jueves, 30 de octubre de 2014

Cofely y sus contratos sanitarios.

Cofely, la empresa implicada en la operación “Púnica”, también tiene contratos en el sector sanitario



Entre ellos, el “Mantenimiento, conservación y reparación de edificios de los centros de salud de las actuales Áreas 1, 3,4 y 5” de Madrid y también el mantenimiento de centros de salud en la comunidad de Asturias.
En el caso de Madrid, la Viceconsejería de Asistencia Sanitaria del Servicio Madrileño de Salud publicó una resolución en el BOCM el 27 de enero de 2011 por el que se adjudicaba a Cofely el mantenimiento, conservación y reparación de edificios de los centros de salud de las antiguas Áreas 1, 3, 4 y 5. La licitación se realizó por un importe total de 1, 2 millones de €, pero Cofely rebajó la adjudicación la mitad, hasta 586.000 € quedándose con ella.
El segundo lote de centros de salud, de las antiguas áreas 6, 7, 8, 9, 10 y 11, fue adjudicado a la empresa “Velasco Obras y Servicios, S.L.-Fernández Molina Obras y Servicios, Sociedad Anónima” por 950.000 €.
En Galicia también tiene un contrato de 11 millones con el SERGAS para el suministro eléctrico y conservación del Hospital de O Salnés y quince ambulatorios, así como la redacción del proyecto, mantenimiento y suministro eléctrico del futuro del centro de salud de Marín.
En Castilla La Mancha Cofely se adjudicó el mantenimiento de 40 centros de salud en la provincia de Toledo y el mantenimiento de su Centro de Datos.
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miércoles, 29 de octubre de 2014

La construcción mediática de los "yihadistas".


  29-10-2014

La construcción mediática de los "yihadistas"

http://michelcollon.info


Un nuevo término ha entrado en el vocabulario usual del francés en los últimos meses, el de "yihadista". Los grandes medios de comunicación abordan diariamente el tema y difunden un marco de interpretación que modela la opinión pública, orientando las reacciones y suscitando tomas de posición. Para dar un aval científico a afirmaciones mediáticas, se acude a la ayuda de "expertos" y "especialistas" de nombres rimbombantes. Pero, más allá de una aparente diversidad de opiniones, se esconde una unidad de análisis. A pesar de la impresión de objetividad de los artículos y reportajes, pueden identificarse de forma constante estas cuatro recurrencias ideológicas: los prejuicios sobre el Islam, las coacciones hacia los musulmanes para que se justifiquen por su fe, la negación de las causas internas en los países occidentales, y la justificación de la guerra. Estos cuatro discursos mediáticos, al ser difundidos sobre un fondo sensacionalista, no son baladies. Tienen una función social y política muy concreta. Juntos, ayudan a producir una realidad social y política con graves consecuencias.  El sensacionalismo
El tono dominante del discurso mediático es el del sensacionalismo. Nos encontrariamos ante un fenómeno sensacional, no sólo inédito sino también impredecible. Se repiten cifras y se subrayan las fulgurantes progresiones de las partidas hacia Siria:
"Nunca ha sido tan elevado el número oficial de participantes franceses en la yihad. En julio, el ministro del Interior estimaba en 800 el número de personas participantes en operaciones islamistas en Oriente Medio. Una cifra que ya se había incrementado en un 56% en pocos meses: eran 500 en abril. Un año antes, en marzo de 2013, no eran más que 50 franceses los que habían elegido la yihad. Es un aumento constante del número de combatientes voluntarios que muestra las dificultades en detener el flujo de partidas hacia Irak o Siria." (1)
Los titulares angustiosos protagonizan las portadas de nuestra prensa y noticias, o la presentacion de los reportajes de actualidad:
“Yihadismo, una Francia mal protegida ", según el diario “Express"; “La Situación de la amenaza terrorista en Francia ", según el diario “I-télé” (2), los yihadistas se entrenan en la zona de las Ardenas belgas” según el diario L’Union l’ Ardennais (3), etc.
La fábrica del miedo funciona a todo trapo, con sus dos consecuencias lógicas: la renuncia a la explicación racional, lo que por una parte favorecera las reacciones emocionales, y por la otra la demanda de seguridad, que será aceptada incluso en detrimento de las libertades esenciales. Ya no se trata solo de perseguir los objetivos actuales, sino que la escalada de una lógica basada en la seguridad se instala profundamente en nuestra sociedad. Este mecanismo ha sido descrito de la siguiente manera por Serge Quadrupanni:
"El antiterrorismo es la punta de lanza, la vanguardia conceptual y la práctica de una política del miedo que tiende a infiltrarse en todos los rincones de la sociedad. Esta política de producción simultánea de temores y de controles supuestamente justificados para frenarlos y contenerlos, esta condenada a inventarse constantemente nuevos enemigos: después del terrorista, serán los jóvenes de barrios populares o simplemente los jóvenes, los niños, el internauta, el loco, el inmigrante, el extranjero, el musulman, el gitano (1), ..." 
Pero evitemos la critica que nos pueda situar bajo "la teoría de la conspiración", ya que ésta aparece constantemente como un “comodín” ante cada cuestionamiento de los mecanismos de dominación. No hay necesidad de creer en ninguna "teoría de la conspiración" para determinar la existencia de una estrategia por parte de las clases dominantes, en su pretensión de guiar a la opinión pública para enmascarar la realidad e imponer decisiones, presentándolas como deseables y necesarias. 
Esencialismo
El primer leitmotiv de los discursos mediáticos dominantes, impuesto por el sensacionalismo, es una construcción esencialista del Islam. El esencialismo es pues el proceso del pensamiento que consiste en homogeneizar una realidad plural, en hacer que pierda su carácter histórico, y en presentarla de forma reconstruida, como una explicación invariable al conjunto de los acontecimientos y / o de los comportamientos de las personas de las que se pretende que formen parte de esa realidad.
Durante muchos años, esta construcción esencialista (o estereotipada, tergiversada, ndT) del Islam, se difunde a través de múltiples canales con la consecuencia de un un aumento de la islamofobia: según esa reconstruccion, se presenta el Islam como incapaz de concebir la diferencia entre la religión y la política, de lo cual se deriva lógicamente una alergia de los musulmanes hacia la democracia. Se basaria en una desigualdad de género con el resultado lógico de un sexismo exacerbado por parte de los hombres musulmanes, y de una sumisión igualmente significativa por parte de las mujeres musulmanas. Todo ello seria incompatible con el racionalismo y por esa misma razon conduciria a una mayor tendencia al fanatismo, etc.
Una de las consecuencias del proceso del esencialismo es el uso como sinónimo de los términos "Islam" y "musulmán". De esta manera, todos los comportamientos de los musulmanes pueden explicarse por ese Islam presentado como una esencia, esencializado. El boxeador Mohammed Ali respondió de manera fulminante a este tipo de razonamiento en una famosa entrevista con un periodista sobre los ataques del 11 de septiembre: "¿Cómo se siente acerca de la idea de que usted comparta la misma fe con los sospechosos arrestados por el FBI ? - "Y usted", contestó, "¿cómo se siente acerca de la idea de que Hitler compartió la suya? (1)".     
La frecuente división binaria entre musulmanes "moderados" y "musulmanes radicales" no cambia nada fundamental en la cuestión de la esencialización. El musulmán moderado seria el que practica el Islam con moderación, y el musulmán radical, el que practica el Islam sin moderación. En definitiva, esta división binaria y esencialista atribuye a la palabra "radical" un certificado de “islamidad”, ya que si se necesita moderar el Islam, entonces es porque lleva en él, en su esencia, tendencias peligrosas. Como destaca Maurice Tarik Maschino "el musulmán moderado es una abstracción, un pseudo concepto o concepto de guerra, cuya función es la de despertar en la imaginación de los lectores, los estereotipos habituales que estigmatizan a los musulmanes. (2)".
Coacción
La división binaria conlleva una lógica de sospecha. Al mismo tiempo que se aplaude al "musulmán moderado", a los "radicales" se les piden explicaciones, que tomen la palabra, que emitan condenas. El musulmán es de alguna manera responsable de todos los actos y declaraciones que se hagan en el nombre del Islam por cualquier persona en este planeta que se reivindique de esta religión. Sus silencios son diagnosticados en el mejor de los casos como irresponsabilidad y en el peor, como complicidad.
Es asi como el periódico francés Le Figaro, pudo iniciar una encuesta el pasado 25 de septiembre en torno a la siguiente pregunta, tan significativa: "¿Manifiestan suficientemente los musulmanes franceses su oposición a la amenaza terrorista?
Por su parte, La Libre Belgique puede titular uno de sus artículos del 28 de septiembre de la siguiente manera: "¿Deben los musulmanes disociarse de los yihadistas? "
La campaña "NotInMyName" (No en mi nombre) no solamente protagoniza los titulares de todos los medios de comunicación durante varios días, sino que es retomada por el propio presidente Obama, quien declaró en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 24 de septiembre que: "Es hora de que el mundo - y en particular las comunidades musulmanas - rechacen explícitamente con firmeza y de forma sistemática, la ideología de al Qaeda y el Estado islámico".
Mientras que la acusación de "comunitarismo" ha llegado a ser frecuente al abordar las cuestiones referidas al Islam, ahora se les pide a los musulmanes que se expresen como comunidad. Que se presten al juego de la condena, o que rechacen la coacción de tener que justificarse, el resultado es el mismo: la reproducción del estereotipo que presenta a los "musulmanes" como totalidad homogénea y vacía de contradicciones.
La coacción de tener que justificarse bajo la misma lógica que la de los "castigos colectivos" de la época colonial. Antaño, se podía condenar a grupos enteros por delitos que no habían cometido, mientras que ahora hay grupos enteros que deben justificarse por hechos de los cuales no son responsables. Porque, evidentemente, ¡ojo con el silencio!: es percibido inmediatamente como sinónimo de complicidad. 
La lógica no es nueva y ya se ha utilizado muchas veces en el pasado respecto a la inmigración y a sus hijos, que son las nuevas generaciones de franceses. Por tomar sólo un ejemplo, recordemos las revueltas de los barrios populares de noviembre 2005 en Francia. A las personas de origen inmigrante se las invitaba a los platós de televisión únicamente para formularles una pregunta: la que tenia que ver con la condena de las revueltas. Pero podríamos citar igualmente la coacción (cuando uno es de origen inmigrante), de tener que demostrar que se está integrado, que no se es homófobo, ni sexista, ni antisemita, etc…
Negación
La esencialización y la coacción que conduce a justificarse, tienen una función social y política: la de ocultar las causas que pueden conducir a unos jóvenes franceses a ser candidatos para irse a Siria. En todos los procesos sociales, el cuestionamiento únicamente de la "oferta" (en este caso la oferta de "yihadismo") conduce a una reducción de la realidad.
El silencio sobre la "demanda" es una negación de las verdaderas causas del proceso estudiado. Hay mucho en juego, ya que la toma en consideración de la demanda nos lleva a interesarnos por las condiciones materiales de la existencia de una parte de nuestra población, cuyo origen es la inmigración postcolonial.
Ahora bien, esas condiciones revelan una discriminación masiva y sistémica, haciendo impensable el porvenir para numerosos jóvenes. Esas condiciones resaltan una precariedad, haciendo de lo cotidiano algo insoportable. Ponen de relieve una relación con la policia basada en controles de identificación de un ritmo de excesiva regularidad, lo cual produce un sentimiento difuso de inseguridad.
Además sacan a la luz un estado de sospecha permanente en los medios de comunicación, con una islamofobia en crecimiento exponencial durante estas ultimas décadas. Todos estos son los factores que pueden coagularse en trayectorias individuales que hacen emerger una "demanda", exactamente como causas similares pueden llevar a otros jóvenes a comportamientos suicidas, a necesidad o demanda de una secta, a la violencia contra sí mismo y contra los suyos.
La explicación mediática en términos de "auto-radicalización", que se ha hecho tan común, no rompe con esta negación de las causas de la demanda. Quienes formulan la “oferta”, se habrían convertido en expertos del adoctrinamiento informático, y esto sería suficiente para explicar todo el proceso. Una vez más, se elimina el cuestionamiento acerca de los factores que hacen a algunos más idóneos para esta oferta. El barniz de tipo psicológico de numerosos reportajes tienen como objetivo cubrir, bajo un discurso pretendidamente cientifico, la operación de negación de las causas reales. 
La justificación
La esencialización, la coacción y la negación conducen finalmente a evitar todo debate sobre los objetivos reales de las guerras. Todo lo que está en juego a nivel geoestratégico y energético (gas y petróleo) desaparece por completo del debate, para dejar únicamente cabida a la urgencia de un consenso "anti-barbarie".
La operación ha sido, por ahora, todo un éxito: Las intervenciones en Siria, en Costa de Marfil y en CentroÁfrica aún no generan grandes reacciones. Al reunir al conjunto de los actores sociales susceptibles de oponerse a la guerra, en un clima de pavor y en medio de explicaciones esencialistas, se consigue destruir el movimiento de “no a la guerra” y “anti-imperialista”. Ese clima y esas explicaciones permiten que no nos cuestionemos las tácticas y estrategias utilizadas concretamente, como por ejemplo el apoyo a grupos que mas tarde se pretende combatir, la presentacion de monarquías oscurantistas (Arabia Saudita, Qatar, etc) como aliados, etc…
Es asi como la construcción mediática de los yihadistas se inscribe en el marco de una estrategia de guerra. Poco importa que esto se haga de forma consciente o no, por los actores de los medios de comunicación: el resultado es el mismo.

