sábado, 17 de enero de 2026

Cómo se desindustrializó el G7 .

 Cómo se desindustrializó el G7: siete gráficos que muestran cómo se perdió el dominio


Por Richard Baldwin |


 16/01/2026  

 

Introducción


Quizás el acontecimiento más importante de la historia económica moderna fue la industrialización de los países del G7 y su ascenso al dominio de la economía mundial.


Durante los siglos XIX y XX, las economías del G7 se industrializaron y crecieron más rápido que la media mundial. Esto las llevó a generar alrededor de dos tercios de la producción manufacturera y el PIB mundiales, a pesar de representar solo el 13 % de la población mundial.


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Cómo se desindustrializó el G7: siete gráficos que muestran cómo se perdió el dominio - Richard Baldwin | Sin Permiso


jueves, 15 de enero de 2026

Cómo Europa subdesarrolló África

                                                                                         

 





‘Cómo Europa subdesarrolló África’: leer a Walter Rodney hoy




Autor del clásico ‘Cómo Europa subdesarrolló a África’, reeditado por Capitán Swing, es una de las figuras más importantes del panafricanismo y del marxismo del Tercer Mundo del siglo XX.


16/01/26

Nacido en marzo de 1942 en Guyana, entonces Guayana Británica, Walter Rodney esconocido hoy como una de las figuras más importantes del panafricanismo y del mar xismo del Tercer Mundo del siglo XX. Como “intelectual guerrillero”, Rodney fue un imponente militante y teórico cuya labor académica estuvo siempre acompañada de un compromiso inquebrantable con las luchas por la descolonización, la liberación negra y el socialismo. Dada la importante reedición en español de su obra magna —Cómo Europa subdesarrolló a África, publicada originalmente en 1972 y editada ahora por Capitán Swing, con traducción de Beatriz Ruiz—, resulta pertinente volver a examinar el valor de su pensamiento político frente a la coyuntura actual del capitalismo tardío.

De la educación colonial a su expulsión de la Jamaica postcolonial

Rodney fue un producto paradójico del sistema educativo colonial implantado en las Indias Occidentales durante el dominio británico. Estudiante dedicado y meticuloso, estuvo entre los pocos que tuvieron la oportunidad de obtener un título de educación superior dentro de la población antillana colonizada. Primero asistió a la Universidad de las Indias Occidentales, para posteriormente cursar su doctorado en el corazón de la metrópoli: la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS, por sus siglas en inglés) de Londres. El sistema pedagógico colonial estaba concebido para “educar” a sujetos capaces de gobernar y administrar al servicio del imperio. Rodney, sin embargo, se negó a asumir este destino y eligió en su lugar un camino diferente, que marcaría una vida dedicada a la lucha contra el poder imperial.

Poco después de finalizar su tesis doctoral, publicada más tarde con el título A History of the Upper Guinea Coast 1545–1800 (Historia de la costa de Guinea Superior, 1545-1800), Rodney aceptó un cargo temporal en la Universidad de Dar es Salaam, Tanzania. Sin embargo, pronto se trasladó a Kingston, Jamaica, para desempeñarse como profesor de historia en su alma mater, la Universidad de las Indias Occidentales. Regresaba así al Caribe, pero no con el propósito de servir al Estado colonial ni de limitar su acción a los pasillos de la academia y el estilo de vida pequeñoburguesa que esta ofrecía. Por el contrario, la familia Rodney decidió vivir fuera del campus e involucrarse plenamente en las luchas cotidianas y populares de los jamaicanos. Esta decisión vendría con un coste elevado.

Ante sus ojos, se hizo evidente que las promesas de la descolonización formal aún estaban por cumplirse, y que la desigualdad económica y racial continuaban persistiendo tras la independencia

Instalado en Jamaica, Rodney hizo todo lo posible por comprender la situación social y política de este Estado-nación antillano recientemente independizado. Ante sus ojos, se hizo evidente que las promesas de la descolonización formal aún estaban por cumplirse, y que la desigualdad económica y racial continuaban persistiendo tras la independencia. Durante este período, Rodney forjó vínculos especialmente estrechos con las perseguidas comunidades rastafari del país, a quienes llegó a considerar como “la fuerza dirigente de […] la conciencia negra” en la isla. 

