jueves, 6 de agosto de 2026

Trump y la crisis del capitalismo neoliberal

La crisis del capitalismo y la estrategia de Trump


6 agosto, 2026


 

La estrategia de Trump se propone obtener las mismas “ventajas” que Gran Bretaña con su imperio colonial. Este componente de la estrategia equivale a una recolonización del Sur Global .


 

Prabhat Patnaik

 

Profesor emérito del Centro de Estudios Económicos de la Universidad Jawaharlal Nehru, India


 

La actual crisis estructural del capitalismo presenta al menos dos aspectos económicos importantes. El primero es el estancamiento generalizado y el aumento del desempleo al que se ha enfrentado el capitalismo mundial en su fase neoliberal. En muchos casos, como en Estados Unidos, el mayor desempleo se disimula con una reducción de la tasa de participación laboral, pero su realidad es innegable. El estancamiento ya se manifestaba antes de la pandemia: la tasa de crecimiento decenal de la economía mundial durante la década de 2010 fue inferior a la de cualquier década anterior desde la Segunda Guerra Mundial. Aumento de la proporción de excedentes y sobreproducción ex ante La razón de este estancamiento radica en la propia naturaleza del capitalismo neoliberal, que ha provocado un aumento masivo de la desigualdad de ingresos y riqueza dentro de cada país.

 

Dado que el capital, incluidas las finanzas, goza de una movilidad global más o menos libre bajo el régimen neoliberal, mientras que los trabajadores permanecen confinados a sus respectivos países (salvo cuando se les permite específicamente migrar), los trabajadores de los países desarrollados compiten, de hecho, con los trabajadores de salarios más bajos del Sur Global, a los que siempre se puede trasladar el capital. Como resultado, los trabajadores de los países desarrollados apenas experimentan un aumento en sus salarios reales, incluso en términos absolutos: de hecho, Joseph Stiglitz estimó que el salario real promedio de un trabajador estadounidense en 2011 era ligeramente inferior al de 1968. 1 Al mismo tiempo, a pesar de la reubicación de la actividad económica del Norte al Sur, las grandes reservas de mano de obra del Sur —legado de su pasado colonial— no se agotan. Por el contrario, aumentan en relación con la fuerza laboral, debido al considerable incremento de la productividad laboral que se produce en todas partes como consecuencia de la adopción de un cambio tecnológico más rápido, resultado de la intensificación de la competencia en el mercado mundial bajo el régimen neoliberal.

 

La no disminución del tamaño relativo de las reservas de mano de obra implica que los salarios reales en el Sur Global permanecen más o menos ligados al nivel de subsistencia. Así, tanto en el Norte como en el Sur, el vector de los salarios reales apenas aumenta, incluso cuando la productividad laboral crece a buen ritmo, lo que da lugar a un incremento de la proporción del excedente económico en la producción mundial y también dentro de cada país. 2 Dado que, en promedio, los trabajadores consumen una mayor proporción de sus ingresos que quienes viven del excedente económico, un aumento en la proporción de este último tiene el efecto de mantener baja la demanda de consumo y, por ende, la demanda agregada en relación con la producción.

 

Esto, a su vez, genera una tendencia ex ante hacia la sobreproducción, de la cual el estancamiento y el aumento del desempleo observados son manifestaciones. 3 Lo más destacable del capitalismo neoliberal no es solo esta tendencia al estancamiento y al aumento del desempleo; aún más sorprendente es el hecho de que la contramedida más eficaz contra él —a saber, un mayor gasto público— se vuelve prácticamente ineficaz bajo el capitalismo neoliberal. Para que un mayor gasto público incremente el nivel de demanda agregada y contrarreste el estancamiento, debe financiarse mediante un déficit fiscal (en cuyo caso nadie paga impuestos adicionales y, por lo tanto, el consumo de nadie disminuye, incluso cuando la demanda estatal aumenta), o mediante mayores impuestos a los ricos (quienes ahorran una parte de sus ingresos, de modo que su consumo no disminuye en la totalidad de los impuestos adicionales, con el resultado de que el gasto de los ingresos fiscales genera un aumento neto de la demanda).

 

Si el mayor gasto estatal se financia mediante impuestos a los trabajadores, que consumen prácticamente la totalidad de sus ingresos, la demanda generada por el gasto estatal adicional se vería compensada por la demanda reducida debido a la disminución del consumo por parte de los trabajadores, de modo que no habría un aumento neto de la demanda agregada ni un alivio del estancamiento y el elevado desempleo. Sin embargo, ambas formas de financiar un mayor gasto estatal, si dicho gasto ha de ser expansivo, encuentran oposición por parte del capital financiero. Este se opone a mayores impuestos para los ricos, dado que los grandes financieros ocupan un lugar destacado entre ellos; y se opone a mayores déficits fiscales, razón por la cual la mayoría de los países en la era neoliberal cuentan con legislación de «responsabilidad fiscal» que limita la relación entre el déficit fiscal y el producto interno bruto (generalmente a alrededor del 3%).

 

Y dado que el capital financiero está globalizado, mientras que el Estado sigue siendo un Estado-nación, la autoridad del primero debe prevalecer en materia de política estatal, pues de lo contrario el país estaría sujeto a una fuga de capitales, precipitando una crisis. Por lo tanto, el neoliberalismo no solo genera una sobreproducción ex ante , causando estancamiento y mayor desempleo, sino que también frustra las contramedidas más eficaces contra ella. Dentro del neoliberalismo no hay escapatoria del estancamiento y el aumento del desempleo que él mismo genera . En otras palabras, el neoliberalismo lleva al capitalismo mundial a un callejón sin salida del que no hay escapatoria a menos que se trascienda el propio neoliberalismo. Esta es la situación en la que se encuentra hoy el capitalismo mundial.

 

 El auge del neofascismo La respuesta del capitalismo mundial a este callejón sin salida ha sido, hasta ahora, la promoción del neofascismo. Elementos neofascistas existen en toda sociedad moderna, fomentando el odio en la mayoría de la población contra alguna minoría étnica o religiosa desfavorecida, pero generalmente como un fenómeno marginal. Solo acceden al centro del escenario, e incluso a los puestos de poder, cuando obtienen el apoyo financiero y mediático del capital monopolista en general, y especialmente de un segmento dentro de este compuesto por nuevos elementos del capital monopolista. Y esto solo ocurre cuando hay una crisis económica cuyos efectos nocivos sobre la pequeña burguesía, la clase trabajadora e incluso los pequeños capitalistas generan descontento entre ellos, lo que amenaza la hegemonía del capital monopolista. Surge entonces una alianza empresarial-neofascista que suprime los derechos e instituciones democráticas; utiliza una combinación de represión estatal y represión por parte de matones fascistas contra opositores políticos, intelectuales, artistas y la izquierda; intenta construir un culto a la personalidad en torno al “líder” que supuestamente simboliza la “nación”; y busca crear y propagar un discurso de odio que distraiga, con el objetivo de dividir a la clase trabajadora e impedir cualquier desafío a la hegemonía del capital monopolista.