Notas:
1) Le Figaro.fr del 14-09-2014.
2) L’Express N° 3300 del 1-10-2014.
3) I-télé del 15 septembre 2014.
4) L’Union l’Ardennais del 3-10-2014.
5) Serge Quadrupanni, La politique de la peur, Seuil, Paris, 2011, p. 24.
6) Para una critica profundizada de la invencion de la teoria de la conspiracion y su instrumentalizacion (en particular por Taguief et Boudon) contra cualquier critica del sistema de dominacion capitalista, vease : "L’invention de la théorie du complot ou les aveux de la sociologie libérale, in Terreur et Possession, enquête sur la police des populations à l’ère technologique", éditions de l’échappée, Paris, 2008.
7) Palabras citadas por Sylvain Cypel en Le Monde, el 6 octubre 2001
8) Maurice Tarik Maschino, Qu’est-ce qu’un musulman modéré ?, El Watan du 28 mars 2012.

Traducción: Colectivo Investig'Action 
Fuente original: http://michelcollon.info/La-construction-mediatique-des.html

martes, 28 de octubre de 2014

Los kurdos libertarios de Kobane.



Democracia directa
El misterio de Kobane

Asia Times Online

28/10/14

Las valerosas mujeres de Kobane –donde los kurdos sirios combaten desesperadamente contra el EI (ISIS)– están a punto de ser traicionadas por la “comunidad internacional”. Estas guerreras también combaten, además de contra los terroristas del Califa Ibrahim, contra los planes traicioneros de EE.UU., Turquía y la administración del Kurdistán iraquí.
¿Qué pasa realmente en Kobane?
Comencemos por hablar de Rojava. El verdadero significado de Rojava –las tres provincias de mayoría kurda del norte de Siria– es transmitido por este editorial (en turco) publicado por el activista encarcelado Kenan Kirkaya. Argumenta que Rojava es el hogar de un “modelo revolucionario que desafía ni más ni menos que 'la hegemonía del sistema capitalista de nación-estado'”– mucho más allá de su significado regional “para los kurdos, los sirios o el Kurdistán”.
Kobane –una región agrícola– se encuentra en el epicentro de este experimento no violento en democracia, posibilitado por un acuerdo a principios de la tragedia siria entre Damasco y Rojava (no apoyéis el cambio de régimen contra nosotros y os dejaremos tranquilos). Aquí, por ejemplo, se argumenta que “incluso si un único aspecto de un verdadero socialismo pudiera sobrevivir allí, millones de descontentos serían atraídos por Kobane”.
En Rojava, la toma de decisiones es a través de asambleas populares, multiculturales y multireligiosas. Los tres máximos funcionarios de cada municipalidad son un kurdo, un árabe y un cristiano asirio o armenio; y por lo menos unos de los tres debe ser mujer. Las minorías no kurdas tienen sus propias instituciones y hablan sus propios idiomas.
Entre una miríada de consejos de mujeres y jóvenes también hay un crecientemente famoso ejército feminista, la milicia Estrella YJA (“Unión de mujeres libres”, y la estrella simboliza la diosa mesopotámica Ishtar).
El simbolismo no podía ser más gráfico: pensad en las fuerzas de Ishtar (Mesopotamia) combatiendo contra las fuerzas de ISIS (originalmente una diosa egipcia), convertida en un califato intolerante. En el joven Siglo XXI, las barricadas femeninas de Kobane se encuentran en la vanguardia de la lucha contra el fascismo.
Inevitablemente debería haber un buen número de puntos de intersección entre las Brigadas Internacionales que combatieron al fascismo en España en 1936 y lo que está sucediendo en Rojava, como subraya uno de los escasos artículos al respecto publicados en medios dominantes occidentales.
Por si estos componentes no bastaran para enloquecer a wahabíes y takfiris, profundamente intolerantes, y a sus poderosos patrocinadores en petrodólares del Golfo, existe la situación política general.
La lucha en Rojava es dirigida esencialmente por el PYD, que es la rama siria del PKK turco, las guerrillas marxistas en guerra contra Ankara desde la década de los 70. Washington, Bruselas y la OTAN –bajo permanente presión turca– siempre han catalogado al PYD y al PKK de “terroristas”.
Un cuidadoso examen del indispensable libro del líder del PKK Abdullah Öcalan Confederalismo democrático revela que esa ecuación terrorista/estalinista es un engaño (Öcalan ha estado confinado en la isla-prisión de Imrali desde 1999.)
Lo que buscan el PKK –y el PYD– es “municipalismo libertario”. De hecho es exactamente lo que Rojava ha estado intentando: comunidades con autogobernadas que aplican la democracia directa, utilizando como pilares concejos, asambleas populares, cooperativas dirigidas por trabajadores y defendidas por milicias populares. De ahí el posicionamiento de Rojava en la vanguardia de un movimiento mundial de economía/democracia cooperativa cuyo objetivo en última instancia sería dejar de lado el concepto de una nación-estado.
Este experimento no solo tiene lugar políticamente en el norte de Siria; en términos militares, fueron el PKK y el PYD los que realmente lograron rescatar esas decenas de miles de yazidis acorralados por el EI/ISIS en el Monte Sijar, y no las bombas estadounidenses, como decían los medios de información dominantes. Y ahora, como detalla la copresidente del PYD Asya Abdullah, lo que se requiere es un “corredor” para romper el sitio de Kobane por los terroristas de Califa Ibrahim.
Los tejemanejes del Sultán Erdogan
Ankara, mientras tanto, parece proponerse prolongar una política de “muchos problemas con nuestros vecinos”.
Para el ministro de Defensa turco, Ismet Yilmaz, “la principal causa del EI es el régimen sirio”. Y el Primer Ministro Ahmet Davutoglu –quien inventó la difunta doctrina de “cero problemas con nuestros vecinos” para comenzar– ha subrayado repetidamente que Ankara solo intervendrá con tropas en el terreno en Kobane para defender a los kurdos si Washington presenta un “plan post-Asad”.
Y luego existe un personaje que desborda la realidad: el presidente turco Tayyip Erdogan, conocido también como el sultán Erdogan.
Los edictos del sultán Erdogan son bien conocidos. Los kurdos sirios deberían combatir contra Damasco bajo el comando de esa ficción de mala muerte, el Ejército Libre Sirio, reconstituido (que debe ser entrenado, precisamente, en Arabia Saudí); deberían dejar de lado cualquier idea de autonomía; deberían aceptar dócilmente la solicitud turca de que Washington cree una zona de exclusión aérea sobre Siria y también una frontera “asegurada” en territorio sirio. No es sorprendente que tanto el PYD como Washington hayan rechazado esas demandas.
El sultán Erdogan se ha propuesto relanzar el proceso de paz con el PKK y quiere conducirlo desde una posición de fuerza. Hasta ahora su única concesión ha sido permitir que los peshmergas kurdos iraquíes entren en el norte de Siria como contrapeso de las milicias de PYD-PKK e impedir de esa manera el fortalecimiento de un eje kurdo antiturco.
Al mismo tiempo, el sultán Erdogan sabe que el EI/ISIS ya ha reclutado hasta 1.000 dueños de pasaportes turcos y que la cantidad sigue aumentando. Su pesadilla adicional es que la mezcla ponzoñosa que destruye “Siraq” se extienda tarde o temprano poderosamente dentro de las fronteras turcas.
Cuidado con esos bárbaros a las puertas
Los terroristas de Califa Ibrahim ya han telegrafiado su intención de masacrar y/o esclavizar a toda la población civil de Kobane. Y sin embargo Kobane, per se, no tiene ningún valor estratégico para el EI/ISIS (es lo que el propio Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry dijo la semana pasada; pero luego, predeciblemente, se retractó). Sin embargo, la muy persuasiva comandante del PYD es plenamente consciente de la amenaza del EI/ISIS.
Kobane no es esencial en comparación con Deir ez-Zor (que tiene un aeropuerto que abastece al Ejército Árabe Sirio) o Hasakah (que tiene campos petrolíferos controlados por los kurdos con la ayuda del Ejército Árabe Sirio). Kobane no tiene aeropuerto ni campos de petróleo.
Por otra parte, la caída de Kobane generaría una inmensa y adicional publicidad positiva a la muy hábil empresa del Califa ampliando la percepción de un ejército victorioso, especialmente entre los nuevos potenciales reclutas, con pasaportes de la UE, así como estableciendo una sólida base muy cerca de la frontera turca.
Esencialmente, lo que el sultán Erdogan está haciendo es combatir tanto a Damasco (a largo plazo) como a los kurdos (a medio plazo) mientras realmente otorga vía libre (a corto plazo) al EI/ISIS. Y sin embargo, más adelante, el periodista turco Fehim Tastekin tiene razón; el entrenamiento de los inexistentes rebeldes sirios “moderados” en la democrática Arabia Saudí solo conducirá a la "paquistanización" de Turquía. Un remix del escenario que tuvo lugar durante la yihad afgana de la década de los 80.
Por si esto no fuera bastante confuso, en un cambio del terreno de juego –y revirtiendo su dogma “terrorista”– Washington mantiene ahora un acuerdo cordial con el PYD. Y eso plantea un dolor de cabeza adicional al sultán Erdogan.
Este toma y daca entre Washington y el PYD todavía existe. Sin embargo algunos hechos sobre el terreno lo dicen todo: más bombardeos de EE.UU., más lanzamientos desde el aire de EE.UU., incluyendo grandes lanzamientos fracasados en los que las nuevas armas acaban en manos de los terroristas de El Califa).
No hay que olvidar un hecho clave. En cuanto el PYD fue más o menos “reconocido” por Washington, el jefe del PYD, Saleh Muslim, fue a reunirse con el astuto líder del Gobierno Regional del Kurdistán (KRG), Masoud Barzani. En esa ocasión el PYD prometió “compartir el poder” con los peshmergas de Barzani en el gobierno de Rojava.
Los kurdos sirios que fueron obligados a abandonar Kobane y a exiliarse en Turquía, y que apoyan al PYD, no pueden volver a Siria; pero los kurdos iraquíes pueden ir y volver. Este sospechoso acuerdo fue negociado por el jefe de inteligencia del KRG, Lahur Talabani. El KRG, crucialmente, se lleva muy bien con Ankara.
Esto arroja más luz sobre el juego de Erdogan: quiere que los peshmergas, feroces enemigos del PKK, se conviertan en la vanguardia contra el EI/ISIS y que de esa manera se debilite la alianza PYD/PKK. Una vez más, Turquía usa kurdos contra kurdos.
Washington, por su parte, está manipulando Kobane para legitimar completamente –utilizando una vena “humanitaria” R2P (Responsabilidad de proteger)– su cruzada contra el EI/ISIS. Nunca se recuerda suficientemente que todo el asunto comenzó por una andanada de sesgo de Washington sobre la preparación por el espurio y fantasmal grupo de Jorasán de un nuevo 11-S. Jorasán, como era de esperar, desapareció por completo del ciclo noticioso.
A largo plazo, el tejemaneje estadounidense es una seria amenaza para el experimento de democracia directa en Rojava, que Washington solo puede interpretar como –¡Dios nos libre!– un retorno del comunismo.
Por lo tanto Kobane es ahora un peón crucial en el despiadado juego que manipula Washington, Ankara e Irbil. Ninguno de esos actores quiere que el experimento de democracia directa de Kobane y Rojava tenga éxito, se expanda y comience a conocerse en todo el Sur Global. Las mujeres de Kobane corren un peligro mortal de ser, si no esclavizadas, cruelmente traicionadas.
Y el asunto se vuelve todavía más siniestro cuando la acción del EI/ISIL en Kobane se ve, esencialmente, como es: una maniobra de distracción, una trampa para el gobierno de Obama. En realidad los terroristas del Califa apuntan a la provincia Anbar en Irak –que ya controlan en gran parte– y el crucial cinturón de Bagdad. Los bárbaros están a las puertas, no solo de Kobane, sino también de Bagdad.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007), Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge (Nimble Books, 2007) y Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: pepeasia@yahoo.com
(Copyright 2014 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.
Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MID-01-241014.html


 Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens



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Nota: (1) Texto completo de la Constitución de las regiones de Kobane, Jazireh y Afrin: http://www.resumenlatinoamericano.org/?p=5926


 Los kurdos y Turquía...

 








 

lunes, 27 de octubre de 2014

Marx y Spinoza.



 


-Marx y el aenigma Spinoza
Nicolás González Varela



Cataluña 9-N .-No ser para votar , sino votar para ser.









