Misiles Patriot y el colapso de la defensa aérea
“Las fuerzas ucranianas no lograron derribar ni un solo misil ruso en la madrugada del miércoles durante el último bombardeo aéreo de Moscú sobre Kiev y la región circundante, lo que, según el presidente Volodymyr Zelensky, se debió a la drástica reducción de los sistemas antibalísticos suministrados por sus aliados, entre ellos Estados Unidos”, escribía el miércoles The Washington Post. El texto se refería a los bombardeos de la noche del martes al miércoles, en la que Ucrania fue capaz de derribar drones, pero Rusia consiguió que los 28 misiles balísticos lanzados llegaran a su destino, un colapso -o estrategia de exagerar la derrota para justificar exigir aún más misiles para los sistemas Patriot- de las defensas aéreas ucranianas que no es un hecho aislado. Desde hace varios días, la aviación rusa ha podido volar más cerca del frente, en parte atrayendo a los cazas ucranianos, pero también probando la disponibilidad de misiles defensivos.
Repentinamente, Rusia ha sido capaz de lograr ciertos avances en el frente terrestre, acercándose a los grandes núcleos urbanos de Donetsk y comenzando operaciones de reconocimiento en lugares como Orejov, localidad de Zaporozhie a la que no había podido llegar. Moscú se aprovecha también de la novedad que son los misiles Banderol, un arma intermedia entre los drones, más sencillos de derribar, y los misiles, mucho más caros de producir. Saturar las defensas ucranianas siempre ha sido la táctica rusa, pero el resultado está siendo más exitoso actualmente.
En la retaguardia, Ucrania sigue jactándose de grandes éxitos contra las refinerías y los almacenes logísticos de Wildberries, actos que Zelensky califica a diario de sanciones de largo alcance. Esas imágenes logran paliar ligeramente otras similares que se producen en Ucrania. “Rusia ha destruido más de 400.000 metros cuadrados de almacenes y complejos logísticos ucranianos desde principios de julio de 2026.
Entre las empresas afectadas figuran Fozzy Group, Novus, Rozetka, Epicentr, Nova Poshta, Puma, Liqui Moly y Toyota Ucrania. La región de Kiev ha perdido ya más de un millón de metros cuadrados de superficie de almacenamiento desde el inicio de la invasión a gran escala, lo que supone aproximadamente la mitad de su capacidad previa a la guerra”, admitía Forbes Ukraina, que apunta a cuáles están siendo actualmente algunos de los objetivos prioritarios de Rusia, la logística en la que supone que pueden almacenarse misiles y otro material militar. Ante la dificultad de las defensas de proteger la enorme cantidad de objetivos que existen en ambos países, Rusia y Ucrania apuestan por intentar destruir las armas sobre el terreno, una forma de actuar que requiere de un fuerte aumento de la producción o, en el caso de Kiev, del suministro de armas por parte de sus aliados. Para Rusia, estos objetivos son aún más claros, ya que Ucrania no cuenta con una industria militar tan amplia como la rusa, que supone un elevado número de blancos contra los que Kiev aspira a utilizar sus drones y, sobre todo, misiles.
“Ucrania está indefensa contra los misiles balísticos rusos. Rusia está indefensa contra nuestros drones y misiles de crucero. Su defensa aérea protege a Moscú, San Petersburgo y las residencias de Putin. Ucrania tiene suficientes armas para hacer arder Rusia sin la aprobación de sus socios”, afirmó ayer Dmitro Kuleba, exministro de Asuntos Exteriores. “Junto con nuestros socios, debemos crear nuestro propio sistema nacional de defensa aérea. El ejército sabe que su tarea es destruir los lanzadores enemigos para reducir el número de ataques contra Ucrania, contra la infraestructura estratégicamente importante y contra los civiles. Lo están haciendo y seguirán haciéndolo”, se había jactado horas antes Zelensky.
