lunes, 26 de octubre de 2026

Los bufones del poder y el poder de los bufones

Alejandro Marcó del Pont | 26/10/2026 El poder detrás del espectáculo: caquistocracia, élites y la política de la distracción (El Tábano Economista) En una de sus disertaciones, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han formuló una tesis incómoda: la democracia contemporánea no está al borde del abismo, sino que avanza hacia él con paso sostenido y buen ánimo. Los líderes que la conducen —impredecibles, estridentes y, sobre todo, abiertamente incompetentes— no son anomalías del sistema. Son su pararrayos funcional. Su visibilidad absorbe la indignación, el escrutinio y la energía política de la sociedad, mientras el poder administrativo real —bancos centrales, corporaciones, fondos de inversión, las élites en general— opera en una opacidad sin cámaras ni resistencia. En ese esquema, Milei, Trump, Meloni o Abelardo de la Espriella no “podrían existir” como accidentes. Son necesarios para que el sistema siga funcionando sin que nadie pregunte quién redacta las leyes de desregulación o quién se queda con la privatización de un servicio público. “El mundo está dirigido por personas que en cualquier otra profesión habrían sido despedidas en su primera semana laboral”, dice Han. “Para operar en un quirófano se necesita una década de formación; para pilotar un avión comercial, miles de horas de práctica supervisada. Pero para controlar arsenales nucleares, firmar órdenes de movilización que envían a miles de personas a morir o decidir qué industrias quiebran y cuáles reciben rescates multimillonarios, solo se necesita una cosa: saber aparecer en una pantalla”. Un comediante ucraniano que interpretaba a un presidente en una serie de televisión firma hoy decretos que determinan si habrá guerra o paz. Un magnate estadounidense cuya única experiencia administrativa real fue despedir participantes en un reality show controló los códigos nucleares de la mayor potencia militar del planeta. No son anomalías: es un patrón. La sensación de que no hay ningún adulto en la sala —de que las decisiones que determinan si viviremos en paz o en crisis están en manos de personajes que parecen protagonistas de una sátira— nos lleva a preguntar cómo llegamos hasta aquí. Pero esa es la pregunta equivocada. La pregunta correcta es ¿para qué los necesitan? El voto dejó de ser un acto cívico y se convirtió en un acto de consumo de imagen. Trump no llegó a la Casa Blanca para cambiar el sistema, llegó para ser su entertainer en jefe. Cada tuit polémico, cada declaración escandalosa, cada controversia fabricada cumplió el mismo propósito, mantener todas las miradas fijas en él mientras el poder real, detrás del escenario, hacía su trabajo sin interferencias. Trump desmontó regulaciones ambientales, firmó recortes fiscales para corporaciones, bombardeó países y nombró jueces que alterarán leyes por décadas. Pero lo que el público recordará son sus ataques de ira, sus insultos, sus peleas con celebridades y sus errores ortográficos en redes sociales. Nada de esto tiene discrepancia alguna con el accionar de Milei. Zelenski, en cambio, es aún más revelador, aunque su caso merezca una precisión que la épica de guerra suele omitir. Interpretaba a un profesor de historia que, harto de la corrupción política, se convertía en presidente de Ucrania en una serie llamada Servidor del pueblo. La serie tuvo tanto éxito que creó un partido con el mismo nombre y ganó las elecciones. El pueblo no votó por un programa de gobierno: votó por la ficción, esperando que se hiciera realidad. La guerra transformó su función, pero no la lógica que lo llevó al poder, la política como continuación del espectáculo por otros medios. Byung-Chul Han recupera el término griego caquistocracia —“gobierno de los peores”— no para lamentar una decadencia moral, sino para nombrar una mutación estructural. La caquistocracia contemporánea surge cuando las democracias degeneran en infocracias: regímenes donde el control social y político ya no se ejerce principalmente mediante la coacción física, sino a través de la gestión, saturación y manipulación de la información y los datos digitales. El discurso racional es sustituido por fake news, emotividad, escándalo y posverdad. La hipótesis tiene una enorme fortaleza: los dirigentes autoritarios, estridentes o imprevisibles pueden convertirse en la cara visible de un sistema de poder cuyo funcionamiento real no depende de ellos. Su protagonismo concentra la atención pública, organiza las adhesiones y los rechazos, y convierte la política en un enfrentamiento permanente entre personalidades. La teoría del pararrayos atrae toda la electricidad de la indignación popular hacia su figura, mientras las miradas se concentran en el inútil incompetente. Las decisiones que afectan la distribución de la riqueza, el control de los recursos estratégicos, la regulación de los bienes primarios, el sistema financiero, la organización del Estado y el modelo de desarrollo del país se adoptan en otros espacios, menos visibles y mucho más difíciles de someter al control electoral. La contribución de Han es importante porque permite salir de una explicación demasiado sencilla del autoritarismo contemporáneo. No alcanza con decir que determinados dirigentes engañan a los ciudadanos, que los medios manipulan la opinión pública o que los multimillonarios financian a la derecha. Hay que comprender cómo se transforma la propia relación entre los individuos, la información, el poder y la libertad en una sociedad capitalista organizada alrededor de la comunicación permanente. Una sociedad puede estar políticamente sobreexpuesta y, al mismo tiempo, permanecer relativamente excluida de los centros donde se toman las decisiones sustantivas. Pensemos en una discusión pública sobre un ajuste económico. Durante un tiempo, la atención puede concentrarse en los insultos del presidente, las reacciones de la oposición, las provocaciones en redes sociales y las encuestas de popularidad. Pero las cuestiones decisivas son otras: quién recibe el ingreso transferido por el ajuste, quién pierde capacidad de negociación, qué empresas se benefician, cómo se modifica la estructura tributaria, quién controla los recursos y qué compromisos financieros condicionarán las políticas futuras. Es el desplazamiento del homo sapiens por el homo videns, cuya mente se conforma por imágenes y no por conceptos. El absurdo como modelo de negocio anticipa la tesis central: el líder resonante no es el adversario de las élites, sino su dispositivo de supervivencia. La caquistocracia permite darle a esa intuición un nombre y un mecanismo, el pararrayos que permite que la casa siga en pie mientras la tormenta se consume en la pantalla. En la fase actual —capitalismo financiero, tecnocracia digital y complejo militar— la captura del Estado se profundiza. Las decisiones estratégicas sobre minerales críticos, cadenas de suministro, datos, inteligencia artificial, sanciones y privatización de la seguridad se toman en directorios de corporaciones, think tanks, agencias no electas y redes transnacionales. El Estado se convierte en facilitador o garante de esos intereses más que en espacio de soberanía popular. La distancia entre la visibilidad del poder —el presidente, el mitin, el tuit, el escándalo— y su ejercicio efectivo es deliberada. El poder real, como señala Han, brilla por su ausencia cuando es fuerte. Cuanto más necesita mostrarse, más debilitado está. El voto por imágenes, no por ideas o proyectos, es la consecuencia lógica. En la infocracia, la política se convierte en guerra de información y consumo de afectos. Las campañas se libran con algoritmos, polarización y performance. El ciudadano-consumidor elige una imagen —el outsider, el disruptor, el antisistema, el fuerte, el imprevisible— que promete ruptura, mientras las restricciones estructurales —deuda, mercados financieros, cadenas globales, aparatos de seguridad— permanecen intactas. La articulación completa es esta, el poder efectivo se concentra en redes institucionales y de clase; los líderes electos visibles funcionan como pararrayos que absorben culpa y atención; cuando el sistema de selección política premia el espectáculo, la lealtad o la polarización por encima de la competencia técnica, emerge la caquistocracia; las estructuras permanentes —burocracia, finanzas, defensa, redes sociales— continúan operando aunque los rostros visibles sean imprevisibles o incompetentes. Esto no implica una conspiración monolítica, sino un sistema de incentivos y estructuras que hace funcional, y a veces conveniente, la distancia entre la visibilidad del poder y su ejercicio real. Existe una literatura empírica que muestra una distribución extraordinariamente desigual de la capacidad de convertir preferencias en políticas públicas. Un estudio sobre Holanda encontró una respuesta política mucho más fuerte a las preferencias de los sectores de altos ingresos: cuando las preferencias de pobres y ricos discrepaban, las de los ricos eran las que tendían a correlacionarse con el cambio político. En Alemania se halló una inclinación similar hacia los grupos ocupacionales y educativos superiores. Y una investigación reciente utiliza directamente el concepto de “plutocracia electoral”, calculando que, en democracias parlamentarias, el peso electoral efectivo de los estratos más ricos puede ser desproporcionadamente mayor debido a la participación electoral y a la representación en coaliciones gubernamentales. Lo interesante es el concentrador de responsabilidad. Si algo sale mal, el sistema puede sacrificar al mandatario; la estructura permanece. Elecciones mediante, hay renovación simbólica de legitimidad. Se sustituye al personaje sin necesariamente sustituir la propiedad, la arquitectura financiera, los tratados, las estructuras empresariales, la burocracia, el modelo de país ni las plataformas digitales. El dirigente funciona entonces como fusible institucional. Una pieza extraordinaria para entender esto es Gobernar el vacío, de Peter Mair. Mair sostuvo que las democracias occidentales estaban sufriendo un vaciamiento, los ciudadanos abandonan progresivamente partidos y organizaciones políticas, pero, simultáneamente, las propias élites políticas abandonaban la sociedad civil y se refugiaban en el Estado. Su formulación era, prácticamente, democracia sin demos. Mair observa además algo que encaja casi literalmente con nuestra idea. Cuando se vacía la política partidaria, aumentan el espectáculo político y la lógica de carrera de caballos. Eso permite construir una secuencia histórica: desindustrialización, debilitamiento sindical, profesionalización política, globalización, tecnocratización y pérdida de afiliación partidaria conducen al vaciamiento de la representación; luego a la personalización, a la política-espectáculo y, finalmente, a la aparición del empresario político capaz de colonizar el vacío. Trump, Milei, Meloni o De la Espriella no aparecen entonces “porque la sociedad se volvió loca”. Aparecen porque las viejas estructuras de intermediación dejaron un espacio vacío que el líder puede ocupar directamente. Las élites armaron un ecosistema de poder: un poder económico (capital financiero, industria, grandes patrimonios), un poder tecnológico (plataformas, datos, infraestructura digital, inteligencia artificial), un poder burocrático (ministerios, reguladores, bancos centrales), un poder coercitivo (militares, inteligencia, policía), un poder epistemológico (universidades, consultoras, think tanks, expertos), un poder cultural (medios, entretenimiento, plataformas) y un poder electoral (partidos, candidatos, campañas). No hay necesariamente un director. No hay una sola elite, hay intersecciones, alianzas, disputas y dependencias. Las demandas insatisfechas comienzan a articularse en una cadena de equivalencias, y con el protocolo diseñado por cada elite, el líder logra darles un nombre y un adversario. La población advierte que: “no puedo comprar una vivienda”, “su salario no alcanza”, “la industria desapareció”, “sus hijos viven peor que él”, “mi barrio cambió”, “los servicios funcionan mal”, “los políticos viven mejor que nosotros”. Las demandas son heterogéneas. El líder las unifica: todos tus problemas tienen un mismo responsable. Dependiendo del país: la casta, Bruselas, los inmigrantes, los progres, los comunistas, la burocracia, las feministas, los globalistas, algunos jueces, la prensa. Eso crea comunidad política. La paradoja es infinita: se llega con un discurso contra las élites y se termina siendo lo que las élites querían, su representante, o quizás el productor de nuevas élites. El precio de este arreglo es una democracia que se vuelve puro espectáculo de la representación y una sociedad que, cuanto más se moviliza, más se aleja del lugar donde realmente se decide su destino. El enojo social no es una anomalía que el sistema no haya previsto: es el combustible que necesita para legitimar su reconfiguración. La movilización hacia la derecha no amenaza al poder efectivo; lo reoxigena. Cambia la fachada visible, no la estructura de mando. Mientras la tormenta se descarga sobre el bufón de turno, la casa sigue en pie. La tarea política no es, por tanto, elegir al bufón más entretenido ni al tecnócrata más presentable. Es volver a mirar la casa: quién la construyó, quién la habita, quién la heredará y por qué nos hemos acostumbrado a discutir solo el color de la cortina. Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2026/10/25/los-bufones-del-poder-y-el-poder-de-los-bufones/

