martes, 20 de enero de 2026

¿Derecho internacional ?


 EL ESTÁNDAR DE LA CIVILIZACIÓN


Perry Anderson

París, 1963. new left review 143 nov dic 2023


 En 1929 Lucien Febvre ofreció la primera reflexión sistemática sobre la evolución de los significados del término «civilización»: del ideal singular, que él fechaba en el ter cer cuarto del siglo xviii, hasta el hecho plural, que situaba en las postrimerías de la época napoleónica. En 1944-1945, dedicó su último curso a «Europa: génesis de una civilización», y un año más tarde añadió la palabra Civilisations al propio título de la revista Annales, que previamente indicaba únicamente Économies et Sociétés. Justo antes de morir, escribió una aguda nota en la que aprobaba el rechazo de un colega a la famosa afirmación de Valéry de que esta civilización se había dado cuenta de que era mortal: «De hecho, no son las civilizaciones las que son mortales. La corriente de la civilización persiste a través de los eclipses pasajeros […]. Sobria desarticulación de un charlatán»1. Una década más tarde, Fernand Braudel convendría: «Cuando Paul Valéry declaró: “Civilizaciones, os sabemos mortales”, sin duda exageraba. Las estaciones de la historia hacen caer las flores y los frutos, pero el árbol permanece. O, como mínimo, es mucho más difícil de matar»2. ¿Hasta qué punto estaba justificada la confianza de Braudel en que el uso del término en singular había dejado de tener importancia? Una forma de abordar esta cuestión es analizar un conjunto de ideas y prác ticas en las que la «civilización» ha sido muy visible históricamente, a saber, el derecho internacional. Ahí podemos empezar por señalar lo 1 Lucien Febvre, «Une histoire de la civilisation», Annales, octubre-diciembre de 1950, p. 492, artículo que reseña el libro de Joseph Chappey, Histoire générale de la civilisation d’Occident de 1870 à 1950, París, 1950. 2 Fernand Braudel, Grammaire des civilisations,


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 NLR143: ¿Derecho internacional?

lunes, 19 de enero de 2026

¿ Quién es el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio ? .

 La élite narcoterrorista . ¿ Por  qué  Marco Rubio está  tan  empeñado en volver a crear el Irán-Contras

   

 

                                             ( La protesta   No es en Venezuela ,es en  Copenhague ) 


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domingo, 18 de enero de 2026

El capitalismo de guerra

                                                                       


Entrevista al analista político y ensayista, Raúl Sánchez Cedillo

«En el relato golpista sobre Venezuela participa toda la prensa mainstream global»

 Enric  Llopis

El también traductor y activista escribió en 2021 el libro Lo absoluto de la democracia. Contrapoderes, cuerpos-máquina, sistema red transdividual (Ed. Subtextos), prologado por Toni Negri; Raúl Sánchez Cedillo colabora actualmente como analista en Canal Red televisión y Radio Nacional de España (RNE); en la siguiente entrevista telefónica aborda la coyuntura actual en Venezuela, Irán, la UE y el conflicto entre Rusia y Ucrania.   

-P: ¿A qué explicaciones de fondo apunta el ataque militar estadounidense, del 3 de enero, en Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro? ¿Qué importancia tiene la pretensión norteamericana de recuperar su “patio trasero” frente a China?

-RSC: La llamada doctrina Monroe, con su corolario Trump, no está pensando que Europa sea su principal competidor; es China la que está extendiendo desde hace décadas la cooperación en infraestructuras, logística, industrial, energética y de créditos blandos en América Latina, también en África y con el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda.

Además China lo ha hecho desde un “mercantilismo paradójico”, ya lo escribía en los años 2000 Giovanni Arrighi en el libro Adam Smith en Pekín. Hace tiempo que China ya no es sólo la fábrica del mundo, sino que está en el paradigma de la paz mediante el comercio y el intercambio; de hecho, es el principal defensor de la Organización Mundial del Comercio (OMC); Trump, con su limitada inteligencia y con sus asesores, sabe que todo esto es una condena a muerte.

-P: Venezuela es el país con mayores reservas de crudo del mundo. ¿Es el petróleo la razón de fondo de la agresión?

