viernes, 21 de agosto de 2020

Acoso y derribo a Podemos .

 Acoso y derribo a la democracia

 

Jacinto Morano

 

La familia de Pablo Iglesias e Irene Montero (con sus hijos pequeños) ha tenido que abandonar su lugar de vacaciones a la vista de los insultos, las amenazas y el acoso que estaban padeciendo. Ha sido noticia en todos los telediarios, pero la desgracia es que no es noticioso, porque estaban en ese lugar intentado escapar de los insultos, amenazas y acoso que llevan sufriendo meses en su domicilio (domicilio aireado, en contraste con los de todos los líderes políticos, hasta la náusea por todos los aparatos mediáticos que en el mundo son). Y ni siquiera son actos aislados. Sumemos las agresiones a la ministra de Trabajo, los destrozos en el coche de la directora del Instituto de la Mujer, el hostigamiento a la portavoz de Unidas Podemos en el Parlamento Europeo y a Juan Carlos Monedero…

 

¿Muestras de solidaridad de los adversarios? Muchas. Pero con la boca pequeña. Y con el inevitable  “pero...”. Es sorprendente cómo la derecha española (la de la Ley Mordaza) se apresura a equiparar un acoso sistemático, insistente y planificado en las esfera familiar de líderes políticos con la protesta social, las movilizaciones puntuales y no violentas de protesta por determinadas políticas. Significativamente con el movimiento anti desahucios y por la vivienda digna. Sirve para un doble objetivo: deslegitimar la protesta social (es lo mismo que un acoso) y mandar un mensaje claro a sus huestes escuadristas: sigan, aprieten, denles, que en el fondo se lo merecen.

 

 

La apuesta es clara: además de hostigar al adversario a ver si se aburre y manda todo a paseo (no lo van a conseguir), generar un clima que asocie la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno con una tensión intolerable. La mera presencia. Porque, ¿qué reivindican los acosadores? ¿Cuál es su petición? ¿Protestan acaso contra la modificación de los ERTE por el Gobierno, que ha amortiguado la destrucción de empleo durante la pandemia y que los líderes empresariales y de derechas, que se opusieron a ella, piden prorrogar (con las crisis se te pasa el neoliberalismo)? ¿Contra el incremento en la inversión pública en sanidad y educación que el Gobierno del Estado ha garantizado a las comunidades autónomas? No, en absoluto. No es una medida o una política lo que les subleva. Es la mera existencia del Gobierno de coalición y la presencia de Unidas Podemos en el mismo.

 

Porque el hecho de que Unidas Podemos y, en concreto, Pablo Iglesias estén en el Gobierno es algo inasumible para la derecha patria. Independientemente de lo que haga o deje de hacer. La democracia para los conservadores españoles (que desde el siglo XIX han admitido sistemáticamente decenas de conspiraciones contra las libertades democráticas con tal de evitar el acceso al poder del enemigo) es una democracia con asterisco. Se acepta mientras no gane alguien que quiera cambiar las cosas. El filósofo Carlos Fernández Liria, cuando hablaba de los países latinoamericanos, afirmaba que la democracia era “el intervalo entre dos gobiernos de izquierdas”. Eso es precisamente lo que piensa la derecha española.

 

En el lógico y rico debate ocurrido en los últimos años en la izquierda transformadora española sobre la adecuación o no de participar en un Gobierno en minoría con el PSOE (y en qué condiciones hacerlo), nunca ocupó el centro de la discusión si esa circunstancia estaba fuera de los límites asumibles por los poderes reales de nuestra sociedad; si, lejos de una estrategia de cooptación o invisibilización, lo que iba a ocurrir es una tensión hasta el límite de la formalidad democrática para expulsar a Unidas Podemos del Gobierno. Llamamientos a gobiernos de concentración (que no sabemos bien lo que son), el lawfare ampliado por los medios y el hostigamiento en las calles son las tres patas del “track one” de la derecha española.

 

 

“Track one” era la denominación que la Secretaría de Estado del premio Nobel Henry Kissinger ponía en marcha para desestabilizar gobiernos progresistas en latinoamérica. Cuando no funcionaba, pasábamos al “Track two”: se busca al Pinochet de turno y se aplica un cuartelazo, gritando que el gobierno es ilegítimo y la patria está en peligro. No hay ruido de sables, pero lo de la ilegitimidad del gobierno lo hemos escuchado desde la moción de censura que echó a Mariano Rajoy y, últimamente, a raíz de la huida de Juan Carlos I, pues consideran inasumible que un vicepresidente del Gobierno cuestione los chanchullos de la institución monárquica y argumentan que estamos ante un plan orquestado por Unidas Podemos para reventar el sistema institucional (como si los millones se los hubiera ingresado Pablo Iglesias a Juan Carlos de Borbón en la cuenta). Se busca un ambiente que legitime movimientos “raros”. Poca broma.

 

Esta estrategia pone de manifiesto una realidad: la incapacidad de la derecha para construir un proyecto político propio. Su relato y su discurso es a la contra y personalizado: “Estos no”. La derecha está absolutamente instalada en lo que señala Innerarity, que me recordaba el otro día una amiga que sabe mucho: “La política se convierte en diletantismo organizado cuando sus operaciones sólo tienen el valor de un entretenimiento: discutimos más acerca de personas que de asuntos políticos o el valor del escándalo en la política que sustituye al intercambio de argumentos”. Esto es: la derecha no tiene otra cosa de qué hablar ni qué proponer más allá de poner toda la carne en el asador para atacar personalmente y deslegitimar a las caras visibles de sus adversarios. Poco les importa usar patrañas para ello o las consecuencias que sobre las vidas personales puedan tener. Todo vale.

 

Pero esta ausencia de proyecto no se puede combatir en los mismos términos, ni la estrategia de acoso y derribo se va a neutralizar en las instituciones o en las redes sociales. O, desde luego, no solo. Allí donde se proponen ataques ad hominem, proyecto, propuesta y transformación. Cuando se ponen sobre la mesa acosos y hostigamientos, organización y movilización social. Frente al déficit democrático que excluye opciones legítimas del debate público, valores y realizaciones republicanas.

 

La mejor forma de defender el proyecto del cambio y a los compañeros que sufren el acoso y hostigamiento (y a sus familias) es levantar un muro de derechos democráticos, de libertades y de justicia social que solo deje fuera (y mande al vertedero de la historia) a los mismos que siempre nos han querido llevar a las tinieblas de la reacción, los que se dedican a intentar cortar flores, pero no van a detener la primavera.

https://www.cuartopoder.es/ideas/opinion/2020/08/20/acoso-derribo-democracia-jacinto-morano/


 Y  más  ...https://kaosenlared.net/por-que-permite-el-psoe-el-acoso-a-podemos/

jueves, 20 de agosto de 2020

El rey y la institución monárquica .

 

 La persona de D. Juan Carlos de Borbón y la institución monárquica

Es obvio que el ciudadano español Juan Carlos de Borbón tiene derecho a la presunción de inocencia que no ha sido destruida por ninguna decisión judicial firme. Pero no es un ciudadano español más. Los demás ciudadanos no aparecemos con nombre y apellidos en la Constitución

 

Javier Pérez Royo

La Constitución de 1978 reserva el calificativo español o española para el "pueblo", la "nación", el "Estado" y la "Constitución". Para ellos y nada más que para ellos. Numerus clausus. En el artículo 1, la Constitución toma tres decisiones: 

  1. Identifica a España como el sujeto constituyente en el apartado primero.
  2. Identifica al "pueblo español" como el lugar de residenciación de la "soberanía nacional" en el apartado segundo.
  3. Define la forma política del Estado "español" como una Monarquía "parlamentaria" en el apartado tercero.

