domingo, 28 de enero de 2018

Siria.- Territorio de las ‘fake news’ o de la posverdad.



Guerra en Siria "La información que nos ha llegado de Siria corresponde a la 'posverdad'"

El profesor e investigador de la Universidad Complutense de Madrid Pablo Sapag publicaba la obra “Siria en perspectiva”, editada por Ediciones Complutense. Sapag disemina las claves que han marcado los seis años de conflicto entre el gobierno de Bashar al Assad y una multitud de agentes internos y externos.



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Nacho Valverde @javat91

El pasado 19 de diciembre, el profesor e investigador de la Universidad Complutense de Madrid Pablo Sapag publicaba la obra “Siria en perspectiva”, editada por Ediciones Complutense. Bajo el subtítulo “De una crisis internacionalmente mediatizada al histórico dilema interno”, Sapag disemina las claves que han marcado los seis años de conflicto entre el gobierno de Bashar al Assad y una multitud de agentes internos y externos. El ensayo elaborado por el experto en comunicación social y propaganda ahonda en las falsas informaciones transmitidas por los medios dominantes sobre la guerra en Siria, poniendo el énfasis en la simplificación y catalogación del conflicto como “guerra civil” y en el desconocimiento de la realidad siria por parte de los países occidentales.

Motivado por sus vínculos familiares y de origen en el país árabe, la cruda realidad que afectó a millones de sirios a partir de 2011 le motivaron a redoblar el interés y el conocimiento acerca de la historia y de la composición étnica-religiosa siria. En este libro, Sapag delimita el 2012 como el año en que los Hermanos Musulmanes y otras facciones se apoderaron de un descontento popular desorganizado, derivando en un virulento intento de secularizar el Estado, y decantando a la población hacia la salvaguarda de la esencia multiconfesional de Siria, a pesar de las criticas profundas que amplios sectores de la población tenían hacia Bashar al Assad.

En el libro sostiene que en Siria no existe una guerra civil ¿Qué condicionantes no se cumplen en la teoría y en la práctica para no merecer tal consideración?


Autores como Moro o Sambanis citan la guerra civil española como el modelo arquetípico. Una guerra civil necesita que existan dos gobiernos, dos ejércitos -no milicias, ni grupos armados-, unos frentes delimitados que abarquen extensiones amplias -no un pueblo o un barrio- y exige que haya dos administraciones que provean servicios a la población de tipo social, educativo o sanitario. Ninguna de esas condiciones se ha dado en Siria y, para que se pueda hablar de guerra civil, tendrían que existir combatientes sirios. En el caso de los grupos armados que han combatido al Estado, a partir de 2012 queda sobrepasado el llamado Ejército Libre Sirio, y se adueñan de la rebelión grupos terroristas extranjeros como Al-Nusra y Estado Islámico.
¿La etiqueta de ‘guerra civil’ ha legitimado a estos grupos terroristas?


Deberíamos preguntarnos por qué se ha insistido en que hablemos de guerra civil, si tú lo llamas ‘guerra civil’ te permite justificar el reconocimiento a determinadas autoridades paralelas a las oficiales del Estado. Esa legitimación parte de una lectura equivocada de la realidad y del sistema político sirio para sacarla de la ecuación regional. Desde el punto de vista occidental, se presentó el conflicto como un problema sectario-religioso que no existe en Siria. Siria es uno de los países más complejos del mundo árabe por su composición étnica y religiosa, como país habitado más antiguo del mundo, y las lecturas simplistas no son aplicables al marco suníes contra chiíes.



En la crisis que se inicia en 2011, establece la acción de los Hermanos Musulmanes como el principal elemento instigador ¿Qué pretensiones tiene la organización?


La Hermandad Musulmana aspira a que el Estado sea confesional suní y en Siria el Estado es aconfesional desde la independencia, aunque en la práctica diaria es multiconfesional. Allí, los sirios celebran por igual las festividades del islam y las cristianas. El pueblo sirio sabe que el triunfo de la Hermandad Musulmana supondría una confesionalización del Estado y termina apoyando al Estado como garante de la multiconfesionalidad, aunque discrepe enormemente con Bashar al Assad. Durante la crisis, curiosamente, una de los grandes focos propagandísticos del gobierno ha sido el ejército multiconfesionalizado como garante del mantenimiento de la esencia siria, no el ensalzamiento de la figura del presidente.
El Gobierno sirio proclama el sesgo aconfesional del Estado, pero en la Constitución se estipula que el presidente debe ser musulmán. ¿Esas concesiones a los islamistas han podido dar mayor protagonismo a los Hermanos Musulmanes y que se hayan visto legitimados para llevar a cabo la revuelta?

