miércoles, 19 de agosto de 2026

Diario de la guerra ruso-ucraniana

Blitz’ de drones


 “Un ataque con drones ucranianos alcanzó durante la noche un almacén de Wildberries en la región de Moscú, provocando un incendio durante un ataque aéreo a gran escala”, se jactaba ayer The New Voice of Ukraine, uno de los medios creados al son de la guerra para defender la versión ucraniana de los hechos. Mientras en la retaguardia Ucrania pierde infraestructuras críticas, industria, puentes y vagones de tren con los que mover el armamento hacia el frente, los medios ucranianos se jactan de ese gran éxito, hacer estallar por los aires -en realidad, la empresa negó daños graves, al contrario que en otras ocasiones, en las que ha admitido las pérdidas- almacenes de comercio electrónico.

En Kiev, la cuenta oficial de la defensa de Ucrania, publicaba un post en el que, sobre la base de una imagen de un sistema antiaéreo Patriot vacío, sin misiles, proyectaba un texto en el que afirmaba que “el ciclo se ha vuelto a repetir. Mientras las explosiones retumbaban en el cielo, lo que necesitaba era lo único que no podía encontrar, y tú estabas allí, en la encrucijada, esperando para hacérmelo saber”. El mensaje se produce apenas un día después de que la CNN publicara un reportaje que podía leerse como un contenido promocionado por el Gobierno ucraniano en el que el periodista estadounidense entrevistaba a un comandante de la defensa aérea al lado de su Patriot carente de misiles y ubicado en un lugar perfectamente fotogénico. “Esta es realmente una imagen desgarradora cuando tienes equipo, pero no puedes interceptar ningún misil”, afirmaba el oficial, que alegaba que no había podido disparar un solo interceptor en dos meses y medio.

Según la misma fuente, hace seis semanas que no se dispara un solo misil Patriot, algo que podría explicar las situaciones extraordinarias que se están viendo actualmente en el frente. Ayer, un caza ruso sobrevoló territorio bajo control ucraniano en una misión en lugar de actuar como es habitual, acercándose lo máximo posible al frente, pero sin arriesgarse a encontrarse en el rango de la defensa aérea ucraniana. Es probable que la carencia de misiles PAC-3 y PAC-2 no sea tan grave como la presenta Ucrania, pero la escasez es evidente. Pero aun así, Ucrania se muestra optimista, resaltando cada día sus sanciones de larga distancia contra Rusia.

Victoria y derrota conviven a la perfección en el discurso oficial ucraniano, aunque gran parte de la prensa se centre solo en la primera parte, ocultando no solo los problemas, sino incluso los resultados de los ataques ucranianos. “Ucrania lanza 637 drones hacia Moscú, según el alcalde, y una instalación de Wildberries resulta afectada”, titulaba ayer ABC. “Ucrania lanzó 620 drones contra Moscú y sus alrededores en la madrugada del martes, según afirmó el alcalde de la capital, en uno de los mayores ataques aéreos de Kiev contra la región, mientras que Crimea, anexionada por Rusia, informó de que sufrió cortes de electricidad tras los ataques”, añadía Reuters, que incluía el único éxito real -castigar a la población civil de Crimea por su deslealtad- del que ha sido uno de los ataques ucranianos más potentes de la guerra y que se centró especialmente en la región de Moscú.

Sin embargo, en lo que debería ser una pista de cuáles fueron los éxitos, ninguno de los muchos artículos que habló incluso de blitz o de ”ofensiva con drones contra Moscú” mostró imágenes de los impactos, posiblemente porque no se produjeron. Los medios solo podían aspirar a imágenes de la caída de metralla, algo poco apetecible si el objetivo es resaltar las enormes capacidades ofensivas ucranianas y la forma en la que Kiev ha llevado la guerra hasta Moscú. E incluso eso cuenta con una trampa, ya que el ataque se produjo en la “región de Moscú”, que rodea a la capital rusa, pero que no la incluye.

Varios centenares de drones ucranianos, explicó Clément Molin, una de las referencias del seguimiento diario de la guerra en las redes sociales. Aunque su análisis es estrictamente proucraniano, Molin criticaba ayer la opción de atacar la región más defendida de la Federación Rusa. La tasa de drones no derribados ronda el 10-20% en el caso de aeronaves no tripuladas rusas en Ucrania, explicaba, para añadir que, en lo que respecta a Ucrania, la tasa ronda el 2-5%, todo ello con datos ucranianos, cuya credibilidad es cuestionable, ya que acostumbran a pecar de triunfalismo. Molin añadía también el escaso rendimiento de la joya de la corona, los misiles Flamingo, en cuyo uso los impactos son la excepción y no la norma. El razonamiento de Molin, que se sumaba al consenso que se produjo ayer entre las cuentas de seguimiento de la guerra, argumenta que la escasa tasa de éxito obliga a seleccionar cuidadosamente los objetivos. De la misma forma que los analistas han jaleado los ataques ucranianos contra refinerías rusas, el intento de Zelensky de llevar la guerra a la puerta de casa de los rusos está provocando las críticas de quienes no acostumbran a negar la razón al presidente ucraniano. Hay “numerosos objetivos menos defendidos” y al alcance de los drones “en las regiones fronterizas”, sentenciaba ayer Molin.