Con esta triple decisión la Constitución de 1978 se diferencia radicalmente de las Constituciones monárquicas del siglo XIX, en las que no era España, sino la Monarquía el sujeto constituyente, que, en consecuencia, no era definida ni como constitucional ni como parlamentaria, sino simplemente como "española". Constitución Política de la Monarquía Española. Este era el título de la Constitución desde la de Cádiz de 1812. No se constitucionalizaba España, sino la Monarquía. 

Lo que fue posible antes de 1931, ya no ha podido serlo después. Después de la primera experiencia democrática, la soberanía nacional residenciada en el pueblo español no puede no ser el fundamento del Estado y la Constitución. La Monarquía forma parte del Estado español y La Corona es un órgano de la Constitución española, pero la Monarquía no puede ser el fundamento ni del Estado ni de la Constitución.

Entre la Primera Restauración de la Monarquía con la Constitución de 1876 y la Segunda Restauración con la Constitución de 1978 hay una línea divisoria que es la democracia. La Primera es una Restauración de la Monarquía Española de la Constitución "moderada" de 1845. La Segunda es una Restauración de la Monarquía que tiene que recurrir para legitimarse al principio de soberanía "popular", que había introducido en nuestra historia la Constitución republicana de 1931.   

La Primera fue una Restauración abierta, "sin complejos" que diría José María Aznar. La Segunda ha sido un Restauración encubierta, que ha tenido que disfrazarse de "Transición a la Democracia".

Pero ha sido una Restauración de la Monarquía. No ha sido una Restauración de la Monarquía "de siempre", por entendernos, sino de una Monarquía nueva "impuesta" por el General Franco contra la voluntad del legítimo heredero de la dinastía histórica, D. Juan de Borbón y calificada después por la Constitución como "parlamentaria" por primera vez en nuestra historia constitucional. 

De la "novedad" de la Monarquía que se restaura deja constancia la Constitución al identificar, con nombre y apellido, al Rey en el que se personifica la legitimidad dinástica a partir de este momento. En la Constitución de 1876 no hubo necesidad de identificar con nombre y apellido al Rey Alfonso XII. Se volvía a la Monarquía "de siempre". En la Constitución de 1978 se ha sentido la necesidad de decir expresamente que con D. Juan Carlos I de Borbón se inicia la legitimidad dinástica en la "Monarquía parlamentaria".

A partir de aquí se reproduce el orden tradicional de sucesión a La Corona en el derecho histórico español. Pero el punto de partida es distinto. D. Juan Carlos I de Borbón lo personifica.

De esta personificación del punto de partida de la legitimidad dinástica en la Monarquía "parlamentaria" deriva la dificultad, por no decir imposibilidad, de separar la persona, Juan Carlos de Borbón, de la institución, la Monarquía "parlamentaria", como se viene argumentando desde distintas posiciones desde que el Rey Felipe VI a través del Comunicado de la Casa Real hecho público en la tarde noche del mismo día en que el Presidente del Gobierno decretó el Estado de alarma para combatir la COVID-19, levantó sospechas sobre la conducta del Rey Juan Carlos I durante los años de su reinado, distanciándose de dicha conducta respecto del pasado, que dijo desconocer, y respecto del futuro, al anunciar que renuncia a la herencia (renunciará, debería haber dicho, ya que hasta la muerte de D. Juan Carlos no podrá hacerlo) que pudiera corresponderle del fruto de dicha conducta, "irregular" como mínimo y potencialmente constitutiva de delito muy probablemente. 

Hay que subrayar que el origen de las sospechas sobre la conducta de D. Juan Carlos de Borbón procede de la Casa Real, de un comunicado de su hijo el Rey Felipe VI. Parecen no haberlo tenido en cuenta los exministros y exembajadores y demás ex altos cargos que acaban de hacer público un Manifiesto sobre el Rey emérito. 

Es obvio que el ciudadano español Juan Carlos de Borbón tiene derecho a la presunción de inocencia que no ha sido destruida por ninguna decisión judicial firme. 

Pero el Rey Juan Carlos I de Borbón no es un ciudadano español más. Los demás ciudadanos no aparecemos con nombre y apellidos en la Constitución. Solamente él lo hace. En consecuencia, independientemente de que de su conducta "irregular" y probablemente "delictiva" en su condición de ciudadano entienda el Tribunal Supremo o no, es también obvio que las Cortes Generales tienen que examinar dicha conducta en su condición de Rey. 

La dimensión político-constitucional de la conducta del Rey "parlamentario" es la que la "singulariza" y la diferencia de la de todos los demás ciudadanos. La que la hace "única". En consecuencia, no es el poder judicial el que tiene que intervenir en primer lugar, como si D. Juan Carlos de Borbón fuera un ciudadano más,  sino las Cortes Generales, que es el único órgano constitucional representativo de manera directa del "pueblo español", titular de la "soberanía nacional". A la "singularidad" de la posición constitucional del Rey únicamente se puede responder desde la "singularidad" de la posición constitucional de las Cortes Generales.

La conducta de D. Juan Carlos I de Borbón, una vez levantadas las sospechas sobre la misma, no puede dejar de ser analizada por las Cortes Generales, que, además, son el único órgano constitucional que podría, en última instancia, adoptar la decisión de "eximir de responsabilidad" al Rey emérito. Las Cortes Generales podrían aprobar una "ley de indemnidad", que evitara que tuviera que responder penalmente por su conducta. La Constitución no lo prohíbe. 

Pero antes hay que poner las cartas boca arriba, informar al pueblo español y adoptar las medidas necesarias para asegurarnos de que no se pueda volver a repetir la situación.

https://www.eldiario.es/contracorriente/persona-d-juan-carlos-borbon-institucion-monarquica_132_6172445.html


El rey emérito en la prensa extranjera

  

El rey  emérito  en la prensa extranjera 


https://actualidad.rt.com/actualidad/363774-examante-rey-emerito-espana-relacion-investigacion

Este video   en RT , no deja  de  ser bastante objetivo y desde luego  no  son fake news


https://www.youtube.com/watch?time_continue=14&v=F5yH0L1AVSo&feature=emb_logo

 

En la misma  RT  ya salieron las conexiones del ex  rey con México  ,mientras  en España no se dice  nada 

https://actualidad.rt.com/opinion/javier-buenrostro/363129-rey-espana-juan-carlos-conexiones-mexico-ohl


miércoles, 19 de agosto de 2020

Sexo , amor y filosofía . Carlos Fernández Liria .

 

 El imperio de los sentidos (1976) - El Séptimo Arte

 

Carlos Fernández Liria: “El sexo es la experiencia más democrática del mundo”

Entrevista al filósofo profesor y autor del libro 'Sexo y Filosofía' (Akal, 2020)

 

Sara Montero

 

 

“En cualquier rumba de los Chichos, en las bulerías de Camarón o en las canciones de Umm Kulthum se plantean todos los problemas más importantes que deben ser pensados”. Con esta convicción, Carlos Fernández Liria (Zaragoza, 1959), filósofo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, ha escrito el libro Sexo y Filosofía (Akal, 2020) en el que hace un repaso de qué es y cómo se ha pensado a lo largo de la historia eso tan complicado del amor.