domingo, 25 de octubre de 2026

El suicidio económico europeo

Michael Hudson y Radhika Desai: “Europa está cometiendo un suicidio económico” ... Radhika Desai: Soy Radhika Desai, economista geopolítica.Mi invitado de hoy es uno de nuestros colaboradores habituales, el profesor Michael Hudson. Bienvenido, Michael. Michael Hudson: Es bueno estar de vuelta. Rusia, Ucrania, el petróleo, el diésel y Trump Radhika Desai: Michael, hoy hablaremos de la guerra de Ucrania, pero en particular de una curiosa tensión que está creciendo a su alrededor. No cabe duda de que la guerra es impopular a ambos lados del Atlántico. Por eso, el presidente Trump firmó el acuerdo sobre el diésel con el presidente Putin, eximió a Rusia de nuevas sanciones… y amenazó con poner fin a la ayuda de la inteligencia estadounidense si Ucrania continúa atacando la infraestructura petrolera rusa. Incluso afirmó que Ucrania necesita un nuevo presidente, alguien con quien Occidente debería negociar. Ha hecho todo esto porque sabe que es necesario para ganar las elecciones de mitad de mandato. Mientras tanto, aunque la gente en Europa está harta de la guerra de Ucrania, los líderes europeos parecen empeñados en mantenerla. El primer ministro estonio ha declarado que cuanto antes se destruyan las refinerías rusas, mejor. Kaja Kallas, la jefa de la diplomacia de la UE, ha reiterado sus amenazas sobre los activos rusos congelados y ha pedido a Trump que presione a Rusia. Y el Foro de Seguridad de Varsovia propuso que Polonia y los países nórdicos y bálticos, se conviertan en los principales artífices del futuro orden de seguridad europeo, que se basaría en alcanzar los objetivos maximalistas que Kiev siempre ha defendido. Como resultado la posición de Ucrania se está volviendo insostenible, con su acceso a Starlink comprometido y la disminución de fondos y tropas. Así pues, Michael, ¿qué crees que están pensando los líderes europeos? Michael Hudson: Creo que ven que la guerra de la OTAN contra Rusia y la guerra de Trump contra Irán son parte de la misma guerra en dos frentes que libra Estados Unidos para controlar el comercio mundial de petróleo. ¿Qué tienen en común Rusia e Irán? Son los dos principales exportadores de petróleo que quedan y que Estados Unidos no controla, y si no puede controlarlos, la idea estadounidense era: bueno, simplemente los eliminaremos para poder mantener nuestro monopolio. Esta es la estrategia estadounidense a largo plazo de poder controlar el suministro de petróleo. Y ahora entro en escena Donald Trump. El ha decidido que no puede permitirse una guerra en dos frentes. ¿Qué va a hacer? Está totalmente comprometido con la guerra contra Irán. Y lo que quiere evitar es que la guerra contra Rusia e Irán, traerá una depresión mundial… y el, en lugar de pasar a la historia como Napoleón dejará un mundo en crisis . Así que ha decidido dejar en la estacada a los neoliberales y a los neoconservadores. Bueno, parece que eso no le ha funcionado, porque mientras él finge, que Ucrania necesita un nuevo presidente, la realidad es que la CIA y el Ejército no le prestan la menor atención. Él no tiene el control. El Pentágono sigue enviando misiles para que Ucrania los use para atacar la refinación de Rusia. Esa es la tensión actual. Obviamente, se ve cómo el poder oculto en Estados Unidos intenta contraatacar, y esto mientras Trump piensa: «Tengo dos semanas para intentar hacerle creer a la población que voy a volver a la normalidad». Ese es el dilema que estamos presenciando, y en Estados Unidos veremos lo mismo que ha ocurrido en Europa una vez que suban los precios del petróleo tras el agotamiento de las reservas estratégicas, y tras el absurdo acuerdo de Trump con Rusia para la compra de petróleo refinado, que la OTAN intenta impedir dinamitando las refinerías rusas y apoderándose de buques petroleros rusos en el Báltico. Esa es la dinámica. Radhika Desai: Hay mucho de cierto en lo que dices, pero permíteme hacer un par de aclaraciones. Trump quiere controlar el comercio mundial de petróleo, pero, en primer lugar, simplemente no puede, porque gran parte del petróleo mundial está en manos de países que se han enfrentado a Estados Unidos, ya sea Rusia o Irán, e incluso, podría decir, Venezuela, (aunque esto último probablemente nos llevaría a una discusión muy larga y compleja). Lo que Trump realmente necesita desesperadamente es bajar el precio del petróleo a toda costa. E Irán, al igual que Rusia y otros, y tienen la capacidad de seguir aumentando el precio del petróleo, algo que de todos modos les beneficiará. Estarán encantados de tener precios altos. Trump no está siguiendo ninguna estrategia más allá de lanzar todo lo que tiene a su alcance para intentar ganar las elecciones. Les dice a los estadounidenses que los precios del petróleo bajarán después del 3 de noviembre. ¿Qué significa eso? Significa que no pregunten por precios más bajos antes de esa fecha. Por otro lado, me pregunto si realmente está comprometido con la guerra contra Irán. Ahora bien, no me malinterpreten, no dudo que exista lo que llaman el «estado profundo», que yo veo como el Estado estadounidense como un conjunto de fuerzas que no rinden cuentas. Es probable que diferentes sectores del Estado estadounidense estén actuando en direcciones distintas. Indudablemente existe un poderoso lobby dentro del Estado estadounidense que desea continuar esta guerra en Irán, pero lo más importante para Trump con respecto a la guerra en Irán es mantener las cosas bajo control, al menos hasta las elecciones de mitad de mandato. Después de eso, todo dependerá de lo que ocurra en las elecciones de mitad de mandato. Para Trump no se trata solo de una cuestión de victoria o derrota, porque si las elecciones le son desfavorables, podría intentar anularlas o revertir el resultado. Así que no sabemos qué pasará entre ahora y el 3 de noviembre, ni inmediatamente después. Creo que lo que realmente busca en la guerra contra Irán es al menos aparentar una victoria, y ni siquiera eso se le va a conceder. A estas dos observaciones, añadiré una más. Si nos fijamos en los países europeos, Ucrania necesita una cantidad enorme de dinero, como 27.000 millones de dólares. Los europeos no lo tienen. Los europeos no tienen suficiente dinero para sus propias necesidades. ¿De dónde van a sacar ese dinero para Ucrania? Desde luego los europeos, no van a enviar hombres a la guerra. Y lo único que están haciendo es librar lo que yo llamo una guerra de fachada. Quieren aparentar que están en guerra. Europa aumenta su dependencia de Estados Unidos Michael Hudson: Tienes toda la razón. Has centrado acertadamente tu atención en la difícil situación fiscal que atraviesa Europa, lo que explica el gran malestar que Europa siente por la presión que Trump ha ejercido para que realice el intercambio de diésel. Europa ha salido perdiendo enormemente. Ahora está vendiendo diésel, aunque se trate de una cantidad relativamente pequeña . Sin embargo, es un acto simbólico muy costoso para Europa, porque esta vendiendo sus reservas de petróleo, la está vendiendo a los precios actuales. Y estos precios probablemente representan solo la mitad, quizás un tercio, de lo que costará el diésel dentro de cuatro meses, cuando Europa tenga que recomprar este diésel para sus reservas, especialmente con la llegada del invierno. Entonces , en unos pocos meses Europa tendrá que pagar dos o tres veces más de lo que ahora vende el diésel, y esto supondrá otra presión fiscal para Europa. No tan grande como el pago militar que mencionaste, para que Zelensky y su pandilla compren más propiedades y aumenten sus cuentas bancarias en el extranjero para su cleptocracia. Este asunto perjudica gravemente a Europa, y esto es lo que señalan los opositores de Merz, Macron y del Partido Laborista británico. Así que, Europa se ve claramente obligada a capitular ante las exigencias de Trump. De hecho, una vez que los europeos asimilen las consecuencias de la interrupción del suministro de petróleo del Golfo Pérsico, van a necesitar el petróleo y el gas estadounidense. Mientras tanto Trump propone a Putin: ¿Por qué no venden las participaciones rusas en Nord Stream a una empresa conjunta de mi yerno y mis socios. Nosotros le compraremos el petróleo y el gas a Rusia y se los venderemos a Europa? Supongo que Rusia dirá: de acuerdo, siempre y cuando entiendan que vamos a vender el gas y el petróleo al precio mundial. No vamos a vender con descuento para que ustedes puedan venderlo al precio mundial y obtener ganancias. Venderemos al precio mundial, y ustedes pueden colocar el precio que quieran a los europeos. No nos importa el mercado europeo. Estamos mirando hacia el este. En resumen, Europa se está autodestruyendo política y económicamente. Radhika Desai: Creo que Europa es un caso aparte, el Reino Unido, con Andy Burnham, empieza a darse cuenta de lo que se avecina. El acaba de asumir el cargo. Tendrá que enfrentarse al electorado, antes de 2029. La elecciones en el Reino Unido están un poco más lejos que para los Merz, los Macron y los Meloni. Los tres M, por así decirlo. Estos están en una situación mucho más complicada y se enfrentan a elecciones prácticamente de inmediato. Ahora bien, lo realmente interesante, y la razón por la que digo que Europa está librando una guerra performativa, es que para ellos esta guerra se ha vuelto funcional al tipo de neoliberalismo que practican. Porque el neoliberalismo no se trata de mercados libres ni de libre comercio. Se trata, esencialmente, de favorecer a las grandes corporaciones. Y bajo el pretexto del rearme, bajo el pretexto de la reindustrialización, lo que estos gobiernos han querido hacer es inyectar más dinero en las grandes corporaciones. Y claro, mientras la guerra continúe, les resultará fácil reprimir la disidencia interna. Fíjense en las protestas que se están produciendo ahora en Francia. No se trata solo de escuelas, no se trata solo de universidades. Se trata del coste de la vida y de la oposición a la guerra en la que sus gobiernos están gastando dinero. Pero en realidad, estos gobiernos que dicen que gastan dinero en la guerra, en realidad lo gastan en sus propias clases capitalistas corporativas, privando a la gente trabajadora de los servicios que necesita, de la educación y la atención médica y la vivienda. Así que creo que esta fase final del neoliberalismo será un momento decisivo, el próximo año los tres gobiernos que mencionamos —Alemania, Italia y Francia— se enfrentarán a elecciones. Por lo tanto, 2027 será un verdadero año de ajuste de cuentas. Michael Hudson: Bueno, creo que tu énfasis en el papel de las corporaciones nos da una pista clave para entender muchas cosas. Hablemos de los principales intereses corporativos. Los intereses militares e industriales son muy importantes. La semana pasada, vimos a los inversores vender acciones militares europeas porque se dieron cuenta de que Europa no podía permitírselo. Se están dando cuenta que el sueño de la OTAN no va a funcionar, así que cualquier acción que la OTAN emprenda contra Rusia tendrá que basarse en sus reservas actuales, que están muy mermadas. Las corporaciones estadounidenses son las que están a cargo de esta política, y hay dos grandes poderes corporativos en Estados Unidos. La primera es la industria petrolera, y la segunda es el monopolio de la IA (Inteligencia Artificial). Quiero explicar brevemente esta dinámica. Para la industria petrolera, los precios del petróleo y el gas van a subir al reflejar la escasez de gas y al aumentar las tarifas de los buques cisterna del Golfo Pérsico… y esto aunque no suba el costo de producción de petróleo y del gas en Estados Unidos . Por eso Trump quiere seguir exportando petróleo y gas a Europa aun este sea ruso. Esto es una bonanza para las compañías petroleras. Imaginen precios mucho más altos su petróleo sin que aumente su costo de producción. Esta es una enorme renta que hace que la industria petrolera esté totalmente a favor de crear una escasez mundial. Pueden imaginar el efecto negativo que esto tendrá en Europa. Pero el problema es que, como resultado de estas exportaciones, los precios del petróleo estadounidense también van a reflejar los precios mundiales. También existe exigencia de Trump: Europa no debe tomar ninguna medida que perjudique el monopolio estadounidense de la tecnología de la información y la IA. Trump afirma que los europeos no pueden imponer un impuesto de sociedades a corporaciones como Google, Meta y las demás grandes empresas tecnológicas. Además, Europa no puede, según Trump, desarrollar una alternativa a los lanzamientos espaciales de Elon Musk. Tienen que seguir dependiendo de Estados Unidos para la tecnología espacial y la tecnología