Sin embargo, frente a las crecientes dificultades de la defensa aérea ucraniana, Rusia consiguió ayer derribar todos los misiles Flamingo con los que Kiev trataba de atacar la principal refinería del país. Se trata de la tercera ocasión en unos días en la que ninguno de los proyectiles ucranianos consigue impactar en territorio ruso a pesar de conseguir penetrar en el espacio aéreo y utilizar la estrategia de seguir las rutas de los ríos y volar a baja altitud para engañar a las defensas rusas. Estos éxitos rusos son menos mediáticos que las imágenes de ataques contra almacenes de comercio electrónico o refinerías.
Con sus palabras, Kuleba confirmaba abiertamente la estrategia de empeorar al máximo la situación sin más objetivo que obligar a Rusia a ceder. La táctica rusa no es excesivamente diferente y el Kremlin también busca hacer inviable para Ucrania continuar luchando, pero lo hace para conseguir su objetivo territorial, el control de Donbass, tras lo que ofrecería a Ucrania congelar el frente y proceder a una negociación a la que no llegaría en posición de debilidad, escenario que Kiev y sus aliados europeos tratan de evitar a toda costa.
“Ucrania tiene cuatro opciones: obtener más misiles Patriot, improbable; construir una plataforma antimisiles ucraniano-europea, posible pero lenta; atacar las plantas de misiles balísticos rusos, aeródromos e Iskanders; o presionar a Europa para que aumente drásticamente la producción de SAMP/T, también improbable”, explicó Kuleba en la misma entrevista. Ucrania ha apostado su suerte a su capacidad de hacer daño en la retaguardia rusa, restando importancia a la guerra terrestre mientras, en paralelo, exige a sus aliados que den pasos hacia cumplir los otros tres postulados que menciona.
“Es importante recortar toda la burocracia y tomar las decisiones políticas necesarias. Literalmente todos los días, las vidas de las personas aquí en Ucrania dependen de la determinación de nuestros socios en Europa y Estados Unidos”, escribió ayer Volodymyr Zelensky, que apela a todos sus aliados extranjeros. “Los gobiernos europeos, principales aliados militares de Ucrania, se han mostrado reacios a ceder más misiles Patriot por temor a que ello pudiera debilitar sus propias defensas. A principios de este año, la Administración Trump instó a varios países europeos a enviar a Kiev sus misiles Patriot, pero algunos se negaron debido a esa preocupación, según afirmaron fuentes familiarizadas con las conversaciones privadas”, comentaba el artículo de The Washington Post en su artículo sobre el reciente fracaso de las defensas aéreas ucranianas, una forma poco sutil de seguir la línea de Ucrania de utilizar las dificultades para explotar el riesgo de la derrota, un argumento que, por el momento, no convence a Donald Trump. «Necesitamos más munición todo el tiempo. Le dimos una cantidad tremenda de munición a Ucrania. Los de Biden lo hicieron, gratis, sin cargo. Cientos de miles de millones de dólares», afirmó ayer en el Despacho Oval ante una pregunta de la prensa sobre el deseo ucraniano de obtener más munición para los sistemas Patriot.
El suministro de munición antibalística, alega Zelensky, se ha reducido en 2026 hasta la tercera parte, motivo por el que Kiev insiste en que sus defensas están sufriendo. Ucrania olvida mencionar que los países europeos adquieren a Estados Unidos según las exigencias de Kiev, disponibilidad de stock y unas necesidades que han aumentado a raíz del endurecimiento de la guerra aérea por orden de Zelensky. El Gobierno ucraniano ha optado por la táctica de la escalada masiva, que aspira a convertir en permanente, en un momento en el que Rusia aumenta su capacidad de fuego, en Kiev escasea la munición antiaérea y en Estados Unidos no se han repuesto aún los arsenales tras la fase activa de la guerra contra Irán. Sin embargo, para Zelensky tiene que haber siempre una razón ulterior. “Los socios nos dijeron que la escasez de misiles Patriot proviene de la guerra en Oriente Medio. Estados Unidos y Europa solían reabastecer nuestros Patriots y otros sistemas de defensa aérea. Tal vez esa no sea la única razón. Tal vez algunos también quieran que Ucrania sea más complaciente”, sentenció el presidente ucraniano, dispuesto a utilizar esta teoría de la conspiración que no tiene ninguna base para seguir exigiendo a sus aliados objetivos imposibles.
https://slavyangrad.es/2026/08
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