domingo, 8 de noviembre de 2026

Feijóo , un inútil y falsario.


Feijóo, un reaccionario inmisericorde



 Para entender el comportamiento de Alberto Núñez Feijóo hay que recordar algo tan obvio como que la derecha, tanto en su versión conservadora, como reaccionaria o fascista, miente metodológicamente. Este quehacer mentiroso metódicamente cínico es una necesidad política imperiosa para la derecha porque si ella dijese lo que verdaderamente hace y quiere hacer llevaría a que la conflictividad social fuese una respuesta automática y no algo que se va gestando poco a poco al calor de las injusticias. Por lo tanto, Feijóo no es un bicho raro sino un representante típico de la derecha ya que asume la manipulación como una necesidad política.  No obstante, la cuestión no es que Feijóo sea peligroso por ser un mentiroso compulsivo más de la derecha política sino que es peligroso porque ha sido capaz de retejer un entramado corrupto que ha alcanzado dinámica política y utiliza esa estructura corrupta para intentar llegar a presidir el gobierno del Estado, lo que tendría unos costes sociales para la clase trabajadora brutales.

El cinismo político de Feijóo ya es bien conocido desde que está en Madrid porque en la capital del Estado no tiene el paraguas mediático que le daba la pepera televisión gallega como presidente autonómico. Hoy ya sabemos que Feijóo es una persona sin palabra ya que un día dice una cosa y mañana su contrario y se queda tan ancho. Un ejemplo políticamente trascendente de este cínico proceder es que Feijóo dijo que nunca pactaría con Vox y hoy PP-Vox gobiernan en cuatro comunidades autónomas y, además, Feijóo afirma que sí pactaría con Vox para ser jefe del gobierno al mismo tiempo que con su cínica metodología viste este pacto con los neofascistas como un ejercicio democrático ya que se lo impondrían las urnas y él aceptaría esta supuesta imposición “porque soy un demócrata”.

Desde que está en Madrid también sabemos que su “programa de gobierno” es bajarle los impuestos a los ricos, defender la unidad de España, derogar leyes de derechos sociales como la eutanasia, reducir el derecho al aborto y rebajar todas las prestaciones sociales al máximo, aunque se haya visto obligado a decir por razones electorales que “mantendré las pensiones” cuando se percató que los pensionistas también votan y son 10 millones.

Pero lo que aún no conocemos de Feijóo es el entramado corrupto que ha creado en Galicia, entramado  que saldría reforzado y ampliado si fuera jefe de gobierno y que lo perdería si no consigue serlo, de aquí su obsesión por llegar a la jefatura del gobierno. Unas pinceladas de este entramado clientelar con empresas legales y con sectores del hampa nos ayudarán a comprender que este señor es un peligro social existencial. Veamos. Feijóo es un señor que “apoya” a la familia, a la suya, y de esto no hay la menor duda porque su hermana Micaela llega en 2016 a directora de la sección noroeste del grupo EULEN gracias a que la Xunta de Feijóo riega a la compañía con contratos que sobrepasan los  6 millones de euros, al mismo tiempo que la empresa contrata personal en precario. Su prima Eloina es nombrada gerente del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense en cuanto su querido primo es elegido presidente de la Xunta. Eloina no se dedicó precisamente a reforzar la sanidad pública sino a desmantelarla y este quehacer “democrático” le mantendrá  en la jerarquía sanitaria como  gerente del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, entre otras jerarquías. Se puede afirmar con tranquilidad que la prima Eloina y su primo Feijóo tienen la misma espiritualidad ladrona y cínica en la denominada “colaboración público-privada”, es decir, lo público a lo privado pero que siga pareciendo algo público. En 2015 se inauguraba el hospital “público-privado” Álvaro Cunqueiro de Vigo que en el correr de los años costará unos 1.4000 millones de euros, mucho más de lo que costaría si se construyese sin “la colaboración” privada.