-RSC: Ya hemos visto que un cambio de régimen no es el objetivo; y tampoco es un objetivo el expolio inmediato del petróleo, por las dificultades que conlleva; ya lo dejaron claro el otro día las petroleras, en la reunión del 9 de enero en la Casa Blanca, en la que estuvo Repsol con su consejero delegado Josu Jon Imaz. Pero de facto hay un bloqueo, que afecta asimismo a Rusia.

Estamos ante una dinámica de inestabilidad, control militar, capacidad de atacar en cualquier momento, destruir infraestructuras y matar a personas completamente al azar, sin ninguna base legal; crímenes terroristas hechos en nombre de la Presidencia de Estados Unidos y, por tanto, susceptibles de ser juzgados en la Corte Penal Internacional (CPI).

También la UE ha hablado de una oportunidad para promover una transición “democrática” en Venezuela, con la presencia de la golpista María Corina Machado.

-P: “China había comenzado a comprar petróleo de Venezuela eludiendo el pago en dólares, utilizando para ello el renminbi (divisa exterior china basada en el yuan) y criptomonedas referenciadas con el dólar”, ha escrito el periodista Enric Juliana en La Vanguardia; la deuda pública de Estados Unidos representa un 120% de su PIB…

-RSC: Hay que recordar la acción decisiva de Nixon, en 1971, de abandonar la convención del patrón oro y el fin de la convertibilidad internacional directa del dólar al oro; el problema es que la inundación de dólares, la compraventa del petróleo en dólares, también las transacciones financieras de Wall Street en esta moneda y los mercados de materias primas, como el de Chicago, vive ahora mismo sólo de la violencia.

No se trata ahora de hegemonía, porque no podemos decir que una mafia sea hegemónica; una mafia extorsiona, controla y golpea; es a lo que está abocado el poder estadounidense a partir del primer año de la segunda presidencia de Trump; a largo plazo, nadie que lo analice con tranquilidad, puede pensar que esa hegemonía pueda mantenerse.

El problema es que Trump no sólo hace esto, sino que introduce elementos que incrementan el caos y la incertidumbre; eso hace que el coste de cada transacción, ya sea comercial, financiera o de inversiones se vuelva enorme.

-P: ¿Cómo valoras, a grandes rasgos, el discurso de los grandes medios de comunicación sobre la agresión a Venezuela?

-RSC: Obviamente en Venezuela hay un colapso de los relatos mediáticos, porque Trump ha destruido la narrativa de la oposición; en concreto, la narrativa de que Maduro es un dictador como Trujillo -u otros dictadores caribeños- y en la que incluyen el proceso bolivariano iniciado en 1999; ahí entra la oposición, encabezada por María Corina Machado, en un proceso de encumbramiento -antes y después de las elecciones- que culmina con el Premio Nobel; ese galardón ya estaba en un lodazal, pero con esto… La premiada es una persona que, antes y después de recoger el Nobel, pidió una guerra de agresión contra su país.

Es Trump el que en las entrevistas en el avión presidencial, el Air Force One, cuando le preguntan si va a pedir la liberación de presos y mejores condiciones para la oposición a Delcy Rodríguez, responde que no, que eso ya vendrá, y que lo importante es mejorar el país, el petróleo.

-P: El País titulaba “el chavismo resiste a Trump y radicaliza su proyecto de ‘Estado revolucionario’” una información del 27 de diciembre firmada desde Caracas; y añadía el subtítulo: “El régimen venezolano endurece su legislación, achica los espacios de la oposición e impone la censura”. ¿Qué subyace a estos posicionamientos editoriales, en relación con la invasión militar del 3 de enero?   

-RSC: En el relato golpista, además de El País y la corporación PRISA, participa toda la prensa mainstream europea, española y latinoamericana; es el caso del grupo Clarín y el periódico La Nación, en Argentina; El Comercio de Perú; la prensa colombiana, por ejemplo la revista Semana; también en Brasil O Globo; todos ellos han sido antichavistas y antipopulares de manera furibunda, colonial y reaccionaria.