En octubre de 1968, el Gobierno jamaicano decidió expulsar a Rodney del país mientras asistía en Montreal al Congreso de Escritores Negros. Sus enérgicas críticas al gobierno y sus actividades políticas junto a los rastafari y las empobrecidas comunidades negras urbanas de Kingston resultaban demasiado peligrosas para un gobierno empeñado en asegurar el poder económico, político y social de una minoría. La decisión, sin embargo, acabó resultando contraproducente, ya que desencadenó uno de los mayores levantamientos populares en la historia del país. Conocidas como los “disturbios de Rodney”, las protestas contra la expulsión de Rodney funcionaron como un catalizador del movimiento Black Power más amplio que se extendió por toda la región.

La escritura de ‘Cómo Europa subdesarrolló a África’ en Tanzania y su asesinato en Guyana

Tras abandonar Jamaica, la familia Rodney se estableció de nuevo en Tanzania, donde el historiador volvió a incorporarse a la Universidad de Dar es Salaam. Tanzania atravesaba un período de cambios acelerados. El Gobierno de Julius Nyerere intentaba implantar su propia forma de socialismo africano en el país y Dar es Salaam se había convertido en la capital panafricana del mundo. Aquello no se debía solo al ambicioso proyecto político de Nyerere, sino también a su estrecha proximidad tanto con las luchas de liberación nacional en las colonias portuguesas como con el movimiento antiapartheid en Sudáfrica.

Escrito durante aquella estancia, Cómo Europa subdesarrolló a África tomó forma, por un lado, gracias al panorama político del continente africano en aquel momento, en el que los Estados-nación recientemente independizados intentaban forjar sus propias trayectorias históricas mientras las luchas de liberación nacional continuaban desarrollándose en otras partes del continente. Pero además, como ha argumentado David Scott, el libro también debe entenderse como un ajuste de cuentas con la persistencia de las formas de esclavitud y colonización en el Caribe. De este modo, pensado desde los vínculos entre estos dos continentes, Cómo Europa subdesarrolló a África se enfrenta a la cuestión de la soberanía en sus dimensiones políticas, económicas, sociales y culturales, y busca comprender los procesos históricos que produjeron relaciones de dependencia, drenaje de riqueza y explotación entre África y la metrópoli europea.

Rodney documenta cómo África no se “subdesarrolló” por sí misma, sino que el continente fue objeto del saqueo imperial, la conquista y, posteriormente, de formas más sofisticadas de explotación capitalista e intercambio desigual

En efecto, estas relaciones resultan centrales para un libro que intenta contrarrestar creencias ampliamente difundidas y falsificaciones ideológicas en torno a la supuesta “carencia” que África representa en el imaginario occidental. Rodney documenta cómo África no se “subdesarrolló” por sí misma, sino que el continente fue objeto del saqueo imperial, la conquista y, posteriormente, de formas más sofisticadas de explotación capitalista e intercambio desigual. Así, la obra mapea cuidadosamente cómo, antes de la expansión europea, las sociedades africanas disponían de sus propias trayectorias de desarrollo, historias, culturas y costumbres sociales que posteriormente fueron desmanteladas o reprimidas en y a través del encuentro colonial. El relato de Rodney es poderoso precisamente porque cuestiona las teorías dominantes de la modernización, que explicaban la pobreza africana como resultado de un atraso “tradicional” interno, para destacar que el “subdesarrollo” no significaba simplemente un “desarrollo menor”, sino que era resultado de un proceso sistemático de expropiación, explotación y exterminio —un método integral de dominación que en la actualidad presenciamos, en tiempo real, en el genocidio acelerado del pueblo palestino.

Bajo este esquema, el desarrollo y el subdesarrollo se presentan siempre vinculados dialécticamente, como dos caras de una misma moneda. Si el capitalismo, para Marx, implicaba que “la acumulación de riqueza en un polo es, al mismo tiempo, acumulación de miseria, agonía del trabajo, esclavitud, ignorancia, brutalidad y degradación mental en el polo opuesto”, Rodney extendía esta dialéctica a la relación colonial: el desarrollo de Europa se construye sobre el subdesarrollo de África. O, como lo expresó Frantz Fanon, “Europa es, literalmente, la creación del Tercer Mundo”. Para Rodney, de este modo, el desarrollo no significaba “alcanzar” el modelo de “progreso” impuesto por Occidente. Por el contrario, como ha argumentado David Myer Temin, puede entenderse que Rodney esbozaba una forma de “desarrollismo anticolonial popular”, que designa una comprensión del desarrollo que no parte de la presunción de que un pueblo esté “a la espera” de progresar siguiendo un modelo occidental, sino del diagnóstico de que el colonialismo y el imperialismo “desviaron” violentamente las trayectorias históricas de las sociedades colonizadas.