 Las trampas de la consulta

Francisco J. Laporta 20 OCT 2014 -
El País.
Federalistes d'Esquerres




Siempre he pensado que nacionalismo y democracia son dos idearios poco compatibles. La democracia descansa en los ciudadanos pensados individualmente, el nacionalismo en cambio en un todo social —la nación, el pueblo— por encima de ellos. Para la democracia el ciudadano es singular, autónomo e independiente. Para el nacionalismo la ciudadanía es sobre todo pertenencia. Lo que define tu identidad en el ideal democrático es tu individualidad libre y creadora; en el ideal nacionalista, tu pertenencia al todo nacional. Por eso los nacionalistas siempre hablan en nombre de la patria; los demócratas, en nombre de los ciudadanos. Y eso es también lo que hace tentadora la idea de que el mejor antídoto contra el nacionalismo es la democracia. A cada afirmación nacionalista sobre los rasgos y preferencias del “pueblo” debería poder responderse con una pregunta ciudadano por ciudadano. Los resultados serían sorprendentes.
Esto, sin embargo, no parece encajar con el terco empeño que está exhibiendo el nacionalismo catalán en consultar al poble si quiere que Cataluña sea un Estado independiente. “Queremos votar”. El argumento se presenta como irrebatible: si uno es demócrata ha de aceptar que el pueblo catalán, voto a voto, manifieste su posición sobre el tema. ¿No es esto contrario a lo que he afirmado? Creo que no, y para argumentarlo voy a tratar de indagar un poco si hay en el empeño alguna trampa o ardid escondido.
Lo más sorprendente de la posición oficial de la Generalitat y la mayoría nacionalista del Parlamento catalán es que saben que las encuestas de que se dispone hasta el momento, incluso las más sesgadas, vienen afirmando sistemáticamente que la posición independentista no es mayoritaria en Cataluña. Está creciendo mucho, pero no es mayoritaria. Tienen pues que saber que una pregunta sobre el tema lleva hoy por hoy las de perder. Y sin embargo se obstinan en hacer la pregunta. ¿Por qué? La respuesta no puede ser más que esta: en realidad, cualquiera que sea el resultado de la consulta, al realizarla habrán conseguido el reconocimiento jurídico y político de Cataluña como un demos que tiene derecho a manifestarse como sujeto político autónomo. He ahí la trampa subyacente. No es que Cataluña sea una nación y en virtud de ello tenga derecho a decidir; es que si se le reconoce tal derecho se le está atribuyendo la condición de sujeto político con un cuerpo electoral propio. Y si además ese derecho a pronunciarse versa, como es el caso, sobre quién ha de ser el depositario de la soberanía política, entonces se le está reconociendo como nación política.
Al simplificar cuestiones complejas se cuelan mercancías difíciles de vender a cara descubierta
Lo que busca, pues, esa porfía por hacer la consulta no es un ejercicio de democracia, sino que se reconozca jurídicamente al pueblo de Cataluña el título político de sujeto decisor, porque eso sería un reconocimiento institucional de su carácter de nación. Lo que en definitiva persigue es votar la pregunta, porque el mero hecho de votarla lleva consigo la creación del título para ello, la pretensión de soberanía. Si nos permiten votar esa cuestión, eso significa que tenemos derecho a hacerlo. Y desde esa perspectiva, claro, el resultado da igual. Lo importante es la definición del sujeto colectivo como entidad soberana que el hecho de votar comporta.
Primera trampa, pues: no ser para votar sino votar para ser. Y aquí aparece inmediatamente una segunda trampa. Porque, debido a una sorprendente asimetría, este tipo de procesos parecen abocados a terminar sólo de un modo. El destino de Cataluña una vez alcanzado el carácter de sujeto nacional con derecho a decidir sobre su futuro político acabará por ser, antes o después, la independencia. ¿Por qué? Pues porque si la respuesta es “no”, la cuestión sigue abierta y puede repetirse la consulta indefinidamente; pero si la respuesta es “sí”, el debate se da por cerrado y la decisión se considera irreversible. Esta fijación con la reiteración de las consultas fallidas es un notable rasgo del pensamiento nacionalista. Y un indicio claro de que, en efecto, su amor por la democracia tiene sus límites. En realidad sólo se apoya en ella cuando le da la razón. Ahí está si no Quebec, con un referéndum en el 80, otro en el 95 y un tercero ya anunciado. Y no debemos dudar de que si lo llegan a ganar no vuelven a convocar al pueblo a un nuevo ejercicio de democracia. Esto es lo mismo que sucedería en Cataluña fuere cual fuere el resultado de la hipotética consulta: una vez reconocido el sujeto decisor, el proceso se reiterará las veces necesarias para llegar al resultado querido. El ciudadano catalán debe pensar por ello que vote lo que vote, no hace sino poner su destino en una pendiente en la que cada consulta fallida realimentará los mecanismos nacionalistas del poder social para demandar otra.
La tercera trampa se oculta en la naturaleza misma del tipo de proceso que se propone. Porque el referéndum (o la consulta, o el plebiscito, etcétera) es el puro simplismo. Y en el simplismo solo caben cuestiones simples. Esto se ha dicho tanto que cansa ver una y otra vez cómo se apela a un mecanismo tan elemental para saldar cuestiones complejas y difíciles. Pero la añagaza es precisamente esa, porque al simplificar cuestiones complejas se cuelan de rondón en las consultas mercancías difíciles de vender a cara descubierta. La simplificación es en realidad un encubrimiento. La crisis económica actual se desencadena con el invento financiero de hacer un paquete con créditos hipotecarios de todo género, buenos, malos y peores, y vendérselo al incauto como un título unitario. Pues bien, las preguntas en paquete son como las hipotecas en paquete. El votante catalán debe saber que con el “sí” le van a endosar no pocos activos tóxicos de los que no se le había advertido. Seguramente también con el “no”. Porque ambas posiciones son puras simplificaciones de decisiones complejas que demandan matices, deliberaciones y balances delicados, cosas todas incompatibles con esas decisiones elementales y perentorias. Se sabe ya desde hace mucho que si fueran votadas separadamente las variadas cuestiones agazapadas en la pregunta de un referéndum, los resultados serían muy diferentes.

Y esa simplificación lleva a la cuarta trampa, quizás la más grave y peligrosa. Al centrarse en una opción binaria, “sí” o “no”, el referéndum va a producir unos efectos devastadores en la convivencia de Cataluña. Esto no es una observación alarmista. Se ha estudiado mucho en psicología social. Los posicionamientos excluyentes (“o esto o aquello”) tienden a ignorar las coincidencias, afinidades y simpatías entre los miembros del grupo. Por artificial que sea la posición en que uno se sitúa (o le sitúan), siempre tiende a crear involuntariamente un lazo más intenso con los de la misma posición y a debilitar el lazo con los demás. Los agrupamientos generan así actitudes más agresivas o competitivas entre las distintas posiciones. Y si esa decisión binaria no es trivial sino que versa sobre una cuestión relevante para el grupo, la división social es irremediable. Los mejores teóricos del nacionalismo hablan de “fronteras interiores” para referirse a la percepción que tienen los nacionalistas de aquellos que no cumplen con los rasgos exigidos por el canon del buen patriota. En un referéndum esos rasgos se condensan violentamente: los otros son los que votan no. Esta operación de psicología colectiva, que se vive desde hace meses en Cataluña, genera fragmentación, fragmentación en los círculos cotidianos, en los lugares de trabajo, fragmentación hasta en las familias, es decir, fragmentación en la sociedad y desconfianza entre grupos y personas. Puede incluso llegar a generar una sorda aversión mutua entre ciudadanos. Es decir, puede llegar a trocar la fluida convivencia de Cataluña en un espeso tejido de recelos.
Como marco jurídico para afrontar cuestiones tan graves, el Parlamento de Cataluña ha engendrado una ley de consultas en la que, por zafarse de los límites legales vigentes, no contempla siquiera un censo serio de electores, suprime a los jueces de la administración electoral del proceso, y no establece delitos o faltas ni recursos judiciales contra las posibles irregularidades. Un texto, pues, ayuno de las más elementales garantías formales. Un paraíso para los ardores de la Asamblea Nacional de Cataluña. Cualquiera que sea el final de este irresponsable proceso, somos muchos los que creemos que los ciudadanos catalanes merecen algo más que esta burda ficción de democracia.
Francisco J. Laporta es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

domingo, 26 de octubre de 2014

Cataluña la venta de datos médicos y el TTIP..

 

 

 

 

¿Qué tiene que ver la venta de tus datos médicos con el tratado internacional TTIP?

Escrito por  Kaos. Derechos humanos
 
 
 
 
 
 
Boi Ruiz está vendiendo tus datos clínicos a compañías privadas para su uso. Eso te indigna pero no sorprende. Lo que te va a sorprender es que esto está ligado al tratado de libre comercio internacional, el TTIP, que nos va a quitar todos nuestros derechos y va a quitar la poca eficacia que ya tenían nuestros parlamentos. La compañera Clara Valverde nos envía estos textos imprescindibles de varias autoras para entender que puede pasar de aprobarse el TTIP.
Cafeambllet: Catalunya venderá datos de pacientes de la sanidad pública a empresas privadas [La información contenida en este reportaje ha sido recopilada y analizada por Cafeambllet entre los días 8 y 15 de septiembre de 2014. Para acceder al listado de fuentes utilizadas, hacer click aquí . Si quieres colaborar para que Cafeambllet pueda imprimir y distribuir 145.000 ejemplares con esta información, haz click aquí]
El Proyecto VISC+ responde a las demandas de la indústria farmacéutica y tecnológica de liberar datos para potenciar el negocio a nivel internacional.