 

En una época en la que todos los adjetivos que acompañan al amor están siendo analizados, escrutados y criticados, del “romántico” al “libre”, Fernández Liria sale en defensa de Shakespeare, Joaquín Sabina y hasta de Conchita Piquer. De la cultura popular pasamos a Platón, Kant o Hegel. Eso sí, que los lectores no esperen recetas sobre cómo gestionar las relaciones porque Fernández Liria apuesta en este libro por centrarse en lo que significa “hacer el amor”.

 

 

El filósofo escribe en este medio sobre la universidad o la actualidad política, pero esta vez reserva a cuartopoder un hueco para hablar de algo mucho menos mundano. 

 

-Usted ha escrito mucho sobre política, historia o educación ¿por qué ha decidido abordar ahora el amor?

 

- Depende de mis clases. Yo siempre estoy con el programa político de la Ilustración, centrándome en una triada: Verdad, Justicia y Belleza, que en realidad es Platón. Y la relaciono con otra triada, la de Robespierre y el triunfo de la verdadera revolución francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Ante la Verdad, somos iguales por eso que decía Machado de que la Verdad es la Verdad la diga Agamenón o su porquero.

 

Ante la Justicia, somos libres. Imaginemos que un maltratador dijera que ha pegado a su mujer porque su pueblo es muy machista. Eso no lo exculpa ante ningún tribunal porque es libre de ir contra el machismo de su pueblo. El juez le diría que si todo el pueblo es machista, debería haberse cambiado de pueblo o haber hecho una revolución. Eso no es disculpa, le van a caer años de cárcel.

 

Ante la Belleza, somos fraternos. Kant lo razona bien. Ante la belleza te sientes al lado del otro, con la sangre del otro, con el cuerpo del otro. Independientemente de que sea verdad, sientes que los demás están pensando lo mismo, te sientes consanguíneo al resto de la humanidad. Pero es verdad que Robespierre fue el que introdujo en el lema de la revolución francesa la exigencia de la fraternidad universal.

 

En otros libros había reflexionado sobre la Igualdad y la Libertad y en este quería hacerlo sobre la Fraternidad y la Belleza.

 

-¿Esta reivindicación del amor es entonces una salida al eclipse de la fraternidad y al individualismo que impone el neoliberalismo?

 

-El neoliberalismo impone la lógica mercantil, nos hace interpretarnos todo el tiempo como individuos. El triunfo del programa político capitalista eclipsó la fraternidad del lema de la revolución francesa. El que mejor lo cuenta es Antoni Domènech en su libro El eclipse de la fraternidad. Una revolución en nombre de la fraternidad exigía que la ciudadanía tuviera condiciones materiales de existencia. Al hacer intervenir el cuerpo, exigía un programa político que fuera en nombre de los hermanos. Se exigía que los ciudadanos fueran independientes civilmente, emancipados.  No como hijos de un padre o siervos de un señor, sino hermanos, como personas igualmente emancipadas, que no tienen que pedir permiso al otro para existir. El lema de la fraternidad introducía el lado más socialista del programa político de la Ilustración.

 

 

¿Qué tiene que ver todo esto con el amor? Hay que pensar en qué sentido en qué sentido nos sentimos fraternos y con derecho a ser independientes civilmente, a no depender de otro, ni pedir permiso a otro. El hilo conductor que yo recorro en el libro lleva al tema de la Belleza. Es ante la Belleza cuando te sientes consanguíneo, sientes que tu cuerpo tiene algo que ver con los demás. La experiencia de la Belleza más fuerte, a la que nadie renuncia, es el amor. Tú puedes decidir entrar o no en el Reina Sofía, pero no puedes decidir enamorarte. En un cruce de dos miradas, te enamoras y empiezas a sentir cosas muy raras, muy interesantes para la filosofía. Tienes una experiencia metafísica, un abismo existencial que recorres. Si te pones a investigar en qué consiste, resulta que es uno de los temas más interesantes para la filosofía, es un tema muy tratado y estudiado y yo intento sacarlo a la luz.

 

Para sacarlo a la luz, más que leer a los filósofos, hago una especie de fenomenología popular del amor, el estar enamorado o follar enamorado. Hacer el amor. Por eso, la editorial lo ha llamado Sexo y Filosofía. Yo quería llamarlo Amor y Belleza, pero este título no me parece mal porque el sexo es la experiencia más democrática del mundo, todo el mundo lo ha vivido alguna vez. Si en ese tener sexo enamorado aclaras la tercera pata eclipsada del programa político de la Ilustración pues es un negocio bárbaro. El pueblo, además, ya ha reflexionado muchísimo sobre ese abismo a través de las canciones de amor.

 

- En el libro dice que el amor es independiente de las clases sociales, del dinero, del lugar, del tiempo e incluso de la vida. Pero si aterrizamos el concepto, en realidad vemos que sería realmente difícil que Julieta y Romeo se enamorasen porque los Montesco y los Capuleto no van a los mismos colegios, ni a las mismas fiestas, ni comparten espacios donde tengan la oportunidad de enamorarse. Al final la clase social sí influye.

 

-Tienes toda la razón. Yo la conclusión que sacaría es que con las clases,  los colegios privados y los públicos, el amor se está volviendo una cosa muy difícil. Yo lo que digo en el libro es que de alguna manera, el amor encaja con la Declaración de los Derechos Humanos a la perfección. Con la fórmula de “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole...”. No es imposible que una gitana se enamore de un payo siendo ella evangelista y el payo católico, siendo rico y pobre. El asunto está en que cuando haces una declaración de amor dices con toda claridad que eso no importa. Cuando eso importa, el amor se vuelve imposible. Ha habido ya bastantes historias, como la película de Los Tarantos que es igual de buena que West Side Story. Los personajes dicen que es imposible el amor porque no la aceptan sus familias. Lo que vienen a escribir sin darse cuenta es el segundo artículo de la Declaración de los Derechos Humanos.

 

Otra cosa es que ya no nos interesen las declaraciones de amor. Eso indica que el amor está eclipsado. Es cierto que ahora la gente tiende a guardarse las espaldas, esto es guardar tu condición económica, social, religiosa o cultural. Nos protegemos de lo que significa amar, pero el amor no consiste en eso, eso es lo que yo llamo en el libro “recetas para seguir viviendo”. Cuando nos enamoramos las buscamos y hay un tira y afloja. Todos lo hacemos porque todos queremos seguir viviendo.

 

En el libro cito la película de El Imperio de los sentidos, que se hizo muy famosa en los años 70. Tenía un argumento muy sencillo: un hombre y una mujer que se meten en la cama y ya no pueden salir y al final deciden matarse el uno al otro. A mí eso sí me parece el amor. A veces, cuando estamos follando, escuchamos o decimos “mátame”, “no quiero que haya mañana después de esto”. Se busca la eternidad y que haya un mañana lo que hace es quitársela, ¿cuántas canciones de amor dicen eso? Lo dice hasta Julio Iglesias.

 

-En los últimos años se ha escrito mucho sobre la necesidad de un amor menos doloroso, menos dañino y menos romántico, pero usted es muy defensor de ese “amor no civilizado” al que cantaba Sabina, ¿por qué?