de la información, igual que dependen del petróleo. Así que Europa se está dando cuenta que el resultado de esta guerra contra Rusia e Irán ha aumentado enormemente su dependencia de Estados Unidos. Los aranceles de Trump a Europa y la rendición de von der Leyen a las exigencias de Trump son parte de ello. ¿Es China el enemigo de Europa? Pero ¿dónde está la industria europea que ha estado sufriendo y que no la hacen competitiva? En realidad las grandes empresarias europeas han elegido otro enemigo. Este enemigo es China . Y cuando Europa dice: «China está aumentando su superávit comercial con nosotros, los chinos responden: ustedes han estado aumentando sus costos para beneficio de Estados Unidos. . No es culpa nuestra». Radhika Desai: Bueno, estas hablando de las principales industrias, dominadas por grandes corporaciones en Occidente. Pero, las acciones del complejo militar-industrial europeo han caído porque nadie cree que Europa tenga el capital necesario para afrontar el gasto militar que se esperaba. Esto está ocurriendo, y me pregunto cuándo afectará también a Estados Unidos. Es decir, Estados Unidos dice que quiere gastar 1,5 billones de dólares el próximo año en defensa, lo que debería ser una gran bonanza para las acciones militares estadounidenses. Pero la realidad es que Estados Unidos no podrá reunir ese dinero. Ya existen tensiones en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense. Así que un destino similar le espera al complejo militar-industrial estadounidense. Por cierto, el sector petrolero estadounidense está ganando muchísimo dinero, porque sus costes no han subido, pero los precios siguen altos . Y Trump lo único que intenta es bajar los precios internacionales del petróleo, o al menos aparentar que lo está haciendo, con la esperanza de engañar al electorado. Pero analicemos también otro sector. Todo el mundo habla que la burbuja de la IA va a estallar. Habrá un estallido de la burbuja de la IA porque la gente empieza a dudar de las previsiones de beneficios que han publicado las grandes corporaciones que invierten masivamente en la IA. Lo mismo ocurre con el sector financiero, el de seguros y el inmobiliario. Todos se asientan sobre una burbuja a punto de estallar. Así que, las corporaciones estadounidenses en general también están en apuros. Básicamente, el capitalismo a ambos lados del Atlántico no está nada bien. Pero en ese contexto, su rivalidad se agudiza cada vez más. Antes de 1914, era muy común hablar de rivalidad interimperialista. Pero, después de 1945, parecía que la rivalidad imperialista había llegado a su fin. Occidente, las potencias imperialistas, se habían unido bajo el liderazgo de Estados Unidos. Esto podría ser la misma rivalidad interimperialista que se observó a finales del siglo XIX y principios del X. Podría resurgir ahora, de una forma u otra, en la fase de su declive. Porque el imperialismo está, sin duda, en declive, ¿y cómo negarlo cuando países como Irán, Rusia o China pueden desafiarlo y derrotarlo militarmente? Así pues, está claramente en declive, y en ese proceso estas rivalidades bien podrían resurgir. Un ejemplo de ello será la desintegración de la OTAN y la UE. ¿Qué opina usted? Michael Hudson: Coincido contigo en que la OTAN parece estar en vías de disolverse, primero porque los países europeos bloquean su principal objetivo: combatir a Rusia; segundo porque no pueden costear el gasto total; y tercero porque EEUU se está separando. Todo esto está llegando a un punto crítico. En la última semana, Trump ha propuesto varias veces una reunión entre Estados Unidos, Putin y Xi. ¿Qué pretende? Aparentemente, quiere dividir el mundo en esferas de influencia, La gran tensión ahora mismo no es solo entre Estados Unidos y China, donde China básicamente ha podido neutralizar cualquier agresión diciendo: podemos simplemente reducir nuestras exportaciones de tierras raras y materias primas. Por otra parta, otra gran disputa es entre China y la UE: la UE ha limitado la capacidad de China para exportar automóviles, especialmente los híbridos eléctricos , reduciendo drásticamente las exportaciones chinas de 800.000 a 350.000. La UE afirma que la exportación producto de una sobreproducción es mala. Esto es absolutamente absurdo. Ante estos argumentos China responde: “si no quieren nuestras exportaciones, las cortaremos de raíz. Pero, el acuerdo que hicimos sobre el comercio de automóviles es que tenemos el derecho a acudir a los tribunales internacionales porque ustedes han establecido aranceles ilegales. Sin embargo hemos cedido porque sabemos que sus propios automóviles depende de nuestras baterías”. Ahora si la UE decide no comprar ningún producto Chino. Entonces, en esa coyuntura China podría reducir sus exportaciones a Europa… Y en ese escenario ¿con qué industria va a reemplazar Europa los productos cuándo la mayoría de las industrias europeas están localizadas en China? En la balanza comercial China ha adoptado una postura muy dura, señalando: «Un momento, ¿quieren exportar más a China? De acuerdo, pero, por lo menos, deben vendernos las máquinas holandesas de grabado de chips. ¿Por qué no nos venden lo que queremos? Están obedeciendo a Estados Unidos. No le venden a China nada de lo que necesita , y quieren que les vendamos lo que ustedes quieren”. Así que Europa no va a ceder. Creo que su odio racial, no solo contra China sino también contra Rusia, está tan arraigado que están en camino de cometer un suicidio económico, ya que van a adoptar una postura inflexible y el comercio se va a reducir, dejando a Europa casi completamente dependiente de Estados Unidos. Radhika Desai: Michael, los europeos están siendo extremadamente racistas con China y le exigen que acepte restricciones a sus exportaciones. Por cierto, Estados Unidos fue el primero en utilizar restricciones a la exportación de automóviles japoneses, allá por la década de 1980. Y no cabe duda que los estadounidenses también han impuesto restricciones a las importaciones de vehículos eléctricos chinos, y han obligado a los canadienses a hacer lo mismo. No cabe duda que existe un temor en los países occidentales, en los antiguos países imperialistas, que estaban acostumbrados a dominar en las exportaciones de alta tecnología. Ahora occidente no pueden creer que China lidera un sector de exportación importantísimo. Por lo tanto, están haciendo todo lo posible por proteger sus propias industrias. En este contexto, China lleva mucho tiempo jugando con paciencia. Su objetivo es calmar a países grandes capaces de causar mucho daño, así que intentan apaciguarlos. Este fue, en esencia, el propósito de la visita de Xi a Washington el mes pasado. En lo que respecta a las esferas de influencia, no estoy seguro que las potencias imperialistas sean capaz de controlarlas ahora. Porque, si lo pensamos bien, Francia, durante décadas después de la descolonización, logró, a través del franco, mantener control sobre sus colonias. Pero, eso ha terminado en los últimos años; varias colonias francesas de África Occidental se han alzado en armas. Por lo tanto, la capacidad de Europa para controlar cualquier esfera de influencia es casi inexistente. En lo que respecta a Estados Unidos, tenemos la Doctrina Donroe. Pero esta doctrina exagera la capacidad de Estados Unidos para controlar lo que sucede en su «patio trasero». Claro, tienen a Milei y a media docena de otros déspotas de derecha en toda Latinoamérica, pero incluso ellos tendrán que moderar sus políticas o sus gobiernos serán muy inestables. Porque lo que no se puede detener es la marea de descontento popular. Por lo tanto, diría que, en su declive, el imperialismo ni siquiera parece capaz de ejercer control sobre estas supuestas esferas de influencia. El sector financiero de China Michael Hudson: Tienes toda la razón, y cuando hablaba de esferas de influencia, me refería a la presión que Donald Trump ejercía para que se celebrara la reunión. Eso es lo que él quiere. ¿Y qué significa una esfera de influencia estadounidense? Significa que debemos conservar lo que ya controlamos. Que debemos mantener el control sobre Europa y evitar que Europa se vuelva hacia Rusia y China como áreas de crecimiento. Que EEUU debe mantener el control sobre Japón y Corea del Sur. Que no se vuelvan hacia China. Esta es la política de Trump . Estados Unidos debe mantener el control sobre sus satélites europeos y Corea del Sur y Japón. En términos generales, la superioridad del modelo económico, social y político de China sobre Occidente provoca terror a Estados Unidos y Europa . En todos los ataques de la UE contra China, argumentan que China es injusta porque subsidia su industria. Como si Europa no subsidiara su agricultura e industria. Pero el problema radica en que, si bien el subsidio a la industria fue la estrategia principal del capitalismo industrial desde el siglo XIX hasta el XX, ya no lo es. Nos encontramos en la era Thatcher-Reagan, caracterizada por un estado reducido. China ha destinado mucho más presupuesto a la investigación y el desarrollo que cualquier otro país. Ahora que el gobierno estadounidense ya no lo hace, se lo ha dejado a las corporaciones. Y las corporaciones, como ya hemos comentado, destinan el 94% de sus beneficios a la recompra de sus propias acciones. Como se ven presionadas a generar riqueza para los accionistas, han decidido no desarrollar la investigación a largo plazo. China invierte en aumentar su producción. ¿Y cómo se logra eso? Aumentando la productividad y proporcionando investigación y desarrollo. China es tan superior a las economías occidentales, porque no tiene un sector financiarizado. Es la financiarización, como hemos estado discutiendo durante años, la que ha desindustrializado a Estados Unidos y Europa, y este es el verdadero contexto de esta división geopolítica. Este es algo que ninguna esfera de influencia remediar. Este es el problema de occidente . Y hasta que no terminen con la financiarizacion de la economía , la economía mixta y socialista de China superará con creces a Europa y Estados Unidos. Occidente se está quedando atrás en lo que será este nuevo orden económico, liderado inicialmente por China, Rusia e Irán. Radhika Desai: Básicamente, lo que estamos presenciando es el declive de Occidente. Todo el caos que vemos en el mundo es el resultado de la agonía de la bestia del imperialismo estadounidense y occidental, que lucha por sobrevivir. En las próximos meses y años, veremos la desintegración de algunas de las instituciones más importantes del imperialismo occidental, entre las que destacan la OTAN y la UE. Sospecho que la OTAN, en particular, se desintegrará, no por una gran crisis en la que un país sea atacado y otros no acudan en su ayuda. Se desintegrará porque, uno tras otro, se elegirán gobiernos que se darán cuenta que la OTAN siempre ha sido una organización agresiva y que está costando demasiado y realmente no vale la pena. Creo que los países probablemente comenzarán a abandonar la OTAN , y este proceso podría comenzar el próximo año, dependiendo de qué tipo de gobiernos se elijan en Berlín, París, Roma. Michael Hudson: Bueno, ese debería ser el título de nuestro programa de hoy: La decadencia de Occidente y su capitalismo financiero. Radhika Desai: Si. La gente da por sentado que el sector financiero es igual en todas partes. No comprende que el sector financiero chino es fundamentalmente diferente del occidental, y que es, literalmente, el motor que impulsa la economía china, mientras que nuestros financieros son una carga que lastra nuestras economías y les impide avanzar. Así que, sin duda, creo que este es el declive de Occidente. En lo que respecta a la Unión Europea, creo que también se desintegrará, las presiones son numerosas. Existe la presión popular que considera intolerable la disciplina fiscal que la UE impone a sus Estados miembros en un momento en que todos estos países necesitan aumentar su gasto. En segundo lugar, la capacidad de la UE para controlar las acciones de cada Estado miembro está desapareciendo, ya que no puede imponer la misma disciplina a los nuevos miembros. Y, en general, creo que la capacidad de la UE para gestionar las contradicciones entre sus diferentes miembros no perdurará. Por lo tanto, nos enfrentamos a un período muy difícil para todas las instituciones del imperialismo occidental. Michael Hudson: Esa es, en efecto, la situación general, y Occidente no puede resolverla mediante el gasto militar. Radhika Desai: En efecto. Así que, Michael, muchas gracias por acompañarnos de nuevo. Gracias a todos por estar aquí, y hasta la próxima.. https://observatoriocrisis.com/2026/10/23/michael-hudson-y-radhika-desai-europa-esta-cometiendo-un-suicidio-economico/