 

 El auge del neofascismo en todo el mundo es sintomático de la actual crisis estructural del capitalismo global. En algunos países, como Argentina, India, Italia y Estados Unidos, los neofascistas han llegado al poder; en otros, como Francia y Alemania, están cerca de conseguirlo; pero en todas partes se observa claramente un giro hacia la extrema derecha. Sin embargo, el neofascismo tampoco está en condiciones de superar la crisis económica; los mismos factores que hacen que el Estado liberal-burgués sea incapaz de contrarrestar la tendencia al estancamiento y al aumento del desempleo también obstaculizan al Estado neofascista. La contradicción que surge de la globalización de las finanzas en un mundo de Estados-nación afecta al Estado neofascista tanto como al Estado liberal-burgués. Como resultado, el neofascismo actual no puede replicar lo que hizo el fascismo en la década de 1930, a saber, superar el desempleo masivo en los países donde llegó al poder, mediante un enorme aumento del gasto estatal en rearme financiado con déficit fiscal.

  Esto le da al neofascismo menos control sobre la sociedad que el que tenía el fascismo clásico, pero también lo convierte en un fenómeno más persistente; Los neofascistas incluso podrían ser destituidos del poder mediante el voto (ya que, si bien utilizan todo tipo de artimañas para sabotear la democracia, no necesariamente anulan las elecciones), pero seguirían estando en la sombra e incluso podrían volver al poder (como lo ha hecho Donald Trump). Sin embargo, incluso los neofascistas deben tener una agenda económica, pues el discurso distractor de la «otredad» hacia una minoría no puede ser suficiente para siempre. Las dos posibles maneras de superar la contradicción entre el Estado-nación y las finanzas globalizadas son inviables para el neofascismo: una es tener un «Estado mundial» sustituto o imitar un «Estado mundial» para controlar el capital internacional y aumentar la demanda agregada global.

 

Esto significa, en efecto, un estímulo fiscal coordinado entre muchos países, donde cada Estado gasta más, ya sea aumentando el déficit fiscal o gravando simultáneamente a los ricos.⁷ La otra vía es una desvinculación total del régimen de globalización financiera mediante la imposición de controles sobre los flujos de capital a nivel nacional y el aumento del gasto estatal a través de cualquiera de estos medios (aumento del déficit fiscal o impuestos a los ricos). El capital monopolista rechazaría ambas opciones, ya que representan un medio para eludir su hegemonía. Por lo tanto, el programa que el neofascismo puede proponer en este contexto se convierte en un punto de interés.

 

Capitalismo de posguerra: Un líder sin colonias El segundo aspecto económico de la actual crisis estructural del capitalismo radica en la propia naturaleza del capitalismo de posguerra. El capitalismo posterior a la Segunda Guerra Mundial se diferenciaba del capitalismo anterior a la Primera Guerra Mundial —excluimos el período de entreguerras, caracterizado por una turbulencia y transición excepcionales— de una manera crucial. En la posguerra, el sistema tuvo que desprenderse de su imperio colonial, lo que implicó dos cosas: primero, perdió todos sus «mercados a disposición», parafraseando al historiador económico británico S.B. Saul; y segundo, el «drenaje anual de excedentes» de las colonias dejó de estar disponible para el nuevo líder del mundo capitalista, Estados Unidos.⁸

 

Este «drenaje» había significado que la principal potencia capitalista del período anterior, Gran Bretaña, simplemente se apropiara, sin contraprestación alguna, del excedente de exportación de sus colonias frente al resto del mundo. La descolonización supuso el fin de este «drenaje».

 

 Ambos desarrollos derivados del fenómeno de la descolonización tuvieron un profundo efecto en la economía del líder del mundo capitalista de la posguerra. El mundo capitalista siempre ha tenido un líder bajo cuya égida el capitalismo se difunde a nuevas áreas y que, además, actúa como defensor del sistema. La tarea del liderazgo exige necesariamente que el líder mantenga un déficit por cuenta corriente con respecto al mundo no colonial. Esto se debe a que la difusión del capitalismo a nuevos países requiere que estos encuentren mercados para sus productos, y el líder debe satisfacer estas ambiciones manteniendo su propio mercado abierto a dichos productos, lo que implica un déficit por cuenta corriente con respecto a ellos. Además, la gestión del dominio global del capitalismo, una de las tareas del líder, requiere que este gaste grandes sumas de dinero, lo que también implica un déficit por cuenta corriente. Estados Unidos, por ejemplo, mantiene más de 750 bases militares en todo el mundo para defender el sistema (incluido su propio imperio, que es parte integral del sistema). Esto significa gasto en bienes y servicios locales en todo el mundo, lo que contribuye a su déficit por cuenta corriente.

 

Históricamente, la extracción de recursos de las colonias y la venta de los productos del líder en los mercados coloniales han desempeñado un papel fundamental en el pago de este déficit, de modo que el líder no solo no se endeuda, sino que incluso cuenta con un superávit por cuenta corriente que le permite realizar exportaciones de capital que facilitan la difusión del capitalismo.

 

Como líder del capitalismo de posguerra, Estados Unidos —al no poseer un imperio colonial— se endeudó externamente de forma creciente mientras ejercía su liderazgo. Si bien contaba con un imperio, entendido como un territorio económico que controlaba y del cual obtenía sus materias primas esenciales, no podía absorber dicho superávit mediante impuestos. Es decir, no podía obtener una parte sustancial de estas materias primas gratuitamente , ni vender sus productos allí sin enfrentar resistencia arancelaria. Por consiguiente, aunque Estados Unidos comenzó con un importante superávit por cuenta corriente inmediatamente después de la guerra, a mediados de la década de 1970 cayó en un déficit crónico y hoy es el país más endeudado del mundo.