Los objetivos no se limitan a las regiones de la Federación rusa según su territorio internacionalmente reconocido. Ayer, Antonio Grossi, director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica y aspirante a secretario general de Naciones Unidas, denunciaba un ataque y exigía el cese “inmediato” de los “inaceptables” ataques contra la central nuclear de Zaporozhie, situada en Energodar, bajo control ruso desde marzo de 2022.   La ausencia del culpable en los titulares es suficiente para deducir que no se trataba de drones rusos, aunque los artículos que hacen referencia al incidente no mencionan quién dispara periódicamente contra la única central nuclear ucraniana en manos rusas. (1)

Esas “acciones inaceptables” que Grossi denuncia “están en absoluta contradicción con los siete pilares y cinco principios” de garantía de la seguridad de las instalaciones nucleares, algo aún más importante en un conflicto bélico y en un lugar tan cercano a la línea del frente. Los ataques no se producen únicamente en los alrededores de la central, desde la que Ucrania afirma que Rusia dispara artillería, pero que, a la vez, afirma que Rusia bombardea. Ayer, un dron impactó a las seis de la mañana en una parada de autobús utilizada por la plantilla de la central. Según las autoridades locales, el ataque dejó “16 víctimas entre personal y contratistas, incluyendo un fallecido y tres heridos graves”. Los ataques selectivos contra el personal de la central no se limitan al ingeniero jefe, asesinado por Ucrania hace unas semanas, sino que se extienden también al resto de la plantilla. Hay objetivos que son más sencillos que otros y las paradas de autobús no suelen ser lugares protegidos por la defensa aérea.

Para aquellos más complicados, Ucrania no solo cuenta con sus drones, que chocan contra las defensas de la región de Moscú, sino que dispone de la colaboración de sus principales aliados, entre los que destaca el Reino Unido, el más implicado de los socios occidentales de Kiev. “Apoyamos a Ucrania al 100% contra esta guerra ilegal dirigida por Vladimir Putin. Estamos proporcionando apoyo para que Ucrania pueda defenderse, y esa ha sido la posición británica a lo largo de todo este conflicto”, afirmó ayer el nuevo primer ministro británico Andy Burnham. El líder laborista quiso insistir en que el cambio de liderazgo no supondrá -como no lo ha supuesto en los cinco cambios de Gobierno que se han producido desde 2014- ninguna modificación en la forma en la que Londres va a gestionar la asistencia a Ucrania en la guerra común contra Rusia.

Esa cooperación va más allá de la compra de armas estadounidenses y suministro de financiación y se extiende a su uso en territorio de la Federación Rusa según sus fronteras reconocidas. Las palabras de Burnham respondían a la condena rusa que se había producido horas antes. “Las acciones de Londres tendrán, inevitablemente, consecuencias de las que tendrá que responder. Cuanto mayor sea su implicación en el conflicto y mayor su apoyo a la maquinaria terrorista de Kiev, más alto será el precio que pagará por ello”, afirmaba el comunicado ruso, que condenaba el uso de armamento británico en los últimos bombardeos. “Por primera vez, se utilizan drones británicos para llevar a cabo «ataques en profundidad» en el territorio continental de Rusia”, titulaba The Times. Con drones propios o ajenos, Ucrania continuará atacando objetivos sencillos en los territorios del sur, Donbass y Crimea, pero, ante todo, seguirá tratando de golpear aquellos lugares que le garantizan titulares más amplios e imágenes más espectaculares, ya sean las refinerías rusas o las dos capitales europeas, Moscú y San Petersburgo. Aunque eso implique un endurecimiento de la respuesta rusa en un momento en el que Kiev muestra a la prensa mundial sus sistemas Patriot carentes de misiles.

https://slavyangrad.es/2026/08/19/blitz-de-drones/#more-35131


 Nota del blog .-(1) 

https://insurgente.org/el-director-general-del-organismo-internacional-de-la-energia-atomica-oiea-rafael-grossi-exige-el-cese-de-inmediato-de-los-ataques-de-ucrania-a-la-central-nuclear-de-zaporiyia/

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martes, 18 de agosto de 2026

Nuevo homenaje en Ucrania a un nazi exhumado.

 

Imágenes del homenaje en Ucrania a un nazi exhumado

A los patéticos que se niegan a ver el carácter fascista.otanico del gobierno ucraniano, este homenaje a un nazi les viene que ni pintado.