 

 

-Lo pensé mucho al escribir el libro y lo he hablado con muchas compañeras y alumnas, que me decían en mis clases que defendía el amor romántico y no un amor menos patriarcal. Yo lo de patriarcal no lo veo, porque puede ser recíproco. Eso de que hayan puesto a parir a Amaral por decir “sin ti no soy nada” no lo puedo concebir. Me parece una declaración preciosa y no sé por qué eso lo tiene que decir siempre una mujer. Yo mismo lo he dicho muchas veces en mi vida, no entiendo por qué suena patriarcal. Pero eso no me preocupa. Cuando dicen que el amor romántico es una receta para el suicidio y no para la vida, pues estoy de acuerdo. Yo lo que no sé es por qué los seres humanos tenemos que apreciar tanto la vida. ¿Cuántas veces ha ocurrido eso de que te desprecien por no haber sabido elegir la receta adecuada según el manual ideológico de un partido político que ha decidido que el amor debe ser una manera o de otra? Eso no lo admito, me parece puritanismo maoísta de la peor especie que se camufla de crítica al amor romántico.

 

En esto sí que estoy de acuerdo con una persona a la que no he parado de criticar: Fernando Savater. Le preguntaron sobre el amor romántico en una entrevista sobre el libro que escribió cuando se murió su mujer. Es un libro muy bello, es el que más me ha gustado. Le dijeron que el amor romántico estaba siendo muy criticado. Contestó Savater “Váyase a tomar por culo. ¿Si el amor no es romántico, qué va a ser? ¿mecánico?”.

 

El amor es así. Otra cosa es que tú digas que vives en un mundo muy jodido y que no puedes permitirte enamorarte. Entonces vas a buscar una manera de tener aventuras sexuales y encontrar recetas exitosas para seguir viviendo. Es una opción. Todos lo hacemos así. Si no, yo ya estaría muerto desde hace mucho tiempo. Todos hemos preferido vivir antes que amar.

 -Ante un tema tan conflictivo como usted describe el amor, ¿no tiene sentido politizarlo, hacer talleres y charlas e intentar gestionarlo?

 

-Sí, tiene mucho sentido. Hay que hablarlo, siempre y cuando no se cuele un maoísta puritano que intente hacer una revolución cultural para explicar a todo el mundo cómo tiene que follar, que consiste en follar como a él le gusta. Siempre y cuando no ocurra este desastre, los talleres son muy interesantes porque son una reflexión sobre lo que significa esta tragedia bella y también alegre.

 

Se han encontrado recetas infinitamente mejores que las que habitualmente dicen que son las del amor romántico, al que identifican, desde sectores feministas sobre todo, con Disney. Esta receta consiste en que nos vamos a vivir a un castillo y tú te acabas follando a todas las criadas mientras yo estoy en la cocina haciendo las perdices. Esa es una metáfora del matrimonio católico. Esa receta es una mierda, ha dado un resultado fatal y ha generado muchísima infelicidad. Hay un grupo en Lavapiés que se llama Golfxs con Principios, donde hacían talleres y orgías. Esos experimentos creo que hay que hablarlos y planearlos.

 

Existe un problema. Siempre que tienes sexo fuera del esquema del matrimonio surgen celos y hay que saber qué hacer con ellos y qué son. Se han inventado recetas infinitamente mejores que el matrimonio católico. No son recetas infalibles, pero las hay mejores y peores. Hay recetas que no machacan a la mujer, no la humillan o no te exigen estar todo el tiempo empalmado, que es una especie de pesadilla que tenemos los hombres.

 

-En otra parte del libro, dice que los amantes al encadenarse al deseo se sienten liberados de otras esclavitudes, refiriéndote a los condicionantes sociales. Pero también es verdad que el amor puede ser muy esclavizante para algunas personas.

 

 

-Ahí se mezclan muchas cosas. El hecho de que al sentirte enamorado te sientas liberado de todos los condicionantes sociales es una buena receta para el suicidio, para eso de “mátame y que no amanezca mañana”. Como todos tenemos que seguir viviendo, tienes que tener un tira y afloja con tus condiciones vitales. Dices “me siento libre de mis condicionantes vitales, pero las necesito para ganarme la vida porque necesito seguir viviendo”. Algunos no lo hacen, pero no es recomendable. Sería una locura un mundo de enamorados haciendo disparates.

 

Hay otro tema que me ha preocupado mucho y que, de hecho, tuvo el libro parado seis meses porque no sabía cómo resolverlo: el amor y la neurosis. Muchas veces hablan el mismo lenguaje, es una cosa que saben muy bien los psicoanalistas lacanianos. El amor habla en términos absolutos, pero el super yo, el representante de la neurosis, también habla en términos absolutos, también lo quiere todo. Es fácil confundir las exigencias de tu neurosis con las del amor.

 

La diferencia que hay entre ambos es que el amor te abre al mundo y te libera de ti mismo. La neurosis al revés, te cierra al mundo y te esclaviza. Por eso necesitas siempre una mujer o un hombre que tenga las orejas de tu madre, por ejemplo. La manera de distinguirlos es saber si te abre al mundo y te proporciona una alegría o te está hundiendo. Eso es la esclavitud. Cuando alguien en lugar de liberarte de ti mismo te esclaviza cada vez más a todos tus tics o a tu maraña neurótica, descubres que no estabas enamorado, sino que has caído en las redes de una persona que te asfixia. El amor tiene que liberar siempre. Por eso, siempre cito la poesía de Agustín García Calvo, de “libre te quiero, pero no mía”.

 

-Ha centrado el libro en el amor sexual. También hay otros amores que liberan, como puede ser la amistad o el amor hacia los hijos, del que sí habla en el libro, ¿por qué ha decidido centrar su reflexión sobre el amor sexual?

 

- Me lo reprochó el otro día Luis Alegre. Me dijo que había dejado prácticamente de lado muchísimas formas de amor que no tienen que ver con el sexo. Quizá tenga razón. Yo ya en la introducción del libro digo que me voy a centrar en la frase “hacer el amor”, que siempre tiene que ver con el sexo. Sí que menciono el amor a los hijos porque me sale solo y es inevitable.

 

-Los define como un orgasmo con patas.

 

-Sí, pero eso es Hegel. Es la figura del Jesucristo. Es el absoluto delante de ti, caminando por ahí, que es un absurdo porque si es la totalidad deberías estar integrado en él. Es una figura que los padres conocemos muy bien. No hay nada que pueda ser más importante que tu hijo. Todos daríamos la vida por nuestro hijo. No cabe duda alguna. Ahí sí que puedes decir lo de “sin ti no soy nada” de Amaral, se lo dices desde que nace, es una experiencia maravillosa y llena. Hegel lo analiza en La Fenomenología del espíritu, en el capítulo de la conciencia desdichada. Es uno de los abismos que nos corresponde al ser humano.

 

-Hay una parte del amor que ha dejado fuera de manera deliberada: el desamor,¿por qué?

 

-Le he dado muchísimas vueltas y no he parado de pensarlo. Creo que he entendido mejor lo que es estar enamorado de lo que es estar desenamorado. No acabo de entender qué es lo que pasa con el desamor. A eso se le suele llamar matrimonio, cuando descubres que te casaste enamorado y que al cabo de un rato, un rato que puede durar 10 años, no puedes aguantar a la otra persona que ya es una prolongación de ti.