 

La forma en que Gran Bretaña, el antiguo líder del mundo capitalista, evitó este destino queda claramente reflejada en la obra de Saul. En 1910, el déficit total de Gran Bretaña, tanto en cuenta corriente como de capital (los déficits de cuenta de capital se refieren a las exportaciones de capital), con respecto a los países con los que tenía un déficit general —es decir, Europa continental, Estados Unidos y otras regiones templadas de asentamiento europeo como Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica— ascendía a 145 millones de libras; su déficit general con respecto a Europa continental y Estados Unidos ascendía a 90 millones de libras. Mientras tanto, se obtuvo un superávit por cuenta corriente de hasta 60 millones de libras con una sola colonia: la India. Esta suma de 60 millones de libras esterlinas tenía tres partes:

 

El superávit de exportación de mercancías de Gran Bretaña a la India, en una situación en la que sus exportaciones aún estaban dominadas por textiles de algodón que habían tenido un impacto “desindustrializador” en la economía india al desplazar a sus productores precapitalistas tradicionales, incluidos los tejedores de telares manuales;

 

El “drenaje” de la India, consistente en el superávit de exportación de mercancías de la India al resto del mundo, que Gran Bretaña se apropió; y

 

Las ganancias netas invisibles de Gran Bretaña en la India en forma de transporte marítimo, seguros y otros artículos comerciales. Estas obligaciones impuestas a la India, que pagó hasta dos tercios del déficit total de Gran Bretaña frente a Europa continental y los Estados Unidos, y dos quintos de su déficit total frente a todos los países con los que tenía un déficit general, fueron posibles debido al estatus colonial de la India. Estados Unidos, al no tener colonias y por lo tanto acceso a tales exacciones, cayó en una deuda creciente. Por supuesto, tener colonias podría no haber sido suficiente para evitar el endeudamiento; Pero eso no viene al caso. Simplemente no tenía colonias, a diferencia de Gran Bretaña. Contraer deuda externa no supone ningún problema siempre que la moneda del país líder se considere «tan buena como el oro»: las instituciones económicas y los particulares de todo el mundo están dispuestos a mantenerla en cantidades ilimitadas. Bajo el sistema de Bretton Woods, el dólar estadounidense fue oficialmente designado como «tan bueno como el oro», convertible en oro a 35 dólares la onza. Incluso después de que la administración Nixon pusiera fin a la convertibilidad oficial del dólar en oro —debido, entre otras cosas , a la presión ejercida por el alejamiento de Francia del dólar bajo el mandato del presidente Charles de Gaulle—, la confianza en el valor del dólar pronto se restableció con una nueva paridad, aunque ya no contaba con apoyo oficial. Si bien esta confianza ha sostenido el sistema financiero internacional, es innegable la enorme amenaza que representa para el dólar, y por ende para este sistema, la posición de Estados Unidos como el mayor deudor mundial y los billones de dólares (o activos denominados en dólares) que circulan por el mundo. Esta amenaza suele analizarse en términos de una posible migración de los poseedores de riqueza mundial del dólar a otra moneda ; y dado que ninguna otra moneda es tan importante como el dólar en la economía mundial actual, esta amenaza suele subestimarse. Sin embargo, todo este análisis omite la amenaza para el sistema financiero internacional que supone un posible cambio del dólar a las materias primas , en particular a una materia prima crucial como el petróleo. De hecho, se puede afirmar que la estabilidad del sistema posterior a Bretton Woods se basó en la expectativa de un precio del petróleo estable en dólares (a pesar de las fluctuaciones a corto plazo); de hecho, este factor es tan importante que todo el sistema posterior a Bretton Woods puede considerarse un «patrón petróleo-dólar». En resumen, incluso un cambio transitorio de dólares a petróleo puede desestabilizarlo fácilmente. La amenaza al sistema financiero Vale la pena recordar aquí un antiguo debate. Paul Baran, en La economía política del crecimiento, subrayó las limitaciones de la gestión keynesiana de la demanda argumentando que un déficit fiscal persistente aumenta la vulnerabilidad de la economía a la inflación. Joan Robinson criticó este argumento y acusó a Baran de recurrir a una teoría cuantitativa del dinero desacreditada. Sin embargo, el planteamiento de Baran era muy diferente de lo que Robinson había interpretado. Baran no se refería a «leer la ecuación cuantitativa de izquierda a derecha»; es decir, no hablaba de la acumulación de oferta monetaria o cuasimonetaria en manos privadas mediante déficits fiscales. Se refería a la acumulación de riqueza privada en forma de créditos al gobierno. Incluso en un mundo donde la oferta monetaria es totalmente endógena, cuando se espera que el precio de una mercancía aumente lo suficiente como para que su compra con fines especulativos resulte rentable, la prima de riesgo marginal asociada a la compra de una unidad con fondos propios es menor que la asociada a su compra con fondos prestados. Esta es una proposición que se deriva directamente del principio de riesgo creciente. Por lo tanto, cuanto mayor sea la magnitud de la riqueza privada en forma de créditos al gobierno en relación con el producto interno bruto, más, ceteris paribus , propensa será la economía a la inflación debido a un posible cambio especulativo hacia las materias primas. 11 Un argumento similar para la economía mundial puede aplicarse al caso que estamos analizando. Tener un imperio colonial, cuyas extracciones eliminan la necesidad de endeudamiento externo del país líder, es análogo, dentro de un mismo país, a que el gasto público se financie con impuestos, eliminando así la necesidad de un déficit fiscal. Del mismo modo, el aumento de la deuda externa del país líder para financiar su déficit por cuenta corriente es análogo a que un gobierno dentro de una economía nacional recurra al aumento de la deuda pública para financiar su gasto. Cuanto mayor sea la magnitud de esta deuda en relación con el flujo de producción, más propenso será este sistema a la inflación. Esto no significa afirmar que un repunte inflacionario sea inminente en la economía mundial; simplemente se trata de señalar la precaria situación actual de la economía mundial debido a los persistentes déficits por cuenta corriente que el principal país capitalista ha mantenido durante un largo período. En caso de un repentino estallido de inflación, la economía mundial, que ya sufre estancamiento y un elevado desempleo, se vería empujada, por las medidas antiinflacionarias que la situación exigiría, hacia una grave recesión. La estrategia económica de Trump La estrategia económica de Donald Trump debe analizarse en este contexto. En los círculos liberales, es común tachar sus medidas económicas de imbéciles o de personas desequilibradas; pero esta es una interpretación demasiado simplista de la situación. Trump, por el contrario, tiene una estrategia con dos componentes. Uno de ellos es compartir el papel de Estados Unidos como «defensor del mundo capitalista» con otros países capitalistas avanzados. La insistencia de Trump en que los países europeos destinen el 5% de su PIB al gasto militar forma parte de este componente. Esto reduciría el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos. El otro componente consiste en que Estados Unidos obtenga las mismas “ventajas” que Gran Bretaña derivó de su imperio colonial. Este componente de la estrategia equivale a una recolonización del Sur Global . Si Trump ha sopesado plenamente las implicaciones de este proyecto de recolonización, y si este proyecto lograría superar la difícil situación en la que se encuentra actualmente el imperialismo estadounidense, son cuestiones que no abordaremos aquí; lo que nos interesa es la interpretación que se puede ofrecer de la estrategia de Trump. Decir que el objetivo es recolonizar el Sur Global no significa, por supuesto, gobernarlo con virreyes enviados desde Washington; la idea es tener regímenes dóciles en el Sur que apliquen políticas económicas dictadas por Estados Unidos. La recolonización no implica una superación del neoliberalismo, que, como hemos visto, la burguesía monopolista rechaza rotundamente. Significa introducir una mayor asimetría en el orden neoliberal, donde el Sur Global permanece atrapado en el neoliberalismo en su forma original, mientras que Estados Unidos (y posiblemente el Norte Global) se distancia del neoliberalismo en materia de comercio, aunque lo mantiene en lo que respecta a la libertad de circulación de capitales, incluyendo las finanzas. Dicha asimetría implica necesariamente trasladar la carga de la crisis a los hombros del Sur Global, lo que significa, en efecto —dado que las burguesías monopolísticas de los países del Sur tendrían que ser cómplices del nuevo régimen económico que se está introduciendo— una intensificación de la presión sobre el campesinado, la pequeña burguesía, los pequeños capitalistas y, por supuesto, los trabajadores y jornaleros agrícolas del Sur Global. Recolonización del Sur Global Una parte de este esfuerzo de recolonización consiste en imponer tratados comerciales desiguales por parte de Estados Unidos a los países del Sur Global, como lo demuestra el tratado comercial entre India y Estados Unidos que se está negociando actualmente. (Si bien ya se había finalizado, el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos contra los aranceles de Trump lo ha abierto a la renegociación, aunque la nueva versión final no sería muy diferente de la anterior) .¹² De hecho, la agresión arancelaria de Trump puede considerarse un instrumento para presionar a los países del Sur a aceptar dichos tratados desiguales como el «mal menor» en comparación con la alternativa de enfrentar enormes aranceles estadounidenses. El tratado comercial entre India y Estados Unidos permite a este último imponer aranceles a los productos indios, mientras que India puede imponer aranceles nulos o muy bajos a los productos estadounidenses. El tratado busca garantizar que India aumente sus importaciones a Estados Unidos, del mismo modo que las colonias se vieron obligadas a comprar a Inglaterra sin tener la libertad de proteger sus propias economías. No contentos con esto, el tratado también establece objetivos concretos sobre la cantidad que India debe importar de Estados Unidos en fechas específicas; y estos objetivos son mucho más elevados que los niveles actuales de importaciones de India desde Estados Unidos. Significativamente, no existen objetivos correspondientes para las importaciones de Estados Unidos desde India, lo que subraya aún más la naturaleza desigual del tratado. La imposición de objetivos tan absolutos va incluso más allá de lo que prevalecía en el período colonial. Si bien la India colonial, por ejemplo, no tenía libertad para imponer aranceles a los productos británicos, la cantidad real de importaciones de Gran Bretaña en el período colonial dependía de la demanda del mercado indio. Sin embargo, el tratado comercial entre India y Estados Unidos, no satisfecho con un acuerdo de esta naturaleza, estipula cuánto debe comprar India a Estados Unidos durante un período determinado.