Con excesiva pompa y patetismo nacionalista, el III Cuerpo del Ejército Ucraniano celebró el «regreso» de Yevgen Konovalets. El ataúd que contenía los restos del primer líder de la organización fascista Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) fue llevado el viernes por la noche, escoltado por una guardia de honor formada por portadores de antorchas y banderas del Movimiento Azov, hasta la Catedral Patriarcal de la Resurrección de Cristo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana en Kiev. Dmytro Kucharchuk, el neonazi jefe del departamento de ideología del III Cuerpo —antiguo animador de coros de hooligans que coreaban «¡Sieg Heil!» — y Georgi Kuparashvili, director de la Escuela Militar Yevgen Konovalets, inaugurada por Azov en 2016, lo cubrieron con la bandera de la OUN en una solemne ceremonia. El transporte se realizó en un vehículo blindado «Austin» de la Primera Guerra Mundial, restaurado por miembros del III Cuerpo.

El espectáculo nazi fue dirigido personalmente por el comandante del cuerpo, a quien el presidente Volodymyr Zelensky había ascendido a general de brigada en 2025: Andriy Biletsky recibió la procesión fúnebre con el ataúd de Konovalets en la entrada de la catedral con un discurso: «Hoy se encuentran aquí dos generaciones», dijo el «Líder Blanco» del movimiento «Azov». Recordó a Konovalets como comandante de la unidad de fusileros «Sitcher», establecida en 1917 para la (efímera) República Popular Ucraniana y la Organización Militar Ucraniana (OMU), precursora de la OUN fundada en 1929, y elogió a sus propios seguidores, que han operado como un estado dentro de un estado desde las protestas del Maidán de 2014, como sus sucesores.

Lo que se omitió —como en todos los discursos en honor al héroe nacional— fue que Konovalets fue aliado de Hitler hasta su asesinato por un agente soviético en 1938, y que la UVO, posteriormente la OUN, colaboró ​​con los servicios de inteligencia de la Reichswehr alemana y, a partir de 1935, con la Wehrmacht. Según historiadores como Grzegorz Rossoliński-Liebe, tras una reunión con Hitler en 1933, Konovalets instó a los ucranianos a apoyar al Führer porque, según él, «abriría las puertas al Este». También está documentado que Konovalets era antisemita. En 1934, exigió medidas severas contra los «matrimonios mixtos con judíos», a los que consideraba «enemigos de nuestro renacimiento». Y en el primer aniversario de su muerte, su organización prometió «venganza» contra los «reptiles ruso-judíos que llevan siglos chupándonos la sangre».

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Nada de esto ha impedido que la élite ucraniana desate una ola de fetichización de Konovalets en el país. Los medios de comunicación están repletos de reportajes sobre políticos, militares, clérigos y otros pilares de la sociedad ucraniana desfilando o arrodillándose ante el féretro expuesto en la iglesia, acompañados por una guardia de honor de las fuerzas armadas ucranianas. «Durante décadas, se ha intentado borrar, distorsionar o eliminar su nombre», declaró el domingo Kirilo Budanov, jefe de gabinete presidencial de Zelenskyy. «Los enemigos de la Ucrania independiente temieron al coronel en vida, y le siguen temiendo hoy en día».

El cuerpo de Konovalets fue exhumado el 11 de agosto del cementerio de Crooswijk en Rotterdam y trasladado a Ucrania dos días después. El procedimiento fue organizado al más alto nivel: por Budanov, del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, y por Oleksandr Alferov, director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional y antiguo oficial del Azov. Los restos de Konovalets permanecerán ahora temporalmente en el Cementerio Nacional Militar hasta que puedan ser trasladados al «Panteón de los Héroes», cuya creación fue decidida por el Gabinete de Ministros de Zelenskyy el 1 de julio .

«Cada una de las generaciones anteriores heredó la causa ucraniana en un estado inacabado», declaró Biletsky. «Somos los primeros en tener una oportunidad real de liberarnos de estas pesadas ataduras y completar la obra del coronel y de todos sus grandes predecesores». El III Cuerpo profundizó en este punto en sus canales oficiales de redes sociales: «¡El imperio que lo asesinó será destruido!».


ttps://insurgente.org/imagenes-del-homenaje-en-ucrania-a-un-nazi-exhumado/



domingo, 16 de agosto de 2026

Como Zelensky se alió con los nazis ucranianos

 

         

Zelensky, presto homenaje  a Andriy Melnik, líder nazi ucraniano   de la  (OUN) durante  1941-45 que estaba anteriormente sepultado en Luxemburgo. Lo declaro héroe de Ucrania  se arrodillo ante su tumba con un ramo de rosas (1)

«Cómo el presidente judío de Ucrania hizo la paz con los paramilitares neonazis». 

Reportaje de Mintpress sobre Volodímir Zelenski y sus alianzas con la extrema derecha

sábado, 15 de agosto de 2026

La guerra del Petróleo . 2

  La guerra petrolera de Trump es tan existencial para la hegemonía estadounidense como para la supervivencia de Irán frente a las amenazas de Trump de destruirlo e imponer un régimen títere similar al logrado en su victoria sobre Venezuela.

Michael Hudson:La última línea de defensa del dólar

Michael Hudson, 

 (economista estadounidense )

Los objetivos imperiales de la guerra petrolera de Estados Unidos, desde Venezuela hasta Irán.