 

Yo en el libro he optado por el “que me quiten lo bailao”, pero es verdad que es un tema que no controlo bien y que debería pensar más.

 

-Hay otra idea que menciona en el libro. Dice que el desnudo nos sigue provocando pánico. ¿Por qué en una época en la que hay cuerpos sin ropa por todas partes, desde la publicidad hasta las redes sociales, nos sigue dando miedo el cuerpo desnudo?

 

-Yo ahora estoy en Cabo de Gata, llevo viniendo todos los veranos prácticamente desde el 87. Aquí antes estábamos todos desnudos, pero ahora ya no se ve a nadie sin ropa. Ahora estamos desnudos mi mujer y yo y algunos viejos de mi edad, seguramente antiguos hippies. Empiezo a pensar que es porque los jóvenes quieren enseñar la marca del bañador. Llegan a la playa vestidos, se desnudan y se ponen el traje de baño. Se desnudan sin pudor y se ponen el traje. Parece que no les gusta estar desnudos.

 

-¿Pero cree que es porque los jóvenes son más puritanos que los veteranos o es porque ya no resulta tan liberalizador desnudarse?

 

-Puede ser que ya no sea tan liberalizador, no lo sé. Quizá sea por lo que tú decías, porque hay desnudos por todas partes. Quizá sea porque la depilación ha hecho mucho daño y ahora tienes que estar perfectamente depilado.

 

-Ahora también podemos acceder al amor desde las nuevas tecnologías, con aplicaciones como Tinder o Happn, ¿ha traído nuevos dilemas para la filosofía?¿hay nuevos retos en los que pensar?

 

-Sin ninguna duda. A mí las aplicaciones me han cogido un poco tarde, pero las críticas que han hecho a Tinder sobre mercantilizar el sexo no me las creo. Creo que es un avance inmenso, ya me habría gustado a mí en mi juventud tener ese dispositivo magnífico. Yo lo que intento transmitir en el libro es que la experiencia de estar abrazado a un cuerpo que te parece bello siempre es una experiencia metafísicamente sublime. Luego el polvo te puede parecer una mierda, pero si no tienes experiencias, no puedes tener fracasos. Hay que exponerse un poco. A mí me parece un progreso enorme aunque luego sean unos encuentros de mierda.


El Marido De La Peluquera (Le Mari De La Coiffeuse)


lunes, 17 de agosto de 2020

Como el rey emérito entrego el Sahara para salvar la corona..

 

Juan Carlos de Borbón provocó que España vulnerara el derecho internacional para garantizarse el trono. 


Mucho se está hablando estos días de las andanzas y actividades de Juan Carlos de Borbón, una trayectoria que dejó muchos «cadáveres» a su paso, y el primero fue el Sáhara Occidental

El reinado de Juan Carlos I está siendo defendido a ultranza por los partidos del Bloque de la Transición (PP, PSOE y Vox). Sin embargo, para mantenerse en el trono, el actual rey emérito ha ido dejando «cadáveres» en las cunetas para poder mantener tanto su nivel y forma de vida como sus negocios. Desde el año 1975 en que fue nombrado rey por las Cortes franquistas (que lo despidieron al grito de ¡Franco, Franco Franco!, mientras una emocionada Carmen Franco acogía los aplausos de los procuradores) en base a la voluntad del dictador y jurando cumplir y hacer cumplir con las leyes del Régimen, Juan Carlos I no ha dudado en deshacerse de sus más leales consejeros y amigos que, sorprendentemente, no tuvieron ningún ánimo de venganza y mantuvieron su lealtad hasta la muerte.

Sin embargo, el ansia de poder y de garantizarse el trono le llevó a permitir acciones que vulneraban el derecho internacional y que han sido declaradas nulas por Naciones Unidas. Ocurrió en 1975, cuando ni siquiera había sido coronado por las Cortes franquistas pero ocupaba la Jefatura de Estado mientras el dictador agonizaba en una cama del Hospital de La Paz.

Documentos desclasificados de la CIA destapan el papel que jugó Juan Carlos de Borbón en la entrega del Sáhara Occidental a Marruecos.

En agosto de 1975, el Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó un proyecto secreto de la CIA y financiado por Arabia Saudí para arrebatar el Sáhara Occidental a España. En medio de la Guerra Fría, el territorio era vital desde un punto de vista geoestratégico y, sobre todo, por los recursos naturales de los que dispone. En octubre del mismo año, la inteligencia militar española informó a Franco del plan de los Estados Unidos.

Una vez que Hassan II anunció la Marcha Verde, tras rechazar el Tribunal de Justicia de la ONU las pretensiones de Marruecos sobre el Sáhara, Juan Carlos de Borbón, aún príncipe pero heredero del dictador, se negó a aceptar una nueva Jefatura del Estado interina porque, entre otras cosas, pretendía tener poderes absolutos sobre el Sáhara.

Tras el fallido viaje de José Solís a Rabat, donde no pudo frenar la Marcha Verde, Juan Carlos de Borbón se hizo cargo de la Jefatura del Estado. Se mostró preocupado por la situación del Sáhara, sobre todo porque aún estaba demasiado reciente la Revolución de los Claveles portuguesa y no quería que algo parecido sucediera tras la muerte de Franco.

En su primer Consejo de Ministros, Juan Carlos de Borbón manifestó su intención de ponerse al frente de la situación del Sáhara, pero no informa al Gobierno de Arias Navarro de que había enviado a Washington a Manual Prado y Colón de Carvajal para hablar con Henry Kissinger e intentar evitar una guerra colonial que podría traducirse en una revolución por la que perdiera su corona. Kissinger aceptó mediar con Hassan II y se firmó un pacto secreto por el que Juan Carlos de Borbón entregaría el Sáhara a Marruecos a cambio del total apoyo político de los Estados Unidos a su Jefatura de Estado.

Tras la Marcha Verde, el 12 de noviembre de 1975 se produjo la Declaración de Madrid por la que se entregó el Sáhara a Marruecos y Mauritania.

De todo este proceso, controlado por la CIA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos, nadie supo nada. Juan Carlos de Borbón movió los hilos a través de sus hombres de confianza.

Sin embargo, el actual rey emérito sabía perfectamente que los Acuerdos de Madrid eran ilegales ya que el Gobierno de Carlos Arias Navarro fue advertido en diferentes ocasiones por Jaime de Piniés, embajador en Naciones Unidas, que entregar el territorio a Marruecos era ilegal. Aún así, se siguió adelante.

En el año 1979 Marruecos estaba perdiendo la guerra contra el Frente Polisario hasta que varios países, entre ellos España, decidieron ayudar a Hassan II: Estados Unidos, Francia, España y Arabía Saudí. Todo esto fue posible gracias a las buenas relaciones del rey marroquí con Henry Kissinger, consejero de seguridad nacional de los Estados Unidos y con los Saud de Arabia Saudí.

Desde el año 1979 Marruecos ocupa y administra el territorio a pesar de no figurar como potencia administradora en la lista de la ONU, ya que Naciones Unidas jamás lo ha considerado como tal. Así quedó establecido en el año 2.002 por un informe jurídico firmado por Hans Corell, secretario general adjunto de Asuntos Jurídicos de Naciones Unidas. Por tanto, el Sáhara Occidental sigue siendo territorio español. Legalmente y en base al derecho internacional España es la potencia administradora y, por tanto, está permitiendo que una nación extranjera ocupe ilegalmente el territorio.

