder con una campaña en la que insistía simplemente en que no era su oponente, Donald Trump trató de conseguir del presidente ucraniano el kompromat -material comprometido- con el que acabar con cualquier posibilidad de victoria Demócrata. Zelensky había llegado al poder apenas unos meses antes con una campaña en la que únicamente tuvo de dejar hablar a Petro Poroshenko, que en sus cinco años de mandato se había deslegitimado tanto que el aspirante apenas tuvo que esforzarse para derrotarle. La legislatura de Zelensky comenzó con una falsa esperanza que nadie debió creer, pero que caló incluso en Rusia: si el nuevo presidente quería diferenciarse de su predecesor, tenía que prometer, como hizo para después no cumplir, limitar las leyes nacionalistas y lograr un compromiso con Moscú para detener la guerra en Donbass. Ese discurso dio a Zelensky una abrumadora victoria en las elecciones presidenciales y la mayoría absoluta en el Parlamento, otorgándole el control político absoluto del país y la fortaleza de permitirse decir que no al entonces presidente de Estados Unidos. Ayudó, sin duda, que Zelensky y su equipo percibieran que las posibilidades de reelección de Trump eran escasas.

Ucrania no ayudó a Donald Trump suministrando los datos que el Partido Republicano buscaba para probar la corrupción de la familia Biden y que tenían uno de sus escenarios preferidos en Ucrania. Allí, Joe Biden se había jactado de haber dado a Ucrania la orden de cesar al Fiscal General del Estado y su hijo Hunter, que carecía de la cualificación para el puesto, había sido obsequiado con un lucrativo cargo en el consejo de administración de Burisma, la mayor empresa privada del sector del gas, algo que siempre pareció un pago por los servicios prestados. Burisma debía ser la carta escondida en la manga de Trump, que ofrecía a Ucrania apoyo de Estados Unidos a cambio de ese material comprometido con el que compensar la mala situación económica con la que el presidente Trump se aproximaba a las elecciones, una circunstancia que hacía prácticamente imposible su victoria. Su derrota se debió a la coyuntura económica vinculada a la pandemia y al malestar social que se había creado durante el verano por el asesinato de George Floyd, las posteriores manifestaciones de Black Lives Matter y la movilización social y política que eso generó. Sin embargo, Donald Trump nunca dejó de reprochar a Zelensky que no le ayudara en su misión de derrotar a Joe Biden. El quid pro quo que, a la desesperada, a las puertas de la derrota, buscó Donald Trump se convirtió muy pronto en una alianza Biden-Zelensky que dio grandes réditos al presidente ucraniano, cuando su homólogo estadounidense reaccionó con rapidez y entusiasmo en el momento en el que le notificó que no necesitaba “un transporte, sino munición”.

Los tiempos y el Gobierno de Estados Unidos han cambiado y Zelensky ha alargado indefinidamente su legislatura gracias a la ley marcial, pero las necesidades de Ucrania siguen siendo las mismas. El presidente ucraniano, que hace un año fue sometido a la humillación del Despacho Oval, una reunión en la que tuvo que soportar un discurso en el que se le insistía que Ucrania carecía de cartas que jugar en la guerra, ha conseguido dar la vuelta a la relación con Estados Unidos y es ahora un proxy importante para Washington en su intento de controlar el mercado mundial de petróleo. Solo seis meses después de aquel recordado encuentro en la Casa Blanca, Donald Trump había comprendido ya la utilidad que Ucrania podría tener para Estados Unidos. Solo así pueden entenderse los pasos dados por el presidente estadounidense en el verano de 2025.

Por una parte, desde la tribuna de la Asamblea de Naciones Unidas, Donald Trump dio órdenes a sus aliados europeos de prohibir la adquisición de petróleo y gas ruso. En su encuentro con Zelensky, el líder estadounidense sugirió que Ucrania podría ganar la guerra e incluso recuperar sus territorios perdidos, algo tan falso como la afirmación de que Kiev carecía de cartas con las que luchar (Ucrania seguirá teniendo cartas mientras los países europeos sostengan el Estado y el ejército ucraniano). Fue entonces, y no ahora debido al espejismo mediático del cambio de tendencia en la guerra, cuando se gestó el en la postura de Trump que, por otra parte, autorizó la operación ucraniana que tenía como objetivo destruir las infraestructuras petroleras rusas. Como confirmaron los medios meses después, Estados Unidos aporta la inteligencia que hace posibles los ataques.