Los funcionarios estadounidenses son sorprendentemente directos al describir su estrategia para mantener el poder imperial de Estados Unidos. «El dominio del dólar es esencial», declaró el secretario del Tesoro, Scott Bessent, el 24 de junio de 2026 en una entrevista televisiva. 

Explicó que la razón por la que Estados Unidos impuso sanciones comerciales y financieras a Venezuela era que este país «vendía petróleo con descuento a China y no recibía dólares». Un país que no fijaba el precio del petróleo en dólares ni invertía las ganancias en cuentas en dólares representaba una amenaza para la capacidad de Estados Unidos de mantener el papel central del dólar en el sistema financiero mundial, la principal fuente de la prosperidad estadounidense. 

Las guerras de Estados Unidos contra Venezuela, Rusia e Irán han tenido como objetivo obligarlos a fijar el precio de sus exportaciones de petróleo en dólares y, lo que es igual de importante, a invertir las ganancias en los mercados financieros estadounidenses o utilizarlas para comprar productos estadounidenses. 


 SIGUE  ... 

https://observatoriocrisis.com/2026/08/13/michael-hudsonla-ultima-linea-de-defensa-del-dolar

jueves, 13 de agosto de 2026

La guerra del petróleo. 1

 

Quid pro quo .


En 2020, cuando luchaba contra Joe Biden, un candidato al que no quería nadie pero que, como Zelensky, consiguió llegar al poder con una campaña en la que insistía simplemente en que no era su oponente, Donald Trump trató de conseguir del presidente ucraniano el kompromat -material comprometido- con el que acabar con cualquier posibilidad de victoria Demócrata. Zelensky había llegado al poder apenas unos meses antes con una campaña en la que únicamente tuvo de dejar hablar a Petro Poroshenko, que en sus cinco años de mandato se había deslegitimado tanto que el aspirante apenas tuvo que esforzarse para derrotarle. La legislatura de Zelensky comenzó con una falsa esperanza que nadie debió creer, pero que caló incluso en Rusia: si el nuevo presidente quería diferenciarse de su predecesor, tenía que prometer, como hizo para después no cumplir, limitar las leyes nacionalistas y lograr un compromiso con Moscú para detener la guerra en Donbass. Ese discurso dio a Zelensky una abrumadora victoria en las elecciones presidenciales y la mayoría absoluta en el Parlamento, otorgándole el control político absoluto del país y la fortaleza de permitirse decir que no al entonces presidente de Estados Unidos. Ayudó, sin duda, que Zelensky y su equipo percibieran que las posibilidades de reelección de Trump eran escasas.

Ucrania no ayudó a Donald Trump suministrando los datos que el Partido Republicano buscaba para probar la corrupción de la familia Biden y que tenían uno de sus escenarios preferidos en Ucrania. Allí, Joe Biden se había jactado de haber dado a Ucrania la orden de cesar al Fiscal General del Estado y su hijo Hunter, que carecía de la cualificación para el puesto, había sido obsequiado con un lucrativo cargo en el consejo de administración de Burisma, la mayor empresa privada del sector del gas, algo que siempre pareció un pago por los servicios prestados. Burisma debía ser la carta escondida en la manga de Trump, que ofrecía a Ucrania apoyo de Estados Unidos a cambio de ese material comprometido con el que compensar la mala situación económica con la que el presidente Trump se aproximaba a las elecciones, una circunstancia que hacía prácticamente imposible su victoria. Su derrota se debió a la coyuntura económica vinculada a la pandemia y al malestar social que se había creado durante el verano por el asesinato de George Floyd, las posteriores manifestaciones de Black Lives Matter y la movilización social y política que eso generó. Sin embargo, Donald Trump nunca dejó de reprochar a Zelensky que no le ayudara en su misión de derrotar a Joe Biden. El quid pro quo que, a la desesperada, a las puertas de la derrota, buscó Donald Trump se convirtió muy pronto en una alianza Biden-Zelensky que dio grandes réditos al presidente ucraniano, cuando su homólogo estadounidense reaccionó con rapidez y entusiasmo en el momento en el que le notificó que no necesitaba “un transporte, sino munición”.

Los tiempos y el Gobierno de Estados Unidos han cambiado y Zelensky ha alargado indefinidamente su legislatura gracias a la ley marcial, pero las necesidades de Ucrania siguen siendo las mismas. El presidente ucraniano, que hace un año fue sometido a la humillación del Despacho Oval, una reunión en la que tuvo que soportar un discurso en el que se le insistía que Ucrania carecía de cartas que jugar en la guerra, ha conseguido dar la vuelta a la relación con Estados Unidos y es ahora un proxy importante para Washington en su intento de controlar el mercado mundial de petróleo. Solo seis meses después de aquel recordado encuentro en la Casa Blanca, Donald Trump había comprendido ya la utilidad que Ucrania podría tener para Estados Unidos. Solo así pueden entenderse los pasos dados por el presidente estadounidense en el verano de 2025.

