jueves, 5 de marzo de 2020

Los negocios de los Borbones .

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La ‘mediación’ del rey que le rentó 50 millones de euros costó 2.500 puestos de trabajo

 Rebeca Quintáns 

Anda la prensa loca con la información de los 50 millones de euros que Juan Carlos I cobró por su “mediación” en la venta del Banco Zaragozano al británico Barclays
Ahora mismito anda la prensa loca con la información de los 50 millones de euros que Juan Carlos I cobró por su “mediación” en la venta del Banco Zaragozano al británico Barclays en 2003, y que depositó en una cuenta en Suiza a través de uno de sus testaferros (Álvaro de Orleans-Borbón). Una información publicada por la prensa londinense (The Telegraph). Cosas sobre las que los ingleses tienen la ocurrencia de indagar y que además luego sacan a la luz; no como en España, donde la impunidad judicial que impide investigar al monarca se extiende hasta la prensa, que tampoco investiga nada, vasalla a más no poder de sus majestades.

Lo que parece preocupar a la prensa española, ahorita mismo, es exclusivamente el patrimonio del emérito (y tampoco demasiado: se limita a hacerse eco de lo que se publica en el extranjero, y apenas se queda en el trazo grueso de los titulares, sin entrar en los detalles de la letra pequeña). Pero no deja de sorprender que nadie se pregunte a cuento de qué alguien le paga cantidades millonarias al susodicho, por muy monárquicos que sean. Es decir, ¿quién paga la comisión al rey Juan Carlos?, ¿por qué se necesitaba su mediación?, ¿por qué esa mediación era merecedora de la estratosférica cantidad de 50 millones de euros?

Pues aquí va una explicación, una versión que no procede de ninguna garganta profunda y que no cuesta más reconstruir que ir sumando dos más dos más dos… a partir de datos contrastables y publicados de forma desperdigada en distintos medios a lo largo del tiempo:

1. Los que pagaron la comisión fueron los Albertos (los primos de la gabardina, héroes de la cultura del pelotazo que empezó en tiempos del PSOE de Felipe González, apellidados Alcocer y Cortina, ex de las hermanas Koplovitz), que eran los principales accionistas del Banco Zaragozano, y por ende los beneficiarios de la operación. Y los Albertos eran, y son, amigos íntimos de Juan Carlos I. Dice la prensa seria que “amigos de cacerías”, no sé si como metáfora, ironía o mera tomadura de pelo, porque lo cierto es que su relación en negocios turbios con el monarca es perfectamente rastreable. Por ejemplo, en la operación de fraude a gran escala del caso KIO, que en sus diversas ramificaciones tantos beneficios dio a chorizos de alta alcurnia. Recordemos que los Albertos participaron con la venta de los terrenos en los que se construyeron las Torres KIO en Madrid, en 1988, a través de su empresa Urbanor.

2. Los Albertos ya estaban condenados por fraude. Precisamente fue el caso Urbanor el que hizo que los Albertos necesitasen la ayuda de Juan Carlos para deshacerse del Banco Zaragozano cuanto antes. El Tribunal Supremo acababa de condenarlos a 3 y 4 años de prisión (en 2003, el mismo año de la venta del Zaragozano al Barclays), por estafa y falsificación de documentos privados. Los angelitos habían cobrado una cantidad mucho mayor por la venta a los kuwaitíes que la que transmitieron a los socios minoritarios de Urbanor, para quedarse ellos con un trozo de la tarta sustancialmente mayor. La indulgente sentencia era firme (aunque estaba recurrida ante el Constitucional y consiguieron anularla en 2008, aquí siempre ganan los mismos), por lo que tendrían que haber sido inhabilitados (o desautorizados) para operaciones financieras como la venta del Banco Zaragozano, por muy socios mayoritarios que fueran (de hecho, ya habían sido apartados de la presidencia de la entidad por esa razón).

3. La venta fue un nuevo timo de los Albertos. El Banco Zaragozano estaba en ese momento en una situación financiera de grandes dificultades, que con el tiempo se conoció, pero que entonces se mantenía oculta a la opinión pública. Los Albertos intentaban deshacerse de sus acciones, pero no lo tenían fácil. Ninguna entidad en España estaba dispuesta a comprar el banco al precio desorbitado que exigían. Y entonces engañaron al Barclays, que quería expandirse en España, ocultándoles la situación real.

4. Tráfico de influencias imprescindible. Es más que probable que, para timar a la entidad británica, igual que a los kuwaitíes en el caso KIO, hubiera intervenciones al más alto nivel. Eso, para convencerlos de que compraran por una millonada algo que no valía lo que decían en absoluto. Pero, además, había que convencer a más gente. Era entonces decisión del Banco de España (presidido por Ángel Caruana) y del Ministro de Economía (entonces Rodrigo Rato) permitir o no la operación. La ley en tales circunstancias decía que no podía hacerse, por razones más que fundadas de que la influencia de los accionistas condenados fuese en “detrimentode una gestión sana y prudente”. Pero pese al gran debate que suscitó en su momento, Rato y Caruana decidieron mantener los “derechos políticos” de los Albertos en el Zaragozano y autorizar la venta, y no decir ni mu sobre las dificultades financieras que atravesaba el banco. Ese beneplácito requería sin duda la intervención alguien muy poderoso.