Es importante destacar que las intervenciones de Rodney no deben limitarse únicamente a la coyuntura de las décadas de 1960 y 1970, ya que poseen implicaciones relevantes para el momento actual. Cómo Europa subdesarrolló a África no solo refuta explícitamente afirmaciones que aún circulan ampliamente sobre el supuesto “atraso” de África y los llamados “beneficios” del colonialismo, sino que, de manera más decisiva, nos enseña a comprometernos con la historia poara ponerla al servicio de las luchas de liberación. Para Rodney, la práctica de la escritura histórica nunca estuvo separada de las tareas de organización de un movimiento político sólido anticolonial y socialista.

La relevancia de este enfoque se intensificó cuando la familia Rodney regresó a Guyana en 1974, después de considerar que allí podrían tener un impacto político mayor. Sin embargo, no recibieron precisamente una cálida bienvenida por parte del partido gobernante Congreso Nacional del Pueblo (PNC, por sus siglas en inglés) y del primer ministro del país, Forbes Burnham. Este había llegado al poder mediante la intervención de Estados Unidos y el Reino Unido, y había consolidado su dominio a través de una represión generalizada en nombre de un supuesto “socialismo cooperativo” y una cooptación del “tercermundismo”. Y por ello, al conocer la postura abiertamente crítica de Rodney con el PNC, Burnham medió para cerrarle las puertas al puesto que había solicitado en la universidad de Georgetown. Como resultado, Rodney no podría trabajar en el ámbito académico de Guyana, pero, aún así, la familia decidió permanecer en el país y comprometerse plenamente en la lucha contra el régimen de Burnham.

De este modo, Rodney y otros compañeros de distintos movimientos se unieron en 1974 para formar la Alianza del Pueblo Trabajador (WPA, por sus siglas en inglés). La WPA se comprometió a construir un proyecto socialista democrático y multirracial para enfrentar la creciente violencia racial, la represión gubernamental y el neocolonialismo. Como era de esperar, Burnham respondió con las herramientas que mejor conocía: la violencia y la represión. Durante este período, miembros de la WPA fueron arrestados y asesinados, mientras la policía atacaba de forma regular a todo aquel que protestara contra el gobierno.

El primer ministro de Guyana ordenó el asesinato de Rodney, que el 13 de junio de 1980 fue víctima de un atentado con un explosivo colocado dentro de un walkie-talkie

A pesar del adverso clima político, Rodney continuó escribiendo y organizando de manera incansable. Hizo todo lo posible por dialogar con los trabajadores de las plantaciones y movilizarlos, así como por fomentar alianzas interraciales entre personas indo-guyanesas y afro-guyanesas. Asimismo, llevó a cabo una extensa investigación archivística durante este período, que culminó en su libro A History of the Guyanese Working People 1881–1905 (Historia del pueblo trabajador de Guyana, 1881-1905), publicado póstumamente en 1981; un texto que marcó la culminación del uso metodológico que Rodney hizo de la historia al servicio de las luchas emancipatorias.

Era evidente que el régimen se había cansado de la creciente oposición política y veía a Rodney y a la WPA como fuerzas peligrosas que ponían en entredicho la hegemonía del PNC de Burnham. En consecuencia, el primer ministro ordenó el asesinato de Rodney, que el 13 de junio de 1980 fue víctima de un atentado con un explosivo colocado dentro de un walkie-talkie. El compromiso de Rodney con la lucha política por encima de la comodidad de una vida académica en el extranjero le costó la vida. Como muchos radicales negros y organizadores anticoloniales de su época, Rodney fue asesinado por su convicción y su disposición a luchar por un mundo libre de explotación y opresión.