No obstante, Feijóo es tan buena persona que no solo “ayuda” a sus familiares sino también a sus amigos para lo que construye una red clientelar que lleva a políticos del PP a altos cargos en empresas privadas como pago a los servicios “públicos” prestados. Así, la Xunta de Feijóo financia empresas y a cambio sus políticos ascienden a cargos directivos  en empresas como Greenalia, ENCE, Abanca, Ernst &Young España o BDO, entre otras. Además de lo apuntado, es conocida también la “amistad” de Feijóo con el presidente de Iberdrola Ignacio Sánchez Galán, escenificada en 2009 con un profundo abrazo de alegría en la Plaza do Obradoiro de Santiago de Compostela porque el PP de Feijóo ganaba por vez  primera las elecciones autonómicas lo que estimularía los negocios de Iberdrola en Galicia. En fin, la dinámica  es sencilla: las empresas fortalecen al PP mientras lo “público” fortalece a las empresas, una estructura simple y beneficiosa para las partes en la “democracia para ricos” en la que vivimos. Esta red clientelar Feijóo no la creó de la nada sino que la renovó ya que como nuevo “padrino” (presidente de la Xunta) tenía que actualizarla para controlarla. De esta dinámica “democrática” a la altura de 2006 el PP habría recibido 1.888.275€ de financiación por parte de empresas legales y  para concretar los intereses de esta inversión, que el Capital nada regala, se hacen reuniones para actualizar “resultados”,  una de ellas sería la que se viene organizando  anualmente en una marisquería de Cedeira (A Coruña) desde 2015 con formato de comilona entre el empresario Florentino Pérez  y los políticos “democráticos” Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijóo, entre otros asistentes.

Pero Feijóo, como sus antecesores del PP en la presidencia de la Xunta, va más allá de las empresas legalmente registradas ya que también accede al mundo del hampa, no se olvide que la “economía sumergida”  es una parte muy rentable de la economía capitalista ya que no se pagan salarios por convenio ni se declaran los ingresos a Hacienda ni se cotiza a la Seguridad Social. Ya antes de ser presidente de la Xunta Feijóo entabló “amistad” con el entonces contrabandista Manuel Dorado. Por entonces Dorado  lleva en su yate Oratus a Feijóo de excursión en varias ocasiones. Por aquel tiempo, Dorado le dará “trabajo” al chófer de Feijóo, un fascista llamado Manuel Cruz. Dorado dará el “salto” al narcotráfico por lo que será detenido en la Operación Nécora, primero, y después en relación a un alijo de 6 toneladas de cocaína; vamos, un “emprendedor” ya que cada vez las operaciones serán de mayor calado económico. Por cierto, a pesar de negarlo reiteradamente a estas alturas cronológicas Feijóo seguía manteniendo relación con el narcotraficante Dorado como acreditan las conversaciones grabadas por orden judicial y lo dicho por el propio Dorado. Anotar que las fotos de Feijóo con Dorado no son las únicas en el ambiente del hampa de miembros del PP ya que también hay una foto de Mariano Rajoy en el año 2009 en Cambados (Pontevedra) en el pesquero Moropa, propiedad de narcotraficantes. Así, la  “amistad” de Feijóo con Dorado no le vendrá de la nada ya que Dorado formaría parte del mundo del hampa que financiaba al PP gallego como se deduce de lo que dijo el periodista Perfecto Conde, “llegó a haber una famosa reunión de capos en el Parador de Cambados en la que se discutieron las aportaciones que había que dar para la campaña de Alianza Popular”. Sí, el PP de Manuel Fraga en Galicia, que ganó sus primeras elecciones autonómicas por mayoría absoluta el 17 de diciembre de 1989, fue financiado por contrabandistas y narcotraficantes. Según el escritor Manuel Monge González, el PP de Manuel Fraga recibiría una financiación de contrabandistas y narcotraficantes de “1.000 millones de pesetas entre 1980 y 1990”. Si el PP en Galicia viene siendo financiado por el hampa desde Manuel Fraga es fácil deducir que las conexiones de Feijóo con Manuel Dorado forman parte de un tejido corrupto consustancial al PP de Galicia. Así, Feijóo no sería una excepción sino que formaría parte de la naturaleza corrupta del PP gallego, aunque el “Caso Bárcenas” y la “Trama Gürtel” nos informan que la corrupción del PP es sistémica, lo que ya puso de manifiesto en su día el juez José Castro cuando afirmó que “la del PP es una corrupción institucionalizada”, que el PP es “un partido corrupto hasta la médula”. Como estará el patio que en una investigación sobre el PP en Valencia la Guardia Civil afirmó que el PP valenciano actuó como una auténtica “organización criminal”. Llegados aquí anotemos para comprender adecuadamente el clima mafioso del PP que la corrupción es para la derecha una fuente de beneficios y una parte natural de la democracia…para ricos, claro.