El Gobierno debió ser mucho más explícito en las cesiones que estaban haciendo a los islamistas, sobre todo, de cara al exterior. En el exterior han configurado la imagen del Estado sirio como un sistema laico e incluso antirreligioso, cuando éste ha protegido y ha amparado todas las religiones. El Estado protege constitucionalmente los bienes públicos de todas las confesiones y eso no le gusta a la Hermandad Musulmana, que quiere tener el estatus privilegiado que en España tiene la Iglesia Católica.
¿Se ha quebrado ese pacto social de respeto e igualdad étnico y religioso?



No se ha roto porque esa es la esencia de los sirios, no se lo ha impuesto ningún agente externo. En Siria no hay barrios o regiones separadas por religiones y eso la ha permitido resistir. Con una sociedad dividida sectariamente el país hubiera estallado. Esa esencia siria se ha fortalecido con esta crisis, con muestras de solidaridad redobladas para afrontar la hecatombe vivida.

En los seis años de conflicto, los medios han recogido ataques del Gobierno con armas químicas sobre la población difundidos por el Observatorio Sirio de DDHH. ¿Qué hay de veraz en estos actores y sucesos que han marcado la trayectoria de la crisis siria?

La mayoría de información que nos ha llegado de Siria corresponde al territorio de las ‘fake news’ o de la posverdad. En el caso del Observatorio Sirio de Derechos Humanos no todo lo que sacan es falso, pero su gran problema es que detrás están los Hermanos Musulmanes. En términos de propaganda, está ocultación deliberada de la fuente se llama propaganda negra. Otro factor clave de la propaganda exterior ha sido la utilización y entrenamiento de supuestos blogueros y activistas sirios que, en realidad, detrás de esos activistas se encontraban estadounidenses residentes en Europa.
Bashar al Assad le confesó en una entrevista que hay una suerte de sacudida identitaria excluyente ¿Cómo puede superar Siria esta escalada y no acabar como Irak?


El futuro, como poco, será mejor que el presente y el pasado. Las pérdidas de vidas han sido terroríficas y los daños representan 200.000 millones de euros, siete veces el PIB de Siria antes del conflicto. En primer lugar, el problema de Siria es que tiene un 20% de la población que, permanentemente, intenta confesionalizar el Estado y que con apoyos externos puede aprovechar una nueva oportunidad. En segundo lugar, el país se puede enfrentar a procesos del terrorismo de gran escala como el que vivió Irak después de la invasión estadounidense. Siria hoy es un Estado mucho más débil de lo que era antes de 2011 desde el punto de vista regional, en un mundo tan volátil como Oriente Próximo en el que está rodeado de vecinos hostiles.




sábado, 27 de enero de 2018

“Manipulación” de ‘El País’ sobre Catalunya.



En las últimas semanas (meses incluso) El País ha estado en el centro de las críticas por su, en este caso, cobertura de la actualidad sobre Catalunya. El diario ha sido cuestionado en multitud de ocasiones por sus informaciones y acusado de tratar de demonizar el proceso independentista.
En las últimas horas se ha viralizado en Twitter un hilo de @jmangues sobre El País y su tratamiento del tema catalán. El tuitero denuncia que el diario ha llegado a "manipular datos" o "crear noticias falsas". Para argumentarlo, aporta una serie de imágenes con las que intenta retratar la peculiar "postura subjetiva" del periódico respecto a Catalunya.











José Piñera tambien quiere dejar sin pensiones a los españoles .



El lobby español que quiere dejarte sin pensiones.