Por una parte, desde la tribuna de la Asamblea de Naciones Unidas, Donald Trump dio órdenes a sus aliados europeos de prohibir la adquisición de petróleo y gas ruso. En su encuentro con Zelensky, el líder estadounidense sugirió que Ucrania podría ganar la guerra e incluso recuperar sus territorios perdidos, algo tan falso como la afirmación de que Kiev carecía de cartas con las que luchar (Ucrania seguirá teniendo cartas mientras los países europeos sostengan el Estado y el ejército ucraniano). Fue entonces, y no ahora debido al espejismo mediático del cambio de tendencia en la guerra, cuando se gestó el en la postura de Trump que, por otra parte, autorizó la operación ucraniana que tenía como objetivo destruir las infraestructuras petroleras rusas. Como confirmaron los medios meses después, Estados Unidos aporta la inteligencia que hace posibles los ataques.

Si algo ha quedado claro este último año es la voluntad de Donald Trump de mantener el control del flujo del petróleo en sus manos o en las de sus aliados. Estados Unidos ha atacado directamente a dos grandes productores que no se encontraban bajo su tutela, Venezuela e Irán, este último con un resultado desastroso que, pese a negar a diario, se hace cada vez más evidente. Indirectamente, tanto gracias a la intervención ucraniana como a las sanciones, a las que se han sumado recientemente algunas incautaciones europeas de buques de la flota fantasma, Estados Unidos ha atacado también al principal productor rival político y petrolero de Estados Unidos, la Federación Rusa. Pese a las aparentemente buenas palabras de Trump y las sonrisas de Witkoff en cada una de las muchas ocasiones en las que ha visitado el Kremlin, la lucha de Estados Unidos contra el petróleo ruso era evidente incluso antes de que el presidente diera su visto bueno para la tramitación de la ley con la que aspira a imponer aranceles prohibitivos a los clientes del crudo ruso.

Sin embargo, todo tiene sus límites. “Ucrania ha suspendido una intensa campaña de ataques con drones contra petroleros que utilizan un puerto clave del mar Negro, tras una petición realizada a finales del mes pasado por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, según fuentes oficiales ucranianas”, explicaba ayer Financial Times, que añadía que “Washington estaba alarmado por el hecho de que Ucrania estuviera desestabilizando aún más los mercados petroleros y perjudicando a las empresas estadounidenses al atacar petroleros que transportaban crudo desde Kazajistán hasta una terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC) en el puerto ruso de Novorossiysk”. Durante los meses de hostilidades de alta intensidad en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el petróleo ruso -y también el iraní- recibió exenciones a las sanciones para evitar un alza prohibitiva que desestabilizara completamente la economía mundial. Controlado el ascenso, el petróleo ruso ha dejado de ser la solución que fue durante un tiempo para volver a ser un rival al que expulsar del mercado y cuyas infraestructuras pueden ser destruidas. Eso sí, sin que eso perjudique a las empresas estadounidenses y su oligarquía, una de las bases del apoyo del trumpismo.

El objetivo de la llamada a Kiev es proteger los intereses de Exxon y, sobre todo, Chevron, una de las grandes ganadoras de estos años también en Venezuela. A finales de julio, The Wall Street Journal ya había explicado que “el director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, se reunió a principios de esta semana con responsables de la Administración Trump para tratar un asunto urgente: cómo evitar que las enormes operaciones del gigante petrolero estadounidense en Kazajistán se conviertan en daños colaterales de la guerra entre Ucrania y Rusia. Un reciente ataque con drones ucranianos alcanzó a cuatro petroleros, incluido uno fletado por Chevron, en el mar Negro, cerca de Novorossiysk. Este puerto ruso es un centro clave para la exportación de petróleo y el punto de llegada de un oleoducto —del que Chevron es copropietaria— que suministra el 2% del abastecimiento diario mundial de petróleo. Desde entonces, se han restringido las cargas de crudo en el oleoducto, lo que ha obligado a Kazajistán a reducir la producción de petróleo debido a su limitada capacidad de almacenamiento”. Ayer, Ucrania se jactó de sus ataques contra Novorossiysk, pero no bombardeó las infraestructuras petroleras, sino la base de la flota rusa del mar Negro.

Al contrario que en el caso del Nord Stream, cuando Ucrania supuestamente incumplió la orden de la CIA de no continuar con la operación de destrucción del gasoducto copropiedad de Alemania y Rusia, es previsible que, en esta ocasión, Kiev cumpla con lo exigido por Washington. Estados Unidos había luchado durante años contra el gasoducto rusoalemán por la competencia que suponía. En este caso, insistir en estos ataques supondría perjudicar a las grandes empresas norteamericanas, algo que Ucrania no puede permitirse, al menos a priori. Porque, a juzgar por lo publicado ayer por Financial Times, la actuación ucraniana busca ser un quid pro quo similar al que Trump esperaba de Zelensky en 2020. “Una persona familiarizada con la posición de Ucrania dijo que Kiev accedió a la solicitud de la administración Trump porque estaba buscando una licencia de Estados Unidos para producir misiles interceptores Patriot. También espera comprar varios cientos de ellos antes del invierno, cuando se espera que Rusia intensifique sus asaltos aéreos contra la infraestructura crítica. Zelensky le dijo a Vance durante la llamada del 31 de julio que los Patriots y la defensa aérea eran la «máxima prioridad» de Kiev, según dijo la oficina del presidente ucraniano”, explicaba el medio. Tan a la desesperada como Donald Trump durante la campaña en la que se esperaba la derrota, Ucrania busca utilizar el argumento de la protección de los intereses estadounidenses en Kazajistán para conseguir lo que no puede lograr de otra manera, misiles para su defensa aérea, una petición que Estados Unidos no puede cumplir de la forma que Zelensky desea. La única duda es si Ucrania cumplirá las órdenes de Washington con la esperanza de conseguir lo que pide o si utilizará ataques cercanos a esos intereses estadounidenses como chantaje para lograrlo.