Pero el entramado corrupto no es todo lo que puede “aportar” Feijóo ya que también puede aportar su absoluta falta de sensibilidad a todo lo social. Y esto lo podemos deducir de lo anterior y también de su proceder en Galicia con el idioma gallego y con el entorno ecológico gallego. Se puede comprender que un “facha” gallego quisiera en propiedad Galicia, su energía social para hacerse rico y su naturaleza para maravillarse de la hermosura poseída, pero lo que es inconcebible es que un supuesto gallego, Feijóo nació en Galicia, no defienda ni el idioma ni el entorno ecológico de su supuesta Tierra. Hoy en Galicia el idioma gallego pierde gallegos hablantes como nunca y sólo un 4% aprende gallego en su infancia mientras Feijóo y el gobierno de la Xunta, presidido ahora por el lacayo Rueda, se empeñan en que este fenómeno de pérdida de identidad cultural se acelere con sus leyes contra la propia lengua gallega. Si Galicia ya lleva décadas soportando calamidades ecológicas como la celulosa de Pontevedra hoy el PP de Feijóo y Rueda le han querido meter la bomba ecológica de la macrocelulosa de la empresa Altri que ha sido parada gracias a unas movilizaciones sociales permanentes. Y todo esto cuando Feijóo en la campaña para las elecciones autonómicas del 12 de julio de 2020 llevó el lema “Galicia, Galicia, Galicia” y afirmó que “mi partido se llama Galicia”, aunque no tardó ni dos años en irse a Madrid para ser elegido oficialmente presidente del PP el 2 de abril de 2022. Téngase en cuenta, pues, que de quien ha nacido en Galicia y no ama ni su idioma ni su naturaleza y no tiene palabra nada bueno socialmente se puede esperar de él en ninguna parte, ni en Madrid ni en el Infierno.

Lo que hemos apuntado sobre Feijóo y su entorno es tan solo una pincelada de su podrido mundo pero que ya nos permite afirmar que Feijóo como jefe de gobierno sería un peligro social porque es un reaccionario exento de escrúpulos, un agente inmisericorde del robo social.

 Feijóo, un reaccionario inmisericorde

La derrota de Trump .

 

Trump va de salida


Atilio Boron .

07/11/2026


 El magnate neoyorquino había transformado esta elección legislativa en un plebiscito sobre su gestión en la Casa Blanca. Estos resultados arrojan, entre otras cosas, pesadas sombras de dudas sobre el futuro de James D. Vance y Marco Rubio, aspirantes a conducir a un barco seriamente averiado en medio de una tormenta perfecta en alta mar.

Donald Trump pone punto final a una semana aciaga para las extremas derechas. Comenzó el domingo 25 de octubre con la aplastante derrota sufrida por Flávio Bolsonaro a manos de Luiz Inácio “Lula” da Silva; siguió dos días después con la derrota política, si bien no electoral, de Benjamin Netanyahu en Israel: su rejunte de genocidas y violentos supremacistas obtuvo la mayoría de las bancas en el Kneset, 53, pero los 48 escaños obtenidos por el bloque de centro-derecha opositor tienen condiciones para formar gobierno si logra forjar una coalición con los mal llamados “partidos árabes” (porque incluyen algunas formaciones políticas judías y al Partido Comunista de Israel) que en una histórica performance se alzaron con 19 escaños. Netanyahu, en cambio, no tiene margen alguno para crear una alianza de gobierno. Y, por último, este martes 3 de noviembre, el electorado le dio la espalda a Trump, en una derrota aplastante.

El magnate neoyorquino había transformado esta elección legislativa en un plebiscito sobre su gestión en la Casa Blanca. Aunque “mi nombre no esté en las listas, saben que yo estoy detrás de cada candidato republicano”, y perdió sin atenuantes. De nada sirvió su demagógica oferta de retribuir con 5.000 dólares a cada ciudadano estadounidense si obtenía mayoría en ambas cámaras del Congreso. La población hizo oídos sordos a su promesa.

Particularmente dolorosa debe haber sido para él y sus multimillonarios compinches la derrota sufrida en Texas, uno de los principales bastiones de los republicanos. Trump se jugó entero en contra de James Talarico, el candidato demócrata que competía contra Ken Paxton, el tenebroso y ultraconservador abogado —¡y fiscal general del estado de Texas!— beneficiado con un generoso donativo de Elon Musk (190 millones de dólares), una cifra apenas levemente inferior a la que gastarían los demócratas en toda la campaña y casi la mitad de lo que el dueño de la red social X invirtió para “fortalecer” la democracia estadounidense, perdón. La “plutocracia” que rige los destinos de ese país, y que ascendió a 446 millones de dólares. Lo cierto es que con Talarico retorna al Senado un demócrata por primera vez desde 1988.