Por Albano Dante Fachin Pozzi
La primera noticia que tuve sobre el Proyecto Visc+ + me llegó por Twitter, donde alguien escribió: “Leed este artículo de la diputada de la CUP, Isabel Vallet. IM-PRES-CIN-DI-BLE “. El artículo en cuestión se titulaba “Nuestro historial médico: en venta“.
Un titular que si no hubiera sido obra de una de las diputadas que mejor conoce el sistema sanitario catalán- me habría parecido hasta cierto punto exagerado. Pero, lamentablemente, no hay ninguna exageración.
Partiendo del artículo de Isabel Vallet, en la revista cafèambllet decidimos investigar la génesis, las características y los impulsores del Proyecto Visc+, la herramienta que permitirá al Gobierno de la Generalitat de Cataluña poner en manos de la industria sanitaria internacional los datos médicos de los 7 millones de usuarios del sistema sanitario catalán.
El Proyecto Visc+
El 4 de junio de 2013 el Gobierno de la Generalitat de Cataluña aprobó el Proyecto Visc+. Según la nota de prensa publicada en su web, el objetivo del Visc+ es “poner la información sanitaria a disposición de los ciudadanos, las empresas y la investigación” para “mejorar los servicios de salud”, “mejorar la investigación” y “poner en valor el conocimiento”.
Para hacer posible todo esto, el Proyecto Visc+ se propone “relacionar y estructurar” toda la información obtenida en centros de atención primaria, hospitales, urgencias e, incluso, en las recetas electrónicas. Toda esta información se centraría en un punto que recogería también los 60 millones de documentos contenidos en las historias clínicas de los ciudadanos que utilizan el sistema público de salud. Esta centralización es el primer paso para poner los datos “a disposición de los ciudadanos, las empresas y la investigación”.
Negocio con los datos de todos?
En Cataluña hace tiempo que funcionan varios sistemas para compartir y analizar los datos del sistema sanitario público. Dos ejemplos son la Historia Clínica Compartida –que permite que los historiales médicos estén accesibles a cualquier punto servicio sanitario– o los datos recopilados por la Central de Resultados, que permiten estudiar y mejorar la gestión del sistema sanitario público.
En cuanto a datos para la investigación científica la Generalitat dispone de varias fuentes de información disponible para los investigadores, entre ellas el SIDIAP, que ofrece datos a los investigadores del Instituto Sanitario Vall d’Hebron, la Universidad Politécnica o al Instituto Municipal de Investigaciones Médicas.
Pero el Proyecto Visc+ aporta una novedad muy importante que ninguno de los sistemas anteriores podía ofrecer: mientras que organismos como el SIDIAP establecen claramente que “no cede datos a entidades con ánimo de lucro”, el Proyecto Visc+ tiene a la empresa privada como destinatario principal de los datos. Josep Mª Argimón, uno de los máximos responsables del proyecto lo explica con claridad:
“El proyecto Visc+ proporcionará valor aportando mayor capacidad para que las industrias sanitarias, las farmacéuticas y las biotecnológicas desarrollen su actividad” beneficiando al “tejido económico e industrial”. Según Argimón la apuesta por hacer participar al sector privado en el proyecto Visc+ tiene como objetivo “la promoción y comercialización de los servicios que ofrece el proyecto”.
Más claro no se puede decir.
De dónde sale esto?
Para valorar el peso que el sector privado tiene en el Proyecto Visc+ es útil ver cómo se gestó su nacimiento y quiénes son las personas y empresas implicadas.
Las primeras menciones a las oportunidades de negocio que ofrece la venta de la información médica de los ciudadanos las encontramos en varios documentos publicados por la Fundación TicSalut, un ente creado en 2006 por la Generalitat a instancias de la consejera Marina Geli (PSC). En enero de 2008 Geli dio entrada a la Fundación TicSalut (financiada con recursos públicos) al sector empresarial, creando el “Consejo de Empresas de la Fundación TicSalut”. Entre las empresas miembros encontramos farmacéuticas (Baxter, Esteve, Roche), consultoras (Applus, PWC, Deloitte), tecnológicas (Telefónica, IBM, Indra) y proveedores varios (El Corte Inglés, Agfa, Linde Healthcare).
En el acto de presentación del “Consejo de Empresas” la consejera Marina Geli fue clara y dijo a los empresarios: “Nosotros los necesitamos a ustedes”. Carles Fradera –adjunto de dirección del Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial de la Generalitat (CIDEM)– fue aún más claro que Geli: “Os aseguro que os saldrá a cuenta”.
Desde entonces, la importancia del conglomerado industrial ha tomado una enorme relevancia en la Fundación TicSalut y es quien marca las líneas de actuación, tal y como reconoce el actual director de la fundación, Francisco Cuyàs:
“queremos que las empresas nos propongan introducir innovación tecnológica en el mercado “. Gracias a las propuestas del sector privado, Cuyàs explica que la fundación “ha identificado 5 tendencias a nivel internacional” y una de ellas es “la revolución del big data”.
Y aquí es donde entran en juego los datos médicos de los 7 millones de usuarios de los servicios del CatSalut.
El big data
El big data es la capacidad de manipular informáticamente grandes volúmenes de datos con el objetivo de obtener información útil y relevante. En este sentido el proyecto Visc+ tiene dos objetivos fundamentales: centralizar toda la información médica del sistema de salud pública y como hemos visto ponerla a disposición de la industria sanitaria internacional, que lleva años presionando a los gobiernos para que liberen los datos los servicios públicos de salud. Una presión que en Cataluña hace años que lidera la consultora PWC, una de las cuatro grandes consultoras del mundo. En su informe “10 temas candentes de la sanidad 2013″ PWC dedica especial atención a este tema:
“La liberación de estos datos y su reutilización permitirá generar grandes beneficios” como “identificar cuáles son los grupos de riesgo poblacionales con mayor precisión” lo que puede ser “una herramienta útil para el sector asegurador, ya que podrá ajustar las sus primas al riesgo de sus clientes y esto implica disponer de bases de datos poblacionales con información sobre las características personales, comportamientos, patrones de consumo y enfermedades de los individuos”.
Pero PWC es consciente de que estos datos son muy delicadas: “los datos generados en el entorno de la sanidad suelen ser datos con información personal y privada, lo que dificulta su liberación ya que los datos de salud requieren generalmente el consentimiento del sujeto “. Por todo ello, el informe explica que “queda mucho por hacer ya que la confidencialidad y la protección de la privacidad parecen poner barreras al movimiento de allliberament de datos de salud”. Y concluye:
“Pero el reto más difícil será convencer a todos los que actualmente se creen” dueños de los datos “, en clara referencia a las administraciones que custodian la información de los ciudadanos.
Uno de los empresarios colaboradores del TicSalut, Vicens Yeves lo establece con claridad: “Toda la información relativa a los pacientes ya está totalmente digitalizada, sólo falta la voluntad política para compartir esta información”. El proyecto Visc+ es la expresión de esta voluntad política.
La puerta giratoria
El proyecto Visc+ parece hecho a medida de las recomendaciones de PWC y hace realidad las demandas de liberar al sector privado los datos más privados de los ciudadanos.
El proyecto Visc+ lo desarrolla la Agencia de Evaluación y Calidad Sanitarias (AQUA). Este organismo de la Generalitat encargó a PWC el asesoramiento para llevar a cabo el proyecto. Se da la circunstancia de que el actual director de la división sanitaria de PWC (que elaboró ​​el informe recomendando la liberación de datos) es Joan Guanyabens, quien llegó al cargo directamente del AQuAS, de la que era máximo responsable. Así Guanyabens pasa de “propietario de los datos” a trabajar para “convencer a quien se cree propietario de los datos”
Operación en marcha
El informe de PWC pidiendo la publicación de datos se hizo público en abril de 2013. Dos meses después el Gobierno aprobaba el proyecto Visc+. La aprobación llegaba después de que el AQuAS hiciera un “contraste de la idea inicial con los clientes potenciales”. Una vez estos “clientes potenciales” tuvieron dicho la suya, el Aqua “explicar el proyecto a los agentes claves del Gobierno”. Esta sucesión de hechos nos indica que más que de una demanda del Gobierno al sector privado, estamos ante un plan del sector privado -claramente descrito por PWC- que luego se comunica al Gobierno. Este proceso queda totalmente en evidencia cuando miramos el proceso de creación del proyecto.