5. El rey emérito cobró 50 millones. La venta del Zaragozano se llevó a efecto en 2003 por 1.100 millones de euros, de los cuales 457 fueron a parar a los Albertos, en lo que fue uno de los mayores pelotazos de su vida; y 50, a una de las cuentas suizas Juan Carlos I (esto es lo que acaba de demostrar The Telegraph). La cuenta suiza en cuestión estaba a nombre de Álvaro de Orleans-Borbón, primo e identificado como testaferro del rey emérito por Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, socia y amante de Juan Carlos, en unas grabaciones que ni la justicia ni el gobierno español tuvieron a bien investigar, pero que sí cuentan para los ingleses.

6. Pérdidas millonarias. La operación fraudulenta, que el rey se encargó de facilitar y por la que cobró 50 millones, resultó ruinosa para Barclays Bank. En efecto, las dificultades financieras del Zaragozano estaban ahí y en seguida salieron a la luz. En los primeros años tras la compra, la delegación española del Barclays descubre el agujero financiero y reporta unas pérdidas de más de 600 millones de euros en la operación; en 2009 tiene que provisionar 553 millones más para mantener a flote su infraestructura en España; en 2010 se profundiza el agujero y debe provisionar 870 millones más; en 2011 hace otra provisión de 400 millones, dando ya por perdida toda la inversión; entre 2011 y 2014 las pérdidas ascienden a 1.300 millones de euros... En total, la propia entidad calcula que tiró por la ventana unos 4.000 millones de euros antes de conseguir desprenderse del marrón.

7. Otro pelotazo de otro amigo de Juan Carlos I: en 2015 otro gran amigo de Juan Carlos I, Isidro Fainé, aplaca los ánimos de Barclay recomprando los restos del Zaragozano para La Caixa, de la que es presidente, por 820 millones de euros. En realidad, Fainé no les está haciendo un favor, sino dando otro pelotazo. La delegación española de Barclay tiene un valor nada desdeñable, aunque sólo sea por el patrimonio inmobiliario de la red de sucursales, algunas de ellas tan emblemáticascomo la sede central del Banco Zaragozano, edificio de 10 plantas construido en los años 20 en el centro neurálgico de Zaragoza. Además, la entidad ya había sido saneada con varios ERE, y su fusión con La Caixa le va a permitir a ésta justificar uno nuevo que ya quería hacer (tras otra regulación poco anterior que había costado 2.600 empleos).

8. Más de 2.500 puestos de trabajo perdidos. En total, la operación fraudulenta con la que el rey se lucró supuso la destrucción de al menos 2.590 puestos de trabajo: 700 prejubilaciones de la delegación española del Barclay, para compensar las pérdidas, en 2011; 890 despedidos por la misma entidad, en un ERE de 2013; y 1.000 más tras la compra en 2015 por parte de LaCaixa, en otro ERE considerado justificado por la administración pública.

En resumen, la “mediación” del rey es en realidad tráfico de influencias muy bien pagado, a favor de amigos suyos, delincuentes para más señas, en negocios fraudulentos que traen consigo consecuencias negativas que pagamos todos, en este caso más de 2.500 puestos de trabajo. 

'Tribune de Genève', que inició la investigación

"Joan Carles escondía 100 millones en Ginebra"