Las “ecología total” de Rodney

El legado de Rodney suele abordarse en debates sobre el colonialismo, el desarrollo y el subdesarrollo. Sin embargo, su obra también ofrece una infinidad de recursos para repensar una ecología política radical y materialista, en la medida en que anticipa algunas de las principales preocupaciones ecosociales en torno al trabajo, los bienes naturales y el poder organizado alrededor de la mediación con ellos. La explotación de la tierra y del trabajo, el despojo de las comunidades nativas, la apropiación capitalista de la riqueza natural y la vinculación del daño ecológico con las relaciones imperial-capitalistas ocupan un lugar central en sus escritos, pese a haber sido a menudo obviados por la academia. En su obra, Rodney subraya que el daño ambiental no es simplemente resultado de una falla técnica ni una aberración del sistema, sino más bien el producto de las relaciones sistémicas del imperialismo capitalista con las periferias sometidas. De este modo, muestra cómo ecología, economía y política son esferas interdependientes, al tiempo que su método anticipa cómo las crisis ecológicas contemporáneas (desde la deforestación a la pérdida de biodiversidad, la extracción minera o el cambio climático) se encuentran arraigadas históricamente en las mismas estructuras sociales que él analizó.

En este sentido, Cómo Europa subdesarrolló a África analizó cómo muchas sociedades africanas, antes de la intrusión europea, poseían una suerte de conciencia holística de sus interacciones ambientales con el suelo, el clima, la flora y la fauna: una especie de “ecología total” del orden social, como la ha denominado Leo Zeilig. El colonialismo y el drenaje de recursos capitalista destruyeron estas interrelaciones al imponer una economía orientada a la exportación basada en monocultivos, deforestación, minería y apropiación de tierras. De este modo, el daño ecológico se presenta íntimamente ligado al proceso colonial como parte de la integración africana en el sistema-mundo capitalista, que, a su vez, dio lugar al subdesarrollo.

En esta línea, Aby L. Sène ha mostrado cómo la crítica de Rodney al imperialismo capitalista se extiende a problemáticas ecológicas contemporáneas, como los regímenes de conservación formulados como “repúblicas de la vida silvestre”, que sirven al gran capital foráneo al tiempo que despojan a las comunidades locales. Sène subraya cómo ciertas formas dominantes del conservacionismo pueden, por sí mismas, reproducir relaciones imperial-capitalistas si no se someten a un examen ecosocial crítico. Para Rodney, la misma lógica que subdesarrolló económicamente a África también socavó los ecosistemas africanos mediante la apropiación de la riqueza natural, lo que provocó el desplazamiento de comunidades y el desarraigo de las relaciones ecológicas. De este modo, la lectura socio-ecológica que hace Sène de Rodney nos permite atender a cómo las luchas antiimperialistas y ecológicas continúan, a día de hoy, profundamente entrelazadas.

La obra de Rodney, en otras palabras, nos obliga a enfrentarnos a la cuestión de cómo puede recuperarse la agencia histórica de los pueblos subalternos en, parafraseando a Gramsci, tiempos de monstruos

Rodney sostuvo de manera incansable que el avance del capitalismo europeo se basó en el trabajo y los recursos africanos —e implícitamente en el abaratamiento de la naturaleza. De este modo, para la acumulación capitalista, el medio ambiente no resultaba otra cosa que un “recurso” desechable más. El énfasis de Rodney en el papel mediador del trabajo sitúa a la naturaleza en un plano central en la producción, reproducción, circulación y acumulación de capital, en el que estas esferas emergen vinculadas a las condiciones de la naturaleza y de la forma en que las personas interactúan con la tierra, los recursos y los ecosistemas. La destrucción del entorno natural —desde la contaminación del agua o los derrames de petróleo a la devastación de los suelos o la deforestación— debe entenderse, por tanto, como parte de una violencia ecosocial sistémica. De ahí que la injusticia ecológica sea un aspecto central en la configuración del subdesarrollo, tal y como lo cartografió Rodney. Esta lectura pionera nos proporciona hoy un marco para pensar la justicia climática, los procesos de extracción corporativa, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad global como fenómenos profundamente interconectados dentro del sistema-mundo capitalista y su formación de jerarquías a escala mundial.