El salto


                                                                                                                
A José Piñera le salen los billetes por los ojos. También la desvergüenza. Cuando Chile era un sepulcro de opositores políticos, este acaudalado economista se encargaba de lavarle la cara al régimen genocida de Augusto Pinochet. Su objetivo: demostrarle al mundo que la dictadura podía ser muy feroz a la hora de torturar, pero extremadamente amable a la hora de privatizar. Desde su puesto de ministro de Trabajo, “Pepe” encabezó la reforma de las pensiones efectuada bajo el mando de los militares. Ocurrió en 1980. Desde entonces, jubilarse en Chile es algo así como sacarse un carné de pobre. Sobre todo si eres parte de ese mayoritario sector de la población que no disfruta de unos ingresos tan altos como los de Piñera.
Este exministro pinochetista —y hermano del nuevamente electo presidente de Chile, Sebastián Piñera— es un auténtico ídolo para los amantes de los fondos privados de pensiones a este lado del océano. Desde el BBVA hasta el diario El Mundo, pasando por el Círculo de Empresarios y hasta la Bolsa de Madrid, han adorado en algún momento de su vida al “padre de las pensiones privadas”. Al gurú de las jubilaciones para ricos y la miseria para pobres. Al reinventor de un invento más viejo que la rueda: si tienes muchos billetes de joven, seguirás teniéndolos de viejo. Solo hay que saber cuidarlos.
Los piñeristas españoles están hoy inmersos en una cruzada trascendental: convencer al Gobierno del PP de que la vía buena, la que todo demócrata de mercado debería defender, pasa precisamente por favorecer los fondos privados y, por consiguiente, recortar el sistema público.
En otras palabras, existen actualmente poderosos sectores de las finanzas que buscan una España en la que jubilarse (dignamente) sea solo un privilegio reservado para aquellas y aquellos agraciados que cobran auténticas millonadas. ¿Eres pobre? ¿Sufres la precariedad? Poco importa. Los piñeristas no son una ONG ni tienen compasión. Son ricos y quieren seguir siéndolo. A tu costa.
Hay trampa
El caballo de batalla se llama "fondo de pensiones" y genera todo tipo de lecturas desde el mundo académico. “Es un producto financiero que sirve para el ahorro privado con el objeto de que te sirva de previsión social. Eso sí, depende de tus ahorros. ¿Problema? Si no aportas lo suficiente, no tendrás pensión”, se responde a sí mismo Cristóbal Molina, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Jaén.
“Es un fondo que recoge dinero y lo invierte en activos financieros. De los rendimientos de esos activos paga un rendimiento a la gente, que puede entenderse como una pensión”, apunta por su parte Albert Recio, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona e integrante del Institut d’Estudis del Treball.
Durante los últimos meses, en medio de malas noticias sobre el futuro de las pensiones públicas, han crecido las suspicacias en torno a los intereses que giran alrededor de esos productos financieros. El escenario es casi idílico: si las jubilaciones de toda la vida corren serio riesgo de fallar mañana, entra dentro de toda lógica que los cotizantes de hoy hagan nuevos cálculos sobre el futuro que les espera. “Es normal que las ciudadanas y ciudadanos de a pie se sientan desconcertados”, señala Borja Suárez, profesor titular de Derecho del Trabajo y Seguridad Social en la Universidad Autónoma de Madrid y autor de El sistema público de pensiones: crisis, reforma y sostenibilidad (Editorial Lex Nova, 2014).
El experto incide en la estrategia del miedo que se ha instalado en torno a este tema. “Ante la perspectiva de recibir una pensión pública bastante inferior a la que está disfrutando hoy mi padre —subraya— es inevitable que considere necesario ir preparándome para compensarlo de alguna manera”.
Por tales motivos, Suárez advierte sobre la clara apuesta por parte del Gobierno del PP de “reducir el tamaño de las pensiones públicas y favorecer a las privadas”. “Se está creando una alarma para convertir la pensión privada en la alternativa a la pensión pública”, añade Cristóbal Molina.