Diálogo competitivo?
Normalmente, cuando una administración pública debe satisfacer una necesidad lo primero que hace es establecer cuál es la necesidad para luego convocar a las empresas del sector privado que pueden ofrecer el producto o servicio que necesita la administración a través de un concurso público donde las empresas hacen sus ofertas. Pero el caso del Visc+ es diferente. Según el director del Aqua, Josep Mª Argimon:
“Las inversiones [para llevar a cabo el proyecto Visc+] son difíciles de cuantificar” y por ello se convoca a un ‘diálogo competitivo’ entre empresas del sector para decidir cómo se debe llevar a cabo el proyecto”.
El “diálogo competitivo” es una herramienta de contratación utilizada cuando la administración tiene una necesidad concreta pero no puede establecer por sí mismo de qué manera debe satisfacerla. ¿Cuál es la necesidad concreta en este caso? Los promotores del Visc+ presentan dos necesidades: el tratamiento de datos para gestionar mejor el sistema público y la “generación de productos y servicios” para las empresas.
Con estos dos objetivos el AQuAS convoca a nueve empresas a un “diálogo competitivo” para diseñar y poner en marcha el Visc+. Quién recomendó al AQuAS utilizar los ‘diálogos competitivos’ para hacer la contratación fue PWC. ¿Cuál es entonces la “necesidad” del Gobierno para impulsar el proyecto Visc+, más allá de las vaguedades de “mejora del servicio” y “sostenibilidad del sistema”?
La industria en el frente del barco
En el pliego de condiciones hecho por el Aqua a instancias de PWC se explica que el objetivo es centralizar los datos médicos del sistema público para “mejorar la calidad, la seguridad y la sostenibilidad del sistema sanitario”. Pero advierte: “No tenemos dinero” y por ello “necesitamos al sector privado” para hacer frente a los 25 millones de euros que se calcula que puede costar la operación. Como es comprensible, una inversión de esta envergadura no se hace si no hay una perspectiva de beneficio clara. Por eso el AQuAS establece que el Visc+ debe contemplar “la creación de un catálogo de servicios”. Unos servicios que el Visc+ quiere poner a la venta al sector privado internacional, como explica Argimón:
“Los retos del proyecto VIVO + son disponer de un catálogo de servicios orientado a las necesidades del mercado, tener la capacidad de promover la demanda y atraer clientes y encontrar un partner solvente con capacidad de comercialización a nivel internacional con un plan de negocio creíble”.
Es decir: alguien capaz de construir un negocio basado en los datos de los ciudadanos.
Las empresas
Si miramos las 9 empresas seleccionadas para participar en los llamados “diálogos competitivos” es fácil imaginar el tipo de “servicios” que pueden suministrar. Destaca la empresa IMS Health especializada en “captar datos de pacientes provenientes de proveedores de servicios sanitarios que poseen historias clínicas y documentación sanitaria”. El negocio de IMS Health es “transformar los datos en información útil para medir el mercado, descubrir los comportamientos de los pacientes y los médicos, ayudar a identificar al paciente correcto para hacer la correcta promoción de productos”. Para ello “IMS Health trabaja con información de registros de pacientes de proveedores sanitarios, compañías farmacéuticas y gobiernos”. IMS Health –implicada en varios escándalos en todo el mundo por su uso de datos sanitarios (ver recuadro)– tiene entre sus clientes a casi todas las compañías farmacéuticas del mundo. Según una investigación de Open Secrets IMS Health dedicó, sólo en los EEUU, cerca de 3 millones de dólares para hacer lobby a los miembros del Senado ya entidades reguladoras de privacidad de datos.
El resto de las empresas que diseñan el Proyecto VIVO + son las consultoras PWC, Deloite (con gran presencia de ex altos cargos públicos, como David Madí o Jordi Sevilla, máximos hombres de confianza de Artur Mas y Zapatero respectivamente), Atos, Everis y McKinsey. Encontramos también a las tecnológicas Accenture, T-Systems, HP y ECISA, filial de El Corte Inglés.
¿Qué harán con nuestros datos?
Una vez hemos visto la génesis del Proyecto Visc+ y los intereses que intervienen, habrá que seguir con mucha atención qué pasará con nuestros datos médicas.
Por eso hacemos un repaso a diversas cuestiones técnicas que intervienen en este proceso. También hacemos una mirada a la fuerte polémica que provocó un proyecto similar al Visc+ que se intentó imponer en el Reino Unido. Por último, hacemos una mirada a la trayectoria de las empresas implicadas en el proyecto, con el fin de ver el ecosistema en el que se moverán nuestros datos más íntimas si este proyecto sigue adelante.
La idea es dar claves para abrir un debate que en Cataluña está pasando desapercibido, entre otras cosas, por la poca información con que se desarrolla este proyecto en nuestro país. El artículo de Isabel Vallet debería ser el primer escalón de un debate muy abierto y muy profundo. El tema lo merece. El Gobierno está a punto de poner a la venta los datos médicos de 7 millones de personas en Cataluña.
Quién verá mis datos y qué podrá hacer?
Uno de los objetivos del Proyecto Visc+ es generar negocio a partir de los datos de los usuarios del servicio público de salud. Esto abre interrogantes enormes sobre el uso que se dará a dichos datos. En Inglaterra este tema ha generado una fuerte polémica. En Cataluña el silencio y la opacidad es enorme.
La inversión que deberán hacer las empresas que colaboran con el Gobierno para desarrollar el Proyecto Visc+ está alrededor de los 25 millones de euros. Esto quiere decir que las expectativas de negocio deben ser muy elevadas para justificar una inversión de esta magnitud.
Dado que todo el negocio se basa en los datos médicos de los ciudadanos, la primera pregunta que hay que responder es a quién pertenecen estos datos. El debate en este sentido es amplio, con 3 posturas diferentes: 1) Son propiedad del paciente. 2) Son propiedad del médico. 3) Son propiedad del centro. Por eso el psiquiatra Juan Antomás, del Hospital de Navarra cree que hay que hablar del “derecho al acceso a los datos”. En este sentido, la ley reconoce el derecho a “la confidencialidad de toda información relacionada con su estancia en instituciones sanitarias públicas”.
Ante este hecho, el impulsores del Proyecto Visc+ aseguran que la intimidad de los pacientes “está protegida” ya que los datos estarán “anonimizadas”. La anonimización es la capacidad de utilizar los datos de los individuos sin que éstos puedan ser identificados. Así, los datos utilizados por los investigadores contienen los datos médicos de muchas personas pero no tienen ni los nombres, ni los números de identificación, ni las direcciones. Además, los impulsores del Proyecto Visc+ Perlen –aunque de manera muy imprecisa– de un “código ético” que debería regular la cesión de datos a empresas e industrias.
Pero el tema es más complejo. A principios de este año el gobierno de David Cameron tuvo que afrontar una enorme polémica cuando el servicio nacional de salud inglés (NHS) intentó poner en marcha un proyecto similar en Visc+. Fruto de aquel debate, quedaron claras algunas cosas a tener en cuenta. En primer lugar, efectivamente existen procesos de anonimización de los datos, pero existe también la des-anonimización, un proceso que, mediante diversas técnicas informáticas puede cruzar información hasta poder re-identificar a las personas y relacionarlas con su información médica personal . Una posibilidad real que incluso acabó siendo reconocida por el directivo del NHS, Mark Davies, quien admitió que, efectivamente hay un “pequeño riesgo” de que los pacientes sean identificados ya que las compañías de seguros, los hospitales privados y las compañías farmacéuticas podían cruzar los datos del NHS con sus propias:
“Se puede re-identificar a la gente si tienes muchos datos. Esto dependerá de cómo utilicen los datos una vez que las tengan”