miércoles, 21 de octubre de 2026

Informe Francesca Albanese del genocido en Gaza

El último informe de Francesca Albanese sobre medios de prensa y el genocidio en curso en Gaza https://derechointernacionalcr.blogspot.com/2026/10/francesca-albanese-nuevo-informe-de.html

domingo, 11 de octubre de 2026

Irán y la deuda estadounidense

Lo que Iran sabe de la deuda estadounidense Pablo de Melo 07/10/26 Durante ochenta años, cada vez que el mundo ha entrado en crisis, el dinero ha buscado refugio en el mismo lugar: la deuda del Gobierno de Estados Unidos. Ocurrió tras los atentados del 11 de septiembre, durante la quiebra de Lehman Brothers en 2008 e incluso en 2011, cuando una agencia de calificación rebajó la nota de la propia deuda estadounidense y los inversores, paradójicamente, compraron todavía más. Esa deuda era el activo sin riesgo por definición, la base sobre la que se construye el resto del sistema financiero. Lo que está ocurriendo desde este verano pone en cuestión esa condición. En apenas un año, lo que paga el Tesoro estadounidense por endeudarse a diez años ha pasado de en torno al 4 % al 5,24 % que marcaba el 1 de octubre, con una subida especialmente brusca desde mediados de agosto, cuando aún rondaba el 4,6 %. No superaba el 5 % desde el verano de 2007, cuando empezaban a aflorar los primeros impagos de las hipotecas basura que desembocarían en la gran crisis financiera. Conviene detenerse en qué significa esto. Cuando un Estado gasta más de lo que ingresa, cubre la diferencia pidiendo prestado, y lo hace emitiendo bonos: quien los compra adelanta dinero hoy y el Estado se compromete a devolverlo en un plazo fijo, pagando un interés mientras tanto. Ese interés no lo fija el Gobierno, sino la subasta en la que los inversores pujan por los bonos. Cuando “confían”, se conforman con poco; cuando “desconfían”, exigen más. Que el Estado más poderoso del mundo tenga que pagar más de un 5 % significa que sus prestamistas exigen ahora una compensación por riesgos que antes no veían: más inflación, más deuda y más incertidumbre política. La deuda estadounidense, además, no es una deuda cualquiera. Con cerca de 30 billones de dólares en circulación, es el mayor mercado de deuda del planeta, y el interés que paga funciona como precio de referencia del dinero en todo el mundo. A partir de él se calculan hipotecas, préstamos a empresas y las condiciones a las que se financian otros Estados. En Estados Unidos, el tipo fijo de una hipoteca a treinta años ya supera el 7 %. Por qué está ocurriendo La primera causa es la guerra con Irán. Desde que Teherán cerró el estrecho de Ormuz en febrero, el petróleo se ha movido en torno a los cien dólares por barril, frente a los 72 de antes del conflicto. En Estados Unidos, el gasóleo alcanzó el 22 de septiembre un récord histórico de 6,53 dólares por galón. El precio de la energía repercute en el resto de precios mientras la inflación estadounidense se mantiene en el 3,4 %. La inflación reduce lo que realmente gana quien tiene un bono: si cobra un 5 % pero los precios suben un 4 %, su ganancia real es mínima, de modo que exige más interés para compensar. La inflación ha empujado además a los bancos centrales a subir los tipos de interés, justo lo contrario de lo que pide la Casa Blanca. El 16 de septiembre, la Reserva Federal los elevó por primera vez desde 2023, hasta la horquilla del 3,75 % al 4 %, y lo hizo por unanimidad, mientras Donald Trump exigía públicamente que estuvieran “en el 1 % o menos”. Seis días antes, el Banco Central Europeo había hecho lo mismo, situando su tipo de depósito en el 2,50 % con una inflación en la eurozona del 3,3 %. La segunda causa es más profunda. La deuda federal superó en agosto los 40 billones de dólares. En los once primeros meses del año fiscal que acaba de cerrar, el Estado pagó más de un billón de dólares solo en intereses, algo que nunca había ocurrido. Es ya la segunda partida del presupuesto federal, únicamente por detrás de las pensiones públicas y por encima del gasto en defensa. A esa pila se suman las rebajas fiscales aprobadas en 2025, que la Oficina Presupuestaria del Congreso calculó que añadirían más de tres billones de dólares de deuda en una década, y ahora la factura de la guerra: el Pentágono cifra el coste en 43.600 millones de dólares hasta el 3 de septiembre y ha pedido al Congreso 67.100 millones adicionales. La tercera causa es la menos conocida: quién compra esa deuda. Durante los años dos mil, los grandes compradores eran los bancos centrales de China, Japón o los países petroleros, que reinvertían en bonos estadounidenses los dólares que ganaban exportando. Eran compradores pacientes, que guardaban los bonos durante años. Ese flujo se ha ido secando y el hueco lo han ocupado los fondos de inversión especulativos, los llamados hedge funds. Según la oficina de investigación financiera del propio Tesoro estadounidense, estos fondos acumulan ya unos dos billones de dólares en bonos, el 7 % del mercado, un récord absoluto y casi el triple que hace cinco años. El problema es cómo los compran. Su operación favorita consiste en adquirir un bono y, a la vez, vender un contrato que fija su precio de entrega a futuro, embolsándose la pequeña diferencia entre ambos precios. Como esa diferencia es minúscula, la única manera de ganar dinero de verdad es repetir la operación muchísimas veces con dinero prestado, a menudo a un solo día, dejando los propios bonos como garantía. Es un castillo de naipes muy rentable mientras nada se mueve. Si el préstamo diario se encarece de golpe, o si los mercados se agitan y los acreedores reclaman más garantías, el fondo tiene que vender sus bonos de inmediato. Si muchos fondos venden a la vez, los precios se desploman y el mercado se paraliza. No es una hipótesis, ocurrió en marzo de 2020, al inicio de la pandemia, y la Reserva Federal tuvo que intervenir de urgencia comprando hasta 75.000 millones de dólares en bonos al día para evitar el colapso. En septiembre estos fondos han empezado a reducir posiciones. Morgan Stanley estima que el volumen de esta operación ha caído un 20 % en lo que va de año, hasta unos 1,2 billones de dólares. Eso supone menos apalancamiento, pero plantea otra cuestión: si los especuladores se retiran y los bancos centrales extranjeros ya no vuelven, ¿quién va a comprar los bonos que el Tesoro necesita colocar cada semana? El Gobierno de Trump ha intentado calmar al mercado con medidas de urgencia. El 19 de agosto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, duplicó las operaciones de recompra de deuda antigua, hasta 4.000 millones de dólares por operación, con la intención de bajar el interés de los bonos largos. El alivio duró menos de veinticuatro horas. Una nueva operación el 10 de septiembre decepcionó y los intereses volvieron a subir. Por qué debería importarnos Sería un error leer todo esto como un problema doméstico de Estados Unidos con algunos ecos en Europa. Los bonos del Tesoro son la pieza sobre la que descansa el sistema financiero internacional. Son la garantía que bancos y fondos de todo el mundo entregan cuando piden dinero prestado, una parte central de las reservas de los bancos centrales y la referencia para fijar el precio de casi cualquier préstamo. El dólar interviene en el 89 % de las operaciones de cambio de divisas que se realizan en el planeta. Cuando cambia el precio de ese activo, cambia el precio del dinero en todas partes. Es lo que ya está ocurriendo. En las mismas semanas en que el bono estadounidense superaba el 5 %, el británico a treinta años alcanzaba el 6 % por primera vez desde 1998, el japonés a diez años marcaba máximos desde 1996 y el alemán, referencia de la zona euro, tocaba su nivel más alto en diecisiete años. El bono español a diez años llegó al 4,14 %, el máximo desde enero de 2014, cuando el país acababa de salir del rescate bancario, y hoy paga casi nueve décimas más que hace un año. La diferencia con Alemania, la llamada prima de riesgo, sigue siendo moderada: en agosto era de 44 puntos básicos, por debajo de Italia o Francia. El encarecimiento no responde a una desconfianza específica hacia España, sino a que el precio del dinero sube en todo el mundo a la vez. Se trata de un coste importado. Ese coste acaba en las cuentas públicas. España pagó en 2025 más de 40.300 millones de euros en intereses de su deuda, una cantidad equivalente a todo lo que recauda por el Impuesto de Sociedades, y la AIReF calculaba unos 43.300 millones para 2026 antes de la última subida de tipos. Como la deuda española tiene una vida media de unos ocho años, el golpe no llega de una vez: cada año vence una parte y se refinancia a los tipos del momento. En 2025 el Tesoro emitía a un coste medio del 2,7 %; hoy el bono a diez años supera el 4 %. Esa diferencia se traduce, año tras año, en miles de millones que dejan de estar disponibles para sanidad, educación, vivienda o dependencia, en el mismo momento en el que se negocia el nuevo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea con la presión a los Estados miembros para que aumenten el gasto militar. A los hogares les llega también por otra vía. La inflación importada a través de la energía ha llevado al Banco Central Europeo a subir los tipos dos veces este año, y esas subidas se trasladan al euríbor y, de ahí, a las hipotecas variables y al crédito de familias y empresas. Buena parte de las hipotecas vivas en España sigue referenciada al euríbor. Europa, además de sufrir el contagio, es acreedora. Los inversores de la zona euro tienen unos dos billones de dólares en bonos del Tesoro, una cifra récord, y los japoneses otros 1,24 billones. Cuando sube el interés de un bono, baja el valor de los que ya están en circulación, de modo que bancos, aseguradoras y fondos de pensiones europeos acumulan pérdidas en esas carteras. También ha dejado de funcionar la regla según la cual las caídas de la bolsa se compensaban con subidas de los bonos: con el petróleo caro, ambos caen a la vez y los fondos de pensiones pierden su principal amortiguador. El Reino Unido dio en 2022 un anticipo de lo que eso puede suponer, cuando una venta brusca de deuda pública dejó al