Si algo ha quedado claro este último año es la voluntad de Donald Trump de mantener el control del flujo del petróleo en sus manos o en las de sus aliados. Estados Unidos ha atacado directamente a dos grandes productores que no se encontraban bajo su tutela, Venezuela e Irán, este último con un resultado desastroso que, pese a negar a diario, se hace cada vez más evidente. Indirectamente, tanto gracias a la intervención ucraniana como a las sanciones, a las que se han sumado recientemente algunas incautaciones europeas de buques de la flota fantasma, Estados Unidos ha atacado también al principal productor rival político y petrolero de Estados Unidos, la Federación Rusa. Pese a las aparentemente buenas palabras de Trump y las sonrisas de Witkoff en cada una de las muchas ocasiones en las que ha visitado el Kremlin, la lucha de Estados Unidos contra el petróleo ruso era evidente incluso antes de que el presidente diera su visto bueno para la tramitación de la ley con la que aspira a imponer aranceles prohibitivos a los clientes del crudo ruso.

Sin embargo, todo tiene sus límites. “Ucrania ha suspendido una intensa campaña de ataques con drones contra petroleros que utilizan un puerto clave del mar Negro, tras una petición realizada a finales del mes pasado por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, según fuentes oficiales ucranianas”, explicaba ayer Financial Times, que añadía que “Washington estaba alarmado por el hecho de que Ucrania estuviera desestabilizando aún más los mercados petroleros y perjudicando a las empresas estadounidenses al atacar petroleros que transportaban crudo desde Kazajistán hasta una terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC) en el puerto ruso de Novorossiysk”. Durante los meses de hostilidades de alta intensidad en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el petróleo ruso -y también el iraní- recibió exenciones a las sanciones para evitar un alza prohibitiva que desestabilizara completamente la economía mundial. Controlado el ascenso, el petróleo ruso ha dejado de ser la solución que fue durante un tiempo para volver a ser un rival al que expulsar del mercado y cuyas infraestructuras pueden ser destruidas. Eso sí, sin que eso perjudique a las empresas estadounidenses y su oligarquía, una de las bases del apoyo del trumpismo.

El objetivo de la llamada a Kiev es proteger los intereses de Exxon y, sobre todo, Chevron, una de las grandes ganadoras de estos años también en Venezuela. A finales de julio, The Wall Street Journal ya había explicado que “el director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, se reunió a principios de esta semana con responsables de la Administración Trump para tratar un asunto urgente: cómo evitar que las enormes operaciones del gigante petrolero estadounidense en Kazajistán se conviertan en daños colaterales de la guerra entre Ucrania y Rusia. Un reciente ataque con drones ucranianos alcanzó a cuatro petroleros, incluido uno fletado por Chevron, en el mar Negro, cerca de Novorossiysk. Este puerto ruso es un centro clave para la exportación de petróleo y el punto de llegada de un oleoducto —del que Chevron es copropietaria— que suministra el 2% del abastecimiento diario mundial de petróleo. Desde entonces, se han restringido las cargas de crudo en el oleoducto, lo que ha obligado a Kazajistán a reducir la producción de petróleo debido a su limitada capacidad de almacenamiento”. Ayer, Ucrania se jactó de sus ataques contra Novorossiysk, pero no bombardeó las infraestructuras petroleras, sino la base de la flota rusa del mar Negro.