Fuente: Diario16


 Y ver  .. https://www.cia.gov/library/readingroom/docs/CIA-RDP80T00942A000800130001-2.pdf


  y  ...........https://www.cia.gov/library/readingroom/docs/CIA-RDP80T00942A000800130001-2.pdf


https://kaosenlared.net/juan-carlos-i-el-sahara-por-una-corona/

 

domingo, 16 de agosto de 2020

Francia diseña el Libano

 

Francia diseña un Líbano que haga de contrapeso a Israel

El Presidente de Francia, Emmanuel Macron, en su visita en Beirut. el 6 de agosto. Thibault Camus/Pool via REUTERS.

Debe haber un colosal beneficio debajo de las cenizas del Puerto de Beirut para que el presidente francés se apresurase a ira al Líbano sólo dos días después de la devastadora explosión el 4 de agosto, y antes que cualquier otro líder extranjero, incluso los "islámicos" -turcos, saudíes e iraníes-, que también tienen muchos intereses en este pequeño gran país. Huyendo de Paris y de sus indignados "Chalecos amarillos", Emmanuel Macron, con la camisa remangada de obreros, paseó por el barrio cristiano (¡no iba a otros!) para darse un baño de masas, y entre aplausos y agradecimientos de los presentes, repartir esperanzas y prometer "mejoras" como si fuera el Líder Espiritual del Líbano. Luego, menospreció públicamente a los políticos locales, los trató como si fueran niños de parvulario, poniéndoles de cara a la pared, mientras les amenazaba que, si no se portaban bien ejecutando sus órdenes, regresaría el 1 de septiembre -centenario del protectorado francés sobre el Líbano-, y les castigaría de verdad.

Sus palabras fueron tan efectivas que, muy de repente, miles de libaneses dentro y en diáspora, publicaron una carta pidiendo a Francia convertir el Líbano en una de sus provincias; el gobierno de la nación dimitió; el Fondo Monetario Internacional aceptó concederle al Líbano un préstamo que habia solicitado años atrás, y hasta Hizbolá le recibió con los brazos abiertos aceptando participar en un "gobierno nacional de salvación" dirigido por Paris.

Esta explosión "debería ser el comienzo de una nueva era", dijo el líder francés. Vale, pero ¿Nuevo, en qué?

El colonialismo francés tiene mucha experiencia en combinar el terror y las amenazas con la disuasión y trato exquisito para hacerse con el control de una nación, un territorio, y Macron demostró ser el hijo legítimo de aquel imperio muerto.

Después de comandar la brutal destrucción de Libia, por la que debería ser juzgado en un Nuremberg, Francia, este miembro de la OTAN, desembarca en el Líbano, con objetivos semejantes.

El Líbano ha sido escenario de masacres cometidas por Israel en Sabra y Chatila, las conspiraciones como la llamada "Irán-Contra" por el presidente Ronald Reagan, o atentados que expulsaron a las tropas de EEUU del país como los de 1983. Ubicado a lo largo del Mediterráneo, El País de los Cedros linda con Siria e Israel y está regido por una estructura de poder diseñada justamente por Francia en la que una teocracia de taifas, compuesta por 18 sectas religiosas rige la vida de los habitantes, que son tratados como "fieles" que no "ciudadanos". ¿Por qué Macron no reconoce la responsabilidad de su país en la ingeniería fallida de su antiguo protectorado?

Francia y Oriente Próximo

Líbano es la única plataforma desde donde Francia puede conseguir influencias en Oriente Próximo, la principal reserva de hidrocarburo del planeta. En el marco de su estrategia de impedir el dominio absoluto de EEUU (e Israel) sobre la región, y prevenir la entrada a lo grande de China y Rusia en la zonalo que ha hecho Paris ha sido:

  • Oponerse a la conspiración israelí-estadounidense de acusar a  Saddam Husein de tener lazos con Al Qaeda en 2001, o a la guerra por las "armas de destrucción masiva" de Iraq en 2003, con el fin de salvar su inmensa inversión en aquel país. Aún no ha podido recuperar los contratos que firmó antes de la invasión de EEUU.
  • Defender el acuerdo nuclear con Irán tras la salida de EEUU del pacto, que forzó la anulación de los contratos que las empresas francesas como Total, Citroen y Peugeot habían firmado con Irán en 2016.
  • Poner en marcha junto a Alemania y sin éxito la iniciativa Instex para que las empresas francesas pudieran hacer negocios con Irán sin ser sancionadas por EEUU.
  • Criticar el traslado de la capital de Israel a Jerusalén.
  • Incluso, cuando el expresidente francés Valéry Giscard d'Estaing en colaboración de EEUU, Alemania y Reino Unido (los G4) abortó la revolución democrática de Irán del 1978 entregando el poder a un hombre absolutamente reaccionario y oscurantista llamado ayatolá Jomeini, no solo fue por instalar un régimen anti comunista en las fronteras de la Unión Soviética, sino también porque su invitado en el pueblo Neauphle-le-Chateaua era profundamente anti judío. Paris, al igual que Berlín, siempre ha mantenido buenas relaciones con la teocracia islamista.
  • Regresar al mercado iraní, acceder a sus inmensas reservas de gas y petróleo, además de considerarlo pieza clave en la resolución de los conflictos de la región, a pesar de las presiones de Washington.
El plan de Macron para el Líbano
  • Fortalecer la presencia de Hizbolá, o sea, de Irán, en el escenario político libanes, como contrapeso tanto a Israel-EEUU como a Arabia Saudí-emiratos y a Turquía-Qatar, países contra los que está luchando también en Libia. ¿No fue Hizbolá quien expulsó a Israel del Líbano en 2000? Este país alberga el mayor número de chiitas árabes después de Iraq, dato que no puede ser ignorado por ningún poder colonial, si quiere un mínimo de estabilidad en su dominio. Sin embargo, debido a que, la mayoría del millón y medio de refugiados sirios en el Líbano son sunnitas, y muchos también Anti-Asad, se ha cambiado el equilibrio político en el país, aumentando la oposición abierta a Hizbolá. Por lo que, a Macron no le resultará fácil establecer un equilibrio entre las "taifas".
  • Hacer que el ejército libanés dependiese de las armas francesas, a pesar de que hoy Líbano es, después de Israel, el mayor receptor de la asistencia militar per cápita de EEUU. Por lo que, ha hecho todo lo posible para resucitar la ayuda prometida en 2013 por el rey Abdullah de Arabia Saudí, fallecido en 2015, por el valor de 3.000 millones de dólares destinados a la compra de armamento francés para el ejército libanés. Sucede que la élite sunnita libanesa es leal a aquel rey y sus partidarios en la Casa Real Saudí, y detesta a su sucesor Salmán ben Abdelaziz, y sobre todo a su hijo Mohammad Bin Salman "El Destripador", quien secuestró y torturó al primer ministro libanés en una noche de cristales rotos en Riad. En represalia, Salman la canceló, privando de paso a la industria armamentística francesa nada despreciable cantidad. Francia, en 2019 fue el tercer vendedor de armas del mundo, tras EEUU y Rusia, subiendo dos puestos desde el 2015.  Aunque Paris y Riad han negociado para volver al contrato, y así fortalecer al ejército libanés y "compensar su debilidad frente a Hizbolá", la reticencia de Israel (que quiere a todos sus vecinos armados solo con palos y piedras) ha paralizado la compra. En este afán de beneficiar a la industria armamentística francesas y hacer que el país comprador dependa políticamente de Paris,  Macron (al igual que el resto de los miembros del Consejo de Seguridad, todos vendedores de armas), se ha opuesto a la petición de Trump de continuar con el embargo de armas a Irán, a pesar de que Teherán haya cumplido con su parte del acuerdo nuclear que estipula el levantamiento del bloqueo sobre esta materia.
  • Participar en el negocio millonario de la reconstrucción de Beirut, y también en el desarrollo del campo de hidrocarburo en el Mediterráneo, unos 3,45 billones de metros cúbicos de gas natural y 1,7 mil millones de barriles de petróleo en las aguas libanesas.  Beirut ya ha denunciado a Tel Aviv ante la ONU por la extracción ilegal de su gas.
  • Vigilar y neutralizar, desde el Líbano es una base desde días actividades expansionistas de Turquía.
  • Controlar el destino de los palestinos: Paris también es consciente de que quien domine El Líbano (y Siria), podrá jugar con la carta palestina. Beirut es, además, el centro de la guerra árabe-israelí, pero también de la guerra inter árabe, árabe-iraní e israelí-iraní.
  • Vigilar al país mediterráneo para que cumpla su función de ser un "saco de arena", como Turquía y Libia, reteniendo la emigración de los refugiados hacia Europa.
  • Hacer que el Líbano cumpla con su función de ser un "estado tapón", estando en el centro de las tensiones el conflicto israelí-palestino, Iráno-saudi, y franco-estadounidense.
  • Presentarse como como "mediador de conflictos" en la región, desbancando al Sr. Putin Cierto que restableció a Saad al Hariri en el gobierno del Líbano, después de su secuestro por los saudíes en 2017, pero también que fracasó en convencer a Trump para que regresase al acuerdo nuclear con Teherán. Ante la ausencia de "líderes  talla mundial", el joven francés desea probar su suerte en un escenario en el que abundan personajes como Trump.
  • Devolver el poder a uno de los hombres de Riad, Saad al- Hariri, ciudadano libanés-Saudi. Francia quiere hacerse con los proyectos del desarrollo de dos centrales nucleares en Arabia Saudí, antes de que los rusos se le adelanten. Moscú ha negociado también con Beirut impulsar intercambios culturales como abrir academias de la lengua rusa, y cooperar en los sectores militares y energéticos.
  • Instalar en el Líbano una base militar. Francia, actualmente, cuenta con unos 900 soldados en este país, bajo mandato de la ONU.