Es una disputa contra un proceso inaudito en la historia venezolana; hay que referirse a los excluidos durante décadas, incluso durante el periodo de mayor riqueza en términos macroeconómicos del país (años 50 y 60 del siglo XX), cuando la miseria en los ranchos de Caracas era ya famosa; en el momento que ese pueblo hace una alianza con el grupo en torno al comandante Chávez, esto supone el terror para los sectores parasitarios y privilegiados que viven de las rentas; es un proceso de 26 años.

-P: Por otra parte, respecto a Irán, además de la crisis económica, el alza de los precios, la devaluación de la moneda (rial) y el bloqueo económico por parte de Estados Unidos y la UE, ¿qué otros aspectos explican las actuales revueltas en Irán?

-RSC: Creo que se trata de un agotamiento como mínimo de décadas de la República Islámica. Hay que observar las cuestiones de clase y género; Irán es un país con enormes recursos naturales, uno de los grandes productores de petróleo. Tenemos esa maldición del petróleo. Los países ricos en materias primas y energía terminan generando estructuras jerárquicas muy sólidas de rentas y poder político.

El malestar va creciendo, se llega a un umbral catastrófico y estallan las revueltas; el empobrecimiento de la población, también debido al bloqueo, se suma a elementos asociados a la calidad de vida como la contaminación; los problemas para el acceso al agua en Teherán y las provincias; o las cuestiones nacionales, en relación con las poblaciones kurdas, azeríes o baluchíes.

Otro factor es la acumulación de sucesivas protestas y revueltas, desde 2009, que ha tenido un efecto escaso en la dialéctica del poder, pero ha llevado -en muchos casos- a la elección de elementos más reformistas de lo que había anteriormente; por ejemplo el gobierno de Jatamí o el del actual presidente, Masoud Pezeshkian.

-P: ¿Existen variables externas que estén induciendo o respaldando las protestas en Irán?

-RSC: Es obvio que en las revueltas tiene que haber también elementos financiados por Israel o por el llamado Consejo Nacional de Resistencia Iraní (CNRI), los antiguos muyahidines, que son una especie de grupo reaccionario mafioso que además colabora, por ejemplo, con Vox; son sectores que quieren incrementar la tensión, provocar una reacción más extrema en la represión, ya de por sí enorme, y crear las condiciones para que haya una intervención externa estadounidense.

-P: Por otra parte, países de la UE han enviado efectivos militares a Groenlandia para, supuestamente, disuadir a Donald Trump en su empeño por apropiarse de este territorio. ¿Cómo evalúas la medida?

-RSC: El hecho de que se desplieguen militares de la UE en Groenlandia, o antes el anuncio de envío de tropas a Ucrania, es un disparate; la justificación es que Trump ha dicho que Rusia y China pueden acceder al Ártico; realmente Trump pretende apoderarse con uno u otro argumento de Groenlandia, sin negociar nada con Dinamarca ni con la UE. ¿Qué supondría este despliegue de tropas? Imagínate estar allí “congelados” a ver si aparecen los rusos; esta iniciativa no va a detener ni un milímetro una acción de Trump.

La cuestión no es Rusia; de hecho, Trump se lleva mejor con Putin que con la UE. Además la Federación Rusa no es Estados Unidos, no tiene la capacidad de establecer estos frentes militares en el Ártico.

-P: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, han alertado en diferentes declaraciones sobre la “amenaza rusa”; ¿son estas advertencias una excusa para el rearme de la UE?  

-RSC: Mi argumento en el libro Esta guerra no acaba en Ucrania es que la paranoia produce paranoia; recordemos la genealogía; Vladimir Putin es en gran medida una creación occidental; Putin fue lugarteniente de Yeltsin, aliado occidental y a partir de 2000 puso orden en el desbarajuste oligárquico y mafioso ruso, haciéndose el jefe de todo.

Hay que recordar que en la Cumbre del G8 celebrada en Génova, en 2001, estuvo presente Putin; pero luego, el desprecio occidental y estadounidense y la presión de los países con liderazgo derechista, revanchista, como los Países Bálticos o Polonia, y la crisis en Ucrania, hacen que la paranoia del grupo en torno a Putin crezca;

La expansión de la OTAN no estaba justificada, porque ya no estábamos en la Guerra Fría; en la Conferencia de Seguridad de Múnich, de 2007, se produce la última advertencia de Putin; pero allí no se abre ninguna negociación, claramente la dialéctica fue de arrogancia, prepotencia y lógica militarista.