Ahí entra en juego la letra pequeña. Los planes privados de ahorro tienen un tratamiento fiscal diferente, lo que permite a sus clientes desgravar en la Declaración de la Renta. Suena bien, sobre todo si tus ingresos son altos. Sin embargo, no pasa lo mismo si eres parte de esa mayoría que gana poco a cambio de trabajar mucho. “Los planes y fondos de pensiones pueden servir para aquellas personas que tienen un salario elevado. En otras palabras, puede ser razonable si tienes un salario de 30.000 o 40.000 euros anuales, pero resulta que el sueldo más frecuente en España está en torno a los 18.000 euros”, remarca Molina desde Jaén.
El catedrático recurre a los cálculos realizados por los mismísimos bancos para echar luz sobre tanta sombra: “Según las cifras provenientes de las entidades financieras, tienes que dedicar 7.000 euros de tu salario para poder tener acceso a una pensión media. Si tenemos en cuenta la media salarial en España, que incluso es más baja para los jóvenes, deberías dedicar prácticamente un tercio de tu salario al plan de pensiones”. En tal sentido, el también académico Borja Suárez destaca que, en el 75 % de los casos, las aportaciones que se realizan a los fondos de pensiones “no llegan a los 900 euros mensuales”, algo que califica como “una ridiculez de cara a una pensión futura”.
Estas cifras no conmueven a los lobbies financieros que promueven una reforma de las pensiones en España, y no precisamente para salvar a los asalariados pobres de hoy y jubilados aún más pobres de mañana. Mientras el Gobierno de Mariano Rajoy impulsa una serie de medidas para hacer más atractivas las jubilaciones privadas —desde rebajar las comisiones hasta ofrecer la posibilidad de disponer de los fondos acumulados en un plazo de diez años—, los insaciables jefes de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco) entienden que esas ideas son insuficientes, por lo que su presidente, Ángel Martínez-Aldama, las ha criticado sin contemplación. Los empresarios del sector quieren más. Mucho más.
La presión también llega desde Unespa, la patronal de las aseguradoras. No en vano, desde sus oficinas se han aireado informes aterradores sobre el futuro que espera a la España pensionista. Su premisa es que mañana habrá más jubilados para repartir menos dinero, por lo que defiende abiertamente la vía privada como antídoto contra esa catástrofe. Aquí también conviene leer la letra pequeña: “Prácticamente todas las grandes aseguradoras tienen una parte que se dedica a la gestión de activos, entre los que se encuentran los fondos de pensiones”, advierte Recio.
En esa línea, la “comisión de expertos” creada hace ahora cuatro años por el Gobierno del PP para analizar el futuro de las pensiones contó con la participación de varios economistas íntimamente ligados a las aseguradoras, lo que en su momento levantó todo tipo de dudas y críticas por parte de los grupos políticos de la oposición. La situación llegó a tal punto que el presidente de dicha comisión “independiente”, Víctor Pérez-Díaz, tuvo que defender públicamente su libertad de actuación. El motivo: distintas informaciones mostraban su nexo de unión con Unespa y, por consiguiente, con los intereses en torno a las jubilaciones privadas.
Un premio muy especial El lobby en defensa de los fondos privados cuenta con otro actor de lujo: el think tank Civismo. “España necesita un marco de estabilidad económica y social, cuyas bases se mantengan inalterables frente a los cambios motivados por la alternancia de los partidos políticos”, puede leerse en su manifiesto, disponible en su página web. Al cliquear en “quiénes somos”, aparecen nombres muy característicos de la derecha española: en su staff figuran la exdiputada del PP y actual directora del área Internacional de la fundación FAES Cayetana Álvarez de Toledo, el aristócrata Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós, expresidente de Mercedes Benz y ahora alto comisionado del Gobierno para la Marca España.
En octubre del año pasado, Civismo convocó a sus socios y amigos a la entrega de premios Sociedad Civil 2016. Muchos de los invitados llegaron a bordo de coches incalculablemente caros, pero el principal agasajado llegó en avión. Tuvo que hacer un viaje largo, pero cómodo: no es lo mismo cruzar el Atlántico en los diminutos asientos de clase turista que en esas butacas confortables de primera. El pasajero que viajó hasta Madrid en business para recibir los aplausos del think tank español tenía acento chileno y había trabajado para Pinochet. Su nombre: José Piñera. Su logro: privatizar las pensiones de su país. Su receta: hacerlo también en España.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensiones/lobby-espanol-pensiones