https://slavyangrad.es/2026/08/13/quid-pro-quo/#more-35100



 Nota  del Blog  .


  Nada nuevo . A estas alturas   esta claro que esta  es la guerra del petróleo y del petrodólar base  del sostenimiento de la  deuda americana   y de su hegemonía . Después de Venezuela , Irán  y luego Rusia  por  si alguien se se creyó que Trump estaba aliado con  Putin. O que el apoyo a  Netanyahu  y a  Israel era   otra cuestión . Trump con  Irán  ha perdido la batalla , pero aun no sabemos si  la. guerra . Y así cuando Kiev  destruye refinerías en la  Federación rusa Trump le apoya .Eso que los logros de Kiev  son poco significativos  a pesar de la propaganda  ya que solo afecto a un 19 %  .  El dominio  de Moscú  sobre el espacio de Kiev   es total https://slavyangrad.es/2026/08/07/35061/#more-35061  y los misiles rusos ya no logran interceptarlos por eso la prisa de Kiev en conseguir mas Patriots, pero la empresa que los produce  no cede su patente  por ello hay que pagárselos y fabricarlos en USA. Y como en este  momento a  ningún país  le sobran Kiev está  sin ellos.

 y ver ...  https://observatoriocrisis.com/2026/08/13/michael-hudsonla-ultima-linea-de-defensa-del-dolar/

miércoles, 12 de agosto de 2026

¿ Una OTAN musulmana?

 

La “OTAN musulmana” marca el fin de la hegemonía de EEUU

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, calificó el pacto como una señal de que los países de la región están dejando de depender de Estados Unidos para su seguridad.

Alex Keiner,


12 agosto, 2026


( Analista estadunidense)  

Pakistán, Arabia Saudita y Turquía firmaron el «Acuerdo de Fuerza Conjunta de La Meca», un pacto de defensa mutua. Su disposición más destacada es similar al Artículo 5 de la OTAN, según el cual un ataque contra cualquiera de las tres naciones se considerará un ataque contra las tres. Esto llevó a los analistas a calificar inmediatamente el acuerdo como la «OTAN musulmana», aunque por lo demás no guarda ninguna similitud. 

Para empezar, el texto completo del acuerdo no se ha hecho público. En su lugar, solo contamos con una breve declaración conjunta de los tres firmantes: 

Guiados por los lazos históricos de larga data entre los tres estados, basados en los vínculos perdurables de hermandad y solidaridad islámica que los unen, y aprovechando sus intereses estratégicos compartidos y su cooperación en materia de defensa de larga data, Su Alteza Real el Príncipe Heredero, el Presidente de Turquía y el Primer Ministro de Pakistán firmaron el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca, que refleja el compromiso compartido de los tres estados de fortalecer aún más su seguridad colectiva y de promover la paz, la seguridad y la estabilidad en la región y más allá, en busca de un futuro seguro y próspero. 

El acuerdo tiene por objeto reforzar la disuasión colectiva contra cualquier acto de agresión y estipula que cualquier ataque armado contra cualquiera de los tres estados será considerado un ataque contra todos ellos. Asimismo, prevé el fortalecimiento de todos los aspectos de la cooperación en materia de defensa entre los tres estados.

Además, al menos por ahora, el acuerdo no parece prever una organización formal, una sede central ni estructuras de mando conjuntas. A pesar de ello, el acuerdo podría convertirse en uno de los acontecimientos geopolíticos más trascendentales derivados de la actual crisis en Oriente Medio. 

¿Una alianza proisraelí o antiisraelí?

Dado que los tres signatarios son, al menos formalmente, aliados de Estados Unidos, muchos analistas interpretaron el anuncio del viernes como la creación de una nueva alianza que, en última instancia, serviría a los intereses estadounidenses en Oriente Medio y, por extensión, representaría un nuevo baluarte para la defensa de Israel. Sin embargo, creo que esas interpretaciones resultarán erróneas.

Un punto en común para estas tres naciones es que todas han sido amenazadas por Israel en el pasado. El proyecto de Eretz Israel, o Gran Israel, tiene ambiciones territoriales muy significativas que incluyen una gran parte de Arabia Saudita. Aquí les mostramos un mapa de la visión de los líderes sionistas: 

Como podemos observar, Eretz Israel también incluye una parte de Turquía y la mayor parte de Siria, territorio que Turquía considera su propia esfera de influencia estratégica. Esto ha puesto a Turquía en el punto de mira de la creciente retórica bélica de los funcionarios israelíes.