Después, los Acuerdos de Minsk, de 2014 estabilizaron supuestamente la situación; pero el gobierno ucraniano de Poroshenko violó los acuerdos y la guerra civil prosiguió; años después, la canciller Merkel, que participó en los acuerdos, reconoció que el Protocolo de Minsk se firmó con el fin de ganar tiempo en el rearme de Ucrania frente a Rusia.

-P: Así las cosas, ¿qué conclusión cabe extraer para el futuro inmediato?

-RSC: Cada vez que la tensión y la acción militar crece, en términos de dilema para la seguridad, el otro se rearma y se prepara para más guerra; en este sentido, claro que si continuamos así, la amenaza rusa lo será…

La deslegitimación e incapacidad de salir del neoliberalismo autoritario, de la brutal desigualdad y concentración de la riqueza, ha sido el resultado último de la crisis de 2008 y que, después de la pandemia, ha empeorado; cuando habría supuestamente un cierto remedio con los planes Next Generation de la UE, se ha provocado la crisis en Ucrania.

La cuestión es que las oligarquías occidentales, y también las rusas, por una cuestión de clase global prefieren la guerra y este caos a cualquier elemento de distribución y democracia económica.

sábado, 17 de enero de 2026

Cómo se desindustrializó el G7 .

 Cómo se desindustrializó el G7: siete gráficos que muestran cómo se perdió el dominio


Por Richard Baldwin |


 16/01/2026  

 

Introducción


Quizás el acontecimiento más importante de la historia económica moderna fue la industrialización de los países del G7 y su ascenso al dominio de la economía mundial.


Durante los siglos XIX y XX, las economías del G7 se industrializaron y crecieron más rápido que la media mundial. Esto las llevó a generar alrededor de dos tercios de la producción manufacturera y el PIB mundiales, a pesar de representar solo el 13 % de la población mundial.


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Cómo se desindustrializó el G7: siete gráficos que muestran cómo se perdió el dominio - Richard Baldwin | Sin Permiso


jueves, 15 de enero de 2026

Cómo Europa subdesarrolló África

                                                                                         

 





‘Cómo Europa subdesarrolló África’: leer a Walter Rodney hoy




Autor del clásico ‘Cómo Europa subdesarrolló a África’, reeditado por Capitán Swing, es una de las figuras más importantes del panafricanismo y del marxismo del Tercer Mundo del siglo XX.


16/01/26

Nacido en marzo de 1942 en Guyana, entonces Guayana Británica, Walter Rodney esconocido hoy como una de las figuras más importantes del panafricanismo y del mar xismo del Tercer Mundo del siglo XX. Como “intelectual guerrillero”, Rodney fue un imponente militante y teórico cuya labor académica estuvo siempre acompañada de un compromiso inquebrantable con las luchas por la descolonización, la liberación negra y el socialismo. Dada la importante reedición en español de su obra magna —Cómo Europa subdesarrolló a África, publicada originalmente en 1972 y editada ahora por Capitán Swing, con traducción de Beatriz Ruiz—, resulta pertinente volver a examinar el valor de su pensamiento político frente a la coyuntura actual del capitalismo tardío.

De la educación colonial a su expulsión de la Jamaica postcolonial

Rodney fue un producto paradójico del sistema educativo colonial implantado en las Indias Occidentales durante el dominio británico. Estudiante dedicado y meticuloso, estuvo entre los pocos que tuvieron la oportunidad de obtener un título de educación superior dentro de la población antillana colonizada. Primero asistió a la Universidad de las Indias Occidentales, para posteriormente cursar su doctorado en el corazón de la metrópoli: la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS, por sus siglas en inglés) de Londres. El sistema pedagógico colonial estaba concebido para “educar” a sujetos capaces de gobernar y administrar al servicio del imperio. Rodney, sin embargo, se negó a asumir este destino y eligió en su lugar un camino diferente, que marcaría una vida dedicada a la lucha contra el poder imperial.