En este sentido el sistema inglés tiene desde el principio un observatorio de privacidad donde participan varias asociaciones independientes que vigilan quién tiene acceso a los datos y en qué condiciones. Sin embargo, las críticas han sido enormes. La periodista Asher Wolf, especialista en tecnología, advertía a un artículo publicado en la revista Wired:
“El punto central del problema es que no tenemos capacidad de saber con exactitud quién tiene nuestros datos y para qué las usa y aunque el NHS haga firmar contratos a las empresas que compran datos no hay una manera real de que el NHS pueda saber si un comprador aplica técnicas de des-anonimización. ¿Cómo podría saberlo? “.
Phil Booth, miembro de la asociación de pacientes MedConfidential pone el dedo en la llaga y parece describir el proyecto Visc+ sin conocerlo:
“Los responsables quieren que creamos que el objetivo es mejorar el sistema y la investigación, pero los usos puramente comerciales no paran de crecer”.
En este sentido, el experto en bioética y fundador de EthicsandGenetics, Edward Hockings, afirma que
“Cuando la comercialización es la fuerza motora nos encontramos en un terreno sin referencias”
Hockings es una de las caras visibles de la intensa campaña para advertir a los ciudadanos del peligro de no ejercer el derecho de borrarse del plan.
La revista científica Nature publicó un duro editorial criticando como el gobierno inglés “falla a la hora de informar sobre la amenaza real y las posibles consecuencias del programa” y señala que el problema es que el gobierno no facilitar a los ciudadanos el opción de no participar en el programa.
En el caso del proyecto Visc+ ninguno de los documentos publicados por el gobierno o por los impulsores del proyecto recoge ninguna mención sobre la posibilidad de los ciudadanos de no dar consentimiento a que sus datos sean vendidas. Lo que si encontramos, al pliego de condiciones de los “diálogos competitivos”, es la demanda a las empresas adjudicatarias de “disponer de una gran capacidad de promoción para dar a conocer las bondades de esta iniciativa”. Y aquí entran los medios de comunicación, los tertulianos y todo el entramado mediático para conseguir la aceptación de la ciudadanía: “Se valorará el uso de medios de comunicación” y la capacidad “para involucrar personalidades relevantes para los objetivos del proyecto” . El documento, sin embargo, no hace ninguna referencia a la necesidad de explicar los riesgos a la población. Y los riesgos no son sólo teóricos o residuales.
La investigadora Latanya Sweeney de la Universidad de Harvard logró re-identificar un 90,5% de los participantes en un proyecto de investigación genómica. En base a esta experiencia Sweeney desarrolló un sistema que permite identificar al 87% de la población de los Estados Unidos sólo sabiendo su dato de nacimiento, su género y su código postal.
Los estudios de Sweeney han dejado claro que la anonimización que se puede conseguir con medios técnicos nunca es totalmente segura e insiste en que toda publicación de datos debe estar acompañada de medidas complementarias, como la elaboración de entornos contractuales, el seguimiento por parte de los dueños de la información y “leyes y políticas muy claras”.
En este sentido, el Proyecto Visc+ presenta una total falta de concreción a la hora de explicar qué políticas y leyes regirán un cambio tan enorme en el tratamiento de los datos más sensibles de los ciudadanos. Aunque el proyecto ya está prácticamente terminado, no se conocen modificaciones legales, no ha habido debate público y las oportunidad de participación social han sido nulas. Así, mientras las empresas han participado desde el principio, modelando y diseñando el proyecto, los ciudadanos y los profesionales de la sanidad han sido totalmente ignorados en todo el proceso. Por todo ello, con la información disponible, es difícil saber quién verá los datos, para qué se utilizarán y, sobre todo, qué control tendremos los ciudadanos sobre su uso.
Durante la elaboración de esta información hemos intentado ponernos en contacto con los responsables del proyecto VIVO + y los CatSalut pero ha sido imposible hablar con ninguno de ellos.
Las empresas implicadas en Visc+
El procedimiento del “diálogo competitivo” elegido por el Gobierno para llevar a cabo el Proyecto VIVO + hace que las empresas jueguen un papel fundamental no sólo como proveedores sino como desarrolladores del sistema que permitirá vender los datos médicos.
PriceWaterHouseCoopers (PWC) y Deloitte
PWC y Deloitte participan en el proyecto Visc+ y son dos de las cuatro consultoras más grandes del mundo. Sus informes y “recomendaciones” tienen una enorme influencia en muchos gobiernos a la hora de tomar decisiones y se caracterizan por una postura política y económica totalmente favorable a los intereses de la banca y las multinacionales. Una influencia que mantienen a pesar de los enormes riesgos que han protagonizado:. PWC auditaba las empresas de Diaz Ferran y no supo ver lo que finalmente fue un agujero de 552M €. Deloitte participó en la salida a bolsa de Bankia que acabó con millones de euros perdidos y la ruina de miles de personas atrapadas por las preferentes. Las investigaciones posteriores han detectado “infracciones muy graves” a los trabajos de Deloitte. Son sólo 2 ejemplos entre muchos. Como muchos son los casos de puertas giratorias entre los cargos públicos y PWC y Deloitte: Jaume Matas (PP), Joaquim Triadú y David Madí, Ramon Bonastre (CiU), Jordi Sevilla (PSOE). Como hemos visto, a PWC encontramos a Joan Guanyabens, que pasó del Aqua al PWC que asesora al Aqua.
IMS Health
Esta empresa es una de las 5 más importantes en su sector a nivel mundial y fundamenta su negocio en la venta de datos médicos en la industria farmacéutica. Dispone de los datos de 400 millones de pacientes lo que le permite “tener acceso a los pacientes correctos”. IMS Health ha visto implicada en varios escándalos en relación a la seguridad de los datos en venta. En 2013 en Alemania el semanario Der Spiegel informó de la extracción de datos de las recetas electrónicas.
Un hecho que fue calificado por Thilo Weichert -del Centro Independiente para la Protección de la Privacidad- como “uno de los más graves escándalos desde la posguerra”.
El ministro de sanidad alemán Daniel Bahr pidió una investigación a la vez que el escándalo se trasladaba a la vecina Austria donde se descubrió que IMS Health compraba información a una red de 350 médicos. Una de las mayores preocupaciones de la compañía explica su folleto de salida a bolsa- son las leyes de protección de datos de los estados.
Por ello, con la intención de presionar al marco regulador, IMS Health ha invertido en los últimos 10 años cerca de 3 millones de dólares para financiar grupos de presión en Estados Unidos. En Europa IMS Health es muy activo en el ámbito de la legislación de privacidad y mantiene equipos que monitorizan los movimientos legislativos y emiten informes y peticiones al Parlamento.
T-Systems
Esta empresa es una de las principales proveedoras de tecnología de la Generalitat de Cataluña, sobre todo después del proceso de privatización de los servicios informáticos. En concreto, T-System y Telefónica ganaron el 2012 contratos por valor de 1.062M € incluidos los servicios de gestión informática de gran parte del sistema sanitario catalán.
Everis
Esta empresa consultora tiene entre sus principales clientes a las más importantes empresas farmacéuticas. Al igual que las otras consultoras, Everis apuesta por la política de puertas giratorias: Eduardo Serra (ex-ministro de defensa del PP), Eugenio Galdón (ex jefe de gabinete de Felipe Gonzalez y director del Grupo Prisa y Cadena COPE) o la ex-ministra del PSOE Cristina Garmendia han aportado sus conocimientos a Everis.
Wellpoint
Wellpoint es una compañía aseguradora estadounidense que tanto los documentos de la Fundación TicSalut como el informe sobre sanidad de PWC se pone como referente en cuanto al negocio de los datos sanitarios. El problema es que el historial de Wellpoint en este ámbito está lejos de ser ejemplar. El año 2013 Wellpoint tuvo que pagar al Departamento de Salud de Estados Unidos una multa de 1,7 millones de dólares por haber permitido la exposición de las historias clínicas de más de 600.000 personas. No era la primera vez. En 2011 Wellpoint fue multado con 100.000 dólares por haber dejado expuesta la información médica de 32.000 pacientes.
http://angelsmcastells.com/2014/09/16/cafeambllet-catalunya-vendera-datos-de-pacientes-de-la-sanidad-publica-a-empresas-privadas/