Gripe de los laboratorios

Gripe de los laboratorios

Por Pedro Lipcovich  
  

Página 12

Catorce miembros de la Asamblea Parlamentaria europea aseguran que las compañías farmacéuticas influyeron sobre los responsables de la salud pública para promocionar sus vacunas. Un experto de la OMS admitió que su instituto es financiado por un laboratorio. «La recomendación de la OMS de dar dos dosis de vacuna no tenía ninguna justificación científica.  
 «Para promocionar sus vacunas contra la gripe A (H1N1), las empresas farmacéuticas influyeron sobre los responsables de la salud pública a fin de alarmar a los gobiernos en todo el mundo», sostienen catorce miembros de la Asamblea Parlamentaria europea liderados por Wolfgang Wodarg, presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, y reclaman que el Consejo «efectúe una inmediata investigación» al respecto. Sostienen que «la definición de una pandemia alarmante no debe estar bajo la influencia de los vendedores de drogas». Un integrante del Grupo de Expertos en Inmunización que asesora a la OMS reconoció que el principal sostén económico de su propio instituto científico es un fabricante de vacunas contra la gripe. Sin embargo, un representante oficial de la OMS contestó que la entidad internacional «tiene mecanismos de protección contra conflictos de intereses» y observó que «muchas muertes por gripe A (H1N1) se evitaron gracias a las advertencias de la OMS».
 La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) trataría el tema en su sesión que comienza el 25 de este mes. Su Comisión de Salud invitó para esa misma semana a la OMS y a los laboratorios farmacéuticos involucrados, según precisó el presidente del organismo, el epidemiólogo alemán Wolfgang Wodarg. Según la moción presentada por los catorce parlamentarios de distintos sectores, «con el propósito de promover sus drogas y vacunas patentadas contra la gripe, las compañías farmacéuticas influyeron en científicos y agencias oficiales, responsables de la salud pública, para alarmar a los gobiernos en el mundo entero. Llevaron a despilfarrar valiosos recursos en ineficientes estrategias de vacunación, y expusieron innecesariamente a millones de personas sanas al riesgo de los efectos colaterales desconocidos de vacunas insuficientemente testeadas».
«Las campañas contra la gripe aviar (2005/6) y contra la gripe A (H1N1) parecen haber dañado también la credibilidad y confiabilidad de importantes agencias internacionales de salud. La definición de una pandemia no debe estar bajo la influencia de los vendedores de drogas.» Por eso, «los estados miembros del Consejo de Europa deberían requerir inmediatas investigaciones». El Consejo abarca 47 países, incluso Rusia y Turquía.
En una extensa entrevista concedida al periódico francés L’Humanité , Wodarg sostuvo que la declaración de pandemia «no se justificaba». Sólo fue posible porque, en mayo del año pasado, la OMS cambió su definición de lo que constituye una pandemia: antes, no sólo requería que la enfermedad estallara en muchos países a la vez, sino que tuviera consecuencias muy graves en cuanto a cantidad de casos mortales; en la nueva definición, se suprimió este criterio y sólo se consideró el ritmo de difusión de la enfermedad».
«Otra cosa que suscitó mis sospechas -agregó Wodarg- fue la recomendación de la OMS de dar dos dosis de vacuna: no tenía ninguna justificación científica. Tampoco se justificaba su recomendación de utilizar vacunas patentadas: era perfectamente factible, como cada año, completar las vacunas de la gripe estacional con las partículas antivirales específicas para el nuevo virus.»
Según Wodarg, estas nuevas vacunas implican «un riesgo, ya que, en el apuro, en ciertos casos se utilizaron coadyuvantes insuficientemente testeados», refiriéndose específicamente a «la vacuna elaborada por Novartis», producida mediante «una técnica que jamás había sido utilizada hasta el momento».
Wodarg también denunció que «Klaus Stöhr, quien era el jefe del Departamento de Epidemiología de la OMS en la época de la gripe aviar, y que preparó entonces los planes destinados a enfrentar una eventual pandemia, luego pasó a ser un alto funcionario de la empresa Novartis. Vínculos similares existen entre firmas como Glaxo o Baxter y miembros influyentes de la OMS». Al mismo tiempo, se dio a conocer una vinculación entre el científico finlandés Juhani Eskola, miembro del Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización (SAGE) de la OMS -organismo que asesora a los Estados miembros sobre qué vacunas utilizar y qué cantidades comprar- y la firma GlaxoSmithKline (GSK), fabricante de una vacuna contra el virus H1N1. En 2009, esta empresa se constituyó en la primera fuente de ingresos del Programa de Investigación en Vacunas de Finlandia, dirigido por Eskola, al cual otorgó nueve millones de dólares. La revelación fue efectuada en Dinamarca por el diario Information.

miércoles, 4 de marzo de 2020

El TJUE tumba el indice IRPH bancario.



La Justicia europea da la razón a los hipotecados y declara abusivo el IRPH

El tribunal con sede en Luxemburgo precisa que, cuando se considere que hubo un abuso, cada juez español podrá sustituir el IRPH por otro índice legal para proteger a los consumidores. La sentencia supone un varapalo para la banca, que podría tener que hacer frente a una factura de hasta 44.000 millones de euros.
EDUARDO BAYONA

El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) ha vuelto a dejar en evidencia las vergüenzas de la banca española, ahora a cuenta del IRPH (Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios) con el que las entidades gravaron alrededor de un millón de hipotecas en los años de la burbuja y con el que sus clientes acabaron pagando intereses netamente superiores a los que se derivaban de otros índices como el euríbor.

La sentencia, emitida este martes por la mañana en la Grand Sala del TJUE, concluye que el IRPH constituye una cláusula potencialmente abusiva, que los tribunales españoles "están obligados a examinar" su aplicación y que, en el caso de que esta no sea comprensible o su contrato careciera de simulaciones sobre las previsiones de su evolución, es anulable.

sigue  ...

https://www.publico.es/economia/justicia-europea-dictamina-juez-decida-irph-abusivo.html

martes, 3 de marzo de 2020

Fritz Bauer . Un héroe alemán



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Fritz Bauer

(Publicado el 05/04/2010)

Rafael Poch.