Al contrario que en el caso del Nord Stream, cuando Ucrania supuestamente incumplió la orden de la CIA de no continuar con la operación de destrucción del gasoducto copropiedad de Alemania y Rusia, es previsible que, en esta ocasión, Kiev cumpla con lo exigido por Washington. Estados Unidos había luchado durante años contra el gasoducto rusoalemán por la competencia que suponía. En este caso, insistir en estos ataques supondría perjudicar a las grandes empresas norteamericanas, algo que Ucrania no puede permitirse, al menos a priori. Porque, a juzgar por lo publicado ayer por Financial Times, la actuación ucraniana busca ser un quid pro quo similar al que Trump esperaba de Zelensky en 2020. “Una persona familiarizada con la posición de Ucrania dijo que Kiev accedió a la solicitud de la administración Trump porque estaba buscando una licencia de Estados Unidos para producir misiles interceptores Patriot. También espera comprar varios cientos de ellos antes del invierno, cuando se espera que Rusia intensifique sus asaltos aéreos contra la infraestructura crítica. Zelensky le dijo a Vance durante la llamada del 31 de julio que los Patriots y la defensa aérea eran la «máxima prioridad» de Kiev, según dijo la oficina del presidente ucraniano”, explicaba el medio. Tan a la desesperada como Donald Trump durante la campaña en la que se esperaba la derrota, Ucrania busca utilizar el argumento de la protección de los intereses estadounidenses en Kazajistán para conseguir lo que no puede lograr de otra manera, misiles para su defensa aérea, una petición que Estados Unidos no puede cumplir de la forma que Zelensky desea. La única duda es si Ucrania cumplirá las órdenes de Washington con la esperanza de conseguir lo que pide o si utilizará ataques cercanos a esos intereses estadounidenses como chantaje para lograrlo.

https://slavyangrad.es/2026/08/13/quid-pro-quo/#more-35100



 Nota  del Blog  .


  Nada nuevo . A estas alturas   esta claro que esta  es la guerra del petróleo y del petrodólar base  del sostenimiento de la  deuda americana   y de su hegemonía . Después de Venezuela , Irán  y luego Rusia  por  si alguien se se creyó que Trump estaba aliado con  Putin. O que el apoyo a  Netanyahu  y a  Israel era   otra cuestión . Trump con  Irán  ha perdido la batalla , pero aun no sabemos si  la. guerra . Y así cuando Kiev  destruye refinerías en la  Federación rusa Trump le apoya .Eso que los logros de Kiev  son poco significativos  a pesar de la propaganda  ya que solo afecto a un 19 %  .  El dominio  de Moscú  sobre el espacio de Kiev   es total https://slavyangrad.es/2026/08/07/35061/#more-35061  y los misiles rusos ya no logran interceptarlos por eso la prisa de Kiev en conseguir mas Patriots, pero la empresa que los produce  no cede su patente  por ello hay que pagárselos y fabricarlos en USA. Y como en este  momento a  ningún país  le sobran Kiev está  sin ellos.

 y ver ...  https://observatoriocrisis.com/2026/08/13/michael-hudsonla-ultima-linea-de-defensa-del-dolar/

miércoles, 12 de agosto de 2026

¿ Una OTAN musulmana?

 

La “OTAN musulmana” marca el fin de la hegemonía de EEUU

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, calificó el pacto como una señal de que los países de la región están dejando de depender de Estados Unidos para su seguridad.

Alex Keiner,


12 agosto, 2026


( Analista estadunidense)  

Pakistán, Arabia Saudita y Turquía firmaron el «Acuerdo de Fuerza Conjunta de La Meca», un pacto de defensa mutua. Su disposición más destacada es similar al Artículo 5 de la OTAN, según el cual un ataque contra cualquiera de las tres naciones se considerará un ataque contra las tres. Esto llevó a los analistas a calificar inmediatamente el acuerdo como la «OTAN musulmana», aunque por lo demás no guarda ninguna similitud. 

Para empezar, el texto completo del acuerdo no se ha hecho público. En su lugar, solo contamos con una breve declaración conjunta de los tres firmantes: 

Guiados por los lazos históricos de larga data entre los tres estados, basados en los vínculos perdurables de hermandad y solidaridad islámica que los unen, y aprovechando sus intereses estratégicos compartidos y su cooperación en materia de defensa de larga data, Su Alteza Real el Príncipe Heredero, el Presidente de Turquía y el Primer Ministro de Pakistán firmaron el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca, que refleja el compromiso compartido de los tres estados de fortalecer aún más su seguridad colectiva y de promover la paz, la seguridad y la estabilidad en la región y más allá, en busca de un futuro seguro y próspero. 

El acuerdo tiene por objeto reforzar la disuasión colectiva contra cualquier acto de agresión y estipula que cualquier ataque armado contra cualquiera de los tres estados será considerado un ataque contra todos ellos. Asimismo, prevé el fortalecimiento de todos los aspectos de la cooperación en materia de defensa entre los tres estados.

