domingo, 6 de marzo de 2016

Las milongas de Pedrito y el Pacto del 135 .

Las ‘pinzas’ del PSOE en el tendedero de las derechas: una lógica del ‘mal menor’ que es la del ‘Pacto del 135’

Por Kaos. Izquierda a debate ( sin autor)




La historia se repite, la primera como tragedia, la segunda como farsa, decía un clásico. Resulta inevitable acordarse de tan citada frase cuando vemos ahora al PSOE, tantos años después y con todo lo que ha llovido desde entonces, rememorar la famosa teoría de “la pinza” para intentar atacar a Podemos y su negativa a ponerse de rodillas ante los mandatos del PSOE.

El profético Anguita, la pinza y el espíritu del 15-M

El viejo Julio Anguita y su teoría de “las dos orillas” hicieron mucho daño al PSOE. Por primera vez en muchos años, una fuerza respaldada por millones de votos se atrevía a desafiar la hegemonía del PSOE desde la izquierda. Asimilar a PSOE y PP era entonces casi un sacrilegio para aquellos que seguían viendo al PSOE como el gran partido modernizador del Estado, capaces incluso de justificar lo injustificable llegado el caso. El PSOE puso en marcha toda su artillería mediática para tumbar a Anguita y sacarlo lo antes posible de la política activa. En el PSOE se temía que aquel discurso, tan real como profético, acabase calando en el electorado y la correlación de fuerzas se moviera a favor de los intereses de quien así osaba hablar. En aquel entonces, sin internet, con un dominio aplastante de los grandes medios, salió bien. La teoría tuvo su impacto y aquella IU, tal vez la más valiente de su historia, acabó sufriendo un injusto castigo por ello que debió hinchar de “orgullo y satisfacción” a los estrategas del PSOE.

Pero resulta que Anguita tenía razón. PP y PSOE iban de la mano en un mismo proyecto político y económico que estaba condenando al Estado español a ser presa de la ortodoxia neoliberal y a ceder buena parte de su soberanía a manos de poderes económicos y políticos no electos. Y resulta también que un 15 de Mayo de 2011, gobernando precisamente el PSOE, la gente así lo evidenció: millones salieron a las calles a decirles a PP y PSOE que eran lo mismo y que no los representaban, a denunciar esa sumisión de la política a intereses no electos. Si el PSOE cree que aquella tragedia de “la pinza” hoy se puede repetir de otra forma que no sea como mera farsa, es que no ha entendido nada de los ocurrido en estos últimos 5 años.

La lógica del “mal menor” que mueve la nueva teoría de la pinza no tiene el menor recorrido. Muchos millones de personas se cansaron ya de tener que elegir entre lo muy malo, lo más malo y lo peor. Así lo expresaron primero en las calles y después en las urnas, y, como a Zapatero en 2004, lo hicieron dando un mensaje claro a quienes debían ser los nuevos receptores de sus votos para, precisamente, no tener que volver a optar nunca más entre esas odiosas opciones: “No nos fallen”. Zapatero traicionó aquel mandato y lo pagó caro. Podemos no está dispuesto a hacer lo mismo y así lo ha dejado claro esta semana.

PSOE: la ideología del poder en la lógica de las derechas

Decir que el único responsable de que Rajoy siga siendo presidente del Gobierno es Podemos, es tan absurdo como intentar, a una misma vez, hacer creer que es compatible desarrollar una estrategia de “centro” y presentarla como de “oposición al PP”.

O centrismo o frentismo, señor Sánchez. Todo a la vez es imposible. O se pone usted como prioridad desterrar al PP y sus políticas del Gobierno, o se echa usted en manos de quien, en última instancia, acuerda con usted un pacto pensado en la posibilidad de incorporar al PP en él. Es tan obvio, tan evidente, tan elemental, que hasta pareciera que la estrategia de Sánchez la están marcando quienes quieren, precisamente, eliminar a Sánchez del poder en el PSOE. Por más que lo revistan de un desgastado discurso emocional de apelación a las referencias clásicas de la ideología socialdemócrata que el PSOE decidió abandonar por sí solo.