Poco después de finalizar su tesis doctoral, publicada más tarde con el título A History of the Upper Guinea Coast 1545–1800 (Historia de la costa de Guinea Superior, 1545-1800), Rodney aceptó un cargo temporal en la Universidad de Dar es Salaam, Tanzania. Sin embargo, pronto se trasladó a Kingston, Jamaica, para desempeñarse como profesor de historia en su alma mater, la Universidad de las Indias Occidentales. Regresaba así al Caribe, pero no con el propósito de servir al Estado colonial ni de limitar su acción a los pasillos de la academia y el estilo de vida pequeñoburguesa que esta ofrecía. Por el contrario, la familia Rodney decidió vivir fuera del campus e involucrarse plenamente en las luchas cotidianas y populares de los jamaicanos. Esta decisión vendría con un coste elevado.

Ante sus ojos, se hizo evidente que las promesas de la descolonización formal aún estaban por cumplirse, y que la desigualdad económica y racial continuaban persistiendo tras la independencia

Instalado en Jamaica, Rodney hizo todo lo posible por comprender la situación social y política de este Estado-nación antillano recientemente independizado. Ante sus ojos, se hizo evidente que las promesas de la descolonización formal aún estaban por cumplirse, y que la desigualdad económica y racial continuaban persistiendo tras la independencia. Durante este período, Rodney forjó vínculos especialmente estrechos con las perseguidas comunidades rastafari del país, a quienes llegó a considerar como “la fuerza dirigente de […] la conciencia negra” en la isla. 

En octubre de 1968, el Gobierno jamaicano decidió expulsar a Rodney del país mientras asistía en Montreal al Congreso de Escritores Negros. Sus enérgicas críticas al gobierno y sus actividades políticas junto a los rastafari y las empobrecidas comunidades negras urbanas de Kingston resultaban demasiado peligrosas para un gobierno empeñado en asegurar el poder económico, político y social de una minoría. La decisión, sin embargo, acabó resultando contraproducente, ya que desencadenó uno de los mayores levantamientos populares en la historia del país. Conocidas como los “disturbios de Rodney”, las protestas contra la expulsión de Rodney funcionaron como un catalizador del movimiento Black Power más amplio que se extendió por toda la región.

La escritura de ‘Cómo Europa subdesarrolló a África’ en Tanzania y su asesinato en Guyana

Tras abandonar Jamaica, la familia Rodney se estableció de nuevo en Tanzania, donde el historiador volvió a incorporarse a la Universidad de Dar es Salaam. Tanzania atravesaba un período de cambios acelerados. El Gobierno de Julius Nyerere intentaba implantar su propia forma de socialismo africano en el país y Dar es Salaam se había convertido en la capital panafricana del mundo. Aquello no se debía solo al ambicioso proyecto político de Nyerere, sino también a su estrecha proximidad tanto con las luchas de liberación nacional en las colonias portuguesas como con el movimiento antiapartheid en Sudáfrica.

Escrito durante aquella estancia, Cómo Europa subdesarrolló a África tomó forma, por un lado, gracias al panorama político del continente africano en aquel momento, en el que los Estados-nación recientemente independizados intentaban forjar sus propias trayectorias históricas mientras las luchas de liberación nacional continuaban desarrollándose en otras partes del continente. Pero además, como ha argumentado David Scott, el libro también debe entenderse como un ajuste de cuentas con la persistencia de las formas de esclavitud y colonización en el Caribe. De este modo, pensado desde los vínculos entre estos dos continentes, Cómo Europa subdesarrolló a África se enfrenta a la cuestión de la soberanía en sus dimensiones políticas, económicas, sociales y culturales, y busca comprender los procesos históricos que produjeron relaciones de dependencia, drenaje de riqueza y explotación entre África y la metrópoli europea.