Y todo para que el Líbano siga siendo francófilo y francófono.
Macron hará todo lo posible para salvar al Líbano de otra guerra lanzada por Israel, que promete ser más devastadora que nunca.  El hecho de que Tel Aviv prefiera atacar al Partido de Dios en el suelo sirio más que en el propio Líbano, ofrece una pequeña oportunidad a Paris para poner en marcha su plan para en Beirut. En Siria, la estrategia de Obama funcionó:en vez de matar a Bashar al Asad, optó por no tocarlo, alargando la guerra con el fin de desgastar a los enemigos y rivales de Israel-EEUU, dividiéndoles en "los enemigos y los defensores de Asad", consiguiendo así que ocho años de guerra devorasen miles de millones de dólares de Turquía, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos, Irán y Rusia a beneficio de Israel. Hizbolá, además de perder a cientos de combatientes y destacados comandantes, también perdió su prestigio: pasó de ser un partido patriota "libanés" al grupo que defiende el país que ocupó Líbano. Ahora, Siria alberga una veintena de bases militares de EEUU,  y además de milicias armadas patrocinadas por los jeques árabes y los ayatolás iraníes están las tropas turcas: Paris no pudo rescatar a los kurdos de los ataques de Erdogan a "Rojava" y de ha quedado fuera del juego de siria, por lo que se agarra al Líbano.

Líbano y el Gran Israel

El expansionismo está en los genes del imperialismo. Decía el ex general Wesley Clark que EEUU tiene plan de desmembrar a 7 países: Iraq, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán". ¡Sólo faltan El Líbano e Irán! Ya señalamos en 2018 que el Líbano ya es un Estado Fallido, sólo ha acelerado su marcha hacia una peligrosa incertidumbre.

El General Martin Dempsy e Israel anunciaron en 2015 crear un ejército druso (un pueblo de dos millones de miembros repartidos entre Siria, Israel, Jordania y el Líbano), garantizando la guerra religiosa durante años. El druso es una escisión del ismailismo chiita, que lleva el nombre de su fundador, el iraní Ahmad Zuzani (s.XII), y que actualmente en el Líbano es dirigido por el kurdo Walid Jumblatt del Partido Socialista.

Líbano forma parte del diseño del Gran Israel, que también incluye tierra palestinas y parte de Siria, y USAID, la Agencia humanitaria de la CIA,  ya está trabajando en el país, mientras el Pentágono planea potenciar el ejército y sus militares, para jugar un papel en la política. Aquí nadie cederá el poder sin antes librar una brutal guerra, y eso Francia lo sabe, aunque no sé si Emmanuel Macron también.

https://blogs.publico.es/puntoyseguido/6620/francia-disena-un-libano-que-haga-de-contrapeso-a-israel/



sábado, 15 de agosto de 2020

Las mil guerras de Libia

 

Libia sigue sumida en una guerra en bucle entre la injerencia de muchos actores, los silencios cómplices y la miseria en las calles

Las mil guerras de Libia



Fuentes: La Marea

Ni Túnez, ni Egipto ni ningún otro foco de los muchos que ardieron en 2011 acaparó tantas horas de informativos como Libia. Aquel país abriéndose en canal ante nuestros ojos en prime time era puro entretenimiento televisivo; pero, tras las imágenes del brutal linchamiento de Gadafi, se cortó la retransmisión. La guerra había acabado y ya no había nada más que contar. Si aquella marea de periodistas hubiera vuelto en 2012 para cubrir las primeras elecciones en la historia de Libia, podría haber contado que, a diferencia de lo ocurrido en los países vecinos, no las ganaron los islamistas. Para entonces, Libia solo se mostraba ante nuestros ojos como chispazos esporádicos que no llegábamos a entender: aquí el consulado americano ardiendo en Bengasi (cuando mataron al embajador); allá el aeropuerto de Trípoli ardiendo en 2014; más allá la capital del califato libio ardiendo en 2016 y, por supuesto, la llamada crisis de refugiados. Libia volvía a ser lo que había sido siempre: un rompecabezas irresoluble.

La ONU y la UE

Desde 2014 dos gobiernos se disputan el poder en Libia: uno en Trípoli, respaldado por la ONU, y otro en Tobruk, en el este del país. En otoño de 2015, unos correos electrónicos filtrados al británico The Guardian desvelaron que supuestamente Bernardino León, enviado de la ONU para Libia, había desempeñado su labor de mediador manteniendo una relación con Emiratos Árabes Unidos que ponía en entredicho la neutralidad que se presuponía a su puesto. En uno de aquellos mensajes, León detallaba al Ministro de Exteriores de EAU “una estrategia que deslegitimaría por completo” al gobierno de Trípoli, según recogía el periódico; en otro, el diplomático malagueño mostraba su preocupación sobre cómo ocultar el hecho de que sus patrocinadores estuvieran enviando armas a Libia, en clara violación del embargo de armas de Naciones Unidas. Lejos de contribuir a una solución, la ONU solo contribuyó a demorarla. Y la situación se enquistó.