borde del impago a fondos vinculados a los planes de pensiones y el Banco de Inglaterra tuvo que intervenir de urgencia. En el propio Estados Unidos, la factura tiene un reparto muy desigual. El billón de dólares anual en intereses es dinero público que va a parar a quienes poseen la deuda, en general: grandes fondos, bancos y patrimonios elevados. Al mismo tiempo, los precios suben por la energía mientras el empleo se frena (en septiembre se crearon apenas 29.000 puestos de trabajo), una combinación que castiga principalmente a quien vive de un salario. Queda, por último, la tentación política. Un Gobierno endeudado y en guerra, con un presidente que exige tipos del 1 %, puede acabar presionando al banco central para que compre deuda de forma masiva y la financie a intereses artificialmente bajos. Es lo que se conoce como represión financiera: la inflación reduce el peso real de la deuda a costa de los ahorros y los salarios, un pago “encubierto” que recae sobre quienes no tienen activos con los que protegerse. Y si las apuestas apalancadas de los fondos especulativos salen mal, el precedente de 2020 indica que será el banco central, con dinero público, quien acuda al rescate. Las ganancias de esas apuestas son privadas; el riesgo de sus pérdidas lo asume el conjunto de la sociedad. La guerra con Irán y la negociación de paz El mercado de bonos y la guerra están conectados de forma directa. Irán sabe que el cierre de Ormuz golpea a Washington en el precio de la gasolina, en la inflación y en el coste de su deuda, y que lo hace a un mes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, con la aprobación de Trump en el 32 %, la más baja de su carrera y solo un 17 % de ciudadanos que aprueban su gestión del coste de la vida. Desde septiembre, esa presión tiene un segundo frente. Los hutíes de Yemen, aliados de Teherán, declararon en julio un bloqueo naval del estrecho de Bab el-Mandeb contra Arabia Saudí, y entre el 10 y el 12 de septiembre tomaron la ciudad portuaria de Moca y las islas de Perim y Zuqar. Con ello controlan toda la costa yemení del mar Rojo y la entrada sur del estrecho. Por Bab el-Mandeb pasa en torno al 12 % del comercio mundial, el 11 % del petróleo transportado por mar y el 8 % del gas natural licuado, y es la puerta de acceso al canal de Suez, la ruta por la que llega a Europa buena parte de lo que importamos de Asia. El movimiento desbarata la principal vía de escape que Arabia Saudí había preparado para esquivar Ormuz, un oleoducto que atraviesa el país hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, porque el crudo que llega a Yanbu con destino a Asia tiene que salir igualmente por Bab el-Mandeb. Con los dos estrechos que dan salida a la península arábiga bajo control de Irán y sus aliados, el petróleo volvió a superar los cien dólares, y los buques que evitan el mar Rojo deben rodear África por el cabo de Buena Esperanza, lo que añade semanas de travesía y encarece fletes y seguros. Sobre el papel, esta presión debería empujar a la Casa Blanca hacia un acuerdo. Pero lo ocurrido en las últimas semanas apunta en otra dirección. Durante la Asamblea General de Naciones Unidas, a finales de septiembre, tras la amenaza de Trump de llegar a un acuerdo de paz o “aniquilar” Irán, la República Islámica presentó un plan de siete días para reabrir el estrecho de forma escalonada, condicionado a que Washington cumpla los compromisos del memorando de junio que acabó naufragando. Teherán ha llegado a ofrecer el traslado de su uranio enriquecido al 60 % a un tercer país, bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica. Trump rechazó la propuesta alegando que era “lo que quizá habríamos aceptado hace un año”. Las conversaciones indirectas en Nueva York, con mediación de Catar, no han dado fruto. Mientras tanto, la Administración refuerza su despliegue militar. El portaaviones Theodore Roosevelt navega hacia la región, la cúpula de seguridad nacional se reunió el 2 de octubre en Camp David para abordar la guerra con Irán y el conflicto entre Arabia Saudí y los hutíes, y Trump asegura que Irán está “a punto de rendirse” y que la victoria llegará “justo después de las elecciones”. Desde Teherán, fuentes oficiales hablan de prepararse para una “nueva gran ronda de combates”. El mercado de bonos influye en la negociación. En primer lugar, funciona como un reloj. Cada semana con Ormuz cerrado y el mar Rojo bloqueado añade inflación, mantiene altos los tipos y encarece la deuda estadounidense. Para Irán, ese reloj es una baza. Según la analista Negar Mortazavi, Teherán ha demostrado que está dispuesto a soportar un enorme sufrimiento económico antes que negociar en los términos de Washington. La inflación iraní ronda el 60-70 %, su economía se ha contraído alrededor de un 10 % y el rial ha caído a mínimos históricos. Washington confía en que la economía iraní se derrumbe primero y Teherán confía en que lo hagan antes los mercados y los votantes estadounidenses. Bab el-Mandeb añade otra complicación, porque los hutíes tienen su propia agenda frente a Arabia Saudí y un acuerdo entre Washington y Teherán sobre Ormuz no garantizaría por sí solo la reapertura del mar Rojo. Una paz limitada a Ormuz sería incompleta, y cualquier negociación seria tendrá que incluir a Arabia Saudí y la guerra de Yemen. En segundo lugar, puede actuar como detonante. Si después de las elecciones Washington opta por una nueva campaña de bombardeos, el petróleo volvería a dispararse y, con él, los tipos de interés. En un mercado tan dependiente de apuestas apalancadas, un sobresalto así podría desencadenar la venta en cadena que los supervisores llevan meses temiendo, es decir, un accidente financiero en plena escalada militar. Lo que viene Los próximos meses estarán marcados por tres citas: la reunión de la Reserva Federal del 27 y 28 de octubre, en la que el mercado duda ya de una nueva subida tras el mal dato de empleo; las elecciones del 3 de noviembre, que Trump ha convertido en el horizonte de su estrategia militar; y la evolución de la mediación catarí. En cualquier escenario, lo previsible es que Estados Unidos tenga que financiarse más caro durante años, que se repitan los episodios de tensión y que la tentación de cargar el coste sobre las mayorías sociales, por la vía de los recortes o por la de la inflación, esté muy presente. Para Europa, la situación confirma que su dependencia energética y financiera de decisiones que se toman en Washington tiene un coste que pagan las familias trabajadoras en la gasolinera, en la hipoteca y en los servicios públicos. También refuerza la necesidad de que la Unión Europea ejerza todo su peso diplomático a favor de una salida negociada que incluya Ormuz y el mar Rojo, porque la factura de esta guerra ya forma parte de nuestros presupuestos. Fuentes Reserva Federal: comunicado del FOMC, 16 de septiembre de 2026 y serie H.15 de tipos diarios Oficina de Investigación Financiera: Las tenencias de tesorería en efectivo de los fondos de cobertura alcanzan los 2 billones de dólares (19 de agosto) Fundación Peter G. Peterson: Costos de interés de la deuda nacional CRFB: El rendimiento de la subasta de bonos del Tesoro alcanza su nivel más alto en 25 años (14 de agosto) Euronews: Bessent promete mayores recompras después de que la caída de los rendimientos de los bonos anulara el repunte de alivio del Tesoro estadounidense (21 de agosto) Reuters vía WTVB: Los fondos de cobertura se muestran descontentos con las operaciones de arbitraje de precios a medida que continúa la venta masiva de bonos del Tesoro (24 de septiembre) Al Jazeera: La Reserva Federal de EE. UU. sube los tipos de interés por primera vez en tres años (16 de septiembre) y ¿Está Irán perdiendo influencia sobre el estrecho de Ormuz? (30 de septiembre) Lista de asistencia: La última estimación del Pentágono sobre el coste de la guerra contra Irán: 43.600 millones de dólares (18 de septiembre) Yahoo Finanzas: La guerra con Irán está impulsando la inflación al alza, y no solo por el petróleo. Perspectivas de los asesores: Panorama general de los rendimientos de los bonos del Tesoro, 25 de septiembre de 2026 FXStreet: La rentabilidad de los bonos estadounidenses a 10 años vuelve a alcanzar los máximos de 2007 (28 de septiembre) Quartz: Los rendimientos de los bonos del Tesoro caen tras el débil informe de empleo de septiembre (2 de octubre) CBS News: negociaciones y propuesta iraní (28-29 de septiembre) y reunión de Camp David (2-3 de octubre) The National: Irán se prepara para una "gran ronda de combates" con EE. UU. (3 de octubre) Trading Economics: bono español a 10 años (2 de octubre) Finect: el BCE sube tipos en septiembre (10 de septiembre) Euronews: Los hutíes se apoderan de una isla yemení en Bab el-Mandeb y toman el control del estrecho (12 de septiembre) Al Jazeera: Las naciones del Mar Rojo observan cómo los hutíes se apoderan del estrecho de Bab al-Mandeb (13 de septiembre) y controlan una ruta marítima clave (11 de septiembre). NPR: Los hutíes declaran un bloqueo a Bab el-Mandeb (21 de julio) Zona de guerra: El control de los hutíes sobre Bab al-Mandab se fortalece (10 de septiembre) Diplomacia moderna: El Mar Rojo, no el Ormuz, ahora decide la política exterior de Arabia Saudita (2 de octubre) UNCTAD: Un mundo de deuda 2025 Trading Economics: bonos a 10 años de Reino Unido, Japón y Alemania (2 de octubre) Wolf Street: Los mayores tenedores extranjeros de valores del Tesoro estadounidense, abril de 2026 Vozpópuli: El gasto en intereses de la deuda rompe la barrera de los 40.000 millones El Español: España pagará más de 40.000 millones en intereses, el equivalente a la recaudación en Sociedades BCE: tipos a largo plazo a efectos de convergencia, media de agosto de 2026 (prima de riesgo frente al Bund, cálculo propio) Pablo de Mello Activista social y analista internacional, amigo de Sin Permiso. Fuente: www.sinpermiso.info, 7 de octubre 2026

jueves, 1 de octubre de 2026

La estafa del rearme europeo




La gran estafa del rearme europeo

   

La corrupción en la OTAN y el aumento del gasto militar desvían fondos públicos de la sanidad europea hacia un negocio bélico que la calle exige frenar.