Rodney documenta cómo África no se “subdesarrolló” por sí misma, sino que el continente fue objeto del saqueo imperial, la conquista y, posteriormente, de formas más sofisticadas de explotación capitalista e intercambio desigual

En efecto, estas relaciones resultan centrales para un libro que intenta contrarrestar creencias ampliamente difundidas y falsificaciones ideológicas en torno a la supuesta “carencia” que África representa en el imaginario occidental. Rodney documenta cómo África no se “subdesarrolló” por sí misma, sino que el continente fue objeto del saqueo imperial, la conquista y, posteriormente, de formas más sofisticadas de explotación capitalista e intercambio desigual. Así, la obra mapea cuidadosamente cómo, antes de la expansión europea, las sociedades africanas disponían de sus propias trayectorias de desarrollo, historias, culturas y costumbres sociales que posteriormente fueron desmanteladas o reprimidas en y a través del encuentro colonial. El relato de Rodney es poderoso precisamente porque cuestiona las teorías dominantes de la modernización, que explicaban la pobreza africana como resultado de un atraso “tradicional” interno, para destacar que el “subdesarrollo” no significaba simplemente un “desarrollo menor”, sino que era resultado de un proceso sistemático de expropiación, explotación y exterminio —un método integral de dominación que en la actualidad presenciamos, en tiempo real, en el genocidio acelerado del pueblo palestino.

Bajo este esquema, el desarrollo y el subdesarrollo se presentan siempre vinculados dialécticamente, como dos caras de una misma moneda. Si el capitalismo, para Marx, implicaba que “la acumulación de riqueza en un polo es, al mismo tiempo, acumulación de miseria, agonía del trabajo, esclavitud, ignorancia, brutalidad y degradación mental en el polo opuesto”, Rodney extendía esta dialéctica a la relación colonial: el desarrollo de Europa se construye sobre el subdesarrollo de África. O, como lo expresó Frantz Fanon, “Europa es, literalmente, la creación del Tercer Mundo”. Para Rodney, de este modo, el desarrollo no significaba “alcanzar” el modelo de “progreso” impuesto por Occidente. Por el contrario, como ha argumentado David Myer Temin, puede entenderse que Rodney esbozaba una forma de “desarrollismo anticolonial popular”, que designa una comprensión del desarrollo que no parte de la presunción de que un pueblo esté “a la espera” de progresar siguiendo un modelo occidental, sino del diagnóstico de que el colonialismo y el imperialismo “desviaron” violentamente las trayectorias históricas de las sociedades colonizadas.

Es importante destacar que las intervenciones de Rodney no deben limitarse únicamente a la coyuntura de las décadas de 1960 y 1970, ya que poseen implicaciones relevantes para el momento actual. Cómo Europa subdesarrolló a África no solo refuta explícitamente afirmaciones que aún circulan ampliamente sobre el supuesto “atraso” de África y los llamados “beneficios” del colonialismo, sino que, de manera más decisiva, nos enseña a comprometernos con la historia poara ponerla al servicio de las luchas de liberación. Para Rodney, la práctica de la escritura histórica nunca estuvo separada de las tareas de organización de un movimiento político sólido anticolonial y socialista.

La relevancia de este enfoque se intensificó cuando la familia Rodney regresó a Guyana en 1974, después de considerar que allí podrían tener un impacto político mayor. Sin embargo, no recibieron precisamente una cálida bienvenida por parte del partido gobernante Congreso Nacional del Pueblo (PNC, por sus siglas en inglés) y del primer ministro del país, Forbes Burnham. Este había llegado al poder mediante la intervención de Estados Unidos y el Reino Unido, y había consolidado su dominio a través de una represión generalizada en nombre de un supuesto “socialismo cooperativo” y una cooptación del “tercermundismo”. Y por ello, al conocer la postura abiertamente crítica de Rodney con el PNC, Burnham medió para cerrarle las puertas al puesto que había solicitado en la universidad de Georgetown. Como resultado, Rodney no podría trabajar en el ámbito académico de Guyana, pero, aún así, la familia decidió permanecer en el país y comprometerse plenamente en la lucha contra el régimen de Burnham.

De este modo, Rodney y otros compañeros de distintos movimientos se unieron en 1974 para formar la Alianza del Pueblo Trabajador (WPA, por sus siglas en inglés). La WPA se comprometió a construir un proyecto socialista democrático y multirracial para enfrentar la creciente violencia racial, la represión gubernamental y el neocolonialismo. Como era de esperar, Burnham respondió con las herramientas que mejor conocía: la violencia y la represión. Durante este período, miembros de la WPA fueron arrestados y asesinados, mientras la policía atacaba de forma regular a todo aquel que protestara contra el gobierno.