Por ejemplo, el ministro israelí de Asuntos de la Diáspora, Amichai Chikli,afirmó que Israel debería prepararse para un posible enfrentamiento futuro con Turquía, calificando un encuentro naval como algo que «no es imposible» y que «podría ocurrir incluso mañana por la mañana». 

El ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió explícitamente a Turquía contra el aumento de su presencia en Siria, y el ex primer ministro Naftali Bennett ha calificado a Turquía como el «nuevo Irán» y una amenaza estratégica. El primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que se toma «muy en serio» las declaraciones antiisraelíes del presidente Erdogan y presionó a la administración Trump para que no vendiera aviones F-35 a Turquía, argumentando que destruiría el equilibrio de poder regional. 

La ambición de aplastar a Pakistán

Ese “equilibrio de poder regional” también puso a Pakistán en el punto de mira de los sionistas, y en este sentido, Israel ya ha planeado acciones hostiles contra Pakistán en colaboración con su aliado, India. Ya en 2011, Benjamin Netanyahu hizo la siguiente declaración: 

«…nuestra misión más importante es impedir que un régimen islámico radical adquiera armas nucleares, o que armas nucleares se encuentren con un régimen islámico radical. El primero se llama Irán. El segundo se llama Pakistán. Porque si estos regímenes radicales poseen armas nucleares, no respetarán las normas que se han respetado durante las últimas casi siete décadas.»

El plan para someter y neutralizar a Pakistán es claramente de larga data, con el pleno apoyo de los grupos de presión sionistas e indios en Washington D.C. Las acusaciones y la retórica bélica habituales ya circulan en los medios de comunicación populares, llegando incluso a calificar a Pakistán como un Estado patrocinador del terrorismo. 

De hecho, el temor a que una nación islámica posea una bomba nuclear no es algo nuevo: es la razón por la que Israel atacó Egipto en 1967 e Irak en 1981. 

Operación Shakti

En 1981, Israel elaboró un plan para atacar el programa nuclear de Pakistán. En este plan, India apoyaba a Israel proporcionando bases aéreas donde los F-16 y F-15 israelíes pudieran aterrizar y repostar antes de los ataques. Los indios bautizaron el plan como «Operación Shakti» y los pilotos israelíes ya habían comenzado su entrenamiento.

Sin embargo, el servicio de inteligencia pakistaní ISI se enteró de esto y el entonces gobernante del país, Zia ul-Haq, reaccionó de inmediato, advirtiendo a Israel que si atacaban las instalaciones nucleares de Pakistán, Pakistán atacaría Dimona. Ul-Haq también lanzó una advertencia a la India. Ante la perspectiva de una guerra a gran escala contra Pakistán, la India dio marcha atrás. Sin la ayuda de la India, Israel no tenía forma de llevar a cabo el ataque, por lo que el plan fue archivado.

En 1998 se estaba elaborando un nuevo y mejorado plan. En aquel entonces, el gobierno pakistaní recibió un informe de inteligencia que indicaba que India e Israel planeaban nuevamente llevar a cabo un ataque conjunto contra las instalaciones nucleares del país. Shamshad Ahmad(exsecretario de Relaciones Exteriores de Pakistán) explicó el informe de inteligencia que recibieron: 

“Señor, acabamos de recibir un informe de inteligencia que indica que en un aeropuerto indio, escuadrones de las fuerzas aéreas indias e israelíes están posicionados y preparándose para un ataque contra las instalaciones nucleares de Pakistán en Baluchistán. Luego llamé a nuestro embajador en Nueva York, Ahmed Kamal .” 

Le dije: «Ve a CNN y di que Pakistán tiene información de que India e Israel están a punto de lanzar un ataque conjunto contra Pakistán». El embajador apareció en directo en CNN y tuvo un buen impacto, porque si India e Israel hubieran tramado tal plan, se habría cancelado antes de la mañana.

Como aliado no occidental más importante de Israel, India ha mantenido una estrecha colaboración con la inteligencia israelí para coordinar acciones contra Pakistán. En particular, tras la humillación sufrida a manos de la Fuerza Aérea pakistaní durante su breve enfrentamiento en mayo de 2025, India se ha mostrado deseosa de apoyar el próximo ataque israelí contra Pakistán. 

El verano pasado, el periodista pakistaní Hamid Mir explicó qué fue lo que atrajo la atención mundial sobre este tema: 

Curiosamente, la guerra de los doce días [entre Israel e Irán] puso al descubierto los planes para una nueva guerra: Israel e India contra Pakistán. Ahora, la amenaza de una nueva guerra se cierne sobre el sur de Asia. Esta amenaza no es solo producto de la imaginación. 

La cumbre de La Meca significa el fin de la hegemonía estadounidense en Asia Occidental.