Además, al menos por ahora, el acuerdo no parece prever una organización formal, una sede central ni estructuras de mando conjuntas. A pesar de ello, el acuerdo podría convertirse en uno de los acontecimientos geopolíticos más trascendentales derivados de la actual crisis en Oriente Medio. 

¿Una alianza proisraelí o antiisraelí?

Dado que los tres signatarios son, al menos formalmente, aliados de Estados Unidos, muchos analistas interpretaron el anuncio del viernes como la creación de una nueva alianza que, en última instancia, serviría a los intereses estadounidenses en Oriente Medio y, por extensión, representaría un nuevo baluarte para la defensa de Israel. Sin embargo, creo que esas interpretaciones resultarán erróneas.

Un punto en común para estas tres naciones es que todas han sido amenazadas por Israel en el pasado. El proyecto de Eretz Israel, o Gran Israel, tiene ambiciones territoriales muy significativas que incluyen una gran parte de Arabia Saudita. Aquí les mostramos un mapa de la visión de los líderes sionistas: 

Como podemos observar, Eretz Israel también incluye una parte de Turquía y la mayor parte de Siria, territorio que Turquía considera su propia esfera de influencia estratégica. Esto ha puesto a Turquía en el punto de mira de la creciente retórica bélica de los funcionarios israelíes.

Por ejemplo, el ministro israelí de Asuntos de la Diáspora, Amichai Chikli,afirmó que Israel debería prepararse para un posible enfrentamiento futuro con Turquía, calificando un encuentro naval como algo que «no es imposible» y que «podría ocurrir incluso mañana por la mañana». 

El ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió explícitamente a Turquía contra el aumento de su presencia en Siria, y el ex primer ministro Naftali Bennett ha calificado a Turquía como el «nuevo Irán» y una amenaza estratégica. El primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que se toma «muy en serio» las declaraciones antiisraelíes del presidente Erdogan y presionó a la administración Trump para que no vendiera aviones F-35 a Turquía, argumentando que destruiría el equilibrio de poder regional. 

La ambición de aplastar a Pakistán

Ese “equilibrio de poder regional” también puso a Pakistán en el punto de mira de los sionistas, y en este sentido, Israel ya ha planeado acciones hostiles contra Pakistán en colaboración con su aliado, India. Ya en 2011, Benjamin Netanyahu hizo la siguiente declaración: 

«…nuestra misión más importante es impedir que un régimen islámico radical adquiera armas nucleares, o que armas nucleares se encuentren con un régimen islámico radical. El primero se llama Irán. El segundo se llama Pakistán. Porque si estos regímenes radicales poseen armas nucleares, no respetarán las normas que se han respetado durante las últimas casi siete décadas.»

El plan para someter y neutralizar a Pakistán es claramente de larga data, con el pleno apoyo de los grupos de presión sionistas e indios en Washington D.C. Las acusaciones y la retórica bélica habituales ya circulan en los medios de comunicación populares, llegando incluso a calificar a Pakistán como un Estado patrocinador del terrorismo. 

De hecho, el temor a que una nación islámica posea una bomba nuclear no es algo nuevo: es la razón por la que Israel atacó Egipto en 1967 e Irak en 1981. 

Operación Shakti

En 1981, Israel elaboró un plan para atacar el programa nuclear de Pakistán. En este plan, India apoyaba a Israel proporcionando bases aéreas donde los F-16 y F-15 israelíes pudieran aterrizar y repostar antes de los ataques. Los indios bautizaron el plan como «Operación Shakti» y los pilotos israelíes ya habían comenzado su entrenamiento.

Sin embargo, el servicio de inteligencia pakistaní ISI se enteró de esto y el entonces gobernante del país, Zia ul-Haq, reaccionó de inmediato, advirtiendo a Israel que si atacaban las instalaciones nucleares de Pakistán, Pakistán atacaría Dimona. Ul-Haq también lanzó una advertencia a la India. Ante la perspectiva de una guerra a gran escala contra Pakistán, la India dio marcha atrás. Sin la ayuda de la India, Israel no tenía forma de llevar a cabo el ataque, por lo que el plan fue archivado.