Tras el escándalo del conocido como el Leongate, el diplomático renunció a su cargo y voló a Dubái en noviembre 2015, donde pasó a cobrar mil euros diarios como director de la Academia Diplomática de EAU. El silencio cómplice de gran parte de la prensa internacional unido al ensordecedor eco mediático del atentado de París de noviembre de 2015 ayudaron a correr un tupido velo. La ONU prometió una investigación que nunca llegó a ver la luz.

En marzo de 2016 desembarcó, literalmente, el Ejecutivo de Fayez Al Serraj en una base naval de Trípoli. La ONU apostó entonces por un gobierno levantado sin el refrendo de los libios, algo que no impidió que fuera reconocido como el “único Ejecutivo legítimo” de Libia. Su presencia física en Trípoli solo ha sido posible gracias a una red de milicias que incluyen notorios elementos salafistas. El gobierno del este, el de Tobruk, también cuenta con su propio parlamento, aunque las decisiones caigan sobre los hombros del autoproclamado mariscal Jalifa Haftar. Antiguo miembro de la cúpula que aupó al poder a Gadafi, fue reclutado por la CIA para convertirse en su principal opositor desde su exilio en Virginia (tiene la ciudadanía estadounidense). Hoy es el caudillo del este y capitanea una suerte de milicias, algunas lideradas por sus propios hijos, y que tienen fuertes vínculos con la hidra salafista del jeque saudí Rabi al Madjali. 

Ambos gobiernos libios se apoyan en una red de alianzas bordadas sobre el tejido tribal libio; unas 140 tribus con ramificaciones que se extienden por todo el Magreb. Tras la fractura de 2014, las tribus antes leales a Gadafi se pusieron bajo el paraguas del gobierno del este, que respaldan entre otros Francia, Rusia, Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos. Por su parte, Trípoli cuenta con Turquía y Qatar como aliados más sólidos. Tras un lustro en el que la balanza no se inclinaba hacia ninguno de los dos Ejecutivos (el Estado Islámico  estuvo presente durante ese periodo de tiempo con su capital en Sirte), Haftar lanzó una brutal ofensiva sobre Trípoli en abril de 2019 con la cobertura aérea y logística de Emiratos Árabes Unidos. El avance fue muy rápido y los bombardeos sobre la población civil demasiado indiscriminados, tanto que Londres y Berlín alzaron la voz en un principio apuntando a una “agresión por parte de alguien que no había sido atacado”. 

Europa iba a pedir a Haftar que reculara, pero Francia lo impidió haciendo un tour por las capitales europeas y recurriendo a todas las herramientas diplomáticas que se podían haber utilizado. Fue fácil, principalmente porque las elecciones parlamentarias de la UE en mayo de 2019 llenaron Bruselas de políticos que comparten la visión de Emmanuel Macron sobre Libia, entre ellos Josep Borrell, el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores. Por su parte, Trump llamó directamente a Francia y Rusia y les dijo que no quería ni a Egipto ni a EAU de enemigos. Washington también apoyaría a Haftar. Recordemos, una vez más, que es el de Trípoli el gobierno que reconoce la ONU.

Guerra eterna

La penúltima guerra de Libia se ha nutrido de una gran cantidad de mercenarios luchando en ambas partes, como los rusos y los sudaneses de Haftar o los islamistas sirios enviados por Ankara para defender el gobierno de Trípoli. No obstante, la Blitzkrieg del mariscal dejó de serlo cuando la tecnología militar de un miembro clave de la OTAN como Turquía dejó a los drones emiratíes en tierra. Nada más cumplirse un año del comienzo de la ofensiva, el caudillo del este perdió casi todas las plazas conseguidas en el oeste. A pesar de la debacle, la ira de Haftar se sigue catalizando en bombardeos indiscriminados sobre la capital libia. Al cierre de esta edición se registran cinco nuevas muertes en el populoso barrio de Gorji, al oeste de Trípoli, que se suman a un total de casi 700 víctimas civiles desde el inicio de la ofensiva, según datos de la ONU.

Uno de los aspectos más llamativos de dicha ofensiva ha sido el apoyo incondicional de Emiratos Árabes Unidos a la causa del mariscal. Al hablar de injerencia internacional en Libia sorprende, quizás, que no se trate ni de Riad, ni de Washington ni de Moscú, sino que sea la pequeña Abu Dabi la más entregada. Consultado por La Marea, Jalel Harchaoui, investigador del Instituto Clingendael (La Haya) así como uno de los analistas más reputados sobre Libia, asegura que el país del Golfo mira con mucha preocupación que los Hermanos Musulmanes (capitaneados por Turquía y Qatar) se abran hueco en mitad de vacíos de poder en países de la región como Sudán, Somalia y, por supuesto, Libia.

“Las monarquías del Golfo no ofrecen a su pueblo ni un discurso político ni las libertades más elementales. Una oleada de populismo generada por los Hermanos Musulmanes por toda la región es la gran pesadilla para El Cairo, Riad o Abu Dabi. Un país tan pequeño como Emiratos Árabes Unidos no sobreviviría a algo como lo de 2011”, apunta el analista. 

Y es que Libia es un tesoro en muchos sentidos: tiene las mayores reservas de petróleo de África (no las más explotadas), además de agua fósil y enormes reservas minerales. Está muy cerca de Europa y ofrece no solo un potencial turístico muy grande sino también una red de puertos con la que soñarían muchos. Por otra parte, la población libia apenas asciende a seis millones. Sumamos estos factores y descubrimos un país al que, si se le deja tranquilo, podría gobernar con éxito hasta el más inútil de los gobernantes, como ya lo demuestra su corta historia. Por el momento, sabemos que no será Haftar. Su debacle ha sido de tal magnitud que hasta él mismo ha suscrito el llamamiento al diálogo del presidente egipcio, Abdel fatah al-Sisi, del pasado 6 de junio. En Trípoli hacen oídos sordos mientras hablan de “recuperar el control sobre toda Libia”, algo que podría desembocar en una nueva guerra. O en la continuación de aquella de 2011.

La calidad de vida

Más allá de complejas disquisiciones geopolíticas, la calidad de vida de los libios sigue en caída libre desde el final de la guerra de 2011. A los problemas de seguridad endémicos se les suma el colapso económico. El dinar libio estaba a la par que el euro en 2011 y hoy se cambia a seis en el mercado negro. La inflación es galopante, y la falta de liquidez para pagar salarios se ha convertido en uno de los problemas más acuciantes para los libios (el 85% de los sueldos procede del sector público). El colapso económico se agrava todavía más al afianzarse la economía libia sobre un modelo de desarrollo basado exclusivamente en los beneficios del petróleo desde finales de los años 60, y que actualmente pasa por sus horas más bajas. Por último, las diferentes facciones compitiendo por el poder dificultan la reconstrucción de la red de infraestructuras públicas más básicas, algo que impide que el país pueda recuperarse de la crisis o encarar otras nuevas como la del COVID-19. Sí, también ha llegado hasta allí.

https://www.lamarea.com/2020/08/11/las-mil-guerras-de-libia/