domingo, 10 de junio de 2018

El reto de Sánchez

Reino de España:
el reto de Sánchez




 




El gobierno derechista minoritario del Partido Popular (PP) ha perdido la moción de censura en el parlamento español debido a la reciente decisión judicial que condenaba por corrupción a funcionarios del PP que recibían dinero de las empresas ilegalmente para alimentar las arcas de su partido. Rajoy aseguró que no sabía nada al respecto, pero ni los jueces le creyeron. La moción de censura presentada por la oposición socialista tuvo el apoyo de la izquierda radical de Unidos Podemos y de los partidos nacionalistas catalanes y vascos y logró ser aprobada con los votos en contra del PP y del partido pro-empresarial que le apoyaba, Ciudadanos.
El dirigente socialista Pedro Sánchez asumirá el cargo de primer ministro de la treceava mayor mayor economía del mundo y la cuarta de la zona euro.  Sánchez, economista, ha sido 'asesor político' en el Parlamento Europeo. Es decir, nunca ha tenido un trabajo normal en su vida. La tesis doctoral de Sánchez se titulaba “La nueva diplomacia económica europea”, en la que, al parecer, Sánchez abordaba la relación entre el estado y el sector empresarial y cómo los políticos deben participar en la 'diplomacia económica', es decir, cómo el estado español se involucra en sus relaciones con una entidad supranacional como es la Unión Europea. Ahora Sánchez pondrá a prueba en la práctica su tesis.
Accede a la presidencia de un gobierno socialista minoritario que depende de los votos de Podemos y los nacionalistas. Y se enfrenta a muchos desafíos económicos que el PP había sido incapaz de resolver. Como sostuve durante las elecciones generales de 2016  (en las que Rajoy perdió su mayoría en el Congreso de los Diputados), antes de la Gran Recesión el crecimiento económico en España se había debido en gran parte a la inversión inmobiliaria, que es improductiva en términos capitalistas.
El tan cacareado auge económico de España tuvo un crecimiento real anual del 3,5% durante la década de 1990, pero dejó de apoyarse en la inversión productiva industrial y las exportaciones en la década del 2000 y se convirtió en una burbuja de la vivienda y el crédito inmobiliario, como le ocurrió también al ‘tigre céltico’ irlandés. Como lo explicó el FMI: “El período pre-crisis se caracterizó por la disminución de la productividad del capital, medida como volumen de producción por unidades de capital social, tanto en términos absolutos como en relación a la media de la zona euro. Esto fue así porque el capital se desplazó a sectores no transables, en particular, la construcción y los bienes raíces, que se caracterizan por una mayor rentabilidad, pero con rendimientos marginales inferiores. Por el contrario, la inversión en tecnologías de la información y de la comunicación o en propiedad intelectual se mantuvieron por debajo de la de otros países de la zona euro“.
Desde el final de la Gran Recesión las cosas han mejorado para el capital español sólo gracias a mantener deprimidos los salarios reales y el emplear mano de obra barata en vez de hacer inversiones en nuevas tecnologías para aumentar la productividad. La formación bruta de capital fijo está todavía muy por debajo de los niveles previos a la crisis. Y esto incluye todas las inversiones, privadas y públicas. La inversión productiva se ha recuperado aún menos.
De hecho, la tasa de inversión española en relación con el PIB ha caído mucho más en comparación con las tasas anteriores a la crisis que la de sus rivales en la UE.
¿Por qué es así? Como escribí en mi libro, La Larga Depresión, el talón de Aquiles del capitalismo español es la caída a largo plazo de su rentabilidad. Todos los análisis de la rentabilidad del capital española revelan la misma caída a largo plazo. Aquí incluyo el índice AMECO calculado por mí, pero en nuestro próximo libro (Carchedi, Roberts), “El mundo en crisis”, Juan Pablo Mateo proporciona un análisis más global que confirman la versión AMECO. Y Maito, Esteban, en “La fugacidad histórica del capital. La tendencia decreciente de la tasa de ganancia desde el siglo XIX también está de acuerdo.
La recuperación de la rentabilidad desde el final de la Gran Recesión ha sido modesta. La tasa de ganancia está todavía un 7% por debajo de la de 2007.  Y eso a pesar de los enormes recortes en el gasto público, la caída del empleo y los salarios.
Cito del último informe del FMI sobre España“Desde 2009, el desempleo ha disminuido para todos los grupos de edad, pero sigue siendo más alto que antes de la crisis y afecta de manera desproporcionada a los trabajadores poco cualificados Los parados más de un año representan aproximadamente la mitad de los desempleados. El empleo a tiempo parcial no deseado sigue siendo alto, muy por encima de la media de la UE. Más de una cuarta parte de los trabajadores solo tienen contratos temporales. Y la tasa de empleo temporal entre los jóvenes está por encima de su nivel anterior a la crisis “. 
Por otra parte, España registró el crecimiento del salario real más bajo de todos los países de la UE en 2017, es decir, ¡cero!  Y este año, el crecimiento del salario real será negativo: sólo los trabajadores italianos y británicos van a sufrir una caída mayor.
Aunque la 'austeridad' en forma de recortes en el gasto público, impuestos más altos y los excedentes presupuestarios (antes del servicio de los intereses de la deuda) se frenó en 2015, el Estado tiene una enorme deuda acumulada desde el imprudente y corrupto rescate del sistema bancario en España. Según el FMI, las necesidades anuales de financiación bruta son las más altas de la zona del euro ... incluso más altas que las de la endeudada Italia.
No es de extrañar, como reconoce el FMI que “después de la crisis, el crecimiento potencial se prevé que siga siendo moderado, con una tasa de inversión más baja.”
Esta larga depresión también ha comenzado a romper el estado español, como ha puesto de manifiesto la no resuelta crisis separatista catalana del año pasado. Los gobiernos autonómicos de España están profundamente endeudados y sin embargo se les pide que hagan grandes recortes de gastos. Por eso las autonomías más ricas con sus propios intereses nacionalistas, como Cataluña y el País Vasco, han estado agitando a favor de su separación de Madrid. El gobierno Sánchez depende de sus votos.
No necesito cambiar lo que dije en mi nota de 2016: “La depresión española es el resultado del colapso de la inversión capitalista. Para revertir esto se requiere un fuerte aumento de la rentabilidad. Hasta que la inversión se recupere, la depresión no terminará. Y existe la probabilidad de una nueva recesión económica en Europa, mientras la dirección política del capitalismo español se divide, sin saber qué hacer “.



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