 Nota  .  Recuerda  uno , como en el País , Vargas Llosa defendia  el sistema de pensiones chileno de Pinochet -Piñera.

viernes, 26 de enero de 2018

El sistema universitario español es ya uno de los peor financiados de Europa.

La financiación del sistema universitario español, por debajo de la media de la OCDE

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El informe del Observatorio del Sistema Universitario destaca un notable descenso del gasto total por estudiante en España desde 2009

El sistema universitario español es ya uno de los peor financiados de Europa. Esta es una de las principales conclusiones del informe ¿Quién financia la universidad?, un estudio recientemente publicado por el Observatorio del Sistema Universitario que analiza la evolución de la financiación de las universidades públicas españolas a partir de la comparación con distintos países de nuestro entorno. El informe destaca un notable descenso del gasto total por estudiante en España desde 2009, que sitúa la inversión universitaria en nuestro país un 13,1% por debajo de la media OCDE, y a una distancia de hasta el 16,8% en relación a la media de la UE22 –aquellos países de la Unión Europea que también pertenecen a la ODCE–.
Según el estudio del Observatorio del Sistema Universitario, los recortes en educación desde el inicio de la crisis económica son los principales responsables de la importante brecha abierta durante dicho período entre España y el resto de países de la UE y la OCDE en materia de gasto universitario. Este distanciamiento, que sitúa a España por debajo de la media comunitaria en todos los aspectos de la financiación de la educación superior -tanto pública como privada-, adquiere especial relevancia al analizar la evolución de estas cifras de gasto total, ya que en el año 2009 –primero de la serie histórica contemplada– la inversión por estudiante en las universidades españolas era ligeramente superior a las dos medias regionales comparadas.
Los motivos de este drástico cambio de tendencia pasan por un crecimiento conjunto de las medias de gasto en los diferentes países, unido a un importante descenso de la financiación española en esta materia que se cifra, según el Observatorio, en cerca del 28% entre los años 2009 y 2015.
En lo relativo al porcentaje de gasto universitario con relación al PIB, España también muestra notables deficiencias con respecto al resto de países de nuestro entorno. Según señala el informe, nuestro país se sitúa como el sexto país de la UE22 que menos invierte en su sistema universitario en proporción a su riqueza nacional, tan sólo por detrás de Eslovenia, Eslovaquia, Italia, Hungría y Luxemburgo, este último con un índice ampliamente determinado por sus particulares características en este apartado. En el caso de España, el porcentaje es de apenas el 1,08% del PIB, mientras que la media, tanto de la UE22 como de la OCDE, se sitúa en el 1,27%. De esta forma, según el estudio, nuestro país debería incrementar la proporción del PIB que destina a la financiación de sus universidades en un 17,7% para alcanzar la media comunitaria, y en hasta un 26,2% para llegar al nivel de la media de los países de la OCDE, más de un cuarto del gasto actual.
Al igual que ocurre con los datos de gasto total, la proporción de gasto desde el inicio de la crisis económica ha descendido un 0,03% –desde el 1,11% de 2009–. Esto contrasta con el mantenimiento, e incluso en algunos casos crecimiento, de este porcentaje en el resto de países. Así, de entre todas las comunidades autónomas de nuestro país, tan solo la Comunidad Valenciana y Andalucía alcanzan la media de la OCDE y la UE22, datos que dan muestra de las deficiencias de financiación que afectan nuestro país en este sentido.
Por último, el porcentaje de recursos económicos destinados a la financiación de la universidad en relación al total del presupuesto público en España es del 1,77%, muy por debajo del 2,43% de la media de la UE22 y a casi un punto porcentual del 2,72% de la media OCDE. Así, según el documento, nuestro país debería incrementar en un 53,7% su proporción de inversión en educación universitaria sobre los presupuestos públicos para igualarse con la media de los países de la OCDE.
Fuente: http://ctxt.es/es/20180117/Firmas/17368/espa%C3%B1a-educacion-sistema-universitario-ocde.htm

lunes, 15 de enero de 2018

Estados Unidos en África , el militarismo de siempre .