Hay que tener en cuenta que la importancia de Texas suele ser subestimada en muchos análisis sobre la política norteamericana: no tiene el atractivo de Nueva York o de California, lo cual es un grueso error. Con sus 32 millones de habitantes, es el segundo estado más grande de la Unión, solo superado por California con sus 39 millones de habitantes. El producto bruto de Texas es de unos 3 billones de dólares, superior al de Brasil (2.2 billones) y al de cualquier otra economía latinoamericana. Si hiciéramos un ranking de las principales economías del mundo, California estaría en el quinto lugar y Texas en el noveno, pisándole los talones a Francia. Además, en su extenso territorio se encuentran cuatro de las diez mayores ciudades de Estados Unidos: Houston, San Antonio, Dallas y Fort Worth.

Por otra parte, con sus 695 mil kilómetros cuadrados, es el segundo estado más grande del país, solo superado por Alaska, con sus 1.700.000 kilómetros cuadrados. Se entiende la desesperación del dueño de Tesla y Starlink y X por retener tan fabuloso emporio. Allí no solo se perdió un senador, sino también la gobernación del estado a manos de Regina “Gina” Hijojosa, de ascendencia mexicana, convertida en la primera latina que gobernará ese estado derrotando ampliamente a Greg Abbott, el gobernador republicano de los últimos diez años y fiel aliado de Trump. Junto con Texas, la otra obsesión de Trump era Kansas, un estado que desde 1932 había sido totalmente adverso a los demócratas, pero esa tradición fue quebrada este martes con el triunfo de un pastor metodista y escritor, Adam Hamilton. Talarico, conviene anotarlo, hasta ahora compartía su tiempo como legislador estatal y como estudiante en el Seminario Presbiteriano de Teología. Ambos se convirtieron en verdugos del magnate neoyorquino. Para colmo de males, el tan vilipendiado (por Trump) candidato demócrata de Michigan, Abdul El-Sayed, triunfó en las elecciones de ese estado, transformándose en el primer senador musulmán en la historia del Senado de Estados Unidos.

Trump es el gran perdedor de estas elecciones, pese a que se involucró como ningún otro presidente en una elección de medio término. Movilizó a sus amigos milmillonarios, que abrieron sus arcas para garantizar que los republicanos mantuvieran su predominio en el Congreso. Las cifras son escandalosas: a los 446 millones de Musk hay que sumar los aportes de Richard y Elizabet Uihlein, 150 millones, Jeff y Janine Yass, 110 millones, la zarina de los casinos Miriam Adelson, 67 millones. Todos esos fondos fueron para la campaña de los republicanos; los demócratas, a su vez, se beneficiaron de la generosidad de George Soros, que aportó 102 millones, Michael Bloomberg hizo una donación de 84 millones y Reid Hoffman y Michelle Yee (Linkedin) aportaron 41 millones de dólares. Si alguna evidencia era necesaria para ratificar la penosa involución de la democracia norteamericana en una oprobiosa plutocracia los datos del financiamiento de la elección de ayer hablan con una elocuencia irrefutable.

Las razones de fondo para esta debacle republicana son múltiples y serán examinadas en otro artículo. Entre ellas, las consecuencias económicas de la guerra que Trump y Netanyahu están librando en contra de Irán, desatando un aumento generalizado de precios debido a la duplicación del costo del galón de diésel con el consecuente recorte del poder adquisitivo de la población. A eso súmese la indignación provocada por la cruzada para cazar inmigrantes desatada por el ICE y el malestar (más bien la rabia) generalizada por esa política promovida desde la Casa Blanca, reflejada en los bajos niveles de aprobación popular de la figura del presidente, oscilando en torno al 32 o 35 por ciento, según las diversas encuestas.

Dadas estas circunstancias, la vieja teoría del “pato rengo” retoma plena vigencia después de estos resultados, que entre otras cosas arrojan pesadas sombras de dudas sobre el futuro de James D. Vance y Marco Rubio, aspirantes a conducir a un barco seriamente averiado en medio de una tormenta perfecta en alta mar. Y golpea además con mucha fuerza en contra del ya oxidado “Escudo de las Américas”, esa banda de fachos latinoamericanos de ultraderecha que ve que su jefe está groggy en un rincón del ring y rogando que no le asesten el puñetazo final. Igual de consternado debe estar en estas horas el besatraseros mayor del imperio, Javier Milei, viendo cómo se derrumba su alianza mafiosa con Bolsonaro, Bibi y ahora Trump. Por suerte, estará en España para irradiar su mística redentora y lograr que también en España sus amigos de Vox y el PP muerdan el polvo de la derrota.

Trump va de salida – Rebelion