Tres dones opinen sobre el Projecte Visc+ a @cafeambllet 01 oct La més cordial i sincera ENHORABONA a Marta Sibina i Albano Dante pel núm. 4 de Cafeambllet!


I un privilegi compartir plana i opinió amb Teresa Forcades i Isabel Vallet:
“El projecte VISC+ és un cavall de Troia de la privatització”
Per Àngels M. Castells · Economista
Els Tractats TTIP i TISA que ara ens amenacen des del costat fosc de la globalització són la concreció de la “corporatocràcia” que ja està governant el món.
De la mateixa manera que per justificar aquests tractats es teoritzen uns falsos “avantatges competitius” dels països, es juga avui al VISC + amb “diàlegs competitius” entre empreses disposades a saquejar allò públic. Pensen els estults que esmentar la paraula “competitivitat” ennobleix i justifica qualsevol acte de pirateria, quan la reflexió honesta ens condueix a denunciar la nuesa del rei, o el que és el mateix, que la “sana competència” no existeix, i la “competitivitat “és la variant del nostre temps d’un monstre nascut d’alimentar en una societat en descomposició els més baixos instints, els prejudicis malthusians i la descarnada llei de la selva.
I un altre engany del VISC + (encara que no és ni de bon tros l’últim): “disposar de les dades de les històries clíniques afavorirà la investigació i millorarà les condicions de salut”. Si s’apostès de debo per la investigació, per què la nostra joventut millor preparada ha de seguir buscant laboratoris i universitats on poder seguir desenvolupant les seves capacitats lluny de Wert i d’aquesta Espanya voluntàriament descerebrada?
La resposta és fàcil: perquè menteixen. I sobre tot quan prometen que les seves maniobres impliquen beneficis per a la majoria. No a Tractats com els TTIP / TISA, VISC+ i altres cavalls de Troia d’aquesta globalització en el costat fosc que no milloren per a res les vides de les persones.
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“Ens hem de negar a que venguin les nostres dades. Ens hem d’organitzar”
Per Isabel Vallet · Diputada de las CUP
Per nosaltres la venda de l’historial sanitari no és una operació aïllada, forma part d’una estratègia de privatització. La promoció de l’entrada de capital privat en la sanitat pública, o la privatització per segments, l’ha dissenyada en tres informes successius la consultora PricewaterhouseCoopers (PWC) i s’ha anat aplicant, amb més o menys èxit, pel Departament de Salut. L’any 2013 un tercer informe de PWC ens advertia de la necessitat de fer negoci amb les bases de dades clíniques sense “restriccions per a certs usos com el comercial”.
Una vegada que projecte VISC+ entri en vigor no sabrem per fer què s’usaran les nostres dades. No sabrem si les asseguradores les usaran per fer estudis per apujar primes de risc. No sabem si les farmacèutiques les usaran per analitzar si produir un determinat medicament és o no rendible. No sabem si les empreses de recursos humans les usaran per determinar factors i perfils en base a informacions confidencials sobre salut mental, o hàbits de consum d’alcohol o tabac. Vendre informació essencial per planificar i millorar la nostra salut és descapitalització. Facilitar informació perquè la sanitat privada competeixi amb la sanitat pública és descapitalització. Renunciar a les tasques de promoció de la salut a favor de les empreses farmacèutiques o asseguradores que persegueixen l’ànim de lucre és descapitalització.
No podem deixar que aquesta descapitalització segueixi, ens hem de negar a que venguin les nostres dades, ens hem de negar a que ens robin el dret a una sanitat pública i per fer això ens hem d’organitzar.
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“El guany del projecte VISC+ l’obtindran les empreses”
Teresa Forcades · Metgessa
A Le Monde Diplomàtique en Español d’aquest mes (setembre 2014), hi ha un magnífic article de l’investigador Raoul Marc Jennar titulat ‘Acuerdos de libre comercio en todas direcciones: Cincuenta Estados negocian en secreto la liberalización de servicios’. L’autor denuncia que en aquests moments a l’ambaixada australiana de Ginebra s’estan reunint els cinquanta països que representen el 70% dels intercanvis mundials de serveis per negociar l’Acord sobre Comerç de Serveis (ACS o TISA en anglès) que voldrien implementar de forma immediata al 2015. Crec que el projecte VISC+ se situa en aquest context d’atac frontal a nivell mundial contra la concepció no-mercantilista de la societat. La noció que les persones no som mercaderies i que les normes que regulen la nostra convivència han de reflectir la nostra dignitat, respectar-la, protegir-la i potencia-la és per a la concepció neoliberal de la societat un absurd passat de moda, un impediment ridícul al progrés. Un impediment al progrés … de qui?, ens hem de preguntar. Qui n’obtindrà un guany, del projecte VISC+? Està clar que per presentar-lo a la societat cal afirmar que ‘la societat’, en aquest cas els usuaris del servei català de salut, en traurem un benefici perquè les empreses privades que compraran les nostres dades ens oferiran a canvi millors prestacions. En realitat, aquest benefici comporta la privatització dels serveis de salut i implica excloure i deixar sense cap tipus de cobertura sanitària a tothom que no pugui pagar, com passa als EEUU. La mercantilització de les persones és incompatible amb la democràcia. No a la mercantilització de les dades dels pacients que suposa el projecte VISC+.
http://angelsmcastells.com/2014/10/01/tres-dones-opinen-sobre-el-projecte-visc-a-cafeambllet/

jueves, 23 de octubre de 2014

En Cataluña, los problemas de los políticos no son los de los ciudadanos

 

 





Las cuentas del cuento

Cuando las palabras impiden entender las cosas, toca abandonarlas: las dificultades que surgen de preguntas incorrectas no tienen solución.