Hemeroteca .

 2/3/2020 .
Que a usted el nombre de Fritz Bauer (1903-1968) no le diga nada es comprensible. Más curioso es que este jurista socialdemócrata de origen judío siga siendo casi un desconocido en Alemania, donde su figura ha tenido que ser rescatada, con ciertas dificultades, por una biografía editada el año pasado y una película que se estrenó en el último festival de cine de Berlín.

Ninguna calle alemana lleva el nombre de Fritz Bauer, ninguna plaza recuerda el lugar donde nació, vivió o murió. Nunca fue condecorado. Pero, quizá, lo peor sea el desconocimiento de su figura entre los estudiantes de derecho, un aviso de que el regreso a la historia es un ejercicio que cada generación debe practicar para no perder la memoria. En la Alemania de hoy, la memoria del periodo de posguerra en la zona de ocupación aliada y la posterior RFA, vende mucho menos que la memoria de la dictadura germano oriental, constantemente recordada y evocada hasta en su más mínimo detalle policial.

Jurista y socialdemócrata
Resistente antinazi, ex preso, exiliado en Dinamarca y luego en Suecia, donde editó la revista “Sozialistische Tribüne” con Willy Brandt, Fritz Bauer fue un jurista suabo nacido en Stuttgart, que fue detenido por la Gestapo en 1933 por ser miembro del SPD y expulsado de la judicatura por su origen judío. En 1949 regresó a la judicatura dispuesto a participar en la reconstrucción, física y moral, del país. Bauer entra en la historia alemana por tres motivos.

El primero de ellos es por haber sido iniciador del “Proceso Remer” de marzo de 1952, contra el General nazi Otto Ernst Remer, por difamación y calumnia contra los conspiradores de la “Operación Valkiria” que intentaron matar a Hitler el 20 de julio de 1944. Remer los tachaba de “traidores a la patria” y el gobierno federal parecía estar de acuerdo con ello, pues negaba la pensión de viudedad a la esposa de Claus von Stauffenberg, el principal conspirador. Remer fue condenado a tres meses, que eludió huyendo a España, donde murió en Marbella en 1997 tras un largo historial de negacionismo del Holocausto. Pero la resistencia fue rehabilitada. Desde entonces ya no se pudo tachar de “traidores” a sus protagonistas.

El segundo, es por el caso Adolf Eichmann. Fritz Bauer recibió en 1957 una carta de un antiguo compañero de campo de concentración residente en Buenos Aires revelándole que el jefe del departamento responsable de la deportación y aniquilación de los judíos, vivía en Buenos Aires. Su hija, explicaba el amigo, había conocido a un hijo de Eichmann, que vivía con otro apellido, y le habían chocado los fuertes juicios antisemitas del chico. El paradero de Eichmann, que había escapado de Alemania ayudado por el Vaticano, era conocido por los servicios secretos alemanes y norteamericanos. Bauer sabía que poner el caso en manos de la justicia alemana significaba perderlo, porque los jueces alemanes advertirían a Eichmann, y éste desaparecería. Así que se lo comunicó directamente al Mosad, que secuestró felizmente a Eichmann en Buenos Aires en 1960 (no había tratado de extradición entre ambos países), y se lo llevó a Israel, donde fue debidamente juzgado y ejecutado.

El tercer y principal motivo por el que Bauer entra en la historia es en su calidad de promotor, en 1958, de los Procesos de Auschwitz: seis juicios celebrados entre 1963 y 1968, contra 27 matarifes responsables directos del campo de exterminio, oficiales de las SS y la Gestapo. Aquello fue una proeza.

No hubo desnazificación
En Alemania Occidental, en términos generales, no hubo desnazificación. Los juicios aliados en Alemania contra los nazis fueron poca cosa y el nuevo Estado alemán los protegió y amnistió. El tribunal interaliado de Nuremberg que se proponía llevar a juicio a cinco mil personas, no juzgó más que a 210. En diversos juicios, norteamericanos, británicos y franceses condenaron a 5000 personas, de las que apenas 700 lo fueron a la pena capital. Más del 90% de los miembros de las SS ni siquiera llegaron a ser juzgados.

“No sólo no hubo desnazificación, sino que hubo una renazificación, no en el sentido de que los ex nazis estuvieran otra vez en su puesto para construir un nuevo Auschwitz, sino en el de que ayudaron a levantar esta Alemania conservadora, democrática y capitalista”, me explicó el Catedrático Ossip K. Flechtheim, en los años ochenta.