En 1998 se estaba elaborando un nuevo y mejorado plan. En aquel entonces, el gobierno pakistaní recibió un informe de inteligencia que indicaba que India e Israel planeaban nuevamente llevar a cabo un ataque conjunto contra las instalaciones nucleares del país. Shamshad Ahmad(exsecretario de Relaciones Exteriores de Pakistán) explicó el informe de inteligencia que recibieron: 

“Señor, acabamos de recibir un informe de inteligencia que indica que en un aeropuerto indio, escuadrones de las fuerzas aéreas indias e israelíes están posicionados y preparándose para un ataque contra las instalaciones nucleares de Pakistán en Baluchistán. Luego llamé a nuestro embajador en Nueva York, Ahmed Kamal .” 

Le dije: «Ve a CNN y di que Pakistán tiene información de que India e Israel están a punto de lanzar un ataque conjunto contra Pakistán». El embajador apareció en directo en CNN y tuvo un buen impacto, porque si India e Israel hubieran tramado tal plan, se habría cancelado antes de la mañana.

Como aliado no occidental más importante de Israel, India ha mantenido una estrecha colaboración con la inteligencia israelí para coordinar acciones contra Pakistán. En particular, tras la humillación sufrida a manos de la Fuerza Aérea pakistaní durante su breve enfrentamiento en mayo de 2025, India se ha mostrado deseosa de apoyar el próximo ataque israelí contra Pakistán. 

El verano pasado, el periodista pakistaní Hamid Mir explicó qué fue lo que atrajo la atención mundial sobre este tema: 

Curiosamente, la guerra de los doce días [entre Israel e Irán] puso al descubierto los planes para una nueva guerra: Israel e India contra Pakistán. Ahora, la amenaza de una nueva guerra se cierne sobre el sur de Asia. Esta amenaza no es solo producto de la imaginación. 

La cumbre de La Meca significa el fin de la hegemonía estadounidense en Asia Occidental.

En vista de todo esto, sería difícil imaginar por qué Pakistán, Arabia Saudita o Turquía se unirían para defender a Israel. Lo más probable es que se unieran para protegerse de Israel y sus aliados occidentales, incluidos Estados Unidos, el Reino Unido, la OTAN y, en el caso de Pakistán, también de la India.

A juzgar por las declaraciones de Teherán y las acciones de Ansarallah en Yemen, es evidente que no se sienten amenazados por la nueva alianza. Por ejemplo, ayer mismo, Ansarallah de Yemen lanzó un ataque con drones contra una refinería de Saudi Aramco en Jazan, seguido de un ataque contra las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí en el puerto yemení de Mocha. Esta mañana, Teherán emitió un comunicado oficial sobre el Acuerdo de Fuerzas Conjuntas de La Meca.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, calificó el pacto como una señal de que los países de la región están dejando de depender de Estados Unidos para su seguridad. Subrayó que, desde la perspectiva de Teherán, el tratado no está dirigido contra Irán, haciendo hincapié en los profundos lazos históricos y religiosos que lo unen a Arabia Saudita, Turquía y Pakistán.

Creo que la declaración del Sr. Baqaei es correcta. No mencionó que las tres naciones e Irán se enfrentan a una amenaza común y a los mismos enemigos. La nueva «OTAN musulmana» representa una reconfiguración del equilibrio de poder en la región y el surgimiento de una nueva arquitectura de seguridad que claramente no tiene cabida para Estados Unidos, el Reino Unido, la OTAN ni Israel.

Esta opinión se ve corroborada por la notoria ausencia de cualquier declaración oficial del gobierno de Trump sobre el acuerdo de La Meca, lo que sugiere que no fueron consultados ni participaron en la elaboración del nuevo pacto de defensa. Ese silencio denota vergüenza por haber sido excluidos de acontecimientos tan trascendentales por sus propios aliados. Pero lo que puede resultar embarazoso para el gobierno estadounidense podría generar pánico en Israel.



https://observatoriocrisis.com/2026/08/12/la-otan-musulmana-marca-el-fin-de-la-hegemonia-de-eeuu/


Nota del blog .
Es bien cierto, que los conflictos   y mas los de guerras  son imprevisibles  por donde pueden derivar  y estallar. El craso error de los sionistas  y americanos al atacar a Irán ..destapo  una caja de Pandora .  Tampoco es extraño que  desde Oriente le denomine a  Oriente Medio  , Asia Occidental .

domingo, 9 de agosto de 2026

Como Israel ayuda a los nazis ucranianos.