 

Dado que no hay razón para creer que Estados Unidos sea particularmente vengativo con India, cabe esperar que se impongan tratados desiguales similares a otros países del Sur Global. Estos tratados impuestos a los socios comerciales tienen el efecto tanto de aumentar el empleo y la producción en Estados Unidos mediante una política de empobrecimiento del vecino como de reducir el déficit comercial estadounidense y, por ende, su déficit por cuenta corriente. Aumentan la producción y el empleo internos al incrementar la demanda agregada mediante un aumento de las exportaciones netas (es decir, de X a M) sin necesidad de aumentar el gasto público; por lo tanto, no se plantea la cuestión de enfrentarse al capital financiero internacional, aumentando el déficit fiscal o los impuestos a los ricos para financiar dicho mayor gasto público. De este modo, se buscan soluciones a ambas crisis que aquejan al imperialismo estadounidense —el estancamiento de la producción y un enorme déficit por cuenta corriente— mediante estos tratados desiguales, sin que ello suponga un desafío a la hegemonía del capital financiero internacional. Sin embargo, esto es solo una parte del esfuerzo por recolonizar el Sur Global.

 

La otra parte de este esfuerzo radica en que Estados Unidos se apodere de fuentes de materias primas cruciales, especialmente petróleo, ubicadas en el Sur. El ataque a Venezuela, que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo; el secuestro del presidente venezolano; y el ataque a Irán, otro importante productor de petróleo, son indicativos de este aspecto del esfuerzo por recolonizar. La reivindicación de los recursos de Groenlandia, que cuenta con depósitos de tierras raras, un insumo fundamental para diversas actividades, también se inscribe en este patrón. Estados Unidos ya es el mayor productor de petróleo del mundo; hacerse con los recursos petrolíferos de Venezuela e Irán (y los de otros países que posteriormente serían objetivo de sus ataques) le daría a Washington un control absoluto sobre la economía petrolera mundial, que se vería reforzado por su cercanía con Arabia Saudita y otros productores de petróleo de Asia Occidental.

 

Este control absoluto ayudaría a Estados Unidos de diversas maneras a mantener el dominio del dólar. En primer lugar, garantizaría que el dólar siga siendo el medio de circulación en la inmensa mayoría de las transacciones petroleras mundiales; en segundo lugar, aseguraría que la expectativa de estabilidad en el precio del petróleo en dólares —lo que impide cualquier cambio del dólar al petróleo y, por lo tanto, mantiene el valor «real» del dólar frente al mundo de las materias primas— se mantenga aún más firmemente arraigada; y en tercer lugar, al abrir estos recursos petroleros a la explotación por parte de empresas estadounidenses, que pueden simplemente apropiarse de una parte de estos recursos, permitiría a Estados Unidos obtener una «extracción de excedentes» exactamente como lo hizo Gran Bretaña con sus colonias; esto último ayudaría a cerrar el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos.