Regresar a Rodney

Recuperar a Rodney a la coyuntura actual nos ofrece, de este modo, herramientas para comprender cómo la asimetría global entre dominio y dependencia —así como entre desarrollo y subdesarrollo— se asienta históricamente sobre mecanismos de explotación y expropiación reproducidos por el imperialismo capitalista en cada rincón del planeta. Además, leer su trabajo en el presente revitaliza nuestra propia imaginación política, extrayendo lecciones del pasado en la búsqueda de nuevos caminos de fortalecimiento popular que no cedan ante la tecnocracia gerencial. La obra de Rodney, en otras palabras, nos obliga a enfrentarnos a la cuestión de cómo puede recuperarse la agencia histórica de los pueblos subalternos en, parafraseando a Gramsci, tiempos de monstruos. A medida que continúan los debates sobre justicia redistributiva global, deuda, extracción de recursos, límites ambientales, neocolonialismo e imperialismo, y democracia popular, la obra de Rodney nos anima a preguntarnos: ¿quién se beneficia de la configuración global actual? ¿Quién define los términos del “desarrollo”? ¿Cómo afectan estos procesos al potencial de soberanía y autonomía en la periferia del sistema-mundo capitalista?

Aunque el momento histórico actual está caracterizado por una extendida desesperanza política, una melancolía de izquierdas y una notable incapacidad para imaginar algo más allá del capitalismo —y, por tanto, resulta marcadamente distinto al de Rodney—, existen grandes lecciones y enseñanzas que podemos extraer de su vida y de sus escritos, y muy especialmente de Cómo Europa subdesarrolló a África. Su obra muestra al capitalismo como un sistema global que requiere formas imperialistas de explotación y jerarquías raciales para su reproducción. Como resultado, la lucha contra el capitalismo debe entenderse también como una lucha contra la dominación imperial y racial. Aunque los tiempos cambien, para Rodney —como para nosotros— la tarea sigue siendo la misma: derrocar el sistema-mundo capitalista.

 Onni Ahvonen – Investigador de la Universidad de Helsinki; Twitter: @ahvonenonni; Bluesky: @ahvonenonni.bsky.social

Alejandro Pedregal – Investigador del Consejo de Investigación de Finlandia en la Universidad Aalto; Twitter: @AlejoPedregal; Bluesky: @alejopedregal.bsky.social

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/leer-walter-rodney-hoy

miércoles, 14 de enero de 2026

Disturbios mortales en Irán.


Los medios occidentales encubren los disturbios mortales en Irán, apoyándose en ONG de cambio de régimen financiadas por el gobierno estadounidense.

 (   Hay tres videos  para verlos ir  al enlace  del  final )

Mientras disturbios mortales arrasan ciudades iraníes, los medios occidentales ignoran la impactante ola de violencia y recurren a ONG financiadas por el gobierno estadounidense para obtener información. Esta imagen parcial ha llevado a Trump al borde de autorizar nuevos ataques estadounidenses.

Los medios occidentales han ignorado la creciente cantidad de pruebas en vídeo que muestran tácticas terroristas desplegadas en todo Irán por manifestantes descritos por Amnistía Internacional y Human Rights Watch como "en gran medida pacíficos". Vídeos recientes publicados tanto por medios estatales iraníes como por fuerzas antigubernamentales revelan linchamientos públicos de guardias desarmados, incendios de mezquitas, incendios incendiarios en edificios municipales, mercados y estaciones de bomberos, y multitudes de hombres armados abriendo fuego en el corazón de las ciudades iraníes. 

En cambio, los medios occidentales se han centrado casi exclusivamente en la violencia atribuida al gobierno iraní. Para ello, se han basado en gran medida en los recuentos de muertes recopilados por grupos de la diáspora iraní financiados por la Fundación Nacional para la Democracia (NED), la rama del gobierno estadounidense que promueve el cambio de régimen, y cuyas juntas directivas están repletas de neoconservadores comprometidos.

La NED se ha atribuido el mérito de impulsar las protestas "Mujer, Vida, Libertad" que inundaron las ciudades iraníes a lo largo de 2023, y que también incluyeron actos de violencia atroces  que fueron ignorados por los medios occidentales y las ONG de derechos humanos. Hoy en día, la NED no es la única entre los actores alineados con los servicios de inteligencia que buscan alimentar el caos en Irán. 

La agencia de espionaje y asesinatos israelí, conocida como Mossad, emitió un mensaje desde su cuenta oficial en idioma farsi en Twitter/X instando a los iraníes a intensificar sus actividades de cambio de régimen y prometiendo que los apoyaría en el terreno.

“Salgan juntos a las calles. Ha llegado la hora”, instruyó el Mossad a los iraníes. “Estamos con ustedes. No solo a distancia y verbalmente. Estamos con ustedes sobre el terreno”.