La guerra invisible pero real de Estados Unidos en África
Ejércitos en la sombra



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Existe una guerra real, pero en gran medida oculta, que se está produciendo en todo el continente africano. Involucra a Estados Unidos, una Rusia fortalecida y una China en ascenso. El resultado de la guerra es probable que defina el futuro del continente y su inserción global.
Es fácil echar la culpa al presidente de EE.UU. Donald Trump, a su agenda errática y sus declaraciones impulsivas. Pero la verdad es que la actual expansión militar de EE.UU. en África es solo otro paso en la dirección equivocada. Es parte de una estrategia que se implementó hace una década, durante la administración del presidente George W. Bush, y fue activamente continuada por el presidente Barack Obama.
En 2007, bajo el pretexto de la "guerra contra el terror", Estados Unidos consolidó sus diversas operaciones militares en África para establecer el Comando Africano de los Estados Unidos (AFRICOM). Con un presupuesto inicial de medio billón de dólares, AFRICOM fue lanzado supuestamente para comprometerse con los países africanos en términos de diplomacia y ayuda. Pero, a lo largo de los últimos 10 años, AFRICOM se ha transformado en un comando central para incursiones e intervenciones militares.
Sin embargo, ese rol violento ha empeorado rápidamente durante el primer año del mandato de Trump. De hecho hay una guerra oculta de Estados Unidos en África y se combate en nombre del "antiterrorismo".
Según una investigación especial de VICE News, las tropas estadounidenses están llevando a cabo 3.500 ejercicios y combates militares en África por año, un promedio de 10 por día. Los medios dominantes de los EE.UU. rara vez discuten esta guerra en curso, dando así a los militares un amplio espacio para desestabilizar a su antojo cualquiera de los 54 países del continente.
"La cifra de hoy de 3.500 representa un asombroso aumento de 1.900 por ciento desde que se activó el comando hace menos de una década y sugiere una gran expansión de las actividades militares de EE.UU. en el continente africano", informó VICE.
Tras la muerte de cuatro soldados de las Fuerzas Especiales estadounidenses en Níger el 4 de octubre, el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, James Mattis, hizo una ominosa declaración ante un comité del Senado: es probable que estas cifras aumenten a medida que su país amplíe sus actividades militares en África.
Mattis, al igual que otros funcionarios de defensa en las dos administraciones anteriores, justifica las transgresiones militares de los EE.UU. como parte de los continuos esfuerzos "antiterroristas". Pero esa referencia explícita ha servido de pretexto para que Estados Unidos intervenga y explote una región enorme con un gran potencial económico.
La antigua "lucha por África" ​​colonial está siendo reinventada por potencias mundiales que profundizan el alcance de la explotación económica del rico continente. Mientras China, India y Rusia desarrollan una aproximación para atraer a África, Estados Unidos invierte principalmente en la opción militar, que promete infligir un daño incalculable y desestabilizar a muchas naciones.
El golpe de 2012 en Malí, llevado a cabo por un capitán del ejército entrenado por los EE.UU., Amadou Haya Sanogo, es solo un ejemplo.
En un discurso de 2013, la secretaria de Estado de EE.UU. Hillary Clinton, advirtió contra un "nuevo colonialismo en África (en el que sea) fácil entrar, sacar recursos naturales, pagar a los líderes y marcharse". Mientras que Clinton está, por supuesto, en lo correcto, ella se refería falsamente a China, no a su propio país.
La creciente influencia de China en África es obvia y las prácticas de Pekín pueden ser injustas. Sin embargo, la política de China hacia África es mucho más civil y centrada en el comercio que el enfoque estadounidense centrado en el ejército.
El crecimiento de las cifras comerciales entre China y África es, según un informe de las Naciones Unidas en 2013, es "impresionante", ya que saltaron de alrededor de 10.500 millones de dólares por año en el 2000 a 166.000 millones de ´dólares en 2011. Desde entonces, ha continuado al mismo ritmo impresionante.