En vista de todo esto, sería difícil imaginar por qué Pakistán, Arabia Saudita o Turquía se unirían para defender a Israel. Lo más probable es que se unieran para protegerse de Israel y sus aliados occidentales, incluidos Estados Unidos, el Reino Unido, la OTAN y, en el caso de Pakistán, también de la India.

A juzgar por las declaraciones de Teherán y las acciones de Ansarallah en Yemen, es evidente que no se sienten amenazados por la nueva alianza. Por ejemplo, ayer mismo, Ansarallah de Yemen lanzó un ataque con drones contra una refinería de Saudi Aramco en Jazan, seguido de un ataque contra las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí en el puerto yemení de Mocha. Esta mañana, Teherán emitió un comunicado oficial sobre el Acuerdo de Fuerzas Conjuntas de La Meca.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, calificó el pacto como una señal de que los países de la región están dejando de depender de Estados Unidos para su seguridad. Subrayó que, desde la perspectiva de Teherán, el tratado no está dirigido contra Irán, haciendo hincapié en los profundos lazos históricos y religiosos que lo unen a Arabia Saudita, Turquía y Pakistán.

Creo que la declaración del Sr. Baqaei es correcta. No mencionó que las tres naciones e Irán se enfrentan a una amenaza común y a los mismos enemigos. La nueva «OTAN musulmana» representa una reconfiguración del equilibrio de poder en la región y el surgimiento de una nueva arquitectura de seguridad que claramente no tiene cabida para Estados Unidos, el Reino Unido, la OTAN ni Israel.

Esta opinión se ve corroborada por la notoria ausencia de cualquier declaración oficial del gobierno de Trump sobre el acuerdo de La Meca, lo que sugiere que no fueron consultados ni participaron en la elaboración del nuevo pacto de defensa. Ese silencio denota vergüenza por haber sido excluidos de acontecimientos tan trascendentales por sus propios aliados. Pero lo que puede resultar embarazoso para el gobierno estadounidense podría generar pánico en Israel.



https://observatoriocrisis.com/2026/08/12/la-otan-musulmana-marca-el-fin-de-la-hegemonia-de-eeuu/


Nota del blog .
Es bien cierto, que los conflictos   y mas los de guerras  son imprevisibles  por donde pueden derivar  y estallar. El craso error de los sionistas  y americanos al atacar a Irán ..destapo  una caja de Pandora .  Tampoco es extraño que  desde Oriente le denomine a  Oriente Medio  , Asia Occidental .

domingo, 9 de agosto de 2026

Como Israel ayuda a los nazis ucranianos.


Detrás del escenario están los genocidas: Israel instruye silenciosamente a la maquinaria de guerra de Ucrania


Fabrizio Poggi

No hacía falta alardear de habilidades analíticas especiales ni de un conocimiento específico de los hechos para escribir, como hice hace unos días , que la destitución del ahora exministro de Guerra ucraniano, Mikhail Fyodorov, se basaba esencialmente en cuestiones de «negocios». En las «decisiones» del régimen del golpe nazi en Kiev, la mano de los asesores externos del régimen siempre aparece entre los pliegues de las «decisiones autónomas» de la junta. Dinero; mucho dinero que va y viene entre Kiev y los centros de negocios llamados «gobiernos», encargados de administrar las ganancias de la industria bélica europea. Ahora bien, de hecho, nuestro conocimiento limitado no nos permite determinar cuáles, exactamente, de las multinacionales del complejo militar-industrial occidental se sintieron «ignoradas» y cuáles otras, por el contrario, se beneficiaron de las decisiones del «modernizador de treinta y cinco años», como el Corriere della Sera, apostando evidentemente por un ambiguo factor de «juventud», define al exministro, «partidario de una guerra cada vez más automatizada». Pero no cabe duda de que la decisión de Zelensky de destituir inmediatamente a la primera ministra Yulia Sviridenko, lo que conllevó la disolución de todo el gabinete y, por consiguiente, la destitución del ministro de Guerra, que no fue reelegido en el nuevo gobierno, estuvo vinculada a las recomendaciones de los asesores externos del régimen. Esto viene ocurriendo desde 2014, cuando, tras un golpe de Estado nazi dirigido personalmente en Maidan Nezalezhnosti por funcionarios de la Embajada de Estados Unidos y del Departamento de Estado, fue la propia Victoria Nuland quien ordenó el nombramiento del banquero Arsen Yatsenyuk como primer ministro. Una junta militar golpista impuesta desde el exterior desde sus inicios, que sigue gobernada únicamente por los intereses estratégicos de la UE, Estados Unidos y la OTAN, cuyos líderes, designados por los padrinos euroatlánticos, actúan en todo caso solo según los dictados de asesores externos.

 Sigue ..

 https://geoestrategia.eu/noticia/46516/ultimas-noticias/detras-del-escenario-estan-los-genocidas-israel-instruye-silenciosamente-a-la-maquinaria-de-guerra-de-ucrania.html



 y ver   

 «Cómo el presidente judío de Ucrania hizo la paz con los paramilitares neonazis». Reportaje de Mintpress sobre Volodímir Zelenski y sus alianzas con la extrema derecha