Detrás del escenario están los genocidas: Israel instruye silenciosamente a la maquinaria de guerra de Ucrania


Fabrizio Poggi

No hacía falta alardear de habilidades analíticas especiales ni de un conocimiento específico de los hechos para escribir, como hice hace unos días , que la destitución del ahora exministro de Guerra ucraniano, Mikhail Fyodorov, se basaba esencialmente en cuestiones de «negocios». En las «decisiones» del régimen del golpe nazi en Kiev, la mano de los asesores externos del régimen siempre aparece entre los pliegues de las «decisiones autónomas» de la junta. Dinero; mucho dinero que va y viene entre Kiev y los centros de negocios llamados «gobiernos», encargados de administrar las ganancias de la industria bélica europea. Ahora bien, de hecho, nuestro conocimiento limitado no nos permite determinar cuáles, exactamente, de las multinacionales del complejo militar-industrial occidental se sintieron «ignoradas» y cuáles otras, por el contrario, se beneficiaron de las decisiones del «modernizador de treinta y cinco años», como el Corriere della Sera, apostando evidentemente por un ambiguo factor de «juventud», define al exministro, «partidario de una guerra cada vez más automatizada». Pero no cabe duda de que la decisión de Zelensky de destituir inmediatamente a la primera ministra Yulia Sviridenko, lo que conllevó la disolución de todo el gabinete y, por consiguiente, la destitución del ministro de Guerra, que no fue reelegido en el nuevo gobierno, estuvo vinculada a las recomendaciones de los asesores externos del régimen. Esto viene ocurriendo desde 2014, cuando, tras un golpe de Estado nazi dirigido personalmente en Maidan Nezalezhnosti por funcionarios de la Embajada de Estados Unidos y del Departamento de Estado, fue la propia Victoria Nuland quien ordenó el nombramiento del banquero Arsen Yatsenyuk como primer ministro. Una junta militar golpista impuesta desde el exterior desde sus inicios, que sigue gobernada únicamente por los intereses estratégicos de la UE, Estados Unidos y la OTAN, cuyos líderes, designados por los padrinos euroatlánticos, actúan en todo caso solo según los dictados de asesores externos.

 Sigue ..

 https://geoestrategia.eu/noticia/46516/ultimas-noticias/detras-del-escenario-estan-los-genocidas-israel-instruye-silenciosamente-a-la-maquinaria-de-guerra-de-ucrania.html



 y ver   

 «Cómo el presidente judío de Ucrania hizo la paz con los paramilitares neonazis». Reportaje de Mintpress sobre Volodímir Zelenski y sus alianzas con la extrema derecha

sábado, 8 de agosto de 2026

El colapso de la defensa aérea en Ucrania

 

Misiles Patriot y el colapso de la defensa aérea

 “Las fuerzas ucranianas no lograron derribar ni un solo misil ruso en la madrugada del miércoles durante el último bombardeo aéreo de Moscú sobre Kiev y la región circundante, lo que, según el presidente Volodymyr Zelensky, se debió a la drástica reducción de los sistemas antibalísticos suministrados por sus aliados, entre ellos Estados Unidos”, escribía el miércoles The Washington Post. El texto se refería a los bombardeos de la noche del martes al miércoles, en la que Ucrania fue capaz de derribar drones, pero Rusia consiguió que los 28 misiles balísticos lanzados llegaran a su destino, un colapso -o estrategia de exagerar la derrota para justificar exigir aún más misiles para los sistemas Patriot- de las defensas aéreas ucranianas que no es un hecho aislado. Desde hace varios días, la aviación rusa ha podido volar más cerca del frente, en parte atrayendo a los cazas ucranianos, pero también probando la disponibilidad de misiles defensivos.

Repentinamente, Rusia ha sido capaz de lograr ciertos avances en el frente terrestre, acercándose a los grandes núcleos urbanos de Donetsk y comenzando operaciones de reconocimiento en lugares como Orejov, localidad de Zaporozhie a la que no había podido llegar. Moscú se aprovecha también de la novedad que son los misiles Banderol, un arma intermedia entre los drones, más sencillos de derribar, y los misiles, mucho más caros de producir. Saturar las defensas ucranianas siempre ha sido la táctica rusa, pero el resultado está siendo más exitoso actualmente.

