lunes, 15 de abril de 2024

Giorgia Meloni y República de Salò .

 Italia: Una aberración. 

Giorgia Meloni lleva a los tribunales por difamación al historiador Luciano Canfora

VVAA 14/04/2024

Por haber calificado a la primera ministra italiana de "neonazi de corazón", el investigador comparecerá ante la justicia italiana el 16 de abril, lo que ha puesto en alerta a un centenar de intelectuales y periodistas. La demandante no es otra que la propia Meloni, que está devastando Italia y ataca todos los controles y equilibrios.

En un momento en que la libertad académica está amenazada en todo el mundo, nosotros, historiadores, filólogos, filósofos, editores y periodistas, deseamos alertar a la opinión pública de un asunto extremadamente grave del que aún no se ha hecho eco la prensa francesa.

El 16 de abril tendrá lugar en Bari un juicio sin precedentes en Europa desde 1945. El historiador Luciano Canfora, uno de los más grandes intelectuales italianos(1), ha sido demandado por difamación, a sus 81 años, nada menos que por la jefa del Gobierno, Giorgia Meloni.

 Los cargos que se le imputan son los siguientes: hace dos años, durante una conferencia en un instituto de enseñanza secundaria, Luciano Canfora calificó a Giorgia Meloni de "neonazi de corazón". Se refería al hecho de que el partido que ella lidera, Fratelli d’Italia, tiene sus orígenes históricos en la "República de Salò" (1943-1945), una especie de protectorado nazi gobernado por Mussolini a modo de Gauleiter del Tercer Reich, que llevó al norte de Italia un régimen de terror al que los italianos se refieren comúnmente como "nazifascismo". No se puede negar esta conexión. De hecho, Fratelli d'Italia sigue enarbolando la tricolor del Movimiento Social Italiano (MSI), cuyo nombre toma su título de Salò: República Social Italiana (RSI).

 El fundador del partido, Giorgio Almirante (1914-1988), afirmó en 1987 que el fascismo era el "objetivo final" ("il traguardo") de su partido. Estos orígenes nunca los ha negado Giorgia Meloni, que recientemente ha celebrado a Giorgio Almirante -director de la revista racista y antisemita La Difesa della Razza de 1938 a 1943) La Difesa della Razza de 1938 a 1943, y luego jefe de gabinete de un ministro de Salò- como "un político y un patriota, un gran hombre que nunca olvidaremos", ni tampoco ninguno de los miembros de su partido, empezando por el presidente del Senado, Ignazio La Russa, que presume de los bustos de Mussolini que tiene en su casa.

 Todos ellos se niegan sistemáticamente a definirse como antifascistas: es como si, en Francia, un gobierno se negara a reivindicar la herencia de la Resistencia. Lo cual ha provocado algunas escenas penosas, como cuando Ignazio La Russa, de visita en el Memorial de la Shoah en compañía de una superviviente de los campos, la senadora Liliana Segre, respondió a los periodistas que le preguntaban si se sentía "antifascista" ese día: “No degrademos estas ocasiones”.

 Giorgia Meloni nunca ha condenado las recientes manifestaciones neofascistas, incluida la que tuvo lugar no hace mucho en Roma en Via Acca Larentia, ni la violencia neofascista, como la paliza que recibieron estudiantes de secundaria en Florencia el año pasado, e incluso -por primera vez en Italia- se ha tomado la libertad de criticar al Presidente de la República, el muy moderado Sergio Mattarella, porque, de acuerdo con sus obligaciones como guardián de la Constitución, había protestado contra la violencia sin precedentes con la que la policía había reprimido las manifestaciones pacifistas de estudiantes en Pisa y Florencia.