Flechtheim, un compañero de Bauer, también de origen judío, que fue fiscal en varios de los procesos de Nuremberg y falleció en 1998, no conocía, “ni un solo caso” de juristas de la administración nazi que fuese juzgado y castigado ante los tribunales. Incluso la mayor parte de los veinticinco miembros de la comisión de asesores del Consejo Constituyente (Parlamentarisches Rat) que redactó la constitución alemana de 1949, habían estado en activo durante el nazismo.

Los intentos de la administración aliada de ocupación por depurar la justicia, la administración pública y la policía chocaron con enormes dificultades. Se intentaba evitar un modelo de policía, alejado de las tradiciones absolutistas que desembocaron en la Gestapo. En julio de 1945 los aliados emitieron unas directrices en materia de depuración de funcionarios y de limitación del nefasto poder legislativo que la tradición prusiana ponía en manos de la policía, prohibiendo los decretos policiales y potenciando una organización descentralizada, de tipo anglosajón, y desmilitarizada de la futura policía. El mismo año, el Cuartel General aliado consideraba que, “con los vigentes criterios de desnazificación, el 75% de los funcionario rasos y el 90% de los oficiales de la policía no serían aptos para el servicio”. Hans Christoph Seebohm, que tres años después sería Ministro de Transportes con el Canciller Konrad Adenauer, expresaba en 1946 la mentalidad imperante al exigir públicamente “respeto” a la cruz gamada, símbolo por el que habían muerto, “tantos soldados alemanes”.

A medida que los aliados transferían competencias a la administración alemana, los propósitos democratizadores chocaban con una acción obstruccionista y restauradora. Los aliados descubrieron, por ejemplo, que en la primera mitad de 1948 sólo ocho de los diez mil registros domiciliarios practicados por la policía en once ciudades con administración alemana de Württemberg-Baden (un Land del suroeste así llamado desde 1945 hasta 1952, que no coincide del todo con los límites del actual Baden-Württemberg), contaban con el correspondiente permiso judicial. El Ministro del Interior responsable, el socialdemócrata Fritz Ulrich, consideraba esta práctica, “una vieja y buena tradición”. Ese tipo de irregularidades era generalizado en todo el país, y un documento oficial norteamericano de la época consideraba la “necesidad de fortalecer la resistencia civil de los alemanes contra las prácticas contrarias a la ley”, explica el sociólogo e historiador Falco Werkentin.

Cuando en febrero de 1951 se creó una “Guardia Federal de Protección de Fronteras”, que en realidad era una tropa militarizada dirigida a la intervención interior, el Bundesgrenzschutz, se constató que el 62% de sus oficiales eran ex militares de la Wehrmacht y sólo el 7% ex funcionarios de policías. Otro 31% lo componían ex policías que habían sido transferidos a la Wehrmacht durante el nazismo. Los manuales de instrucción anti-insurgente de ese cuerpo tomaban como inspiración las experiencias en ese sentido del periodo 1918-1943, incluida la represión de la “lucha contra el bandidaje” durante la Segunda Guerra Mundial, lo que se refería al combate contra la resistencia, y operaciones como el aplastamiento de la insurrección de Varsovia y otras masacres del frente ruso.

Purga anticomunista
A medida en que se fue entrando en una dinámica de guerra fría, los aliados fueron abandonando escrúpulos y perspectivas reformadoras en beneficio de un frente anticomunista
que valoraba más la seguridad y firmeza anticomunista de un ex nazi que el peligro potencial que éste pudiera representar para un orden democrático. Es así como en lugar de desnazificación, la administración alemana procedió a una limpieza de comunistas. En enero de 1948, una investigación realizada en Baviera contabilizó un 2,9% de miembros del Partido Comunista Alemán (KPD) y un 5,2% de simpatizantes en la policía municipal. En la policía regional las cifras eran 0,26% y 0,9%, respectivamente. El mismo año, el Ministro del Interior socialdemócrata de Renania del Norte-Westfalia informó que el 56% de los altos funcionarios de su policía procedían del partido nazi (NSDAP) y de las SS.

La campaña contra los comunistas se mantuvo pese a que la influencia comunista iba descendiendo claramente en Alemania Occidental. A partir de 1953, el KPD ya nunca superó el 5% de los votos en las elecciones, pero los comunistas y sus simpatizantes siguieron siendo objeto preferente de la policía y la justicia, con cerca de 100.000 sumarios, fiscales y policiales, abiertos entre 1951 y 1961.

La judicatura ofrecía un panorama similar; en Baviera el 81% de los jueces tenían un pasado nazi, mientras que en Württemberg-Baden, el 50%. “En Hesse”, me explicó Flechtheim, “los norteamericanos nombraron a un conocido mío para que buscara jueces sin antecedentes nazis. Consiguió reunir a una cuarentena, a los que situó en los puestos más altos. Luego, la administración de justicia pasó a manos alemanas y después de un año, de aquellos cuarenta sólo dos permanecían en su puesto: los demás habían sido relegados a puestos de poca monta, en el registro de propiedad y similares”.