En la retaguardia, Ucrania sigue jactándose de grandes éxitos contra las refinerías y los almacenes logísticos de Wildberries, actos que Zelensky califica a diario de sanciones de largo alcance. Esas imágenes logran paliar ligeramente otras similares que se producen en Ucrania. “Rusia ha destruido más de 400.000 metros cuadrados de almacenes y complejos logísticos ucranianos desde principios de julio de 2026.

Entre las empresas afectadas figuran Fozzy Group, Novus, Rozetka, Epicentr, Nova Poshta, Puma, Liqui Moly y Toyota Ucrania. La región de Kiev ha perdido ya más de un millón de metros cuadrados de superficie de almacenamiento desde el inicio de la invasión a gran escala, lo que supone aproximadamente la mitad de su capacidad previa a la guerra”, admitía Forbes Ukraina, que apunta a cuáles están siendo actualmente algunos de los objetivos prioritarios de Rusia, la logística en la que supone que pueden almacenarse misiles y otro material militar. Ante la dificultad de las defensas de proteger la enorme cantidad de objetivos que existen en ambos países, Rusia y Ucrania apuestan por intentar destruir las armas sobre el terreno, una forma de actuar que requiere de un fuerte aumento de la producción o, en el caso de Kiev, del suministro de armas por parte de sus aliados. Para Rusia, estos objetivos son aún más claros, ya que Ucrania no cuenta con una industria militar tan amplia como la rusa, que supone un elevado número de blancos contra los que Kiev aspira a utilizar sus drones y, sobre todo, misiles.

“Ucrania está indefensa contra los misiles balísticos rusos. Rusia está indefensa contra nuestros drones y misiles de crucero. Su defensa aérea protege a Moscú, San Petersburgo y las residencias de Putin. Ucrania tiene suficientes armas para hacer arder Rusia sin la aprobación de sus socios”, afirmó ayer Dmitro Kuleba, exministro de Asuntos Exteriores. “Junto con nuestros socios, debemos crear nuestro propio sistema nacional de defensa aérea. El ejército sabe que su tarea es destruir los lanzadores enemigos para reducir el número de ataques contra Ucrania, contra la infraestructura estratégicamente importante y contra los civiles. Lo están haciendo y seguirán haciéndolo”, se había jactado horas antes Zelensky.

Sin embargo, frente a las crecientes dificultades de la defensa aérea ucraniana, Rusia consiguió ayer derribar todos los misiles Flamingo con los que Kiev trataba de atacar la principal refinería del país. Se trata de la tercera ocasión en unos días en la que ninguno de los proyectiles ucranianos consigue impactar en territorio ruso a pesar de conseguir penetrar en el espacio aéreo y utilizar la estrategia de seguir las rutas de los ríos y volar a baja altitud para engañar a las defensas rusas. Estos éxitos rusos son menos mediáticos que las imágenes de ataques contra almacenes de comercio electrónico o refinerías.

Con sus palabras, Kuleba confirmaba abiertamente la estrategia de empeorar al máximo la situación sin más objetivo que obligar a Rusia a ceder. La táctica rusa no es excesivamente diferente y el Kremlin también busca hacer inviable para Ucrania continuar luchando, pero lo hace para conseguir su objetivo territorial, el control de Donbass, tras lo que ofrecería a Ucrania congelar el frente y proceder a una negociación a la que no llegaría en posición de debilidad, escenario que Kiev y sus aliados europeos tratan de evitar a toda costa.

“Ucrania tiene cuatro opciones: obtener más misiles Patriot, improbable; construir una plataforma antimisiles ucraniano-europea, posible pero lenta; atacar las plantas de misiles balísticos rusos, aeródromos e Iskanders; o presionar a Europa para que aumente drásticamente la producción de SAMP/T, también improbable”, explicó Kuleba en la misma entrevista. Ucrania ha apostado su suerte a su capacidad de hacer daño en la retaguardia rusa, restando importancia a la guerra terrestre mientras, en paralelo, exige a sus aliados que den pasos hacia cumplir los otros tres postulados que menciona.