Lo que muestra la verdadera ideología del PSOE es el pacto con C’s, ese PP en diferido al que en campaña llamaban “las derechas”. Lo que habla por sí mismo de la naturaleza ideológica de ese partido es eso de que mientras simulas negociar con unos en una “mesa a cuatro” lleves a tus hombres fuertes a negociar tu pacto “real” en la habitación de al lado, con un agente político antagónico a las otras tres fuerzas sentadas en la “mesa a cuatro”. Lo que pone en duda la voluntad de acuerdo es el documento del Comité federal del PSOE en el que se pide un imposible: unir a C’s y Podemos en un mismo acuerdo. Y no la dureza que pueda haber en un determinado debate parlamentario o las promesas vagas que se puedan lanzar en él. El PSOE habla de izquierdas en campaña, o en intervenciones desesperadas en busca de una imposible investidura ya sabida, pero actúa y piensa como las derechas para todo lo demás. Ahora quiere también gobernar junto a ellas y que eso no se analice desde la “ideología”. El colmo.

El PSOE tiene como única ideología el poder, su lógica es la lógica del “pacto del 135” y lo ha vuelto a demostrar una vez más. Habla de medidas sociales pero jura y perjura que será el alumno más obediente de Bruselas y de Merkel, habla de sacar al PP del Gobierno pero se mete en la cama con C’s a negociar un pacto que dé continuidad a la esencia de las políticas de la Troika. Habla de “pinzas” estrambóticas entre Podemos y el PP, incluso es capaz de decir que Podemos ha traicionado a sus votantes por no investir a Sánchez, pero se olvida de que Podemos ha nacido precisamente como consecuencia de las diferentes traiciones que el PSOE lleva haciendo a sus votantes desde hace mucho tiempo ya, y que si alguna pinza existe es la que el PSOE acaba de hacer con C’s para seguir tendiendo de manera indefinida a la política económica del Estado español en el tendedero de la Troika, el pacto del 135 y las derechas. Poco futuro le auguramos al PSOE con esta farsa, por más palmeros que repitan el mensaje.

Hegemonía se escribe con H de Coherencia: Podemos no traiciona a su gente

En Podemos la hegemonía de la izquierda, esa tan citada por el PSOE tras las pasadas elecciones municipales y autonómicas para presentarse como partido hegemónico de la misma, se escribe con H, sí, pero con H de coherencia. Podemos no va a defraudar a sus votantes entregándose en manos de un PSOE rendido ante las derechas y de rodillas ante las imposiciones que le vienen dictadas desde las editoriales de El País y otros espacios del poder real del Estado (políticos, mediáticos y económicos). Podemos nació para desafiar esa lógica del “mal menor” que ahora el PSOE quiere convertir en “pinza” y, sobre todo, para acabar con la lógica del “pacto del 135” que intenta cerrar la puerta a toda alternativa.

Si a alguien temen los poderosos es a Podemos, y así lo están dejando claro. Pero el pueblo ya está harto de que los poderosos manden en sus vidas y en sus votos. Si Podemos traiciona ese mandato dejará de ser Podemos y sus votantes se sentirán de verdad traicionados. Por eso no va a hacerlo. Porque quiere seguir siendo Podemos y, sobre todo, porque le importa la gente y no el poder, porque su ideología es defender los intereses de la gente, de los perdedores de la crisis, de los que salieron a decir eso del “no nos representan” y eso de “no hay pan para tanto chorizo”, además de aquello de “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Podemos tiene a un líder que no va ceder, que no va tragar, que no se va a poner de rodillas y que no se va a callar las verdades. Y eso hace daño. No es de extrañar que el PSOE haya tratado de centrar en su figura, y no tanto en la del partido, los duros ataques lanzados tras la votación de este viernes y el nuevo NO al “más de lo mismo”.