 En Cataluña, los problemas de los políticos no son los de los ciudadanos
Félix Ovejero 24 OCT 2014  
 :
 El País.
     

La dignidad de las palabras es la primera víctima del nacionalismo. Los nacionalistas han puesto en circulación expresiones que nada significan (lengua propia, encaje, hecho diferencial, singularidad, desafección), que se usan en sentido contrario al debido (reconocimiento, discriminación positiva, democracia, cohesión, igualdad) o, simplemente, que, bien pensadas, resultan contradictorias (programa —nacionalista— de construcción nacional, federalismo asimétrico, golpes de Estado del Tribunal Constitucional).

Cuando las palabras impiden entender las cosas, toca abandonarlas. Los problemas resultado de preguntas incorrectas son irresolubles. Los científicos no determinaron la naturaleza del flogisto, el peso del calórico o la densidad del éter. Se limitaron a mostrar el desafuero de los marcos conceptuales que sostenían tales “sustancias”. El primer paso para resolver los problemas es describirlos debidamente. De otro modo nos sucederá como a los de la NASA cuando empeñaron recursos en un bolígrafo para escribir en ausencia de gravedad. Los rusos restauraron la mirada sensata: existían lápices de grafito.

Otras veces sí que cabe tasar las afirmaciones. El trabajo requiere orden intelectual, calibrar fuentes y paciencia para rebuscar en la hojarasca. Así se han desmontado mentiras sobre balanzas fiscales, el informe PISA y sentencias de La Haya o del Tribunal Constitucional alemán. A esos resultados cabe añadir ahora el trabajo de Juan F. Arza y Pau Marí-Klose, recogido en el libro Cataluña. El mito de la secesión. <TB>De su lectura se desprende que tampoco ahora el cuento es como se cuenta.

El cuento sostiene que el origen del lío hay que buscarlo en el recorte del Constitucional de un Estatuto que condensaba una demanda generalizada —ricos y pobres, catalanes de todas las procedencias— de mayor autogobierno. El referéndum sería la respuesta de los políticos a un impulso popular. La intransigencia del PP, la causa última del independentismo.

Pues bien, a la luz de datos y fechas, ninguna de las afirmaciones empíricas contenidas en el párrafo anterior se sostiene. Los despropósitos normativos o jurídicos ya se conocen: el derecho de autodeterminación, mientras se respeten los derechos y libertades, resulta incompatible con una idea cabal de democracia; defender las propuestas políticas y acudir al Constitucional forma parte del juego democrático, al menos tanto como dar por bueno un referéndum con una menesterosa participación como el del Estatut. Allí han acudido todos (hubo siete recursos, recuerden), incluidos Gobiernos nacionalistas en cuestiones que afectaban a todos los españoles y, por cierto, con excelentes resultados: han obtenido tantas o más sentencias favorables que el Gobierno central.

La condición nacionalista parece oficiar como requisito para ingresar en la clase política

Pero la fábula importante afecta a los hechos. Para empezar no había demanda de autogobierno (si es que se puede asociar, sin más, el autogobierno con un aumento de las competencias autonómicas). Conocíamos, por distintas encuestas, que, antes de desatarse la pasión por un Estatuto, los catalanes estábamos entre los españoles más satisfechos con nuestro grado de autogobierno. Y no cambiaron mucho las cosas cuando comenzó el baile. En el 2002, poco antes de iniciarse el debate estatutario, el 52,7% de los catalanes veía a Cataluña como una región española, mientras un 37,6% la veía como nación. En el 2006, después de varios años con políticos y medios entregados a la causa, poco antes del referéndum, solo el 36,3% valoraba positivamente la denominación de Cataluña como nación en el Estatuto. De hecho, por entonces, el “reconocimiento” de la identidad parecía caminar la dirección opuesta a la de sus voceros: el 73,9% de los catalanes suscribía la frase “el idioma español es un elemento básico de nuestra identidad” y un 66,4% la afirmación “la historia que compartimos, con sus cosas buenas y malas, es la que nos hace a todos españoles”. Y del Estatuto, pues ya sabemos: ratificado con el 36% del electorado. Incluso ahora, según datos de la Generalitat, la proporción de catalanes que identifican la relación Cataluña-España como un problema importante oscila entre el 20 y 25% en los distintos barómetros que se publican en 2013 y 2014. Únicamente para el 10% supone el principal problema.

Con todo, lo más interesante es desmenuzar los datos por clases sociales: sólo el 11% de los entrevistados en hogares humildes considera alguno de los aspectos relacionados con la organización del Estado uno de los principales problemas de Cataluña. Entre los que ingresan más de 2.400 euros la cosa cambia, pero tampoco parece ser una obsesión: un 31%.

Y es que la transversalidad es otra de las fantasías nacionalistas. Ni la cultural ni la social, si resultan distinguibles, a la vista de quienes son ricos y quienes no. El secesionismo no reúne a los catalanes. Si nos atenemos al origen cultural, hay un brecha, creciente, entre personas cuyos padres nacieron en Cataluña y aquellas otras cuyos padres nacieron fuera. Unos resultados que se corresponden casi como un calco cuando examinamos los apoyos según los ingresos. Incluso ahora, en plena campaña independentista, una amplia mayoría de la clase obrera se muestra contraria al derecho a la autodeterminación, a diferencia de lo que sucede con las clases medias y altas. También aquí la brecha se ha ensanchado en los últimos años. Vamos, que transversalidad social, tampoco.

El orden causal no es de abajo a arriba. Los políticos no son el eco de las demandas de los ciudadanos. No hay otro eco que el de su propia voz. Sucede, sin ir más lejos, con el desatino de la inmersión, un caso único en el mundo. Hasta donde sabemos, los catalanes apostamos por el bilingüismo en la enseñanza. Quizá por eso la Generalitat, que encuesta sobre lo humano y lo divino, nunca pregunta acerca de las lenguas en la enseñanza. En la única encuesta fiable, de 1998, el 50,2% de los catalanes se mostraba a favor de una enseñanza bilingüe y solo un 9,3% de la enseñanza exclusiva en catalán. Desde entonces nada más se ha querido saber. Lo que sí sostiene la Generalitat es que la inmersión es un modelo de éxito y que aumenta la cohesión. Sobre él éxito, lo que muestran los estudios serios es que, ceteris paribus, la inmersión perjudica significativamente la competencia de los estudiantes que tienen el castellano como lengua habitual. Sobre la cohesión, basta con ver como está el patio y, ya de paso, comparar, por ejemplo, con Finlandia, donde la elección de la lengua vehicular no parece que haya conducido al cainismo.

Las piezas empíricas del relato —transversalidad, identidad, discriminación, expolio— son débiles

Sencillamente, los problemas de los políticos no son los problemas de los ciudadanos. Algo que no sorprende cuando estudiamos la identidad de los políticos. Sabíamos, por los estudios sobre apellidos (un procedimiento común entre investigadores para identificar exclusiones sociales de raíz cultural), que los parlamentarios catalanes y sus votantes, en lo que atañe a identidades culturales, guardaban escasas semejanzas. También sabíamos, desde 1999, que mientras Cataluña era una nación para el 70% de los parlamentarios socialistas, entre sus votantes la cosa quedaba en un 26%. Estudios más recientes confirman que viven en mundos diferentes. En 2009-2010, el 70% de los representantes autonómicos de CiU se reconocía exclusivamente catalán y el resto más catalán que español. Entre sus votantes los porcentajes eran 36% y 35%. Mientras solo el 20% de los votantes socialistas se sentía más catalán que español, entre los parlamentarios del PSC el porcentaje era del 75%.

No es que los parlamentarios se sitúen lejos del núcleo central de sus votantes, es que están en posiciones más nacionalistas que sus votantes más nacionalistas. Visto de otro modo: por circunstancias sociales o, directamente, culturales, la condición nacionalista parece oficiar como requisito para ingresar en la clase política.

Por lo que se ve, las transversalidad, la identidad, la cohesión, las piezas empíricas del relato, son tan débiles como las que sostienen el relato normativo: la discriminación y el expolio. En realidad, la hipótesis más parsimoniosa es que el nacionalismo, sostenido por unas élites políticas culturales alejadas de la sociedad catalana, ceba un problema al que se presenta como solución. Lo malo es que, si quiere sobrevivir como proyecto político, el problema no ha de encontrar nunca solución. Su supervivencia está vinculada a la recreación del problema, al naufragio de las terceras vías.

Félix Ovejero es profesor de la Universidad de Barcelona. Acaba de publicará El compromiso del creador (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores)