sábado, 6 de septiembre de 2025

Entrevista al economista estadounidense Michael Hudson

Trump: “perdimos la India”. ¿Esta naciendo un nuevo orden mundial? 
Resumen de una reciente entrevista al economista estadounidense Michael Hudson realizada por el académico noruego Glenn Diesen
Glenn Diesen

Hoy nos acompaña Michael Hudson, uno de los más grandes economistas políticos, para hablar sobre el desarrollo de un sistema económico internacional multipolar, que de hecho se está construyendo en este momento en China. 

Es increíble la rapidez con la que se están produciendo los acontecimientos. Pero si queremos ver lo extraordinario que esta ocurriendo en un período de tiempo relativamente corto, deberíamos echar una mirada a las últimas tres décadas.

Al final de la Guerra Fría, el principal objetivo de la política exterior de Rusia era integrarse con Occidente, tener un hogar europeo común o una Europa ampliada. Y luego, en las últimas décadas el expansionismo de la OTAN empujó a Rusia cada vez más cerca de China. 

Después de 2014, Rusia abandonó la idea de una Europa más amplia en favor de lo que llama la Gran Eurasia. Y Trump cuando llegó al poder pareció reconocer este error parafraseando a Henry Kissinger al decir que fue un gran error empujar a Rusia hacia los brazos de China. 

Sin embargo, Trump está cometiendo el mismo error colosal. Todas las amenazas, aranceles y sanciones secundarias contra la India está empujando a la India hacia China y Rusia. Así que ahora vemos crecer la Organización de Cooperación de Shanghai con nuevas alianzas. Esto es realmente extraordinario. ¿cómo interpretas toda esta situación? 

Michael Hudson 

Bueno, lo interesante es que aunque Trump está representado al estado profundo al declarar la guerra contra el resto del mundo, la única guerra que realmente ha ganado es contra sus propios aliados, contra Europa, Corea y Japón. 

Y es precisamente política beligerante beligerante de Trump la que esta unificando al resto del mundo, contra la hegemonía unipolar apenas medio año después que asumiera. 

Todo el tema de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai fue la gobernanza global. Y no se trata solo de la gobernanza de los países de la OCS, es para todos los países que han sido expulsados de la órbita estadounidense. Y por supuesto, el catalizador fueron los aranceles de Trump contra la India. 

Cuando el primer ministro indio pasó una hora viajando en limusina con el presidente Trump,  este básicamente le dijo Modi: “ Si no deja de importar petróleo y energía de Rusia vamos a bloquear el acceso al mercado estadounidense a la India y eso va a crear caos en su economía». Lo que Modi replico fue: “El comercio de petróleo de la India es mucho más importante para su economía que su comercio con Estados Unidos. 

Tener petróleo para alimentar la economía y tener dinero para su balanza de pagos es más importante que producir textil con bajos salarios y otros trabajos que las empresas estadounidenses esperan utilizar en la India como contrapeso a China. 

Bueno, ahora sabemos que el primer ministro indio Modi será el presidente de los  BRICS durante el próximo año. Pues bien, apenas un mes antes de la cumbre de la OCS, todo el mundo temía que la India fuera el eslabón débil de los BRICS  porque en cierto modo actuaba muy parecido a Turquía, intentaba jugar tanto con Estados Unidos como en el mundo de los BRICS.

Sin embargo, la política arancelaria de Trump cerró la opción de alinearse con Estados Unidos, a pesar de los muchos multimillonarios indios o empresas indias adineradas vinculadas a Estados Unidos. 

El tema central de los discursos de Putin, Xi y los demás líderes , fue que ahora que han pasado 80 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial el mundo diseñado por  Estados Unidos se ha acabado. Los acuerdos de Bretón Woods  permitió que los estadounidenses hayan tenido las manos libres para diseñar el orden económico internacional con  el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio.

En sus discursos afirmaron que ha llegado la hora de aplicar los principios multilaterales que sustenta la Carta de las Naciones Unidas. Dijeron, por encima de todo multipolaridad, trato igualitario con todos los países. No a los aranceles selectivos, no a las sanciones contra algunos países, no a que te digan lo que tienes que hacer, con quién puedes comerciar, donde puedes invertir. Todo esto ha sido violado a un ritmo acelerado por los neoconservadores estadounidenses. 

Al día siguiente el presidente Xi, anfitrión de la Cumbre, se trasladó a Pekín para el gran desfile militar, para afirmar que China retoma el camino donde suponíamos que debía llevarnos 1945, a una alternativa al fascismo, una alternativa al nazismo, una alternativa al militarismo de Japón. 

El presidente Xi recordó el papel de China en la derrota de Japón y el papel de Rusia en la derrota de Alemania. Subrayó los sacrificios que hicieron. Y a pesar, que sus países realmente ganaron la guerra contra las potencias del eje, la realidad es que Estados Unidos diseñó en el mundo de la posguerra.  Lo hizo porque Rusia  China llegaron agotadas militar y económicamente al final de la  guerra. 

Y Estados Unidos aprovecho su capacidad militar y económica para imponer sus condiciones y diseñar un orden mundial a su servicio. También contrató a tantos científicos y políticos nazis como pudo con la operación llamada “Paperclip” y los empleó para luchar contra los comunistas en América Latina, en Europa y en otros países.  Fueron los Estados Unidos quienes de alguna manera no terminaron realmente la Segunda Guerra Mundial. Y ahora tenemos en Alemania al canciller Mertz. diciendo: «Vamos a volver a luchar y esta vez el ejército alemán va a derrotar al ejército ruso». 

Este es realmente el escenario que ha consolidado a los países BRICS. Y el resultado es que está ocurriendo una fractura global.

Pero es diferente a 1954, cuando las naciones no alineadas se reunieron en Bandung, Indonesia, en esa oportunidad declararon: «Necesitamos un orden más justo y equitativo que nos permita desarrollarnos y que la deuda externa no impida nuestro desarrollo y necesitamos un libre comercio, no nos impida proteger nuestra industria. 

Pero, no pudieron hacer nada al respecto. Eran demasiado pequeños y actuaban por separado. Las naciones no alineadas no podían hacerlo solas, ni siquiera juntas, porque no tenían la masa crítica necesaria . Lo que ha cambiado esto, desde los años 90, evidentemente, ha sido China. 

Ahora China puede ser el núcleo de una masa crítica en gran parte gracias a sus políticas financieras, sus reservas de divisas, su poder económico, su capacidad exportadora, su poder tecnológico. El desarrollo de China esta permitiendo que por primera vez los países del sur global puedan crear un polo de desarrollo alternativo. 

La cumbre de OCS que será seguida por la reunión de los BRICS, en una semana aproximadamente, tratara precisamente de cómo se van a estructurar este nuevo orden económico. Tienen suficiente poder para hacerlo y es evidente que el comercio internacional va a ser clave. 

Por su parte Estados Unidos ha convertido el comercio exterior en un arma. Trump le esta diciendo al mundo : «Podemos obligar a todos a seguir nuestras directrices políticas. Deben aislar a Rusia y China, si no lo hacen bloquearemos su acceso al mercado estadounidense». 

Así que la alternativa a estas amenazas, como acordaron los países en Tianjin, fue: «Comerciaremos entre nosotros. Si no nos dejan comerciar con Estados Unidos, renunciaremos al mercado estadounidense». 

De hecho, la India no tiene más opción que renunciar al mercado estadounidense como consecuencia de la imposición de los aranceles de Trump . Comerciarán con el resto del mundo. 

Y todo esto tiene una dimensión militar y este es el marco subyacente para los cambios económicos, financieros y  geopolíticos. Es una lucha civilizatoria para reestructurar el sistema de comercio exterior y las finanzas. Se va a desdolarizar la economía mundial. 

El presidente Putin destacó lo mucho más eficiente que es comerciar entre ellos, cada país en su propia moneda nacional . Evita que Rusia tenga que comprar dólares para pagar a China en dólares y que luego China convierta esos dólares a su propia moneda. 

De hecho de Estados Unidos ha convertido las finanzas internacionales en un arma al expulsar a Rusia, China y a otros países del sistema Swift, la red internacional de compensación bancaria. 

Así que todo lo que Trump ha hecho para aislar financieramente, comercialmente y militarmente a Rusia , China y a otros países ha tenido justo el efecto contrario.  Está uniendo unido a todos los países de los BRICS y de la mayoría global.

Ahora los BRICS se están preguntando; ¿como vamos a actuar juntos?, ¿cómo vamos a establecer las reglas del comercio, ¿ como serán las reglas de las finanzas para que sean multilaterales? ¿ como podemos desdolarizar la economía? ¿como evitaremos que Estados Unidos se apodere de nuestras reservas de divisas como lo hizo con los 300.000 millones de dólares de Rusia o con las reservas de oro de Venezuela y de otros países? 

Así que estamos presenciando como se retoma la civilización donde fue interrumpida por la Guerra Fría de Estados Unidos, que transformó las finanzas y el comercio violando todos los principios de las Naciones Unidas. Ese es básicamente el marco que se ha dado. 

Acabo de leer que esta mañana China y Rusia firmaron finalmente un acuerdo sobre el enorme gasoducto Fuerza de Siberia 2.  No se trata de yacimientos de gas de las partes asiáticas de Rusia , este gas proviene de la península de Yamal en el ártico ruso que estaba destinado a ser exportado a Europa, principalmente a través de los gasoductos North Stream 2 hacia Alemania. 

Como sabemos, estos gasoductos fueron destruidos. Inicialmente intentaron culpar a los rusos, pero luego tuvieron que retractarse. Ahora están intentando culpar a los ucranianos, pero creo que la mayoría de la gente asume que Estados Unidos tuvo algo que ver con esto. 

Este hecho es un desarrollo muy importante porque consolida el giro de Rusia hacia el Oriente desde Europa. algo con lo que había soñado desde 2001. La idea de una Europa común se remonta a Gorbachov , pero Rusia la abandono por completo al firmar este acuerdo. Todo ese gas que se suponía iba a alimentar las industrias europeas durante décadas ahora irá a China. 

Me pregunto, ¿qué dirán en el futuro los historiadores? Porque los europeos siguen celebrando que se han liberado del gas ruso. No tienen alternativas, salvo el gas estadounidense, mucho, mucho más caro que puede que ni siquiera esté disponible en el futuro.

 Así que es increíble ver lo que está ocurriendo. Pero en fin, esto ya no tiene marcha atrás. Es irreversible. Una vez que haces una inversión tan grande como esta, no vas a decir : «En algún momento quisimos ser una nación europea. Nos consideramos europeos, pero no vamos a derribar este gasoducto para construir uno nuevo hacia Europa». 

Putin ha dejado claro que la ruptura con Europa y especialmente con Alemania va a tardar muchas décadas en restablecerse. Rusia ha asumido que no va a haber una reapertura del gasoducto North Stream hacia Europa. 

Pareciera que toda la estrategia de Trump contra Rusia y China ha terminado por obligar a Europa a una  mayor dependencia de Estados Unidos, no solo con el gas natural licuado también con la venta de armas para la guerra. 

Trump anunció que había presionado a la India para que comprara más armas estadounidenses y criticó a la India por comprar armas rusas. Modi no dijo nada, pero es evidente que Estados Unidos ha perdido a la India como un gran comprador de sus carísimos aviones, misiles y otros productos del complejo militar industrial. Así que esto es un golpe para Estados Unidos,

Pero, Trump ha atado a Europa con la compra de armas y los acuerdos arancelarios . De hecho ha provocado una rendición de la economía europea ante Estados Unidos. Trump quiere impedir que Europa comercie con los países BRICS y con los países asiáticos, que son las economías de más rápido crecimiento en el mundo. 

Ante esta sumisión a Estados Unidos está creciendo el malestar político en las calles y salones de Europa. Cada vez más gente quiere  deshacerse de los partidos gobernantes, para elegir partidos soberanistas y nacionalistas. Sin embargo es sorprendente que esto ocurra casi exclusivamente en la derecha del espectro político, no en la izquierda. Las excepciones son el partido de Sahra Wagenknecht en Alemania y un partido de izquierda de nueva formación en el Reino Unido . 

Pero como ha dicho, la ruptura es irreversible.  Ya ha ocurrido y  Europa esta quedando al margen de este cambio tectónico al subordinarse a Estados Unidos . Ya no puede hacer nada.

La identidad y la estructura de cómo serán las reglas en la mayor parte del mundo serán las reglas decididas por China, Rusia, India, los BRICS y la mayoría global. Y no solo van a dejar a Estados Unidos aislado, sino también a Europa junto con él.

Interacciones con los lectore


viernes, 5 de septiembre de 2025

La paz es la Guerra .

 

Los lideres europeos “dispuestos” han elegido la guerra .



 

Los "orgullosos" partidarios de la euroguerra pretenden desplegar tropas lejos del frente con fines de "manifestación"

FABRICIO POGGI, Analista Italiano

 5/9/25

Se lo cuentan todo: uno habla y el otro responde; y obviamente están de acuerdo. Después de todo, ¿están "dispuestos" o no? El nuevo Thiers de la peor reacción europea, el homúnculo de la financiación de la guerra europea desde el Elíseo, nos asegura —como informa el Corriere della Sera— que «los europeos están ahora dispuestos a ofrecer a Ucrania las garantías de seguridad necesarias, una vez que se logre la paz». Y el moderno atamán ucraniano Skoropadsky, a las órdenes del nuevo «imperio» franco-alemán-británico, responde con prontitud que «desafortunadamente, no hay señales de que Rusia realmente quiera poner fin a esta guerra». 

De un lado, «nuestro» lado, hay paz; del otro, donde domina la «horda asiática», hay guerra, por axioma.

Lo dicen y lo repiten entre ellos, y por eso todos están contentos: «Putin quiere la guerra»; nosotros, «los euro-demócratas, estamos por la paz», hay que creerlo; si reponemos nuestros arsenales, es solo porque «Rusia invadirá Europa tarde o temprano»; por lo tanto, para evitar «la amenaza rusa, enviamos nuestras tropas a Ucrania». Ahí lo tienen. 

Y la multitud de «dispuestos» (o deseosos de librar una guerra, como prefieran, dado que ningún panfleto del régimen especifica ya qué están «deseosos» de hacer, o desean hacer, esos «aproximadamente 35 países presentes en París hoy») reunidos en casa de Emmanuel Macron están decididos a «ofrecer una visión inmediata de la posguerra, en el improbable caso de que Putin detuviera la agresión en los próximos días».

Una agresión que, según la nueva tendencia en boga en Vía Solferino, lleva en marcha desde 2014. Sí, porque evidentemente alguien se ha dado cuenta de que hablar de los "tres años de guerra" era bastante flojo: cómo llegamos a febrero de 2022, qué fuerzas se oponían antes, qué políticas seguían los distintos bandos, etc. 

Y luego, con un toque "mágico", aquí están los bombardeos ordenados por los Turchinov, los Poroshenko, los Parubij (hoy un "mártir" de la fe) contra los civiles del Donbás, culpables de haberse opuesto al golpe euronazi en Kiev en febrero de 2014, las masacres perpetradas entonces y en los años siguientes por "voluntarios" neonazis (bueno, ellos también estaban "dispuestos" a hacer la guerra); todo esto se convierte, en las esquizofrénicas redacciones de Milán, Turín y Roma, en la "agresión rusa desde 2014", con Moscú "sin vivir". Hasta los acuerdos de Minsk".

Es innegable: basta con callar el simple hecho de que dichos acuerdos incluían, como punto crucial, el estatus especial para el Donbás, que debía incluirse en la Constitución ucraniana, y que Kiev "mantuvo la fe en esos acuerdos" con bombas y masacres contra el propio Donbás. Los garantes, que conste, fueron los señores Merkel y Hollande: pro-europeos desde el principio.

En resumen, desde Vía Solferino nos informan que, el 4 de septiembre, los dandis de la camarilla parisina "podrían llegar a un acuerdo sobre tres ejes: 1) reforzar el apoyo militar al ejército ucraniano, la primera garantía real de seguridad, basándose en tratados bilaterales entre Ucrania y varios países; 2) extender el Artículo 5 de la OTAN a Ucrania, que prevé la intervención aliada si Kiev fuera atacada de nuevo tras el fin de la guerra (esto sería un indudable éxito diplomático para la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien planteó la idea por primera vez hace meses); 3) enviar una fuerza franco-británica tras las líneas ucranianas para garantizar un posible alto el fuego (sin Italia)". 

Por cierto: hace unos días, en las mismas páginas, aseguraron que la implementación del Artículo 5 de la OTAN no es tan automática como desearían los partidarios del gobierno fascista.

No pasa un día sin que París y Londres, al menos verbalmente, reiteren su intención de enviar soldados a algún lugar de Ucrania: obviamente, lejos del frente. En cuanto al resto, ya veremos: ¿cuántos soldados, qué soldados y para qué? Lo importante es reunir a la hermandad de vez en cuando, convencer a alguien —sobre todo a ellos mismos— de su existencia, de que el nuevo anticomunista Thiers y los restauracionistas de Stuart están dispuestos a unir las "fuerzas democráticas liberales" y "organizar la resistencia europeísta contra el agresor asiático", y el juego está terminado.

Es una pena que la propia parte ucraniana —no la oficial, golpista, por supuesto— señale que Kiev se equivoca al creer las promesas del entorno de Zelenski sobre las "garantías de seguridad" de los países occidentales: ninguno de ellos está dispuesto a enviar sus ejércitos a combatir a Rusia por el Donbás. 

Esto según el politólogo ucraniano Ruslan Bortnik, quien señala que casi todos los acuerdos firmados con Kiev especifican que "en caso de una nueva guerra, nuestro socio considerará brindarnos asistencia financiera y técnico-militar, es decir, mediante el envío de armas y dinero". Como mucho, podrían intercambiar inteligencia, cooperar en diversos campos, etc. De hecho, ninguno de esos acuerdos menciona ningún principio de defensa colectiva. No me imagino, dice Bortnik, a un país diciendo: "Enviaremos nuestras tropas a combatir a los buriatos o a los norcoreanos en algún lugar de la zona de Pokrovsk".

Y, en la práctica, ni siquiera los "aliados" se ponen de acuerdo sobre el envío de tropas. Como informa el Financial Times, la "coalición" de los "dispuestos" se divide en tres bandos: el más radical, formado por Gran Bretaña, está dispuesto a considerar el envío de un contingente militar; el segundo grupo, que incluye a Italia, se opone categóricamente a cualquier despliegue de tropas; el tercero está formado por países "indecisos", como Alemania, con una postura expectante, que aún no han adoptado una postura definitiva. Conclusión: la división entre los "aliados" pone en duda la coordinación de los esfuerzos occidentales para apoyar al régimen de Kiev. ¡Vamos!

El Washington Post lo escribe con claridad: los "orgullosos" partidarios de la euroguerra pretenden desplegar tropas lejos del frente con fines de "manifestación". Gracias a las ofertas de Trump de apoyo aéreo y de inteligencia, "los líderes europeos afirman que finalmente cuentan con el apoyo necesario para enviar tropas a la Ucrania de la posguerra. Ahora solo necesitan que alguien detenga el conflicto", escribe TWP. No se rían.

American Newsweek va más o menos en la misma línea: «Si los europeos consideraran a Ucrania tan importante para la seguridad de su continente, las tropas europeas ya estarían luchando codo con codo con los ucranianos en las trincheras del Donbás. Pero no es así. Europa ladra mucho más fuerte que muerde, y Ucrania no es lo suficientemente importante para los europeos como para arriesgarse a un conflicto con la maquinaria militar rusa». Muy claro.

Sin embargo, según escriben periodistas yanquis, a pesar de las promesas de apoyo estadounidense, e incluso "mientras perfeccionan los planes para las garantías de seguridad, incluida la reunión del 4 de septiembre en París, los europeos discrepan sobre qué están dispuestos a hacer exactamente en Ucrania". Cuentan con que, a largo plazo, un alto el fuego es inevitable, mientras que, a corto plazo, el compromiso con las garantías de seguridad daría a Zelenski "confianza en el apoyo occidental si inicia conversaciones con Rusia sobre concesiones territoriales potencialmente dolorosas".

Así, hablan de "tropas de demostración", desplegadas lejos del frente, que —¿no se ríen a carcajadas al decirlo?— actuarían como "elemento disuasorio ante futuros ataques". Estas tropas son tan guerreras que, en círculos prodemocráticos europeos, se las define como parte integral de ese "erizo de acero" en el que, según Ursula-Demonia-Gertrud, se supone que se transformará la Ucrania de la junta golpista nazi.

En resumen, el 3 de septiembre, Thiers-Macron declaró que los ministros de guerra "dispuestos" habían finalizado planes "altamente confidenciales" y confirmado las contribuciones de sus respectivos países, que ahora, sin embargo, deben ser aprobadas. En concreto, Francia y Gran Bretaña, las dos únicas potencias nucleares de Europa, son también las únicas que han anunciado el despliegue de tropas; Estonia y Lituania anunciaron recientemente su participación. Punto.

Pero lo importante es demostrar que estamos reunidos en torno a la "mesa redonda" de la guerra, actuar como grandes líderes dispuestos a liberar el "santo sepulcro" —aquel donde la democracia, los derechos y los partidos políticos llevan enterrados al menos diez años, y donde los asesinatos de opositores son cosa del día— y proclamar que es Rusia, la "infiel", la que no quiere la paz. Y voilá, Sr. Thiers.

Fuentes:

    Publicado en..
https://observatoriocrisis.com/2025/09/05/los-lideres-europeos-dispuestos-han-elegido-la-guerra/

martes, 2 de septiembre de 2025

China y la II Guerra Mundial .



Un agujero negro en la memoria colectiva: China y la II Guerra Mundial

   



Mientras China se prepara para conmemorar el 80º aniversario de la victoria sobre el fascismo el
 3 de septiembre de 2025, la atención mundial se centra en el desfile militar de Pekín. Se especula sobre qué líderes mundiales se unirán al presidente Xi Jinping: la presencia de Putin es casi segura, aunque los rumores sobre la asistencia de Trump parecen descabellados. Algunos defensores de la paz argumentan que este momento ofrece una oportunidad para que las potencias mundiales reflexionen sobre los horrores de la Segunda Guerra Mundial, un sentimiento acorde con el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas y una necesidad urgente en medio de las crecientes tensiones mundiales. Sin embargo, la negativa de los líderes europeos a asistir, alegando preocupación por si ofenden a Japón, revela un problema más profundo. La conmemoración de China cierra el ciclo de aniversarios de la II Guerra Mundial, pero plantea una pregunta fundamental: ¿Comprendemos realmente el alcance global de esa guerra o hemos permitido que determinados capítulos vitales caigan en el olvido?

Existe una laguna evidente en nuestra memoria colectiva de la II Guerra Mundial, una guerra que llamamos «mundial», pero en la que el papel del cuarto vencedor aliado, China, queda constantemente relegado. China entró en el conflicto en 1931, no en 1939, y resistió hasta la rendición de Japón en 1945. Durante 14 años, sufrió aproximadamente 35 millones de bajas y retuvo a un millón de soldados japoneses, lo que permitió a la URSS y a los EE. UU. centrarse en otros frentes. Líderes como Roosevelt, Churchill y Stalin reconocieron el papel fundamental de China en el resultado de la guerra. Entonces, ¿por qué se ignora tan a menudo esta contribución y se entierra bajo capas de relatos centrados en Occidente?

Para muchos, la tragedia que definió la II Guerra Mundial fue el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, actos horribles que sirven como severa advertencia del poder destructivo de la humanidad, en este caso desatado por Estados Unidos. Estos acontecimientos merecen ser recordados, pero la posterior ocupación estadounidense de Japón y la imposición de la constitución de paz (también conocida como la Constitución de MacArthur) tuvieron menos que ver con la armonía que con asegurar un punto de apoyo estratégico en el Indo-Pacífico durante la Guerra Fría. Hoy en día, Japón se arma bajo el paraguas nuclear de Estados Unidos, aparentemente para contrarrestar la «amenaza» de China. Este giro narrativo es tan conveniente como engañoso.

Al igual que Rusia, que preserva ferozmente sus sacrificios de la II Guerra Mundial, China exige ahora el reconocimiento de los suyos. Su resistencia ante el militarismo japonés sigue siendo una saga en gran parte desconocida. Una mirada a este «agujero negro» de la memoria colectiva revela atrocidades que desafían la comprensión: la masacre de Nanjing de 1937, en la que murieron 300.000 civiles y se cometieron violaciones masivas; los experimentos químicos y biológicos de la Unidad 731 con prisioneros, incluidos niños, tan viles que conmocionaron incluso a los observadores nazis. Los enviados alemanes instaron a Berlín a frenar a Tokio, mientras que los registros japoneses documentaban meticulosamente su brutal caos. Desde entonces, valientes historiadores japoneses han sacado a la luz estos horrores, pero siguen siendo marginales en el discurso global. ¿Por qué este silencio?

Descubrir la historia de la II Guerra Mundial desde la perspectiva de Asia pone de manifiesto una verdad vergonzosa: los relatos occidentales, amplificados por Hollywood y los medios de comunicación, han glorificado selectivamente algunas historias y borrado otras. ¿El resultado? Los criminales son rehabilitados y las víctimas se convierten en villanos. Occidente suele aferrarse a una postura sesgada que valora algunas vidas por encima de otras. Las víctimas chinas han recibido escaso reconocimiento mundial, y su sufrimiento se ha visto eclipsado por el relato de la redención de Japón después de la guerra. Esta hipocresía se repite hoy en Gaza, donde la indignación selectiva, las lágrimas por Ucrania, pero el silencio por los 22 meses de sufrimiento de Gaza bajo las políticas de Israel, revelan el mismo doble rasero. Los líderes europeos, moldeados por un legado colonial que enmarcan como una «misión civilizadora», son cómplices. Mientras tanto, Estados Unidos alimenta una guerra comercial con China y, como advierten Kaja Kallas y algunos medios de comunicación, se prepara para un conflicto más amplio, al tiempo que pinta a China como «autoritaria y beligerante». Esto choca frontalmente con la historia antifascista de China y su compromiso moderno con la paz mundial.

El adagio de que los vencedores escriben la historia se desmorona aquí. A China, clara vencedora, se le negó la plataforma para mostrar su valentía, sus sacrificios y sus contribuciones. Hoy en día, el discurso occidental la tilda injustamente de amenaza. La II Guerra Mundial no comenzó ni terminó en Europa. China, miembro fundador de la ONU y el primero en firmar la Carta de las Naciones Unidas, sigue siendo su más firme defensor. Rechaza el relato dominado por Estados Unidos, elaborado por un país que se incorporó tarde a la guerra, que fue el que menos sufrió y el que desató la devastación atómica. El legado de China en la II Guerra Mundial alimenta su misión moderna: erradicar la pobreza, ayudar al Sur Global, construir infraestructuras globales y defender la paz y un futuro compartido para la humanidad.

La conmemoración de Pekín es una audaz refutación del monopolio occidental de la memoria de la II Guerra Mundial. Como afirma acertadamente Warwick Powell: «Durante ocho décadas, Occidente ha reescrito la II Guerra Mundial como una victoria de Estados Unidos y Europa, relegando a China a una nota al pie de página. La conmemoración de China este año desafía esa amnesia y reivindica el papel del país como fuerza central en la derrota del fascismo». Sin embargo, en los turbulentos tiempos actuales, el recuerdo por sí solo no basta. Desde Gaza hasta más allá, la lucha contra la inhumanidad y el fascismo exige que nos enfrentemos a estos puntos ciegos de la historia y a sus ecos modernos.

Biljana Bankovska es profesora de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad de San Cirilo y San Metodio en Skopie, miembro de la Fundación Transnacional para la Investigación de la Paz y el Futuro (TFF) en Lund, Suecia. Es asimismo profesora de la European Peace University en Austria y la intelectual pública más influyente de Macedonia.

Texto en inglés: CounterPunch.orgtraducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2025/08/28/un-agujero-negro-en-la-memoria-colectiva-china-y-la-ii-guerra-mundial

Nota del blog  .El papel de China en la 2ª G . Mundial fue capital ..

La resistencia china frente a los ataques japoneses durante la Segunda Guerra Mundial fue clave para que las fuerzas aliadas, lideradas por Estados Unidos, la Unión Soviética y Reino Unido, pudieran ganar la contienda. Sin embargo, 80 años después del armisticio, Occidente continúa sin acabar de entender qué papel jugó China en el conflicto, afirma el historiador británico Rana Mitter, autor del libro La aliada olvidada: la Segunda Guerra Mundial de China, 1937-1945. Existe una laguna evidente en nuestra memoria colectiva de la II Guerra Mundial, una guerra que llamamos «mundial», pero en la que el papel del cuarto vencedor aliado, China, queda constantemente relegado. China entró en el conflicto en 1931, no en 1939, y resistió hasta la rendición de Japón en 1945. Durante 14 años, sufrió aproximadamente 35 millones de bajas y retuvo a un millón de soldados japoneses, lo que permitió a la URSS y a los EE. UU. centrarse en otros frentes. Líderes como Roosevelt, Churchill y Stalin reconocieron el papel fundamental de China en el resultado de la guerra. Entonces, ¿por qué se ignora tan a menudo esta contribución y se entierra bajo capas de relatos centrados en Occidente?

domingo, 31 de agosto de 2025

¿ Quién era Andriy Parubiy en Ucrania ?

 

«Horrendo asesinato» en Lviv

Dos hombres esperan a su víctima a las puertas de su casa, cuya dirección había sido publicada unas horas antes en la web Myrotvorets, vinculada al Ministerio del Interior. A bocajarro y sin dejar ninguna opción de supervivencia, la persona es tiroteada por dos matones que huyen de la escena, serán detenidos tiempo después y nunca serán juzgados. Es lo que ocurrió hace más de once años al periodista Oles Buzina en el primero de los muchos asesinatos políticos que se han producido en la Ucrania post-Maidan, post-Revolución de la Dignidad. Cometidos por miembros de la extrema derecha como el C14 en el caso de Buzina o un simpatizante de Azov en el de Farion, el SBU en el de Zajarchenko, fruto del enfrentamiento armado entre el SBU y el GUR en el del negociador Denis KIreev, asesinado en 2022 o adjudicados a Rusia sin ninguna investigación seria, estos casos son una muestra de la inestabilidad política existente actualmente, pero también mucho antes de que los tanques rusos cruzaran la frontera el 24 de febrero de 2022. El último caso se produjo ayer en Lviv, capital nacionalista, centro histórico de la extrema derecha banderista y una de las zonas más alejadas de la guerra.  

Como puede verse en las imágenes publicadas poco después del crimen, un hombre disfrazado de repartidor esperaba pacientemente entre dos vehículos en un barrio residencial de la ciudad. El asesino, que aún no ha sido detenido, pero contra el que ha comenzado ya la búsqueda, sigue brevemente a su víctima antes de detenerse, apuntar y disparar en ocho ocasiones. Es así como ayer murió Andriy Parubiy, una de las figuras políticas cuya trayectoria marca el paso de la transición ucraniana: desde una Ucrania en la que la extrema derecha nacionalista actuaba en la marginalidad y el país se ubicaba en la periferia europea sin gran interés para el establishment político o los grandes medios al actual Estado, centro de la política exterior de Bruselas. En esta transición, la extensa trayectoria de Parubiy en movimientos radicales queda eclipsada por los cargos institucionales en la última década.  

“El ministro del Interior de Ucrania, Ihor Klymenko, y el fiscal general, Ruslan Kravchenko, acaban de informar sobre las primeras circunstancias conocidas del horrendo asesinato en Lviv. Andriy Parubiy fue asesinado. Mi más sentido pésame a su familia y seres queridos. En la investigación y búsqueda del asesino se están empleando todas las fuerzas y medios necesarios”, escribió Zelensky para confirmar la noticia, que rápidamente dio lugar a un torrente de reacciones de los sectores esperados: el activismo vinculado a países occidentales y su prensa afín, las instituciones de la Unión Europea y el nacionalismo ucraniano.  

Profundamente conmocionada por el terrible asesinato del ex presidente de la Rada Suprema ANdriy Parubiy en Lviv. Mi más sentido pésame a su familia y amigos”, escribió Roberta Metsola acompañando su mensaje de condolencias con una foto en blanco y negro del político asesinado en una de sus varias visitas al Parlamento Europeo. Pese a su extensa trayectoria en la extrema derecha más violenta, las instituciones europeas abrieron sus puertas a Parubiy, que pudo reunirse con jefes de Estado y de Gobierno que, con sus actos, normalizaron la participación de grupos que, hasta entonces, habían sido considerados creadores de odio. Tampoco la relación entre Parubiy y el Parlamento Europeo fue siempre tan idílica como cuando comenzó a ser recibido con ovaciones. Solo unos años antes, la institución era el blanco de la ira del nacionalista, ofendido por la crítica del Parlamento a la concesión del título de Héroe de Ucrania a Stepan Bandera, calificado entonces de colaboracionista del nazismo.  

“Oh Dios. Andriy Parubiy, figura clave de la revolución Euromaidán y ex presidente de la Rada, ha sido asesinado en Lviv. Al parecer el asesino conducía una bicicleta eléctrica”, escribió Ilia Ponomarenko, periodista afín al movimiento Azov y perfecto exponente del tipo de figura informativa que ha creado la Ucrania de Maidan y para quien la promoción de las ideas nacionalsitas es el principal objetivo.  

“Es impactante y devastador leer que Andriy Parubiy fue asesinado hoy en Lviv. Es una enorme pérdida. Fue un verdadero estadista; sus iniciativas siempre estuvieron encaminadas a defender la identidad y la nacionalidad de Ucrania. Memoria eterna”, escribió la activista anticorrupción y habitual lobista de instituciones como el Atlantic Council, Olena Halushka. La activista es una exponente de la clase social dedicada a la promoción de causas patrocinadas por Occidente, que en los últimos años ha sustituido a la sociedad civil organizada desde abajo y que, a diferencia de esa nueva clase militante, no disfruta de generosas subvenciones de instituciones extranjeras ni cuenta con protagonismo mediático que rápidamente se transforma en político. Aunque en muchas ocasiones se ha remarcado el enfrentamiento entre esa tecnocracia activista subvencionada desde los países aliados y el nacionalismo, las fronteras entre ellos nunca han sido estancas, especialmente porque siempre contaron con un enemigo común, Rusia y todo aquel grupo, organización o persona que pudiera ser difamada como prorrusa, etiqueta adjudicada automáticamente a quien debía ser enviado al ostracismo. En las arenas movedizas de estos tiempos convulsos en los que Ucrania vivió un golpe de estado camuflado de revolución, dos masacres que no han querido investigarse y una guerra civil, todo ello antes de la invasión rusa, Parubiy supo posicionarse en el lugar adecuado y en el momento indicado para pasar de ser una figura de los márgenes de la pequeña base social ultranacionalista a ser considerado un político respetable. Todo ello sin nadaptar su visión política del mundo, renunciar a la ideología violenta que le hizo célebre ni necesidad de explicar por qué alguien con sus ideas y trayectoria podía encajar perfectamente en la nueva élite política creada en 2014 y ser uno de los políticos destacados del proyecto Solidaridad Europea, con el que acompañó a Petro Poroshenko a una caída política de la que ninguna de sus figuras ha conseguido, hasta ahora, recuperarse.  

“El asesinato de Andriy Parubiy, ex presidente del parlamento de Ucrania y feroz opositor de Rusia, es el asesinato más importante de una serie de asesinatos de alto perfil desde que comenzó la guerra con Rusia”, escribió el corresponsal de Financial Times Christopher MIller apuntando directamente a la mano del Kremlin. “Andriy Parubiy, expresidente del parlamento ucraniano, fue asesinado en Lviv, según informes preliminares de los medios. La Policía Nacional confirma que una reconocida figura cívica y política, nacida en 1971, fue asesinada a tiros hoy en la ciudad. Hace un año, el servicio de seguridad ucraniano me informó que Parubiy figuraba en la lista rusa de personas a las que querían asesinar cuando comenzaron la invasión número 22. ¿Podrían los rusos hacer esto en Lviv?”, añadió Yulia Mendel, primera portavoz de Zelensky en su llegada al poder. Culpar a Rusia, sin duda la respuesta más sencilla y que menos complicaciones supone para Ucrania, ha sido la primera reacción de gran parte del nacionalismo ucraniano, que acostumbra a ver la mano de su odiado vecino. Despachar el crimen como golpe mafioso, asesinato por contrato o venganza política de Moscú es cómodo y, sobre todo, ayuda a ocultar las circunstancias en las que una figura tan oscura como Andriy Parubiy llegó a ser presidente del Parlamento, segunda autoridad política del país.  

Rusia ha sido acusada de inmediato en todos los asesinatos políticos posteriores al Maidán, como los de Pavel Sheremet o Denis Voronenkov. Sin embargo, en todos estos casos, militantes de extrema derecha vinculados a los servicios de seguridad ucranianos surgieron como sospechosos en las investigaciones policiales”, afirmó el periodista opositor ruso Leonid Ragozin, a lo que Mark Ames respondió insistiendo en que “Paruby sabía mejor que la mayoría cómo organizar una revolución en Ucrania. El momento del asesinato de Parubiy, justo después de las grandes protestas contra Zelensky y el inicio de una campaña liderada por el Reino Unido para promover a Zaluzhny en lugar de Zelensky, junto con las presiones del armisticio, apunta hacia adentro». Este es un asesinato de alto perfil. Parubiy comenzó como cofundador del Partido Social-Nacional neonazi de Ucrania, luego líder de la autodefensa de Maidán con sus presuntos tiroteos de falsa bandera, presidente de la Rada y enlace clave para impulsar la adhesión de Ucrania a la OTAN. El padrino de los banderistas”, resumió el periodista estadounidense.  

Miembro fundador y primer líder de Patriota de Ucrania, ala paramilitar de la Asamblea Social Nacionalista, a su vez sucesora del Partido Social Nacionalista de Ucrania, Parubiy ha sido una de las figuras más relevantes de ese grupo de organizaciones que finalmente dieron lugar tanto a Svoboda como a Azov, a la extrema derecha banderista como se conoce actualmente y a las facciones de inspiración neonazi. Parubiy, que en una entrevista confirmó que sus ideas políticas no habían cambiado desde sus tiempos en movimientos políticos de la derecha más extrema del continente europeo aprovechó sus experiencias previas para convertirse en una de las personas clave durante la revolución de Maidan. Como jefe de las autodefensas, su papel en las muertes que finalmente dieron lugar al derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich nunca quedó esclarecido, pero la sombra de la duda siempre acompañó a aquella imagen de Parubiy saliendo del hotel en el que había creado su cuartel general a personas fuertemente armadas. Parubiy fue también uno de los protagonistas a la hora de armar la protesta y, como informó entonces The New York Times, acudió armado y encapuchado a una reunión con el entonces embajador de Estados Unidos en Ucrania.  

La trayectoria vital y política de Parubiy es una buena representación de la deriva que ha tomado Ucrania en la última década y media. De enfrentarse al Parlamento Europeo en defensa de Stepan Bandera, entonces héroe solo para unos pocos, Parubiy pasó a dirigir el proceso según el cual las tropas de choque de Maidan fueron equipadas para el combate urbano para, con el explícito apoyo de Occidente, poner fin de forma prematura, irregular y violenta al mandato de un presidente elegido en las urnas. Reflejo de que las estructuras de Maidan se reconvirtieron en las instituciones de seguridad del país, una forma de infiltración de la extrema derecha en espacios clave del Estado, Parubiy fue nombrado brevemente presidente del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa. Fue entonces cuando, apenas unos días antes de la masacre de 2 de mayo, se reunió en Odessa con activistas nacionalistas a los que equipó con chalecos antibalas. Como los asesinatos de Maidan, tampoco los de la Casa de los Sindicatos han contado con una investigación que buscara esclarecer los hechos y castigar a los culpables.  

Nombrado tras la victoria electoral de Petro Poroshenko, también cercano a los sectores banderistas, presidente de la Rada, Andriy Parubiy es el ejemplo perfecto de por qué la extrema derecha no precisa de grandes resultados electorales de partidos como Svoboda o de figuras como Andriy BIletsky para ejercer su influencia y consolidar el discurso nacionalista como discurso oficial del Estado, algo que comenzó mucho antes de la invasión rusa y que ha aumentado aún más desde entonces. Desde la tribuna de segunda autoridad del país, Parubiy tuvo la oportunidad de difundir su mensaje de odio contra la población del este -afirmando, por ejemplo, que la Unión Soviética había expulsado a la población ucraniana para repoblar esas áreas con población rusa- o defender su sueño de realizar una operación Krajina contra la población de Donbass.  

Memoria eterna, Andriy Volodymyrovych. Siempre fuiste un patriota de Ucrania e hiciste una gran contribución a la formación de nuestro Estado. Mi más sentido pésame a su familia y seres queridos. Esta es una profunda pérdida para el país. Debemos esclarecer con prontitud las circunstancias de la muerte y castigar a todos los responsables.”, afirma el panegírico de la primera ministra Svyrydenko. De líder paramilitar, autor de un libro titulado “Visión desde la derecha”, firmado y dedicado por Jean Marie LePen, a presidente del Parlamento y líder patriota, la vida de Andriy Parubiy es la representación de los cambios que ha vivido el país y la forma en la que una ideología antes marginal se ha abierto paso para convertirse en el discurso oficial. Su final, asesinado en un ajuste de cuentas interno o externo, es también el reflejo de las consecuencias que el proceso ha tenido para Ucrania.


https://slavyangrad.es/2025/08/30/horrendo-asesinato-en-lviv/#more-32942

Y ver  https://rebelion.org/la-ley-de-la-selva-3/

viernes, 29 de agosto de 2025

Los Cuadernos españoles de Iván Maiski .

                                                     

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  Entresijos del Comité de No Intervención durante la Guerra Civil Español

                       Jesús  Aller

 

Talentoso diplomático con sólida formación en historia y economía, Iván Maiski se convirtió en los años 30 y 40 en pieza fundamental de la política exterior de la URSS desde su puesto de embajador en Londres.

Su intermediación en la Segunda Guerra Mundial resultó decisiva frecuentemente, como se pone de manifiesto en sus minuciosos Diarios, que no pudieron ver la luz durante su vida y fueron publicados en su idioma original por Naúca en 2005 y en versión inglesa por la universidad de Yale en 2015. Hay una edición española, que traduce la inglesa resumida de 2016, de RBA en 2017.


Durante la Guerra Civil Española, Maiski fue uno de los miembros más destacados del infausto Comité de No Intervención establecido en la capital británica, y en él desplegó todas sus cualidades para ayudar al gobierno de la Segunda República. Sus Cuadernos españoles, cuyos aspectos esenciales voy a tratar de sintetizar en este texto, aportan un testimonio fiel y revelador sobre el funcionamiento del tristemente famoso Comité, y nos descubren los ardides de las potencias mundiales para estrangular el proceso revolucionario desencadenado en suelo hispano. El original ruso de este libro fue publicado por Voenizdat en Moscú en 1962, y allí mismo apareció poco después la versión castellana de editorial Progreso (trad. de Isidro R. Mendieta).

El hombre de Stalin en Londres

Nacido en 1884 cerca de Nizhni Nóvgorod en la familia de un médico militar judío y una maestra, Iván Mijáilovich Maiski estudió letras e historia en la universidad de San Petersburgo. Sus actividades revolucionarias con los mencheviques durante las jornadas de 1905 lo llevaron al exilio en Múnich, donde se graduó en economía, y después a Londres. En 1917 regresó a su país y prestó su colaboración al gobierno de Kérenski. Opuesto en un principio a la Revolución de Octubre, terminó uniéndose a los bolcheviques y en 1924 fue nombrado editor jefe de Zviezdá, una influyente revista literaria. El año siguiente comenzó su carrera diplomática, prestando servicios sucesivamente en Londres, Tokio, Helsinki y de nuevo en la capital británica, en la que fungió como embajador entre 1932 y 1943.

A Maiski le tocó liderar espinosas misiones relacionadas con la guerra de España, y lidiar después con las secuelas del pacto Mólotov-Ribbentrop y su posterior “cancelación”, pero tratar asiduamente a los principales políticos del momento, de Halifax a Eden o Churchill, le dejaba tiempo para cultivar la amistad de Wells, Shaw o Keynes. Sus Diarios nos revelan aspectos mal conocidos de la historia, como la postura de Churchill ante la invasión soviética de Finlandia, los países bálticos y el este de Polonia en 1939, resumida en una frase sorprendente que se pone en sus labios: “Rusia tiene todas las razones para ser la potencia dominante en los países bálticos y debería serlo. Mejor Rusia que Alemania. Eso favorece los intereses británicos”.

Cuando Mólotov sustituyó a Maksim Litvínov, viejo amigo de Iván Mijáilovich, en el ministerio de Exteriores soviético en 1939, la situación de éste fue volviéndose cada vez más inestable y en 1943 fue llamado a Moscú, donde su estrella fue declinando hasta su detención en 1953. El proceso que se le abrió por espionaje no tuvo consecuencias fatales, por el fallecimiento de Stalin a las pocas semanas del arresto, pero Maiski no fue liberado hasta 1955. Vivió todavía veinte años más, con tiempo para redactar sus memorias y otros textos, entre ellos sus Cuadernos españoles. En toda esta época, se mantuvo alejado de cualquier tipo de disidencia, aunque en 1966 fue uno de los firmantes de la “Carta de los 25” en la que escritores, científicos y figuras culturales soviéticas expresaban a Leonid Brézhnev su oposición a una posible rehabilitación de Stalin.

Primeros pasos del Comité de No Intervención

Los Cuadernos españoles comienzan narrando una visita que el 11 de julio de 1936 le hacen al autor en la embajada soviética en Londres, Julio Álvarez del Vayo y Francisco Largo Caballero. En la larga conversación que mantienen, Maiski recoge detalles que le parecen muy preocupantes, como la situación en un ejército que los gobernantes republicanos no han sido capaces de depurar. Así se lo transmite a sus visitantes, pero su pesimismo contrasta con la euforia de del Vayo. Esto hace reflexionar al embajador soviético sobre cómo “los lentes con cristales rosados, incluso de los mejores socialistas europeos, se pagan frecuentemente con la sangre y los sufrimientos de las masas populares.”

Cuando a los pocos días llegan de España noticias de la sublevación, Maiski lamenta haber acertado en su pronóstico. La embajada cierra por el período estival y él se toma vacaciones, visitando Sochi y el Cáucaso. Cuando regresa a Moscú en octubre se le urge a trasladarse sin demora a Londres, donde en septiembre se ha creado un Comité de No Intervención para velar por el cumplimiento del Acuerdo de No Intervención firmado en agosto por veintisiete Estados europeos. A través de él, éstos decidieron “abstenerse rigurosamente de toda injerencia, directa o indirecta, en los asuntos internos de ese país” y prohibir “la exportación… reexportación y el tránsito a España, posesiones españolas o zona española de Marruecos, de toda clase de armas, municiones y material de guerra”. En el Kremlin, al embajador se le encomienda la misión de luchar contra la hipocresía que se esconde tras estas declaraciones, y asumir una táctica “de ofensiva, ya que la defensiva sólo podría acarrear fracasos.”

En Londres, Maiski ve que ha de enfrentarse a un escenario “en extremo repugnante e incluso amenazador”. Se le informa de que toda la idea de la “No Intervención” ha surgido en el Foreing Office británico, aunque luego logró amplio apoyo en Europa y los EEUU. La adhesión de la Unión Soviética al acuerdo estuvo motivada en un principio por la intención de evitar injerencias externas en la lucha fratricida de España, pero cuando se pudo comprobar que todo era una “farsa indignante”, se decidió no obstante no abandonarlo, para vigilar los movimientos de las potencias occidentales y tratar de contrarrestar sus intentos de perjudicar al bando republicano. Se consiguió también con esta permanencia combatir el secretismo dominante, enviando extensos y fieles comunicados a la prensa que recogían la realidad de las deliberaciones y provocaban indignación en muchos lectores, a la vez que protestas de otros participantes en las reuniones.

El Comité contaba con veintisiete miembros, y pronto funcionó además un Subcomité de nueve, aún más secretista, que pasó a realizar la mayor parte del trabajo. En las reuniones de ambos, Maiski denuncia sistemáticamente las infracciones del Acuerdo de No Intervención por parte de Italia, Alemania y Portugal, y amenaza con retirar del mismo a la delegación soviética si éstas siguen produciéndose. Las noticias sobre la ayuda que recibían los sublevados del exterior causan una conmoción entre los obreros ingleses, que es neutralizada por los dirigentes del Partido Laborista. Los detalles de las deliberaciones de todos estos asuntos muestran una connivencia entre Alemania y Gran Bretaña, cuyo representante, Lord Plymouth, presidía las reuniones. Los delegados de otros países, como Suecia, Noruega, Checoslovaquia o Grecia, protestaban en voz baja de la desfachatez de las potencias fascistas, pero sin que la cosa llegara a mayores.

Como es lógico, los acusados de intervenir en España replicaron denunciando a la Unión Soviética por facilitar armas y combatientes a los republicanos. A esto la legación soviética contestó que, vista la inoperancia del Comité, la URSS no estaba dispuesta a dejarse atar las manos mientras Italia y Alemania se volcaban en ayudar a los golpistas. Maiski incorpora en sus Cuadernos españoles bien perfilados retratos de los miembros del Subcomité, diplomáticos en muchos casos con títulos nobiliarios, y demasiado proclives a contemporizar con los delegados fascistas: el astuto Grandi y el brutal y obtuso Ribbentrop, pronto apodado Brikkendrop (‘lanzador de ladrillos’).

Sólo en marzo de 1937, coincidiendo con el comienzo de la batalla de Guadalajara, se logró materializar las propuestas de prohibir el envío a España de “voluntarios” y establecer un control de fronteras para evitar la entrada de armamento en el país. Sin embargo, el desastroso desenlace de los combates para los italianos hizo que las potencias fascistas boicotearan los acuerdos firmados. En mayo se consiguió que se iniciara una aplicación efectiva de éstos, pero Alemania e Italia tenían claro que debían incrementar su ayuda a los sublevados y es por ello que justo entonces decidieron patear el tablero.

El asunto del Bismarck y el ocaso del Comité

El 29 de mayo la aviación republicana bombardeó el acorazado alemán Bismarck, anclado en el puerto de Palma. Los alemanes, aparte de realizar en represalia un salvaje cañoneo sobre Almería, encontraron en este hecho la disculpa perfecta para abandonar el Comité. Éste estaba herido de muerte y la postura soviética fue aprovechar para hacerlo desaparecer al tiempo que se denunciaba la cruel farsa que significaba, pero Italia y Alemania decidieron volver a sentarse a la mesa el 18 de junio, después de que se les ofrecieran garantías. Los acuerdos no conseguían despegar y el 9 de julio el Comité optó por elaborar un nuevo plan de control que trataba de satisfacer a Alemania e Italia, suprimiendo la vigilancia marítima, cerrando la frontera franco-española, concediendo beligerancia al bando de Franco y reduciendo el retiro de “voluntarios” a la vaga fórmula de un “progreso sustancial en la retirada de combatientes extranjeros”. Sin embargo, las conversaciones de este segundo plan encallaron también, mientras en el verano los fascistas multiplicaban sus actos de piratería en el Mediterráneo para obstaculizar el abastecimiento de la república. A esto puso solución la conferencia de Nyon en septiembre de 1937, en la que se acordó que las armadas británica y francesa patrullaran para evitar este tipo de incidentes, objetivo que se logró en gran parte.

En 1938, la política de Londres de “apaciguamiento” con Hitler provocó un interés por que la guerra de España concluyera lo antes posible, con lo que las actividades del Comité se ralentizaron. De todas formas, en julio se consiguió la aprobación del segundo plan, que fue enviado al gobierno republicano y a Franco para que expusieran su opinión. El boicot de este último a los acuerdos tomados, sugerido y asesorado desde Roma y Berlín, impidió avances significativos, pero Negrín decidió, como acto de buena voluntad y unilateralmente, retirar las Brigadas Internacionales en septiembre. En respuesta, Franco repatrió sólo una mínima parte de los efectivos nazifascistas con que contaba, fullería ante la que los “apaciguadores” cerraron los ojos. Así dejó de funcionar el Comité de No Intervención.

Un testimonio revelador

Maiski era un hombre con una memoria extraordinaria, capaz de transcribir literalmente una conversación de varias horas al final de ésta. Las escenas que detalla reflejan además su astucia en la esgrima dialéctica y una rara facultad de prever los planes de sus contrincantes y actuar en consecuencia. Su participación en el Comité de No Intervención, expuesta en los Cuadernos españoles, deja constancia de todas estas cualidades, que vemos enfrentadas a la belicosidad de las potencias fascistas y a la hipocresía de las oligarquías que dominaban Europa, atentas sólo a sus intereses económicos y empeñadas en apaciguar al monstruo que ellas mismas habían creado.

El relato de Iván Maiski sobre el desarrollo de la guerra española repite todos los clichés de la historiografía estalinista, pero los datos minuciosos que aporta sobre las deliberaciones y entresijos del Comité de No Intervención tienen un valor enorme. A través de estas páginas conocemos la triste realidad de un organismo cuyo fin último no era otro que estrangular con buenos modales diplomáticos a la república española. Julio Álvarez del Vayo en su libro La batalla por la libertad definió lo ocurrido en una frase memorable: “Ha sido un brillante modelo del arte de servir en bandeja la víctima de la agresión a los Estados agresores, observando las refinadas maneras del gentleman y dando la sensación, al mismo tiempo, de que el único fin que se persigue al proceder así es preservar la paz.” 

Iván Maiski revela los detalles del oprobio en sus Cuadernos españoles.

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/

En él puede descargarse ya su último poemario: Los libros muertos.

Entresijos del Comité de No Intervención durante la Guerra Civil Española – Rebelion