En 1949, las directrices de la Alta Comisión Aliada insisten todavía, en un tono que ya parece de desesperación, en que, “la organización de la policía no se centralice de tal forma que suponga una amenaza a la forma democrática de gobierno”. Pronto se vería que ese propósito, así como en general el de reformar la burocracia de Estado de la Alemania ocupada, fracasó, en parte debido a las dificultades de una política desbordada por las urgencias y prioridades de la reconstrucción de un país que estaba literalmente en ruinas, en parte por las resistencias del objeto de esa reforma, y en parte también por la consideración, expresada en una publicación del Departamento de Estado norteamericano de 1947, de que una enérgica desnazificación habría tenido, “consecuencias revolucionarias para la vida política y económica del país”.

Francotirador y humanista
Los procesos de Francfort que Bauer inició, fueron una pequeña excepción en ese contexto restaurador. Condenar a algunos de aquellos 27 monstruos, aunque fuera a penas leves por prescripción, tuvo una gran importancia. Para hacerse una idea del ambiente, en los procesos los acusados fueron saludados militarmente por algunos de los policías cuando pasaban delante de ellos en la misma sala de la Audiencia de Francfort, y Bauer, que era el fiscal, recibió amenazas e insultos durante aquellos juicios.

En el contexto de la Alemania de Adenauer, Bauer era un democratizador genuino, un hombre que no estaba interesado en la venganza sino en la justicia y el arrepentimiento era un adversario de la pena de muerte- y que creía fervientemente en la redención de Alemania, asunto en el que cifraba todas sus esperanzas en la juventud. El movimiento de 1968, que en Alemania fue más profundo que en Francia y derribó culturalmente gran parte de aquella herencia, le dio la razón en lo que tuvo de ajuste de cuentas generacional con los nazis y la cultura que había hecho posible el nazismo. Bauer fue un precursor.

En 1962 su ensayo, “Sobre las raíces de la acción nazi” debía ser distribuido en las escuelas de Renania-Westfalia, pero el Ministro de Cultura del Land, Eduard Orth, lo prohibió. Emplazado para una discusión pública con Bauer, Orth declinó acudir, pero envió en su lugar a una joven promesa de su partido. Se llamaba Helmuth Kohl y en el debate con Bauer, el joven Kohl defendió la idea de que aun era “demasiado pronto para hacer un juicio moral sobre el nazismo”.

Una muerte oscura
El jurista distinguía tres sujetos en el origen del nazismo; “primero, los nazis que propugnaban ideas y actitudes nazis, una minoría importante. Segundo, la gente autoritaria y cruel educada en el militarismo prusiano y en la tradición de Lutero. Tercero, la gran masa de obedientes, conformistas y oportunistas”, decía. Unos y otros, coincidían en que el humanismo, la compasión y la solidaridad, son síntomas de flojera e ingenuidad mental, una idea que ahora la nueva derecha hace suya con el concepto “buenismo”, explica Ilona Ziok, la directora que le ha dedicado a Bauer un largo documental. Con ese discurso y actitud, Bauer fundó, en 1961, la “Humanistische Unión”, la organización de derechos humanos más influyente de la moderna Alemania cuyo objetivo era, “la liberación de las ataduras de la obediencia automática al Estado”, que llevaron a Alemania a tan funestos resultados.

El Fiscal de Hesse trabajaba a contracorriente. Quien marcaba la línea era Eduard Dreher, el encargado de la reforma del código penal en el Ministerio de Justicia a partir de 1954. Fue Dreher quien impuso la prescripción para los crímenes de “complicidad con asesinato” que liberó de toda responsabilidad a los nazis y tuvo el efecto de una amnistía. Las medidas de gracia de los años cincuenta tuvieron por resultado que a final de aquella década todos los nazis condenados por tribunales de guerra se encontrasen en libertad sin terminar condena. Nada más lógico si se recuerda el pasado de Dreher, que en 1943 había sido fiscal especial en Innsbruck, encargado de revisar sentencias a cadena perpetua para convertirlas en pena capital, lo que envió a centenares de “delincuentes políticos” a la muerte. Bauer, al contrario, fue el reformador del derecho penal y de la legislación penitenciaria alemana y el luchador por una valoración apropiada del Holocausto. “Por todo eso fue visto como adversario y enemigo”, afirma Ziok, que dice haber encontrado “muchas dificultades” para financiar su película, dos veces rechazada por el Ministerio de Cultura.

Fritz Bauer murió a finales de junio de 1968. Encontraron su cuerpo en la bañera de su casa, en lo que se dijo pudo ser suicidio o accidente. Que un hombre tan tenaz y voluntarioso cometiera suicidio, es poco creíble. “Mucha gente cree que fue asesinado, pocos creen que fue suicidio o accidente”, dice Ziok. No hubo autopsia. “Toda la documentación sobre su muerte desapareció en el incendio de un archivo jurídico de Francfort”, explica la directora.