El rearme europeo se ha convertido en la prioridad absoluta de las élites institucionales. Bajo la retórica de la seguridad continental, se ha institucionalizado una economía de guerra que exige desviar fondos masivos de la sanidad, la educación y la vivienda hacia los monopolios del complejo militar-industrial.

En los años 2025 y 2026, las instituciones comunitarias han intensificado el proceso de militarización de la Unión Europea bajo el pretexto de la «amenaza rusa». La cúspide de esta escalada se materializó en marzo de 2025, cuando se oficializó la decisión política de movilizar hasta 800.000 millones de euros para el rearme de los ejércitos continentales mediante la estrategia denominada «Readiness 2030» [1][2]. Esta cifra, sin embargo, no representa un fondo único de dinero nuevo: se compone de 150.000 millones en préstamos SAFE —deuda comunitaria emitida por la Comisión Europea— [3][4] y 650.000 millones en gasto nacional habilitado por la flexibilización de las reglas fiscales del Pacto de Estabilidad [1][2].

El gasto militar agregado de las naciones europeas alcanzó los 864.000 millones de dólares en 2025. Según el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), esto representa el nivel más alto de militarización en el continente desde el final de la Guerra Fría, consolidando una década de incrementos ininterrumpidos que han terminado por duplicar el peso del sector defensa en las economías europeas respecto a los mínimos de la década anterior [5][6]. Pero este monumental esfuerzo financiero no garantiza una mayor seguridad colectiva y, al mismo tiempo, impone costes económicos y sociales abrumadores.

La historia económica y geopolítica ha demostrado de manera reiterada que las guerras, la tensión permanente y la histeria bélica generan negocios inmensamente lucrativos para Estados Unidos. Washington no solo moderniza y expande su complejo industrial militar a costa del erario ajeno, sino que, en el contexto de una crisis inducida y sostenida contra Rusia, ha encontrado un mecanismo para consolidar su influencia sobre los aliados europeos, imponiendo sus intereses a través de la dependencia y la presión política [5][7].

La excusa existencial

Los defensores del rearme esgrimen un argumento central: la agresión rusa contra Ucrania demostró que la amenaza es real y que Europa debe estar preparada para defenderse. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha advertido que Rusia podría estar en condiciones de atacar la Alianza en un plazo de cinco años. Desde esta perspectiva, el gasto militar no sería un capricho burocrático, sino una necesidad existencial.

Este artículo no niega la existencia de tensiones geopolíticas ni la complejidad del escenario post-Ucrania. Lo que cuestiona es que esas tensiones constituyan una amenaza existencial que justifique movilizar 800.000 millones de euros en armamento. La pregunta que formula es otra: ¿es la militarización acelerada y unilateral la respuesta adecuada a esas tensiones? 

Los datos sugieren que no. Un aumento del gasto militar que se traduce en compras masivas a contratistas estadounidenses no construye una defensa europea autónoma; consolida la dependencia de Washington. Y un gasto que desvía fondos de la sanidad, la educación y la vivienda debilita la cohesión social, que es la primera línea de defensa de cualquier democracia [5].

Tensiones que, como se argumentará a lo largo de este texto, no nacen de una agresión rusa inminente, sino de la propia retórica de confrontación que las élites europeas han promovido.

Al militarizarse sin canales de comunicación directa con Moscú y sin marcos de control de armamentos, Europa no se protege, sino que precipita el conflicto que dice querer evitar. Como advirtió el Financial Times, se trata de una «profecía autocumplida»: la preparación para la guerra genera las condiciones de la guerra [8]. La carrera armamentística no responde a la amenaza; la produce.

La aritmética de la estafa

La principal preocupación que suscita esta cruzada armamentística es el impacto macroeconómico negativo que tiene el aumento del gasto militar en la economía civil. La nueva carrera armamentística exige desviar masivamente fondos públicos de ámbitos vitales como la educación pública, la sanidad, la cultura y la atención social. 

Las enormes inversiones y el blindaje del complejo militar-industrial reducen las posibilidades de desarrollo tecnológico civil, obstaculizan el bienestar de los ciudadanos y lastran las bases para un crecimiento económico sostenible [7][9].

Para sostener este esfuerzo financiero, Europa ha desplegado una arquitectura fiscal sin precedentes:

Préstamos SAFE (Security Action for Europe): instrumento adoptado por el Consejo de la UE que utiliza la elevada calificación crediticia de la Comisión Europea (AAA por S&P, Moody’s y Fitch) para emitir bonos en los mercados de capitales y transferir préstamos a los Estados miembros para adquisición conjunta de armamento. 

Diecinueve países han comprometido la totalidad del fondo [4][5]. El mecanismo, al mutualizar la deuda bajo el paraguas crediticio de Bruselas, permite a los Estados endeudarse a tipos inferiores a los que obtendrían individualmente —pero también transfiere el riesgo sistémico al conjunto de contribuyentes europeos, que asumirán el coste durante décadas independientemente de que los armamentos adquiridos generen o no la seguridad prometida.

Activación de la Cláusula Nacional de Salvaguardia: Bajo el marco revisado de gobernanza económica, se ha flexibilizado la aplicación del límite de déficit del 3% y deuda del 60% del PIB, catalogando el aumento del gasto militar como «circunstancia excepcional». Esta ventaja regulatoria se niega sistemáticamente a la inversión en escuelas, hospitales o transiciones ecológicas [1][2].

Reprogramación de Fondos de Cohesión y Competitividad: Partidas del FEDER y del Fondo de Cohesión están siendo transferidas hacia infraestructuras de movilidad militar y de doble uso [7].

El coste de oportunidad de esta orientación presupuestaria resulta revelador al contrastarlo con las urgencias materiales de la población europea:

  • El Banco Europeo de Inversiones (BEI) y Housing Europe estiman que la Unión Europea padece un déficit estructural acumulado de 2,25 millones de viviendas asequibles y sociales [10].
  • Cerrar esta brecha habitacional requeriría un desembolso estimado de 340.000 millones de euros [10].
  • El techo de gasto habilitado por el plan de rearme —800.000 millones, en el supuesto de que se agote todo el margen fiscal— equivale a 2,35 veces ese capital [7]. Pero incluso sin recurrir al techo máximo, la desproporción es elocuente: los 150.000 millones en préstamos SAFE, la única cifra de deuda comunitaria nueva y garantizada, representan ya el 44% de la inversión necesaria para cerrar la brecha habitacional europea.

Frontex y la proyección imperialista al Sur Global

A este despojo interno se suma su proyección imperialista hacia el Sur Global. Mientras se recortan drásticamente los presupuestos de cooperación al desarrollo, esos mismos recursos se reasignan para militarizar las fronteras del Mediterráneo, expandir las operaciones de Frontex y sostener a regímenes autoritarios en el norte de África como ‘socios de seguridad’. 

El rearme europeo no es solo un negocio transatlántico; es la profundización de la violencia estructural contra los pueblos del Sur. La misma lógica que justifica comprar misiles a Washington justifica externalizar la violencia fronteriza y blindar la Fortaleza Europa. 

Esta arquitectura de contención dinamita, además, cualquier remanente de credibilidad diplomática frente al Sur Global y el emergente bloque de los BRICS. Bruselas no puede seguir presentándose en los foros internacionales como adalid de los derechos humanos o mediador legítimo mientras asfixia sus propios fondos de cooperación para financiar armas. En el escenario multipolar, Europa ha dejado de ser un socio confiable para convertirse en un actor atrincherado y hostil.

El despojo —interno y externo— destruye el tejido laboral. Los estudios econométricos basados en matrices input-output demuestran que el gasto militar es intrínsecamente ineficiente en términos de empleo [9]:

SectorEmpleos por cada 1.000 M€
Educación primaria y secundaria~16.500
Cuidados y sanidad pública~13.200
Construcción de vivienda social~11.800
Electrificación renovable~9.800
Adquisiciones de defensa~6.400 – 7.200

El mito del «keynesianismo militar»

La inversión en sectores civiles de bienestar genera de forma consistente entre un 35% y un 160% más puestos de trabajo por euro que la industria armamentística, según el sector comparado, como se desprende de la tabla anterior. 

Además, la asignación propuesta de 131.000 millones de euros exclusivamente a la ventana de defensa comunitaria ilustra un trasvase de recursos que habría transformado el panorama social europeo. 

Al consolidar esta inmensa partida dentro del Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034, las instituciones europeas revelan que el rearme no es una medida de emergencia temporal frente a la crisis de Ucrania, sino un secuestro financiero crónico. 

La Unión Europea está hipotecando su presupuesto a largo plazo para la próxima década, institucionalizando una economía de guerra permanente que hará irreversible el desmantelamiento de la cohesión social. 

Para dimensionar esta pérdida material, basta señalar que esos recursos habrían permitido [7]:

  • Financiar íntegramente los salarios y cotizaciones de 300.000 profesionales de enfermería en los hospitales públicos de la UE a lo largo de diez años.
  • Construir más de medio millón de viviendas sociales nuevas y energéticamente eficientes.
  • Rehabilitar térmicamente 6,5 millones de hogares, combatiendo la pobreza energética.

Estas cifras no son teóricas: se traducen en una compresión directa del nivel de vida y en tensiones inflacionarias. La competencia por materias primas encarece las cadenas manufactureras civiles [1], mientras la acumulación de deuda mediante SAFE compromete la capacidad tributaria futura [7].

Voces de gran autoridad moral han señalado esta contradicción. El Papa León XIV, en su discurso del 14 de mayo de 2026 ante estudiantes italianos, afirmó: «No llamemos ‘defensa’ a un rearme que aumenta la tensión y la incertidumbre, reduce las inversiones en educación y sanidad, socava la confianza en la diplomacia y enriquece a las élites, a las que no les importa el bien común» [12].

Frente a estas evidencias, los defensores del rearme recurren a la vieja tesis del “keynesianismo militar”: el gasto en defensa estimularía la demanda agregada, generaría empleo industrial y dinamizaría la innovación tecnológica.

Los datos desmienten esta premisa. Como evidencia la matriz de multiplicadores analizada, la economía de guerra resulta intrínsecamente ineficiente como motor laboral frente a la inversión pública civil. Y a esta debilidad estructural interna se suma una fuga de valor hacia el exterior: el dinero de los contribuyentes europeos financia empleos en Texas, Connecticut o Arizona, no en las regiones europeas que necesitan revitalización.

Incluso John Maynard Keynes, cuyo nombre se invoca para justificar el estímulo militar, dejó claro que el gasto bélico no era superior al civil. En un discurso radiofónico de la BBC en mayo de 1939, tras reconocer que el rearme podría aliviar temporalmente el desempleo, advirtió: «Si podemos curar el desempleo para los propósitos desperdiciados de los armamentos, podemos curarlo para los propósitos productivos de la paz» [13]. La lógica keynesiana, por tanto, no justifica el rearme: lo que justifica es la inversión pública, y el gasto civil es más eficiente que el militar.

Pero si el gasto militar no genera empleo neto ni fortalece la economía, ¿por qué se insiste en él? La respuesta exige examinar a los actores que capturan los beneficios y el argumento que los legitima.

Los dueños del negocio

Desmontada la coartada económica de la supuesta creación de empleo, el establishment europeo recurre a su segundo escudo ideológico: el argumento de la paz. Quienes defienden este relato sostienen que la OTAN y el gasto militar han garantizado la paz en Europa desde 1945. Sin la disuasión de la Alianza Atlántica, afirman, el continente habría vuelto a los conflictos que marcaron su dramática historia.