 

Si bien la descolonización política tras la Segunda Guerra Mundial transcurrió con relativa fluidez, le siguió una descolonización económica mucho más ardua, mediante la cual los países del Sur Global intentaron arrebatar el control de sus recursos naturales al capital metropolitano. El imperialismo se resistió ferozmente a la descolonización económica, orquestando golpes de Estado para derrocar a los gobiernos que intentaban llevarla a cabo e incluso fomentando guerras civiles para sabotear dichos esfuerzos. Los casos de agresión contra Jacobo Árbenz en Guatemala, Mohammad Mossadegh en Irán, Gamal Abdel Nasser en Egipto, Patrice Lumumba en el Congo y Salvador Allende en Chile son ejemplos claros de intentos por impedir la descolonización económica.

 

La Unión Soviética desempeñó un papel crucial en la derrota de muchos de estos intentos imperialistas y en el apoyo al proceso de descolonización económica. Trump insiste en revertir la descolonización económica; es más, está abriendo nuevos caminos en el proceso. Está recurriendo a la acción militar directa , en lugar de fomentar golpes de Estado y otras tácticas similares, para recuperar el control de los recursos del Sur, que actualmente están en manos de los países del Sur.

 

Irán es el ejemplo clásico. Esta acción militar directa, sin otro motivo aparente que el de apoderarse de sus recursos, constituye un capítulo totalmente nuevo en la historia del imperialismo moderno . Resistencia del Sur Global Sin embargo, los pueblos del Sur Global no aceptarán dócilmente tal recolonización por parte del imperialismo. En muchos países del Sur, la gran burguesía, frustrada por los obstáculos que el régimen colonial impuso a su crecimiento, se unió a la lucha por la independencia y formó parte del frente anticolonial; India es un ejemplo clásico.

 

Lo cierto es que la gran burguesía, e incluso un sector de la clase media alta urbana deseosa de que sus hijos se establecieran en países metropolitanos, cambiaron de bando y abandonaron el campo antiimperialista. Pero las demás clases, que formaron parte del frente anticolonial y que también se verían gravemente afectadas por el proyecto de recolonización del imperialismo estadounidense, opondrán una fuerte resistencia. Esta resistencia, además, no solo se dirigirá contra el imperialismo, sino también contra la burguesía monopolista nacional; asimismo, se dirigirá políticamente contra los regímenes neofascistas allí donde estos ostenten el poder con el apoyo de dicha burguesía. En consecuencia, tendrá un enorme potencial revolucionario. Por lo tanto, es probable que en los próximos meses se produzcan luchas encarnizadas en el Sur Global, que sin duda serán dolorosas, pero de gran importancia histórica. El hecho de que la recolonización imperialista no sea fácil queda demostrado por lo que ocurre en Irán.

 

De hecho, la resistencia iraní ha supuesto una gran sorpresa para el imperialismo estadounidense. Si Irán se hubiera rendido fácilmente, el imperialismo se habría envalentonado para llevar a cabo su proyecto de recolonización con aún mayor vigor y presteza, y otros países del Sur Global se habrían sentido debilitados en su lucha antiimperialista. En otras palabras, existe una dialéctica de la resistencia, donde la firme resistencia de un país fortalece la voluntad de resistencia de otros; también existe una dialéctica del debilitamiento, donde la débil respuesta de un país a la recolonización imperialista sirve para desalentar a otros. La intrépida lucha de Irán es una fuerza revitalizadora para el Sur Global en su conjunto. El imperialismo, por supuesto, no abandonaría su agenda de recolonización del Sur Global a causa de la resistencia iraní, pero sin duda vería ralentizada su ejecución.

 

Notas  Joseph Stiglitz, “La desigualdad está frenando la recuperación”, New York Times , 13 de enero de 2013. La principal excepción a estas tendencias salariales mundiales es China, donde los salarios han aumentado notablemente, impulsados por las políticas gubernamentales. Sin embargo, esto no invalida la afirmación de que existe una creciente proporción del superávit económico en la producción mundial en su conjunto y en los países individuales del mundo capitalista .

 

El argumento presentado en el contexto de los Estados Unidos por Paul A. Baran y Paul M. Sweezy en Monopoly Capital (Nueva York: Monthly Review Press, 1966) se aplica aquí al mundo capitalista en su conjunto.

 

Este punto se analiza con mayor detalle en Utsa Patnaik y Prabhat Patnaik, Capital and Imperialism (Nueva York: Monthly Review Press, 2021).

 

Prabhat Patnaik, “Por qué el neoliberalismo necesita a los neofascistas”, Boston Review , 19 de julio de 2021. Japón fue el primer país en salir de la Gran Depresión de esta manera. Alemania hizo lo mismo después de que Adolf Hitler llegara al poder en 1933. En la década de 1930, John Maynard Keynes y un grupo de sindicalistas alemanes propusieron un plan de estímulo fiscal coordinado que involucrara a varios países para salir de la Gran Depresión, pero sin éxito.

 

Véase Charles P. Kindleberger, El mundo en depresión, 1929-1939 ( Berkeley: University of California Press, 1973). SB Saul, Estudios sobre el comercio británico en el extranjero (Liverpool: University of Liverpool Press, 1960).

 

Para un análisis y una estimación del “drenaje” de la India a Gran Bretaña, véase Patnaik y Patnaik, Capital e imperialismo . 

 

Joan Robinson, Filosofía económica (Harmondsworth: Penguin, 1966).

 

Para una presentación detallada de este argumento, véase Prabhat Patnaik, Accumulation and Stability Under Capitalism (Oxford: Clarendon, 1997), 81–86.

 

Para una crítica detallada de este tratado, véase Biswajit Dhar, “India Has Accepted Gross Asymmetry”, Frontline , 23 de febrero de 2026;


 

véase también Prabhat Patnaik, “Modi Government’s Gymnastics to Defend the Indo-US Deal”, MR Online, 4 de marzo de 2026. 

https://observatoriocrisis.com/2026/08/06/la-crisis-del-capitalismo-y-la-estrategia-de-trump/


 

 

sábado, 1 de agosto de 2026

¿Crisis en el flanco sur de la OTAN? .

 

¿Crisis en el flanco sur de la OTAN?



Andrés Piqueras,  

La “desbandada transfronteriza” del enclave colonial español de Ceuta, en estos días, no es un fenómeno espontáneo (ni migratorio en sí), sino el resultado de una larga secuencia de decisiones diplomáticas, transformaciones jurídicas y tensiones sociales que se han ido acumulando desde décadas, pero intensificándose desde 2020. En el trasfondo se entrecruzan la reconfiguración internacional del conflicto del Sáhara Occidental, la inveterada carencia de política exterior española, la profunda crisis social que atraviesa la juventud marroquí bajo un régimen marcado por la corrupción estructural y el creciente papel de Marruecos como actor proimperial en el Sahel.