Gracias, sobre todo, a las presiones de abajo del movimiento de 1968, Alemania emprendió un considerable examen de conciencia sobre su pasado nazi, que hoy continúa. La ventaja de Alemania respecto a Japón, país que aun hoy honra como patriotas a sus criminales de guerra, es enorme y manifiesta. Al mismo tiempo, Alemania y Japón tienen en común el haber prácticamente anulado la gran ventaja moral que extrajeron de su condición de derrotados en la Segunda Guerra Mundial, al legalizar hoy la utilización de sus fuerzas armadas fuera de sus fronteras, que sus respectivas constituciones complicaba .

 y ver  ..

Los olvidados parentescos de la CDU alemana

https://rafaelpoch.com/2020/03/03/los-olvidados-parentescos-de-la-cdu-alema

Un documento oculto durante casi 80 años revela la ruta del dinero nazi desde Argentina

https://mundo.sputniknews.com/america-latina/202003041090676674-la-trama-detras-de-la-lista-de-12000-nazis-argentinos-encontrada-por-casualidad/ 




El coronacapitalismo .




Marcel Caram

El coronacapitalismo


Carlos Fernández Liria  


El sentido común ha sido tan derrotado en las últimas décadas que vivimos acostumbrados al delirio como lo más normal. Aceptamos como inevitables cosas bien raras. Por ejemplo, que el mayor peligro con el que nos amenaza el coronavirus no es que infecte a las personas, sino que infecta a la economía. Resulta que nuestra frágil existencia humana no resulta tan vulnerable como nuestro vulnerable sistema económico, que se resfría a la menor ocasión. Naomi Klein dijo una vez que los mercados tienen el carácter de un niño de dos años y que en cualquier momento pueden cogerse una rabieta o volverse medio locos. Ahora pueden contraer el coronavirus y desatar quién sabe si una guerra comercial global. Los economistas no cesan de buscar una vacuna que pueda inyectar fondos a la economía para inmunizar su precaria etiología neurótica. Se encontrará una vacuna para la gente, pero lo de la vacuna contra la histeria financiera resulta más difícil.

Para nosotros es ya una evidencia cotidiana: la economía tiene muchos más problemas que los seres humanos, su salud es más endeble que la de los niños y, por eso, el mundo entero se ha convertido en un Hospital encargado de vigilar para que no se constipe. Somos los enfermeros y asistentes de nuestro sistema económico. El caso es que hace cincuenta años aún se recordaba que este sistema no era el único posible, pero hoy en día ya nadie quiere pensar en eso. Por otra parte, los que intentaron cambiarlo en el pasado fueron tan derrotados y escarmentados que todo hace pensar que en efecto la cosa ya no tiene marcha atrás y que cualquier día que los mercados decidan acabar con el planeta por algún infantil capricho o alguna infección agresiva llegará el fin del mundo y santas pascuas. “El mundo comenzó sin el hombre y terminará sin el hombre”, decía Claude Lévi-Strauss. Estaremos aquí mientras así sea la voluntad de la Economía. Lo mismo se pensaba antes de la voluntad de los dioses. La diferencia es que éstos, normalmente, no tenían el carácter de un niño de tres años, ni se contagiaban del virus de la gripe.

Sigue  ....





lunes, 2 de marzo de 2020

El dúo sacapuntas .



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Así nos va
Juan Carlos Escudier

Por si no se habían enterado, la democracia está en peligro. No es algo que nos haya contado Ana Blanco en el telediario junto a unas imágenes del Bastión de los Pescadores de Budapest sino un riesgo que nos acecha aquí mismo sin que nos hayamos dado cuenta. Dirán que bastante tenemos con preocuparnos con llegar a fin de mes, con que nos renueven el contrato basura, con poder pagar la hipoteca ahora que los puentes libres escasean, con controlar que a los niños no les den un charla de educación sexual y se nos hagan tolerantes, con rezar para que en quince años siga habiendo pensiones, con que el coche no nos deje tirados y aguante un poco más aunque no tenga pegatina de la DGT y con una retahíla de cosas sin importancia, incluido el dichoso coronavirus por el que hemos puesto en cuarentena al chino del barrio. Hay que reconocer que somos unos despreocupados y que, a la mínima, nos damos a las cañas en esas terrazas de verano del invierno mientras comentamos que algo bueno tiene esto del cambio climático.

Nuestro desahogo ante la gran amenaza involucionaria no tiene disculpa y de ahí que los dos grandes presidentes del Gobierno que hemos tenido, antes declarados enemigos y ahora inseparable pareja de baile en sus bolos como conferenciantes, tengan que dar la alarma constantemente para concienciarnos de que aquello puntiagudo que se divisa a lo lejos no son molinos ni gigantes sino las orejas del lobo. ¿Que qué es lo que ha puesto en ese trance a la democracia con la banda sonora de El exorcista de fondo justo cuando el señor de los infiernos vomita sobre las sábanas? Pues el descrédito de las instituciones, que ahí es nada y por eso parece tan poco.