Este argumento confunde dos cosas: la existencia de una alianza defensiva y la militarización acelerada que hoy se promueve. La OTAN no fue creada como un club de paz, sino como una alianza militar con un propósito defensivo concreto: contener a la Unión Soviética. 

Durante la Guerra Fría, la disuasión funcionó en gran medida porque existían canales de comunicación y marcos de control de armamentos que hoy se han desmantelado. La situación actual es diferente: la OTAN se expande hacia las fronteras rusas, Europa se militariza sin diálogo con Moscú, y la retórica belicista alimenta una espiral de hostilidad.

Además, la paz en Europa no se ha sostenido solo con armas. El proyecto europeo se construyó sobre la integración económica, la cooperación institucional y el Estado del bienestar. Desviar recursos de esos pilares para financiar armamento no refuerza la paz; debilita los fundamentos materiales de la convivencia democrática.

En estas circunstancias, los beneficiarios reales y tangibles de la política de bloques son los grandes monopolios del complejo militar-industrial. Consorcios europeos como Rheinmetall, Thales, BAE Systems, KNDS, Leonardo y Saab han multiplicado sus carteras de pedidos y sus valoraciones bursátiles a expensas directas del erario público [14][15][16]:

EntidadCartera de Pedidos (2021)Cartera de Pedidos (2025/26)Revalorización Bursátil (2022-26)
Rheinmetall AG (DE)€24.500M€63.800M+540% a +580%
BAE Systems (UK)£44.000M£83.600M+145% a +165%
Thales Group (FR)€34.800M€53.000M+120% a +140%
KNDS / Leonardo / Saab€31.000M (agreg.)€62.000M+180% promedio
  • Rheinmetall AG: se convirtió en el epicentro continental de la producción terrestre y de munición, capitalizando la escasez de proyectiles de 155 mm y elevando sus márgenes operativos por encima del 20% [14][17].
  • BAE Systems plc: cerró 2025 con una cartera histórica y ejecutó programas de recompra de acciones y distribución de dividendos por más de 1.500 millones de libras anuales, transformando presupuestos públicos en liquidez para fondos de inversión globales como BlackRock y Vanguard [15][18].
  • Thales Group: acumuló una cartera récord con márgenes de dos dígitos en sistemas de radar, guerra electrónica y ciberdefensa [16].

El espejismo de la autonomía y el vasallaje atlántico

Sin embargo, incluso con estos contratos para los magnates continentales, la conveniencia de realizar semejantes inversiones en defensa resulta dudosa. La proclamada «Autonomía Estratégica Europea» no se materializa en los flujos de contratación. La inmensa mayoría de las nuevas adquisiciones fluyen hacia el otro lado del Atlántico. 

Los datos desclasificados por el SIPRI revelan que, entre 2021 y 2025, el 58% de las importaciones de armamento realizadas por los Estados europeos miembros de la OTAN procedió directamente de fabricantes de Estados Unidos. Francia proveyó únicamente el 9,8% y Alemania el 7,1% [5].

CategoríaRetención UEFuga a EE.UU.Plataformas principales
Aviación de combate22-28%72-78%F-35A Lightning II
Defensa antiaérea30-35%65-70%Patriot PAC-3 (EE.UU.), Arrow 3 (Israel/IAI-Boeing)
Artillería de cohetes25-30%70-75%M142 HIMARS, ATACMS
Blindados72-82%18-28%Leopard 2A8, Boxer
Munición 155mm55-65%35-45%Producción UE dependiente de nitrocelulosa importada

Sistemas críticos como los cazas F-35 (Lockheed Martin), las baterías Patriot (Raytheon) o los lanzacohetes HIMARS dominan las compras de la UE. A esa dependencia estadounidense se suma una dimensión que el discurso oficial europeo silencia: la integración creciente de la industria militar israelí en la arquitectura de defensa continental.

 El sistema Arrow 3, adquirido por Alemania como pieza central de su escudo antiaéreo, es un desarrollo conjunto de Israel Aerospace Industries y Boeing, probado operativamente contra objetivos en Gaza y Líbano. Elbit Systems, el mayor fabricante de drones de Israel, ha suministrado componentes electrónicos, sistemas de guía y municiones avanzadas a la NSPA y a varios ministerios de defensa europeos. 

No se trata de una relación comercial neutra: las mismas plataformas que Europa adquiere para su «defensa» han sido ensayadas sobre población civil palestina. 

El complejo militar-industrial israelí funciona como laboratorio del eje imperial: las armas se prueban en condiciones de ocupación, se validan como ‘probadas en combate’ y se venden a los ejércitos europeos con un sello de eficacia que solo la impunidad puede garantizar. 

Comprar Arrow 3 o contratar a Elbit no es un acto técnico. Es complicidad estructural con un régimen cuyas políticas la Corte Internacional de Justicia, en su opinión consultiva de julio de 2024, declaró contrarias al artículo 3 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial —el artículo que prohíbe expresamente el apartheid y la segregación racial—, y que organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado sistemáticamente como un régimen de apartheid y ocupación ilegal [19][20][21].

Pero esta captura va mucho más allá de la chatarra balística; se adentra en el corazón de la soberanía digital. La guerra contemporánea es algorítmica, y el rearme europeo está hipotecando sus bases de datos a los gigantes del tecnocapitalismo militar. Las adquisiciones europeas integran masivamente plataformas de inteligencia artificial y procesamiento masivo de datos de corporaciones estadounidenses como Palantir y gigantes tecnológicos israelíes.

Europa está comprando «soberanía» entregando el cerebro de sus operaciones militares a sistemas de vigilancia y algoritmos predictivos diseñados, controlados y operados desde el extranjero. No hay autonomía estratégica posible cuando los datos de inteligencia de un continente se procesan en los servidores de potencias extracomunitarias.

El sistema logístico y de software centralizado (ODIN) del F-35 otorga al Pentágono y a Lockheed Martin el control del mantenimiento y la capacidad operativa en tiempo real [22]. 

Como señaló el diputado español Txema Guijarro en junio de 2025, los euroburócratas hablan de un objetivo arbitrario que no se basa en un análisis de las necesidades reales de seguridad y que contradice el rumbo hacia una mayor autonomía estratégica de Europa respecto a EE. UU. “¿Alguien cree de verdad que la Unión Europea va a ganar la tan ansiada autonomía estratégica aumentando el gasto en Defensa cuando la mayor parte de las compras van destinadas a empresas norteamericanas?” [23].

Lejos de rectificar este rumbo, y bajo presión directa de Washington, los líderes europeos se plegaron en la Cumbre de la OTAN, celebrada en La Haya en junio de 2025, comprometiéndose a invertir el 5% del PIB anual para 2035 —con al menos un 3,5% en defensa central y hasta un 1,5% en gastos relacionados con seguridad—. 

No se trata de una obligación legal vinculante, sino de un compromiso político sujeto a revisión en 2029 [24]. Esta meta, en economías con crecimiento moderado (0,5%-1,2% en la eurozona) y ratios de deuda superiores al 100% en varios Estados miembros, implica una presión estructural sobre los presupuestos públicos.

Francia, Polonia y Alemania: tres rutas hacia la misma sumisión

El rearme europeo, sin embargo, no es un bloque homogéneo. Existen diferencias profundas entre los Estados miembros que conviene reconocer para no simplificar el análisis.

Francia es el caso más singular. Como única potencia nuclear de la UE, París ha impulsado una agenda de «autonomía estratégica» que busca reducir la dependencia de Washington. Francia y el Reino Unido establecieron en 2025 un marco de coordinación de sus fuerzas de disuasión nuclear, formalizado mediante la creación de un Grupo de Dirección bilateral (Nuclear Steering Group) que celebró su primera reunión en diciembre de ese año [25], y Macron ha propuesto extender el paraguas nuclear francés a otros socios europeos [26]. 

Esta retórica autonomista, no obstante, coexiste con una dependencia crítica de componentes y tecnologías estadounidenses en sectores decisivos. La autonomía francesa es más declarativa que efectiva.

Polonia representa el extremo opuesto. Con un gasto en defensa que alcanza el 4,5% del PIB en 2025 —el más alto de la OTAN—, Varsovia ha apostado por una modernización militar acelerada que combina compras masivas a Estados Unidos (HIMARS, Patriot, Apaches) con acuerdos con Corea del Sur (casi 1.000 tanques K2, más de 350 obuses K9) [27]. 

La memoria de la ocupación nazi y la dominación soviética es un hecho histórico. Pero esa memoria ha sido instrumentalizada por las élites polacas y el aparato atlantista para justificar un rearme que, lejos de garantizar la seguridad del país, lo encadena a la dependencia tecnológica y financiera de Washington. 

El trauma histórico puede ser real; la conclusión que se extrae de él —comprar masivamente a Lockheed Martin, Raytheon y Hyundai Rotem— no es una respuesta de seguridad, sino una operación de captura. Polonia no responde a una amenaza presente: responde a un relato construido sobre una herida pasada, y ese relato beneficia a quienes venden las armas.

Alemania ocupa una posición intermedia y contradictoria. Tras décadas de «dividendo de la paz», Berlín aprobó en 2025 una reforma constitucional para permitir endeudamiento ilimitado en defensa, con un presupuesto que alcanzará los 108.000 millones de euros en 2026 y los 152.800 millones en 2029 [28]. 

Pero este rearme enfrenta obstáculos estructurales: dependencia de proveedores externos —entre ellos Israel, cuyo sistema Arrow 3 constituye la columna vertebral del escudo antiaéreo alemán—, problemas de reclutamiento por razones demográficas, y críticas sociales por el impacto en el gasto sanitario y educativo.

En definitiva, los tres modelos —la autonomía declarativa francesa, la compra masiva polaca y el rearme constitucional alemán— comparten un rasgo común: ninguno ha logrado traducir su esfuerzo financiero en seguridad proporcional. Francia sigue dependiendo de componentes críticos estadounidenses, Polonia compra a terceros lo que no produce, y Alemania no consigue construir una industria de defensa competitiva a pesar de su músculo presupuestario. 

El resultado es un gasto militar que crece sin generar autonomía estratégica real. A esta sumisión bélica se suma el expolio energético, el verdadero motor no declarado del conflicto. 

Al cortar los lazos con la energía barata rusa —el cimiento histórico de su competitividad industrial—, Europa cayó en un doble vasallaje frente a Washington: hoy no solo depende de Estados Unidos para armar a sus ejércitos, sino que está atada al costoso Gas Natural Licuado (GNL) norteamericano para evitar el apagón de sus fábricas. Es una pinza extractiva perfecta. Europa financia el rearme atlantista mientras sufre un proceso de desindustrialización acelerada provocado por los propios costes de la energía.

La sumisión no exige obediencia explícita: basta con que todas las opciones disponibles conduzcan al mismo lugar. Francia, Polonia y Alemania recorren caminos distintos, pero los tres desembocan en la dependencia tecnológica, financiera y operativa del complejo militar-industrial atlantista. No es sumisión voluntaria; es captura estructural.

El secuestro de las élites y el negocio del miedo

¿Por qué las élites europeas no logran —o no quieren— escapar de esta captura? No es solo por miedo a Rusia ni por incompetencia. Hay razones estructurales que conviene examinar. 