El punto de inflexión se sitúa en diciembre de 2020, cuando la administración estadounidense reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización diplomática entre Rabat y el ente sionista que ocupa Palestina. Este gesto rompe el consenso internacional vigente desde 1975 y desata una reacción en cadena: Argelia refuerza su apoyo al Frente Polisario, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea anula sucesivamente los acuerdos comerciales y pesqueros que incluyen recursos saharauis, y Marruecos intensifica su presión para que los Estados europeos respalden su plan de autonomía.

A partir de 2021, varios gobiernos europeos —Alemania, Países Bajos, Italia, incluso Francia— se subordinan a los dictados de Washington, acercándose a las posturas marroquíes sobre el Sáhara. Sus argumentos, en adelante, intensificarán el mantra de que Marruecos es un socio clave para la contención migratoria, la seguridad regional y la cooperación antiterrorista. La UE al completo se desliza en la práctica hacia una aceptación tácita de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, aunque jurídicamente seguía reconociendo el derecho a la autodeterminación.

En marzo de 2022, el Reino de España ejecutó un giro diplomático sin precedentes al alinearse con Rabat y respaldar el plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, abandonando de facto su posición histórica de apoyo al derecho saharaui a la autodeterminación reconocido por Naciones Unidas. Este viraje supuso una ruptura con la doctrina jurídica internacional que considera a España potencia administradora de iure del territorio desde 1975, dado que nunca culminó un proceso de descolonización conforme a la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General ni transfirió legalmente la soberanía a ninguna otra autoridad.

Al aceptar la tesis marroquí, el Gobierno español se distanció de sus obligaciones como antigua metrópoli —obligaciones que incluyen proteger a la población saharaui, garantizar un referéndum y no favorecer la anexión de un territorio pendiente de descolonización— y dejó sin respaldo político a un pueblo que, hasta 1976, habitaba territorios administrados como provincias españolas y cuyos vínculos jurídicos con España siguen reconocidos en múltiples normas internas. Este giro constituye, pues, una villanía y una traición histórica: España renuncia a su responsabilidad colonial, legitima la ocupación marroquí y se sitúa en contradicción con el corpus jurídico de la ONU, que, cada vez más tímidamente, sigue exigiendo un proceso de autodeterminación libre y verificable.

Pero tal decisión provoca, además, la ruptura de relaciones diplomáticas con Argelia y la reducción del suministro de gas, un elemento crucial dada la dependencia estructural española del gas argelino, que históricamente ha oscilado entre el 30% y el 45% del total importado. La vulnerabilidad energética española se hace evidente: Argelia es el proveedor más estable y cercano, mientras que Marruecos no puede ofrecer alternativas energéticas equivalentes. Esta dependencia es la que todavía deja más en evidencia la obediente política exterior española con Estados Unidos, y explica los tristes intentos posteriores de rectificación.

Así, a partir de 2023, el ministro español de Exteriores, el inefable Albares, inicia un acercamiento discreto a Argelia, buscando restablecer canales de comunicación y reducir la tensión. En 2025, el presidente Pedro Sánchez realiza una visita oficial a Argel, interpretada como un intento de reconstruir la relación estratégica perdida (que tras el reciente viaje presidencial parece recuperarse al menos en lo que toca al suministro de gas -y es que también la amenazada y acosada Argelia da muestras de estar autodisciplinándose por su parte-). Sin embargo, estos pasos no alteran la postura argelina de que España ha cedido a la presión marroquí y ha abandonado su responsabilidad histórica sobre el Sáhara Occidental.

La credibilidad española queda todavía más debilitada por la contradicción entre su discurso de defensa de los derechos humanos y su práctica diplomática: el Gobierno rechaza sistemáticamente intervenir ante denuncias de torturas contra la población saharaui, incluyendo la negativa a permitir la entrada en España de algunas de las mujeres saharauis más torturadas bajo arresto marroquí, cuyos casos han sido documentados por organizaciones internacionales [Entre esas mujeres se encuentran El Ghalia Djimi, Mina Baali, Salha Boutanguiza, Salka Leili y Nassra Dah, los testimonios de las cuales aparecen en el informe Que salga todo a la luz (Hegoa, 2022), una investigación exhaustiva sobre violencia sexual, torturas, desapariciones y represión sistemática contra mujeres saharauis en los territorios ocupados (el informe puede localizarse buscando: Hegoa – “Que salga todo a la luz. Violencias contra mujeres saharauis en los territorios ocupados” -2022-]. Tampoco parecen importar a Albares y a todo su gobierno —incluida la patética izquierda institucional (IU, PCE y el conglomerado de fuerzas que se ha hecho llamar “Sumar”)— las huelgas de hambre extremas de activistas saharauis.

El caso más grave es el de Naâma Asfari, miembro del grupo de Gdeim Izik, que ha realizado varias huelgas de hambre prolongadas, incluyendo una de 46 días, documentada por medios internacionales como Le Monde. Asfari suspendió la huelga al borde del colapso físico, tras presiones penitenciarias y la intervención de organizaciones internacionales, aunque las razones exactas permanecen parcialmente opacas. La ONU ha determinado que su confesión fue obtenida bajo tortura.

Y es que el siempre servil Reino de España evita cualquier gesto que pueda incomodar a Rabat, incluso cuando se trata de violaciones graves de derechos humanos, que en una dictadura bestial como la marroquí son incontables.

Mientras tanto, esa dictadura continúa utilizando la migración como instrumento de presión política, una estrategia ya demostrada en la crisis de Ceuta de mayo de 2021. En junio de 2026, el Tribunal Supremo español dicta la sentencia STS 814/2026, que establece que las devoluciones en caliente no son aplicables a entradas por vía marítima. La resolución obliga a identificar individualmente a cada persona, ofrecer asistencia jurídica y permitir la solicitud de asilo. Las redes migratorias detectan rápidamente el cambio: entrar nadando garantiza un procedimiento completo y evita la expulsión inmediata. “Alguien” convoca a través de las redes sociales en el norte de Marruecos, especialmente en Tetuán y Castillejos, y se produce la llegada masiva de jóvenes a Ceuta (¡hasta 50.000 en un día!).

Claro que más allá de la utilización de esa juventud, la migración masiva responde a la situación interna marroquí. Como consecuencia de su posición en la división internacional del trabajo, de la desigualdad sistémica fruto de la misma, así como de la acentuación de la crisis capitalista a escala planetaria, esta formación socioestatal atraviesa una crisis social profunda caracterizada por el desempleo juvenil —que supera el 30% en muchas regiones—, la falta de expectativas laborales y educativas, la precariedad estructural y la ausencia de mecanismos de movilidad social.