Pero ese crecimiento se combinó con muchas iniciativas que implicaron muchos miles de millones de dólares en créditos chinos para que los países africanos desarrollaran las infraestructuras que tanto necesitaban. Más se destinó a financiar el African Talents Program, diseñado para capacitar a 30.000 profesionales africanos en diversos sectores. 
No debería sorprender, entonces, que China superase a los EE.UU. como el mayor socio comercial de África en 2009.
Sin embargo el colonialismo real, al que Clinton se refirió en su discurso, está en marcha en la propia percepción y comportamiento de los Estados Unidos hacia África. Esto no es una exageración, sino una declaración que se hace eco de las palabras del propio presidente estadounidense Trump.
Durante un almuerzo con nueve líderes africanos en septiembre pasado en la ONU, Trump habló con el tipo de mentalidad que inspiró el enfoque colonial de los líderes occidentales hacia África durante siglos.
Poco después de que inventase el país inexistente de "Nambia", Trump se jactó de sus "muchos amigos (que) van a sus países (africanos) tratando de hacerse ricos". "Los felicito", dijo, "están gastando mucho dinero".
El mes siguiente, Trump agregó Chad, su fiel socio en el "contraterrorismo", a la lista de países cuyos ciudadanos tienen prohibido ingresar a los EE.UU.
Teniendo en cuenta que África tiene 22 países de mayoría musulmana, el Gobierno de los Estados Unidos se está despojando de toda visión diplomática a largo plazo en África y en lugar de ello está cada vez más inmerso en el camino militar.
Como sea, el impulso militar de los EE.UU. no parece ser parte de un enfoque de política integral. Es tan alarmante como errático, porque refleja la dependencia constante de los Estados Unidos de las soluciones militares a todo tipo de problemas, incluidas las rivalidades comerciales y políticas.
Comparemos esto con el enfoque estratégico de Rusia con respecto a África. Reavivando la vieja camaradería con el continente, Rusia está siguiendo la estrategia de compromiso de China (o en este caso el nuevo compromiso) a través del desarrollo y los términos comerciales favorables.
Pero a diferencia de China Rusia tiene una amplia agenda que incluye exportaciones de armas, que están reemplazando a las armas estadounidenses en varias partes del continente. Para Moscú, África también tiene un potencial tremendo sin explotar como socio político que puede reforzar la posición de Rusia en la ONU.
Conscientes de la evidente competencia global, algunos líderes africanos están ahora trabajando para encontrar nuevos aliados fuera del marco occidental tradicional que ha controlado gran parte de África desde hace décadas, al final del colonialismo tradicional.
Un claro ejemplo fue la visita a fines de noviembre del presidente de Sudán, Omar al-Bashir, a Rusia y su reunión de alto nivel con el presidente Vladimir Putin. "Hemos estado soñando con esta visita durante mucho tiempo", dijo al-Bashir a Putin, y "necesitamos protección contra los actos agresivos de los Estados Unidos".
La codiciada "protección" incluye la prometida participación de Rusia en la modernización del ejército sudanés.
Desconfiando del alcance de Rusia en África, Estados Unidos está luchando con una estrategia militar y poca diplomacia. La actual miniguerra de EE.UU. en el continente lo empujará aún más hacia el abismo de la violencia y la corrupción, que puede ser muy conveniente para Washington, pero provocará una miseria indecible para millones de personas.
No hay duda de que África ya no es un "territorio" occidental exclusivo para ser explotado a voluntad. Pero pasarán muchos años antes de que África y sus 54 naciones estén verdaderamente libres de la obstinada mentalidad neocolonial, que se basa en el racismo, la explotación económica y las intervenciones militares.
Ramzy Baroud es periodista, autor y editor de Palestine Chronicle. Su próximo libro es La última tierra: una historia palestina (Pluto Press, Londres). Baroud tiene un Ph.D. en Estudios de Palestina de la Universidad de Exeter y es Académico No Residente en el Centro de Estudios Globales e Internacionales de Orfalea, Universidad de California en Santa Bárbara.  www.ramzybaroud.net
Fuente:  https://www.counterpunch.org/2018/01/11/shadow-armies-the-unseen-but-real-us-war-in-africa/
Traducido del inglés para Rebelión por J. M..