 Lejos de la imagen moderada que proyecta en la escena internacional, Giorgia Meloni está, de hecho, en proceso de poner Italia patas arriba. No oculta su intención de llevar a Italia hacia el modelo iliberal de Polonia y Hungría. "Creemos que es inconcebible, pero podría suceder", declaró Giuliano Amato, ex primer ministro y presidente Emérito del Tribunal Constitucional, a principios de año. Poco después, y como por casualidad, el Ministerio de Justicia canceló en el último minuto una presentación de su último libro ante los reclusos de una cárcel... Y es que esta política incluye un componente cultural fundamental, que no perdona ni un dibujo animado como Peppa Pig (un episodio mostraba a una joven osa polar criada por una pareja de lesbianas). En palabras de Gianmarco Mazzi, secretario de Estado de Cultura, el objetivo es "cambiar el relato del país".

 Todos los controles posibles están en el punto de mira: medios de comunicación públicos, instituciones culturales, presentadores estrella, periodistas de investigación y, por supuesto, intelectuales. Un programa reciente enumeraba un número impresionante de demandas (y la lista no es exhaustiva): el ministro de Desarrollo Económico, Adolfo Urso, ataca a La Repubblica y a Report; el ministro de Defensa, Guido Crosetto, ataca a Domani y a Il Giornale; el secretario de Estado Giovanbattista Fazzolari ataca a Domani, La Stampa y Dagospia.

 La hermana de Giorgia Meloni se ha unido a la fiesta demandando a un caricaturista de Il Fatto Quotidiano. Las dos hermanas se han unido incluso para emprender acciones legales por separado contra Brian Molko, cantante del grupo británico Placebo... Ahora nos enteramos de que el ministro de Agricultura, Francesco Lollobrigida, cuñado de Giorgia Meloni, ha demandado a una profesora de filosofía de La Sapienza, Donatella di Cesare, así como al rector de la Universidad para Extranjeros de Siena, Tomaso Montanari. "Tienen la piel fina", ha bromeado Pier Luigi Bersani (PD).

 En este contexto, Giorgia Meloni condenó en primera instancia al gran escritor Roberto Saviano a pagar 1.000 euros por daños y perjuicios (ella pedía 75.000) por haberse atrevido a llamar "bastardos" a la primera ministra y a su viceprimer ministro Matteo Salvini tras la muerte de un bebé en un barco de migrantes: "Giorgia Meloni me considera un enemigo", explicó el escritor. "Su deseo y el de sus socios en el Gobierno es destruirme. [...]. Han llevado el discurso y la crítica política a los tribunales. Han obligado a los jueces a definir el perímetro dentro del cual es posible criticar a los gobernantes", explicó a Libération.

 Luciano Canfora, que goza de una enorme reputación en su propio país, es el siguiente objetivo. "Uno de los éxitos de Giorgia Meloni", observó Federico Fubini, del Corriere della Sera, "es que ha conseguido que sea casi de mala educación preguntarle qué piensa del fascismo". Fue precisamente esta descortesía la que se atrevió a cometer el erudito helenista.

Estamos lejos de compartir todas las posiciones políticas de Luciano Canfora. Somos tanto más libres para afirmar su derecho absoluto a expresarlas. Es más, es nuestro deber hacerlo. Como afirmó con contundencia uno de los más grandes juristas del siglo pasado, Oliver Wendell Holmes (1809-1894): "Si hay un principio [...] que exige más imperiosamente que ningún otro que se respete, es el principio de la libertad de pensamiento: no libertad de pensamiento para los que están de acuerdo contigo, sino libertad para el pensamiento que odias". Freedom for the Thought That We Hate [Libertad para el pensamiento que odiamos]: este era el título de un gran libro de Anthony Lewis. Necesitamos traducirlo urgentemente.

 

El martes 16 de abril, todos estaremos presentes en espíritu en el tribunal de Bari, junto al profesor Luciano Canfora.

 

La lista completa de firmantes puede consultarse aquí. Quien desee añadir su nombre a nuestra lista puede escribir a canforaliberation@gmail.com 

 

Libération, 9 de abril de 2024

 

Traducción:Lucas Antón

 https://www.sinpermiso.info/textos/italia-una-aberracion-giorgia-meloni-lleva-a-los-tribunales-por-difamacion-al-historiador-luciano

 

(1)     Nota del blog  https://es.wikipedia.org/wiki/Luciano_Canfora

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