El primer ministro de Guyana ordenó el asesinato de Rodney, que el 13 de junio de 1980 fue víctima de un atentado con un explosivo colocado dentro de un walkie-talkie

A pesar del adverso clima político, Rodney continuó escribiendo y organizando de manera incansable. Hizo todo lo posible por dialogar con los trabajadores de las plantaciones y movilizarlos, así como por fomentar alianzas interraciales entre personas indo-guyanesas y afro-guyanesas. Asimismo, llevó a cabo una extensa investigación archivística durante este período, que culminó en su libro A History of the Guyanese Working People 1881–1905 (Historia del pueblo trabajador de Guyana, 1881-1905), publicado póstumamente en 1981; un texto que marcó la culminación del uso metodológico que Rodney hizo de la historia al servicio de las luchas emancipatorias.

Era evidente que el régimen se había cansado de la creciente oposición política y veía a Rodney y a la WPA como fuerzas peligrosas que ponían en entredicho la hegemonía del PNC de Burnham. En consecuencia, el primer ministro ordenó el asesinato de Rodney, que el 13 de junio de 1980 fue víctima de un atentado con un explosivo colocado dentro de un walkie-talkie. El compromiso de Rodney con la lucha política por encima de la comodidad de una vida académica en el extranjero le costó la vida. Como muchos radicales negros y organizadores anticoloniales de su época, Rodney fue asesinado por su convicción y su disposición a luchar por un mundo libre de explotación y opresión.

Las “ecología total” de Rodney

El legado de Rodney suele abordarse en debates sobre el colonialismo, el desarrollo y el subdesarrollo. Sin embargo, su obra también ofrece una infinidad de recursos para repensar una ecología política radical y materialista, en la medida en que anticipa algunas de las principales preocupaciones ecosociales en torno al trabajo, los bienes naturales y el poder organizado alrededor de la mediación con ellos. La explotación de la tierra y del trabajo, el despojo de las comunidades nativas, la apropiación capitalista de la riqueza natural y la vinculación del daño ecológico con las relaciones imperial-capitalistas ocupan un lugar central en sus escritos, pese a haber sido a menudo obviados por la academia. En su obra, Rodney subraya que el daño ambiental no es simplemente resultado de una falla técnica ni una aberración del sistema, sino más bien el producto de las relaciones sistémicas del imperialismo capitalista con las periferias sometidas. De este modo, muestra cómo ecología, economía y política son esferas interdependientes, al tiempo que su método anticipa cómo las crisis ecológicas contemporáneas (desde la deforestación a la pérdida de biodiversidad, la extracción minera o el cambio climático) se encuentran arraigadas históricamente en las mismas estructuras sociales que él analizó.

En este sentido, Cómo Europa subdesarrolló a África analizó cómo muchas sociedades africanas, antes de la intrusión europea, poseían una suerte de conciencia holística de sus interacciones ambientales con el suelo, el clima, la flora y la fauna: una especie de “ecología total” del orden social, como la ha denominado Leo Zeilig. El colonialismo y el drenaje de recursos capitalista destruyeron estas interrelaciones al imponer una economía orientada a la exportación basada en monocultivos, deforestación, minería y apropiación de tierras. De este modo, el daño ecológico se presenta íntimamente ligado al proceso colonial como parte de la integración africana en el sistema-mundo capitalista, que, a su vez, dio lugar al subdesarrollo.

En esta línea, Aby L. Sène ha mostrado cómo la crítica de Rodney al imperialismo capitalista se extiende a problemáticas ecológicas contemporáneas, como los regímenes de conservación formulados como “repúblicas de la vida silvestre”, que sirven al gran capital foráneo al tiempo que despojan a las comunidades locales. Sène subraya cómo ciertas formas dominantes del conservacionismo pueden, por sí mismas, reproducir relaciones imperial-capitalistas si no se someten a un examen ecosocial crítico. Para Rodney, la misma lógica que subdesarrolló económicamente a África también socavó los ecosistemas africanos mediante la apropiación de la riqueza natural, lo que provocó el desplazamiento de comunidades y el desarraigo de las relaciones ecológicas. De este modo, la lectura socio-ecológica que hace Sène de Rodney nos permite atender a cómo las luchas antiimperialistas y ecológicas continúan, a día de hoy, profundamente entrelazadas.