La juventud marroquí vive en un horizonte de frustración permanente: salarios ínfimos, inflación creciente, servicios públicos deteriorados y un mercado laboral también incapaz de absorber a los miles de graduados que cada año salen de las universidades. A ello se suma la corrupción sistémica vinculada a la monarquía alauita y a los grandes conglomerados económicos controlados por el entorno del palacio, más los conglomerados cómplices franceses y españoles, por ejemplo. La Casa Real mantiene un nivel de dispendio y ostentación que contrasta brutalmente con la pobreza de amplias capas de la población: palacios y residencias de lujo, adquisiciones millonarias, proyectos faraónicos sin utilidad social y un control opaco de sectores estratégicos como la energía, la Banca y las telecomunicaciones, también de gran parte del agro.

La represión política es igualmente estructural: el movimiento rifeño ha sido duramente castigado desde 2017, con largas penas de prisión para líderes sociales; la población saharaui vive bajo vigilancia permanente, detenciones arbitrarias y torturas documentadas por organismos internacionales; y la disidencia interna es sistemáticamente silenciada mediante leyes antiterroristas y tribunales especiales. Cualquier protesta te lleva a la cárcel con tiempos larguísimos a la espera de la formulación de acusaciones concretas y en muchos casos sin que las familias puedan ver a los detenidos. De abogados defensores ya ni hablamos.

Este es el pútrido régimen que es objeto de predilección de los Borbones franceses que ocupan el trono de España desde hace tres siglos y cuarto, además de los sucesivos gobiernos hispanos, ya sean derechosos o izquierdosos, que siempre se abrazan con la dictadura marroquí. Y ahora hasta van a organizar un Mundial de fútbol con tamaña degenerada monarquía alauita.

El papel de Marruecos en el Sahel

Pero todo esto quedaría, aun así, parcialmente inexplicado, a pesar de ser bastante monstruoso por sí mismo, si no consideramos que Marruecos es la principal base de operaciones de Estados Unidos en África, elemento territorial de control del norte de ese continente -por tanto suelo clave del flanco sur de la OTAN-, así como de penetración en la región del sionismo global, cada vez más presente en la vida marroquí, su ejército y su economía. Lo que se condice con la repugnante postura de Marruecos en defensa de la ocupación sionista de Palestina.

Desde 2020, Rabat ha desarrollado una estrategia de influencia que combina diplomacia religiosa, cooperación militar y alianzas con potencias externas, y ganar así terreno político con países donde Francia lo ha perdido. Marruecos ofrece formación policial, inteligencia y apoyo logístico a gobiernos y fuerzas de seguridad de la región alineadas con los colonizadores históricos -sobre todo Francia- o el hegemón estadounidense.

Su red de “islam moderado” —basada en la autoridad religiosa del rey como Comendador de los Creyentes— se utiliza a discreción para suavizar el yihadismo infiltrado en el Sahel por el Imperio Occidental, cuando resulta conveniente, y así posibilitar la alineación de unos u otros sectores de población y fuerzas políticas con Rabat, aumentando su protagonismo regional, especialmente frente a Argelia, siempre en el punto de mira de una posible intervención desestabilizadora por parte del Imperio y el Poder Sionista Mundial que va en él empotrado.

Ni que decir tiene que todo ello cobra aún más importancia después de que Mali, Níger y Burkina Faso (Alianza de Estados del Sahel) emprendieran un proceso de descolonización real del yugo francés. La infiltración de yihadistas, paramilitares, mercenarios y cuerpos de ejército lleva inundando la región saheliana desde entonces. Destruido el adalid libio, sólo se quiere que funja Marruecos como la potencia del Sahel. Su expansionismo -por territorios norteafricanos adyacentes, pero también a costa de las aguas canarias- viene así apoyado por sus patrones estadounidenses-sionistas.

Por eso mismo, jugar con la migración como arma arrojadiza y tensar demasiado la cuerda (¿también para desestabilizar al gobierno español por indicaciones de Trump? -hueso que la derechona local y europea se apresuran a roer-[i]) puede ser algo que se termine volviendo contra el propio Marruecos, incluso, en algún momento, en sus relaciones más formales con la patética UE.

Veremos. Los pueblos que están hoy bajo el yugo de la abominable monarquía alauita (Amazigh -rifeños, chleuh y amazigh del Atlas, todos indígenas del territorio-, árabes marroquíes hablantes de darija -mayoritarios en las ciudades-, y saharauis ocupados) no han dicho su última palabra.

^^^^Andrés Piqueras es profesor senior de la Universidad Jaume I^^^^^^^^^^^^


[i] Al parecer asesores «usacos» vienen proponiendo que se promueva la soberanía marroquí sobre Ceuta y Melilla también, no sólo sobre el Sáhara. Más aún tras el acuerdo del Reino de España y Argelia, que supone un aumento de compra de petróleo argelino en detrimento del más caro de USA. Así que la presión aumenta.  Y hoy es el 27º aniversario en el trono de Mohamed y hay fiesta de embajadores.  Desde luego, en TV resultan chocantes las imágenes de 25 mil veinteañeros marroquís, volviendo tras un paseo por Ceuta de forma sincronizada hacia Marruecos, con gestos de triunfo y alegría, como quien viene de ganar un partido (comentario de Antonio Arnau).  

https://observatoriocrisis.com/2026/07/31/crisis-en-el-flanco-sur-de-la-otan/

  

jueves, 30 de julio de 2026

¿Cómo se fabrica una noticia?

 

¿Cómo se fabrica una noticia?, asunto Nicaragua. 


José A. Amesty Rivera

Hay un viejo dicho que dice que una mentira da la vuelta al mundo, mientras la verdad apenas se está poniendo los zapatos. Hoy podríamos actualizarlo diciendo que, un titular recorre el planeta mucho antes de que alguien tenga tiempo de escuchar un discurso completo.

Eso fue precisamente lo que pasó hace unos días con unas declaraciones del presidente de Nicaragua Daniel Ortega: casi de inmediato comenzaron a aparecer titulares asegurando que Ortega anunció que ya no habrá más elecciones en Nicaragua. La noticia se propagó rápidamente por periódicos, portales digitales y redes sociales; para millones de personas quedó instalada una idea muy simple: el Gobierno nicaragüense había decidido eliminar definitivamente las elecciones.

Sin embargo, cuando uno escucha el discurso completo descubre que la historia es bastante más compleja, Ortega dijo: Aquí no volverán a haber elecciones, pero no terminó ahí, enseguida explicó que impulsaría reformas legales, junto con la Asamblea Nacional, para impedir que personas o grupos que, según el Gobierno, reciben financiamiento extranjero para promover golpes de Estado o acciones contra el país puedan llegar al poder mediante elecciones.