Las instituciones se desacreditan de muchas maneras pero no como habíamos pensado. No se inmutan, por ejemplo, porque estos dos mismos vigías de la democracia se hayan puesto a sueldo de multinacionales y nos den lecciones mientras continúan cobrando su pensión de expresidentes, que con algo tendrán que entretenerse las criaturas. Tampoco lo hacen porque en los últimos años nos hayamos desayunado a diario casos de corrupción, que han implicado desde la monarquía al concejal de urbanismo del pueblo más remoto, ni porque la Justicia sea, en efecto, un cachondeo que tiene más varas de medir que un sastre, ni porque hayamos tenido que rescatar a los bancos cuando la crisis nos pasaba por encima, ni porque descubramos que el ‘dejad que los niños se acerquen a mí’ de la Iglesia católica era literal, ni porque comprobemos que el empresariado más chic no paga impuestos ni en defensa propia, ni siquiera porque hayamos confirmado que los másteres con los que embellecemos los currículos con tanto esfuerzo y dinero se regalan por la jeró a los políticos más preparados.

Como se decía, las instituciones no se desacreditan porque la separación de poderes sea un chiste o porque la independencia de los órganos arbitrales consista en tener a sus miembros a sueldo, que así es como Ciudadanos regenera la democracia. No sufren lo más mínimo por las arbitrariedades, por los dedazos o porque siempre sean los mismos los que paguen la fiesta o el pato a la naranja.

Lo que en realidad desacredita a las instituciones, tal y como han proclamado Felipe González y José María Aznar en plan Dúo Sacapuntas, es la ruptura de los consensos de la Transición, especialmente el bipartidismo que tanto bien nos ha hecho. Todo por culpa de los extremismos, llámese populismo, nacionalismo o cualquier otra cosa que acabe en ismo menos liberalismo, que esa es una palabra mayor y respetabilísima.

¿Y saben por qué es tan difícil recuperar ese espíritu de diálogo del 78 con su camisita de sentido de Estado y su canesú de acuerdos transversales, y con esa Constitución por montera en la que no hay espacio para amnistías ni autodeterminaciones y donde nadie cuestiona la unidad de la patria, que es mucho más importante que nuestras tres comidas diarias? Pues, esencialmente, porque estas dos valiosas porcelanas chinas ya no están en la pomada aunque sí estén en el ajo, porque nos han gobernado incautos como Zapatero, blanditos como Rajoy o, directamente, traidores como Sánchez, y porque nadie salvo ellos dos se ocupa de repensar España, que es lo que tendríamos que hacer nosotros en vez de darle al tinto de verano con su tapa de oreja a la plancha.

La democracia está en peligro porque hay una mesa de diálogo sobre Cataluña, pese a que eso del diálogo parece rimar en consonante con democracia, y porque los políticos de ahora, por llamarles de alguna manera, van con el cuchillo en la boca, no como antes cuando se besaban públicamente en los morros sin temor al qué dirán y a los contagios. Eso es lo que angustia a Aznar y lo que preocupa a Felipe, que siempre fue algo más relativista, y lo que nosotros, pobres infelices, no vemos porque estamos empeñados en mirar el dedo de la corrupción, de la crisis, del fraude fiscal y de otros tantos atracos que sufrimos en vez de la luna donde habitan estos dos tipos con más cara que espalda.


  Está historia no es de ahora


domingo, 1 de marzo de 2020

La India y la globalización .


India: Desconectarse de la globalización. Entrevista


Prabhat Patnaik

Prabhat Patnaik, nacido en Jatani el 19 de septiembre de 1945, es uno de los principales economistas marxistas de la India. Gracias a una beca, tuvo la oportunidad de estudiar en el Daly College en Indore y luego se graduó en economía en St. Stephen's College en Nueva Delhi. Obtuvo su doctorado en Oxford y luego regresó a su hogar en 1974 para enseñar, hasta su jubilación en 2010, en el Centro de Estudios y Planificación Económicos (CESP) de la Universidad Jawaharlal Nehru en Nueva Delhi. Especializado en macroeconomía y economía política, es uno de los observadores más atentos de la política económica del gobierno indio. Crítico feroz de las políticas económicas neoliberales y del nacionalismo hindú, ha publicado numerosos artículos y libros en varios idiomas.
Entre los más importantes me gustaría mencionar: Una teoría del imperialismo, escrita con su esposa Utsa Patnaik, otra importante economista marxista india, El valor del dinero, Re-imaginando el socialismo y la desmonetización decodificada: una crítica del experimento monetario de la India . Entrevista publicada en italiano en Vox Populi.

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