La obra de Rodney, en otras palabras, nos obliga a enfrentarnos a la cuestión de cómo puede recuperarse la agencia histórica de los pueblos subalternos en, parafraseando a Gramsci, tiempos de monstruos

Rodney sostuvo de manera incansable que el avance del capitalismo europeo se basó en el trabajo y los recursos africanos —e implícitamente en el abaratamiento de la naturaleza. De este modo, para la acumulación capitalista, el medio ambiente no resultaba otra cosa que un “recurso” desechable más. El énfasis de Rodney en el papel mediador del trabajo sitúa a la naturaleza en un plano central en la producción, reproducción, circulación y acumulación de capital, en el que estas esferas emergen vinculadas a las condiciones de la naturaleza y de la forma en que las personas interactúan con la tierra, los recursos y los ecosistemas. La destrucción del entorno natural —desde la contaminación del agua o los derrames de petróleo a la devastación de los suelos o la deforestación— debe entenderse, por tanto, como parte de una violencia ecosocial sistémica. De ahí que la injusticia ecológica sea un aspecto central en la configuración del subdesarrollo, tal y como lo cartografió Rodney. Esta lectura pionera nos proporciona hoy un marco para pensar la justicia climática, los procesos de extracción corporativa, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad global como fenómenos profundamente interconectados dentro del sistema-mundo capitalista y su formación de jerarquías a escala mundial.

Regresar a Rodney

Recuperar a Rodney a la coyuntura actual nos ofrece, de este modo, herramientas para comprender cómo la asimetría global entre dominio y dependencia —así como entre desarrollo y subdesarrollo— se asienta históricamente sobre mecanismos de explotación y expropiación reproducidos por el imperialismo capitalista en cada rincón del planeta. Además, leer su trabajo en el presente revitaliza nuestra propia imaginación política, extrayendo lecciones del pasado en la búsqueda de nuevos caminos de fortalecimiento popular que no cedan ante la tecnocracia gerencial. La obra de Rodney, en otras palabras, nos obliga a enfrentarnos a la cuestión de cómo puede recuperarse la agencia histórica de los pueblos subalternos en, parafraseando a Gramsci, tiempos de monstruos. A medida que continúan los debates sobre justicia redistributiva global, deuda, extracción de recursos, límites ambientales, neocolonialismo e imperialismo, y democracia popular, la obra de Rodney nos anima a preguntarnos: ¿quién se beneficia de la configuración global actual? ¿Quién define los términos del “desarrollo”? ¿Cómo afectan estos procesos al potencial de soberanía y autonomía en la periferia del sistema-mundo capitalista?

Aunque el momento histórico actual está caracterizado por una extendida desesperanza política, una melancolía de izquierdas y una notable incapacidad para imaginar algo más allá del capitalismo —y, por tanto, resulta marcadamente distinto al de Rodney—, existen grandes lecciones y enseñanzas que podemos extraer de su vida y de sus escritos, y muy especialmente de Cómo Europa subdesarrolló a África. Su obra muestra al capitalismo como un sistema global que requiere formas imperialistas de explotación y jerarquías raciales para su reproducción. Como resultado, la lucha contra el capitalismo debe entenderse también como una lucha contra la dominación imperial y racial. Aunque los tiempos cambien, para Rodney —como para nosotros— la tarea sigue siendo la misma: derrocar el sistema-mundo capitalista.

 Onni Ahvonen – Investigador de la Universidad de Helsinki; Twitter: @ahvonenonni; Bluesky: @ahvonenonni.bsky.social

Alejandro Pedregal – Investigador del Consejo de Investigación de Finlandia en la Universidad Aalto; Twitter: @AlejoPedregal; Bluesky: @alejopedregal.bsky.social

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/leer-walter-rodney-hoy