“Es importante recortar toda la burocracia y tomar las decisiones políticas necesarias. Literalmente todos los días, las vidas de las personas aquí en Ucrania dependen de la determinación de nuestros socios en Europa y Estados Unidos”, escribió ayer Volodymyr Zelensky, que apela a todos sus aliados extranjeros. “Los gobiernos europeos, principales aliados militares de Ucrania, se han mostrado reacios a ceder más misiles Patriot por temor a que ello pudiera debilitar sus propias defensas. A principios de este año, la Administración Trump instó a varios países europeos a enviar a Kiev sus misiles Patriot, pero algunos se negaron debido a esa preocupación, según afirmaron fuentes familiarizadas con las conversaciones privadas”, comentaba el artículo de The Washington Post en su artículo sobre el reciente fracaso de las defensas aéreas ucranianas, una forma poco sutil de seguir la línea de Ucrania de utilizar las dificultades para explotar el riesgo de la derrota, un argumento que, por el momento, no convence a Donald Trump. «Necesitamos más munición todo el tiempo. Le dimos una cantidad tremenda de munición a Ucrania. Los de Biden lo hicieron, gratis, sin cargo. Cientos de miles de millones de dólares», afirmó ayer en el Despacho Oval ante una pregunta de la prensa sobre el deseo ucraniano de obtener más munición para los sistemas Patriot.

El suministro de munición antibalística, alega Zelensky, se ha reducido en 2026 hasta la tercera parte, motivo por el que Kiev insiste en que sus defensas están sufriendo. Ucrania olvida mencionar que los países europeos adquieren a Estados Unidos según las exigencias de Kiev, disponibilidad de stock y unas necesidades que han aumentado a raíz del endurecimiento de la guerra aérea por orden de Zelensky. El Gobierno ucraniano ha optado por la táctica de la escalada masiva, que aspira a convertir en permanente, en un momento en el que Rusia aumenta su capacidad de fuego, en Kiev escasea la munición antiaérea y en Estados Unidos no se han repuesto aún los arsenales tras la fase activa de la guerra contra Irán. Sin embargo, para Zelensky tiene que haber siempre una razón ulterior. “Los socios nos dijeron que la escasez de misiles Patriot proviene de la guerra en Oriente Medio. Estados Unidos y Europa solían reabastecer nuestros Patriots y otros sistemas de defensa aérea. Tal vez esa no sea la única razón. Tal vez algunos también quieran que Ucrania sea más complaciente”, sentenció el presidente ucraniano, dispuesto a utilizar esta teoría de la conspiración que no tiene ninguna base para seguir exigiendo a sus aliados objetivos imposibles.


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NOTA DEL BLOG ..

El analista militar y profesor de historia naval el historiador brasileño Ricardo Pereira Cabral, coautor de la obra colectiva Guerra na Ucrânia: Análises e Perspectivas, sostiene que Rusia demuestra mayor agilidad que la OTAN en su capacidad de adaptación táctica y de respuesta frente a los desafíos del campo de batalla moderno.

 La estructura de mando centralizada de Rusia permite un tiempo de reacción más veloz ante imprevistos tácticos en comparación con la burocracia de la OTAN.

La velocidad para asimilar lecciones operativas y reconfigurar fuerzas resulta decisiva en la guerra contemporánea. El flujo masivo de recursos financieros hacia Kiev no se traduce necesariamente en victorias estratégicas tangibles en el frente. El esfuerzo financiero sostenido debilita los inventarios y la capacidad de modernización de ejércitos europeos como los de Alemania, Reino Unido y Francia.

 Las dificultades acumuladas por las fuerzas ucranianas colocan a su liderazgo político en una posición de creciente vulnerabilidad de cara al respaldo internacional y cada vez mas esta en peor situación .

 

Y esto pone a las autoridades de Ucrania en una "situación delicada" ante sus patrocinadores occidentales, Además, aunque el reclutamiento de mercenarios —en particular, suramericanos— por parte del Ejército ucraniano aumenta el número de efectivos, no genera cambios cualitativos, ya que los mercenarios carecen de la preparación táctica y de combate adecuada,

 Además, aunque el reclutamiento de mercenarios —en particular, suramericanos— por parte del Ejército ucraniano aumenta el número de efectivos, no genera cambios cualitativos, ya que los mercenarios carecen de la preparación táctica y de combate adecuada,