Derrocar a Teherán mediante el terror

Las protestas comenzaron en Irán a principios de enero de 2026, cuando los comerciantes salieron a las calles para protestar contra el aumento de la inflación provocado por las sanciones occidentales. El gobierno iraní respondió con solidaridad a las protestas en los bazares, brindándoles protección policial. Sin embargo, estas manifestaciones se disolvieron rápidamente, ya que una masa amorfa de elementos antigubernamentales aprovechó la oportunidad para lanzar una violenta insurrección alentada por gobiernos desde Israel hasta Estados Unidos, y por el autoproclamado "Príncipe Heredero" Reza Pahlavi, quien ha tildado a los funcionarios y a los medios de comunicación estatales de "objetivos legítimos".

El 9 de enero, la ciudad de Mashhad se convirtió en escenario de algunos de los disturbios más intensos, cuando fuerzas antigubernamentales incendiaron estaciones de bomberos , quemando vivos a bomberos, prendiendo fuego a autobuses, atacando a trabajadores de la ciudad, vandalizando estaciones de metro y causando más de 18 millones de dólares en daños, según las autoridades municipales locales . 

En Kermanshah, donde manifestantes antigubernamentales mataron a tiros a Melina Asadi, de 3 años, se filmó a grupos de militantes disparando armas automáticas contra la policía. En ciudades desde Hamedán hasta Lorestán, los manifestantes se han filmado golpeando hasta la muerte a guardias de seguridad desarmados por intentar impedir sus ataques. 

Han surgido imágenes de manifestantes en la ciudad central de Irán atacando un autobús público y prendiéndole fuego el 10 de enero. 

Mientras tanto, en Teherán, turbas de alborotadores han atacado la histórica Mezquita Abazar , quemando su interior, mientras otros han llevado a cabo ataques incendiarios y quemado copias del Corán dentro de la Gran Mezquita de Sarableh y el santuario de Muhammad ibn Musa al-Kadhim en Kuzestan. 

Alborotadores incendiaron un gran edificio municipal en el corazón de Karaj, mientras que redujeron a cenizas el mercado en el centro de Rasht. En Borujen, se informa que vándalos antigubernamentales incendiaron una biblioteca histórica llena de textos antiguos durante una noche de saqueos y destrucción. 

Ninguno de estos incidentes ha provocado reacción alguna de los medios de comunicación o de los gobiernos occidentales, incluso después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní obligara a los embajadores de Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia a ver de primera mano imágenes de la violencia llevada a cabo por los alborotadores.

Según el gobierno iraní, más de 100 policías y agentes de seguridad han muerto durante los disturbios. Sin embargo, dos ONG iraníes con sede en Washington y financiadas por el gobierno estadounidense han estimado la cifra de muertos del gobierno en una cifra mucho menor. Estos grupos se han convertido en la fuente de referencia para los medios occidentales sobre las protestas.

Los lobbystas del cambio de régimen marcan la agenda

Para evaluar el número de muertos en Irán, los medios de comunicación de todo Estados Unidos y Europa recurrieron a dos ONG con sede en Washington y financiadas por el Fondo Nacional para la Democracia del gobierno estadounidense: el Centro Abdorrahman Boroumand para los Derechos Humanos en Irán y Activistas de Derechos Humanos en Irán.

Un comunicado de prensa de la NED de 2024 describió explícitamente al Centro Abdorrahman Boroumand para los Derechos Humanos en Irán como “un socio de la Fundación Nacional para la Democracia (NED)”.

Por otra parte, una declaración de 2021 de activistas de derechos humanos en Irán afirma que el grupo “expandió su red y decidió comenzar a recibir ayuda financiera de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), una organización no gubernamental y sin fines de lucro con sede en Estados Unidos” después de que el gobierno iraní lo acusara de tener vínculos con la CIA en 2010.

La NED se creó bajo la supervisión del director de la CIA durante la administración Reagan, William Casey, para permitir que el gobierno siguiera interfiriendo en asuntos internacionales a pesar de la desconfianza generalizada hacia los servicios de inteligencia estadounidenses. Uno de sus fundadores, Allen Weinstein, admitió célebremente: «Mucho de lo que hacemos hoy lo hacía la CIA de forma encubierta hace 25 años». 

Si bien no reconocen la financiación de la ONG por parte de la NED, The Washington Post y ABC News han citado al Centro Abdorrahman Boroumand de forma destacada en su cobertura de las protestas iraníes. En la junta directiva del Centro se encuentra Francis Fukuyama, el ideólogo que firmó la carta fundacional del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano , quizás el manifiesto más importante del neoconservadurismo moderno.