domingo, 14 de enero de 2018

Las cuatro mentiras de Rajoy sobre las pensiones

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Reino de España: Las cuatro mentiras de Rajoy sobre las pensiones .

Octavio Granado

11/01/2018
Cuando el malvado Rodríguez Zapatero ocupaba la Presidencia del Gobierno, en la segunda semana del año presentábamos los datos provisionales de ejecución presupuestaria del sistema de pensiones.
Al actual Gobierno Rajoy, estructuralmente incapaz de distinguir lo que hace de lo que no hace, lo que hace bien y mal, le da vergüenza presentar los datos que demuestran que lo hace fatal en materia de pensiones, y como a falta de pan buenas son tortas, aquí van esos datos.
Éste es un año record de subida de los afiliados
En verdad la afiliación sube, el turismo es de record y existe recuperación; la sustitución de los jubilados del sistema de Clases Pasivas declarado a extinguir en 2010 ha permitido el incremento aparente de afiliados en la educación y la administración.  Pero…
En Seguridad Social hay dos tipos de afiliados: ocupados y desempleados. Los primeros han subido desde 2011 a 2017 de 17.433.161 a 18.222.519. Es decir, unos 800.000. Pero para los desempleados,  Gobierno eliminó la cotización de 52 a 55 años, endureció las condiciones para el pago de sus cotizaciones, disminuyó la base de cotización y otras sevicias. El número de desempleados cotizantes ha pasado en estos seis últimos años de 2.770.164 a 1.124.277, con lo que el número de cotizantes todavía es inferior al de 2011. Consecuencia de puras decisiones políticas del Gobierno, que prefiere que el superávit del Servicio Público de Empleo siga engordando a costa del déficit en las pensiones.
El incremento del empleo garantiza las pensiones
Después de seis años los ingresos superarán por primera vez los del año 2011, pero bastante menos de lo que se ha filtrado y la prensa más o menos adicta se ha “comido” sin preguntar demasiado. Los 109.000 millones en cotizaciones anunciados a bombo y platillo serán menos de 108.000, o lo que es lo mismo, menos de lo que se presupuestó para el año pasado. Pero con independencia de la bondad de esta cifra, hay que señalar precisar algo interesante. En 2011 la aportación media de cada afiliado ocupado fue de 5.391 €, después de cuatro años de intensa crisis. En 2017, después de tres años imperiales de creación de empleo,  la aportación media de cada afiliado ocupado ha sido de 5.583 €, es decir, ha aumentado menos de 200 € en seis años. De no haberse producido la reconversión de los jubilados de Clases Pasivas, la aportación sería la misma que seis años antes. ¿Por qué? Por la serie de beneficios fiscales que la Seguridad Social se sigue comiendo a su costa y, sobre todo, por la exigüidad de los salarios, denunciada por el FMI, la OCDE y la Unión Europea, hasta tal punto de que la propia Ministra autora de la reforma laboral que nos ha conducido a esta situación (yo escribí en enero de 2012 que los dos principales efectos de la reforma serían la disminución de los salarios y el déficit de las pensiones) ha tenido que pedir que suban los salarios. Para que nos hagamos una idea, la aportación necesaria para volver al  equilibrio del sistema de 2011 sería 1.200 € más en cuotas por cada afiliado, pero no hemos llegado a los 200. Mientras tanto, la aportación del Estado y los complementos a mínimo bajan, ya hemos visto como bajan las cuotas de desempleados, y los rendimientos del Fondo de Reserva se han hundido con el propio Fondo.
Los gastos están controlados
Las cuatro principales medidas de control de gasto que han tenido efectos han sido el cese del pago de las pensiones de viudedad a divorciados que no recibieran de sus “ex” pensiones de alimentos, el que las pensiones de incapacidad permanente no pudieran ser mayores que las pensiones de jubilación si la persona incapacitada hubiera seguido trabajando hasta los 65 años, el retraso en la edad de jubilación de forma paulatina para quienes hubieran cotizado menos de 35 años, y la congelación de las pensiones. Las tres primeras de adoptaron por gobiernos socialistas, y han conseguido disminuir el número de nuevas pensiones de viudedad o de incapacidad. De hecho, el número de pensiones ha crecido de 8.866.277 a 9.581.770, es decir, un 8% acumulado  y algo más del 1% al año, lo que no es un indicador alto si tenemos en cuenta que estamos empezando a jubilar a los nacidos en el baby boom del siglo pasado. La cuarta es directa aplicación de la política de este gobierno, pero ha tenido un efecto menor del previsto.
En realidad, el gasto en pensiones sigue aumentando por el denominado efecto “sustitución”: las pensiones nuevas son más altas que las de los pensionistas fallecidos porque corresponden a carreras más largas y bases de cotización más altas. Desde 2011 a 2017 el gasto ha crecido de 99.572 millones € a 122.688 millones, es decir, un 23%, a un ritmo cuatro veces superior al de las cotizaciones.  La pensión media ha pasado desde 2011 a 2017 de 11.316 € a 12.976 € a pesar de la congelación. Desde 2011 a 2017 la pensión media de los españoles ha crecido 1.661,7 €, consecuencia de las nuevas pensiones más elevadas, es decir,  8,6 veces más que  la cotización media. El número de pensionistas tampoco ayuda, ya que aunque no crezca demasiado lo hace más deprisa  que el de los afiliados ocupados, y el global de cotizantes, como ya hemos visto, disminuye.
Y para acabar de arreglar la situación, las características de nuestro mercado de trabajo no permiten emprender medidas de control del segundo gasto más importante del sistema después de las pensiones: la incapacidad temporal. Su crecimiento creció al 9,51%  en 2017.
Un buen año para el empleo es un año para las pensiones
Pues no, un buen año para nuevos empleos con salarios exiguos producirá que  el déficit del sistema va ser prácticamente similar o mayor al de 2016, es decir, del 1,8% del PIB. Un record notable: el déficit aumentará durante tres años seguidos a pesar del crecimiento del empleo. Como ya el Gobierno ha liquidado el Fondo de Reserva, pensado para ser usado a partir de 2020 cuando las jubilaciones fueran muy superiores a los nuevos empleos, pagamos las pensiones con préstamos. Cuando hayamos acumulado una masa de préstamos descomunal, porque al ritmo de 15.000/20.000 millones de euros al año la Seguridad Social alcanzará la deuda de las Comunidades Autónomas en un decenio, el momento en el que los tipos de interés de la financiación de la deuda se incrementen será necesario reducir las pensiones, como tuvieron que hacer Irlanda, Portugal o Grecia, y de lo que nos libramos aquí gracias al Fondo de Reserva que dejamos el 2011. Y mientras tanto, lamento informarles de que como ya avanzó Público hace pocas semanas (por cierto, esa información no fue publicada por ningún otro periódico), desde finales de 2016 la Seguridad Social española tiene patrimonio negativo, es decir, está quebrada.
Pero no piensen que esta situación es inexorable. Si conseguimos que los sueldos suban de verdad, que en vez de hacer regalos fiscales en el Impuesto de Sociedades y en el IRPF haya impuestos solidarios con las pensiones; si las cuotas de la Seguridad Social van a pensiones en vez de a financiar asuntos tan oscuros como la formación; si hacer contratos de trabajo por periodos ridículos ya no tiene ventajas en la cotización sino penalizaciones; si el sistema sanitario fuera una herramienta eficaz en la detección de problemas de salud laboral,…  la Seguridad Social española volvería a ser como las europeas. Pero esto es pedir demasiado. Lo que tal vez no sea pedir demasiado es rogarles, por favor, que difundan esta información, fácilmente verificable en las estadísticas oficiales de la Seguridad Social. Porque parecemos lemmings, contentos con nuestra marcha al desfiladero.
Fue secretario de estado de Seguridad Social y Empleo de 2004-2011 en los gobiernos Zapatero.
Fuente:
http://blogs.publico.es/dominiopublico/24848/las-cuatro-mentiras-de-rajoy-sobre-las-pensiones/