Pero si creen que con eso siembran dudas en los principios de Podemos, es que no nos conocen. Tenemos un líder al que no le importará tener que regresar a dar clase a la universidad si es necesario, pero que lo hará con la cabeza alta por defender las ideas por las que nació Podemos. Otros prefieren abrirse puertas en consejos de administración, pero Pablo Iglesias lo tiene claro: nuestra gente, nuestro pueblo, nuestras ideas, nuestros principios, nuestra COHERENCIA. No cedemos, no nos humillamos, no nos resignamos al “mal menor” y al “no hay alternativas”. El NO de ayer al PSOE no lo dio Pablo Iglesias: lo dio todo Podemos, sus cinco millones de votantes al unísono y muchos más que lo han aplaudido desde fuera.

Podemos nació para ser alternativa y esa es su naturaleza principal, ha nacido para acabar con el “mal menor” y lo ha hecho para intentar ganarle las elecciones a los del “pacto del 135” y gobernar. Quien no haya entendido esto es que no ha entendido nada y la realidad lo pondrá en su correspondiente lugar. La única pinza de Podemos es, pues, con la gente.


Las “pinzas” del PSOE, en cambio, son con el PP –votan lo mismo en Europa más del 75% de las veces y votaron juntos las reformas del artículo 135, juntos han aplicado el austericidio de estas dos últimas legislaturas y un largo etc. que daría para un artículo entero–, con C’s –ahí tenemos su pacto “reformista” y “progresista”–, con el IBEX35 –el pacto con C’s es un compendio de medidas impulsadas por el ex FEDEA, fundación vinculada al IBEX, Garicano– y con Bruselas, Merkel y la Troika –de ahí su mensaje de obediencia debida que lanzan cada día al respecto de estos “actores” políticos y económicos–.

http://kaosenlared.net/las-pinzas-del-psoe-en-el-tendedero-de-las-derechas-una-logica-del-mal-menor-que-es-la-del-pacto-del-135/




 Y ver.."Repartiéndose así los papeles, ambos líderes pretenden ofrecerse como promotores de la tan manida “segunda Transición” (o sea, de un nuevo “consenso constitucionalista”/1), si bien los dos parecen querer ejercer de Adolfo Suárez, avisando a Rajoy de los riesgos de asumir el papel de Fraga y pidiendo a Pablo Iglesias, como ya ha hecho Albert Rivera, que haga de Santiago Carrillo, o sea, de “hombre de Estado” dispuesto a sacrificar su voluntad rupturista.
Sin embargo, ya se sabe que las repeticiones en la historia pueden convertirse en farsas y que ni el escenario de entonces (con un discurso del miedo y del consenso que acabó imponiéndose) es el de ahora (donde, como reconocía recientemente Fernando Vallespín, estamos ante disensos entrecruzados), ni los actores son los mismos, justamente cuando además nos encontramos dentro de una Europa que, como ya se reconoce desde muy distintos lados, entonces era “la solución” al “problema de España” y ahora se ha convertido también en un gran problema. Sin horizonte de expectativas de mejora que se pueda ofrecer desde arriba, a la vista de la nueva vuelta de tuerca austeritaria que se anuncia (todo el mundo sabe que desde Bruselas se insiste en un nuevo paquete de “recortes” sociales en torno a 10 000 millones de euros), no hay relato ilusionante posible para una “nueva transición” (¿hacia un paraíso… fiscal?), como se puede comprobar con las modestas propuestas de reforma hechas por C’s y recogidas por el PSOE en su Acuerdo.
Antonio Gramsci, “la clase dirigente tradicional, que tiene un numeroso personal adiestrado, cambia hombres y programas y reasume el control que se le estaba escapando con una celeridad mayor de cuanto ocurre en las clases subalternas; si es necesario hace sacrificios, se expone a un porvenir oscuro cargado de promesas demagógicas, pero se mantiene en el poder, lo refuerza por el momento y se sirve de él para destruir al adversario y dispersar a su personal directivo que no puede ser muy numeroso y adiestrado”."
http://www.vientosur.info/spip.php?article11047

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