Primero, la integración de las élites políticas y militares europeas en las redes transatlánticas: generaciones de funcionarios, diplomáticos y oficiales se han formado en instituciones estadounidenses y han hecho carrera en estructuras vinculadas a la OTAN, lo que genera una afinidad estructural difícil de romper. 

Segundo, el peso del complejo militar-industrial: las empresas de defensa no solo venden armas, también financian campañas, colocan a exfuncionarios en puestos clave y participan en grupos de trabajo que definen las políticas de adquisición. 

Tercero, la ausencia de un proyecto político alternativo: la socialdemocracia europea abandonó hace décadas el proyecto de transformación social y se ha integrado en el consenso neoliberal. Sin una alternativa, la militarización se presenta como la única respuesta posible. 

Y cuarto, el miedo como herramienta de legitimación. La «amenaza rusa» no es un dato de la naturaleza, sino una construcción política sostenida por un lenguaje bélico incesante. 

Las élites occidentales, amplificadas por los grandes grupos mediáticos, han normalizado un vocabulario de confrontación —hablan de «economía de guerra», de «victoria total», de «amenaza existencial»— que no solo justifica el gasto militar, sino que provoca la reacción defensiva y hostil de Moscú. 

Es una profecía autocumplida orquestada desde las cancillerías y los platós de televisión: se tensa la cuerda retórica, se militariza la frontera, y cuando la contraparte responde a esa asfixia estratégica, se presenta su reacción como la prueba irrefutable de su agresividad. El miedo es funcional al sistema porque silencia el disenso y convierte la diplomacia en traición.

Esta paradoja no es casual. La opacidad que rodea a las adquisiciones militares —justificada por la «confidencialidad de defensa» y el secreto de Estado— impide el escrutinio público y parlamentario que toda inversión de esta magnitud exigiría. Y donde no hay control democrático, proliferan los intermediarios, el tráfico de influencias y las comisiones ilegales.

La falta de resultados tangibles en seguridad no es solo un problema de eficiencia: es el síntoma de un sistema de contratación capturado por redes de interés que anteponen el lucro privado al bien común. Es en ese caldo de cultivo donde estalla el escándalo de la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN (NSPA).

Las élites europeas han entregado la autonomía industrial y energética del continente a los monopolios atlantistas, justificando el saqueo bajo la coartada de una amenaza inminente. Pero este despojo no solo obedece a presiones geopolíticas; se sostiene sobre un andamiaje de sobornos y puertas giratorias.

En la segunda entrega de esta investigación, destaparemos la red de corrupción que sacudió los cimientos de la agencia de adquisiciones de la OTAN, la impunidad judicial que protege a Estados Unidos y las contundentes alternativas de seguridad que hoy exige la ciudadanía en las calles de Europa.

REFERENCIAS

[1] Comisión Europea. (2025). White Paper for European Defence – Readiness 2030. COM(2025). Dirección General de Industria de Defensa y Espacio. Disponible en: https://defence-industry-space.ec.europa.eu/eu-defence-industry/white-paper-european-defence-readiness-2030_en 

[2] Parlamento Europeo. (2025). ReArm Europe Plan / Readiness 2030: Briefing Analysis. EPRS_BRI(2025)769566. Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/thinktank/en/document/EPRS_BRI(2025)769566 

[3] Consejo de la Unión Europea. (2025, 27 de mayo). SAFE: Council adopts €150 billion boost for joint procurement on European security and defence. Bruselas: Press releases. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2025/05/27/safe-council-adopts-150-billion-boost-for-joint-procurement-on-european-security-and-defence/ 

[4] DG DEFIS – Comisión Europea. (2025-2026). Security Action for Europe (SAFE) Operational Guidelines. Dirección General de Industria de Defensa y Espacio. Disponible en: https://defence-industry-space.ec.europa.eu/eu-defence-industry/safe-security-action-europe_en 

[5] Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI). (2026). Trends in World Military Expenditure, 2025 [Disponible en: https://www.sipri.org/publications/2026/sipri-fact-sheets/trends-world-military-expenditure-2025] y Trends in International Arms Transfers, 2025 [Disponible en: https://www.sipri.org/publications/2026/sipri-fact-sheets/trends-international-arms-transfers-2025]. SIPRI Fact Sheets. Solna: SIPRI Publications. 

[6] Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI). (2026). SIPRI Military Expenditure Database [Conjunto de datos / Dataset]. Solna: SIPRI Publications. Disponible en: https://milex.sipri.org/sipri 

[7] Costs of War Project. Economic Costs: The Macroeconomic Opportunity Costs of Military Spending. Watson Institute for International and Public Affairs, Brown University. Disponible en: https://costsofwar.watson.brown.edu/costs/economic 

[8] Notte, Hanna. «Europe risks a self-fulfilling prophecy over the threat from Russia». Financial Times, 19 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.ft.com/content/f3b75869-6bb0-4c45-ae51-855066a7f13a 

[9] Political Economy Research Institute (PERI) – UMass Amherst. The U.S. Employment Effects of Military and Domestic Spending Priorities. Amherst: University of Massachusetts. Disponible en: https://peri.umass.edu/publication/the-u-s-employment-effects-of-military-and-domestic-spending-priorities/ 

[10] Banco Europeo de Inversiones (BEI) y Housing Europe. (2026). Estimaciones del déficit de vivienda asequible. Citado en: European Parliamentary Research Service (EPRS). Briefing PE 782.675. Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/ATAG/2026/782675/EPRS_ATA(2026)782675_EN.pdf  

[11] Watson Institute for International and Public Affairs – Brown University. (2025, Noviembre). The Costs of War: Profits of War and Corporate Monopoly in Western Rearmament Strategies. Providence: Brown University. Disponible en: https://home.watson.brown.edu/research/research-briefs/profits-war 

[12] Papa León XIV. Discurso en la Universidad Sapienza de Roma. 14 de mayo de 2026. Citado por Vatican News. Disponible en: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-05/leon-xiv-visita-pastoral-universidad-la-sapienza-roma-discurso.html 

[13] Keynes, John Maynard. «Will Re-armament Cure Unemployment?». The Listener, 1 de junio de 1939, pp. 528-532. Transmisión radiofónica de la BBC, 23 de mayo de 1939. Reimpreso en: The Collected Writings of John Maynard Keynes, Vol. XXI: Activities 1931-1939. Londres: Macmillan, 1982. 

[14] Rheinmetall AG. (2026, Mayo). Financial Report Q1 2026 and Annual Report 2025: Record Operating Earnings, Order Intake and Backlog Evolution. Düsseldorf: Investor Relations Rheinmetall. Disponible en: https://www.rheinmetall.com/en/media/news-watch/news/2026/05/2026-05-07-rheinmetall-news-quarterly-statement-q1 

[15] BAE Systems plc. (2026, Febrero-Julio). Full Year Results 2025 and Half Year Results 2026: Order Backlog Analysis (£83.6bn) and Capital Allocation Report. Londres: BAE Systems Media Centre. Disponible en: https://investors.baesystems.com/why-invest-in-bae-systems 

[16] Thales Group. (2026, Marzo-Julio). Full Year 2025 Financial Results and 2026 Half-Year Statement: Defense & Security Book-to-Bill and EBIT Margin Expansion. París: Thales Communications. Disponible en: https://www.thalesgroup.com/en/news-centre/press-releases/thales-reports-its-2026-half-year-results 

[17] Morningstar Equity Research. (2026, Marzo). Rheinmetall AG: Structural Growth, Munitions Monopolization and Order Backlog Valuation. Fráncfort: Morningstar European Industrial Analysis. Disponible en: https://global.morningstar.com/en-eu/stocks/rheinmetall-earnings-order-delays-mask-record-backlog-structural-growth-fair-value-raised-7

[18] BAE Systems plc. «Share buyback programme». Investor Relations. Londres. Disponible en: https://investors.baesystems.com/share-buyback-programme 

[19] Corte Internacional de Justicia (CIJ). Legal Consequences arising from the Policies and Practices of Israel in the Occupied Palestinian Territory, including East Jerusalem. Advisory Opinion, 19 de julio de 2024. La Haya: ICJ. Publicación ONU: 19 de diciembre de 2024. Disponible en: https://www.un.org/unispal/document/report-of-the-secretary-general-icj-19dec24/ 

[20] Amnistía Internacional. Israel’s Apartheid against Palestinians: Cruel System of Domination and Crime against Humanity. Londres: Amnesty International, febrero de 2022. Disponible en: https://www.amnesty.org/en/latest/news/2022/02/israels-apartheid-against-palestinians-a-cruel-system-of-domination-and-a-crime-against-humanity/ 

[21] Human Rights Watch. A Threshold Crossed: Israeli Authorities and the Crimes of Apartheid and Persecution. Nueva York: HRW, 27 de abril de 2021. Disponible en: https://www.hrw.org/report/2021/04/27/threshold-crossed/israeli-authorities-and-crimes-apartheid-and-persecution 

[22] US Government Accountability Office (GAO). (2025, Septiembre). F-35 Joint Strike Fighter: Sustainment Challenges, Software Architecture and Foreign Military Sales Dependencies. Report GAO-25-106421. Washington, D.C.  Disponible en: https://files.gao.gov/reports/GAO-25-107632/index.html 

[23] Guijarro, Txema. Portavoz de Sumar en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados. Declaraciones citadas en: «Sumar exige a Robles que se plante ante el aumento del gasto en Defensa y alerta de que solo beneficiará a EEUU e Israel». Europa Press, 18 de junio de 2025. Disponible en: https://www.europapress.es/nacional/noticia-sumar-exige-robles-plante-aumento-gasto-defensa-alerta-solo-beneficiara-eeuu-israel-20250618141247.html 

[24] NATO. (2025, 25 de Junio). The Hague Summit Declaration: Issued by the Heads of State and Government participating in the meeting of the North Atlantic Council. La Haya: NATO Public Diplomacy Division. Disponible en: https://www.nato.int/en/about-us/official-texts-and-resources/official-texts/2025/06/25/the-hague-summit-declaration 

[25] Élysée. New UK-France Nuclear Steering Group met for the first time in Paris. París: Presidencia de la República Francesa, 18 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.elysee.fr/en/emmanuel-macron/2025/12/18/new-uk-france-nuclear-steering-group-met-for-the-first-time-in-paris 

[26] Macron, Emmanuel. Discurso a la nación sobre la disuasión nuclear y la autonomía estratégica europea. París: Palacio del Elíseo, 5 de marzo de 2025. Disponible en: https://www.elysee.fr/en/emmanuel-macron/2025/03/05/address-to-the-french-people 

[27] Yonhap News Agency. Hyundai Glovis completes delivery of K2 tanks, K9 howitzers to Poland. Seúl, 17 de noviembre de 2025. Disponible en: https://en.yna.co.kr/view/AEN20251117002500320 

[28] Bundesministerium der Verteidigung (BMVg). Verteidigungshaushalt 2026-2029. Berlín: Ministerio Federal de Defensa de Alemania, 26 de noviembre de 2025. Disponible en: https://www.bmvg.de/de/aktuelles/deutschland-investiert-in-verteidigung-und-staerkt-das-buendnis-6045046 

https://rebelion.org/la-gran-estafa-del-rearme-europeo/

 Y ver  ...EL CAOS DEL REARME  EUROPEO

https://www.publico.es/internacional/descoordinacion-estados-encarece-miles-millones-gigantesco-rearme-europa.html