Las cifras de la sugestivamente llamada "Activistas de Derechos Humanos en Irán" han circulado aún más ampliamente, con la reciente estimación de 544 muertos de la ONG citada por docenas de importantes medios estadounidenses e israelíes de todo el espectro político, así como por Dropsite . La firma de inteligencia Stratfor, una "CIA en la sombra", también ha citado a la ONG en un artículo titulado "Las protestas en Irán abren una ventana para la intervención estadounidense o israelí".

Ante la dificultad de determinar el número exacto de víctimas de las protestas, un variopinto grupo de influencers en línea ha llenado el vacío informativo con afirmaciones exageradas y de dudosa procedencia. Entre estos propagandistas se encuentra Laura Loomer, conocida supremacista judía y confidente de Trump, quien se jactó de que "¡la cifra de manifestantes iraníes muertos a manos de las fuerzas del régimen islámico ya supera los 6.000!", citando a una supuesta "fuente de la comunidad de inteligencia".

El casino digital Polymarket también infló el número de muertos, afirmando sin citar fuentes que “más de 10.000” personas habían sido asesinadas por “las fuerzas iraníes [que usaban] rifles automáticos contra los manifestantes”, y afirmando falsamente que Irán había “perdido casi todo el control” de tres de sus cinco ciudades más grandes.

En los últimos meses, Polymarket se ha hecho famoso por permitir que personas con información privilegiada abusen del conocimiento avanzado sobre acontecimientos políticos, como el reciente asalto militar estadounidense a Caracas y el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, para obtener cientos de miles de dólares . El autodenominado "mayor mercado de predicciones del mundo" se creó con una importante inversión del experto en inteligencia artificial Peter Thiel, y ahora cuenta con Donald Trump Jr. como asesor.

Al difundir cifras de muertes claramente infladas, los activistas a favor del cambio de régimen y los compinches de Trump aparentemente están incitando al presidente notoriamente crédulo a lanzar otro ataque militar contra Teherán. 

En una evaluación de las protestas del 7 de enero, Stratfor describió el caos en las calles de Irán como una oportunidad tentadora para la guerra, escribiendo: “ Si bien es poco probable que derrumbe el régimen, los disturbios en curso podrían abrir la puerta para que Israel o Estados Unidos realicen actividades encubiertas o abiertas destinadas a desestabilizar aún más al gobierno iraní, ya sea indirectamente alentando las protestas o directamente a través de acciones militares contra los líderes iraníes”.

Sin embargo, el contratista de la CIA reconoció que “ los nuevos ataques militares contra Irán probablemente también pondrían fin al actual movimiento de protesta, al conducir en cambio a una manifestación más amplia de nacionalismo y unidad iraní, un patrón observado después de los ataques estadounidenses e israelíes en 2025”.

'Listo y cargado'

Como era de esperar, la última ronda de protestas antigubernamentales en Irán ha recibido un entusiasta respaldo de una serie de líderes occidentales, entre ellos el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente estadounidense, Donald Trump. 

“Si Irán dispara y asesina violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate”, anunció Trump. “Estamos preparados y listos para actuar”.

Días después, Trump volvió a amenazar a Irán : «Será mejor que no empiecen a dispararles [a los manifestantes], porque nosotros también empezaremos a disparar». El 12 de enero, Trump decretó que cualquier país que fuera descubierto comerciando con Irán se enfrentaría a un arancel del 25 % sobre los bienes intercambiados con Estados Unidos.

Ahora, según informes, Trump está considerando un ataque, considerando opciones que van desde la ciberguerra hasta los ataques aéreos. Sin embargo, el ritmo de las protestas antigubernamentales parece haber disminuido, y una relativa calma ha regresado a las principales ciudades. 

A medida que se disipa la polvareda, millones de ciudadanos iraníes salen a las calles de ciudades desde Teherán hasta Mashhad para expresar su indignación por los disturbios, denunciar a los elementos extranjeros que contribuyeron a la ofensiva del cambio de régimen y proclamar su apoyo al gobierno. Pero en las redacciones de todo Occidente, dar voz a estas masas de manifestantes iraníes parece estar prohibido.

 Y ver  .Como funcionan los disturbios en Irán