Alguien puede pensar que esta propuesta es correcta o equivocada, este debate pertenece al terreno de la política y es otro tema. Lo que aquí interesa es algo distinto, ¿los grandes medios informaron exactamente lo que dijo Ortega o construyeron una noticia diferente?

El investigador estadounidense Michael Parenti, politólogo e historiador, lleva décadas estudiando cómo funcionan muchas de las grandes empresas de comunicación; su idea principal es sencilla: la manipulación casi nunca consiste en inventar una noticia, es mucho más efectivo contar solo una parte de la historia. Así lo explica en su artículo Métodos de manipulación de los medios de comunicación. Y esto es justamente lo que parece haber ocurrido en este caso, cortar una frase para que termine diciendo otra cosa.

El primer recurso de la manipulación mediática, según Parenti, consiste en tomar una frase aislada y separarla del resto del discurso, es como si alguien dijera, Si siguen entrando armas al barrio, tendremos que cerrar la calle, y al día siguiente el titular fuera, Vecino propone cerrar todas las calles. Las palabras son reales, pero el significado cambia por completo.

Esto ocurrió con la frase, Aquí no volverán a haber elecciones. Casi ningún titular explicó enseguida que Ortega estaba hablando de impedir la participación electoral de grupos que, según su Gobierno, actúan con financiamiento extranjero para promover un cambio de régimen. Cuando se elimina el contexto, el público termina entendiendo otra cosa, es como mostrar solo la mitad de un rompecabezas.

Otra práctica que Parenti considera muy frecuente, consiste en mostrar únicamente las piezas que convienen. Muchos medios destacaron la frase más impactante del discurso, pero dejaron fuera casi todo lo demás: la referencia a reformas legales, la participación de la Asamblea Nacional y la explicación sobre el financiamiento extranjero; no hace falta mentir, basta con enseñar solo la parte que produce el efecto buscado.

Parenti sostiene que muchas veces la censura moderna no consiste en esconder una noticia, sino en contarla incompleta. Es como entrar al cine cuando la película ya lleva una hora, veremos peleas, discusiones y disparos, pero no entenderemos por qué están ocurriendo; esto pasa cuando una noticia elimina los antecedentes.

En gran parte de la cobertura internacional, apenas se recordó que el Gobierno nicaragüense sostiene que en 2018 hubo un intento de golpe de Estado financiado desde EEUU; tampoco se explicó que existen leyes similares en otros países para regular el financiamiento político extranjero.

Uno puede aceptar esta interpretación o rechazarla, lo importante es que el lector tenga derecho a conocer por qué el Gobierno dice lo que dice; sin esa parte de la historia, todo parece surgir simplemente del capricho de un gobernante.

Cuando un medio lleva años presentando a determinado gobierno como una dictadura, cualquier noticia nueva termina encajando en ese mismo relato, ya no importa tanto lo que ocurrió, sino que la información confirme una narrativa que ya estaba construida.

Así, una propuesta para modificar una ley electoral termina convertida en un supuesto anuncio del fin de las elecciones; es como si cada pieza nueva tuviera que entrar, a la fuerza, en un rompecabezas que ya estaba armado desde hace tiempo.

Otro recurso consiste en reducir problemas complejos a una sola persona. En lugar de discutir si un país debe o no permitir financiamiento extranjero para partidos políticos, toda la conversación termina girando alrededor de Daniel Ortega. El debate desaparece y solo queda el personaje; esto facilita construir historias donde unos aparecen siempre como los villanos y otros siempre como los defensores de la democracia.

También influye qué noticias se amplifican y otras pasan casi desapercibidas. La frase sobre las elecciones ocupó titulares internacionales durante horas; en cambio, las explicaciones posteriores, el discurso completo y los detalles sobre las reformas legales apenas tuvieron difusión; la primera impresión quedó instalada, y todos sabemos que una rectificación nunca viaja tan rápido como un escándalo.

América Latina conoce muy bien este libreto. Lo ocurrido con Nicaragua no es un caso aislado, en nuestra región existen varios ejemplos en los que grandes medios internacionales han sido acusados de construir relatos parecidos.

En Venezuela, durante años muchas noticias hablaron sobre todo de la crisis económica, el desabastecimiento y la migración, mientras dedicaban mucho menos espacio al impacto de las sanciones económicas impuestas por EEUU y sus aliados. No se trata de negar los problemas internos del país, sino de señalar que el panorama quedaba incompleto cuando uno de sus factores más importantes apenas aparecía mencionado.

En Bolivia, tras la salida de Evo Morales en 2019, buena parte de la prensa internacional habló durante semanas de una “renuncia” provocada por protestas ciudadanas. Con el paso del tiempo, investigaciones periodísticas, estudios académicos e incluso algunos organismos internacionales, comenzaron a utilizar con mayor frecuencia el término “golpe de Estado” o reconocieron el papel decisivo de las Fuerzas Armadas y la Policía en aquellos hechos. Sin embargo, la primera versión ya había dado la vuelta al mundo.

Algo parecido ocurrió con el informe de la Organización de Estados Americanos sobre las elecciones bolivianas de 2019. Durante meses fue presentado como una prueba definitiva de fraude electoral; después, investigaciones independientes de universidades y centros especializados cuestionaron seriamente las conclusiones estadísticas del informe, pero esas rectificaciones nunca tuvieron una difusión comparable a la acusación inicial.

En Brasil, durante el proceso judicial contra Luiz Inácio Lula da Silva, numerosos medios presentaban cada nueva acusación como si la corrupción ya estuviera demostrada; años después, varias sentencias fueron anuladas y el juez Sergio Moro fue duramente cuestionado por su actuación, sin embargo, el daño político ya estaba hecho.

En Honduras, el derrocamiento de Manuel Zelaya en 2009, fue presentado por muchos medios como una “sucesión constitucional” o una “crisis institucional”, evitando durante bastante tiempo utilizar la expresión “golpe de Estado”, pese a que un presidente había sido detenido por militares y expulsado del país.

En Cuba, buena parte de la prensa internacional informa constantemente sobre las limitaciones económicas y políticas de la isla, pero muchas veces dedica mucha menos atención al efecto acumulado de más de seis décadas de bloqueo económico por parte de EEUU; una vez más, el problema no es hablar de las dificultades internas, sino hacerlo como si el bloqueo no existiera.

También podrían mencionarse otros casos, como el golpe contra Salvador Allende en Chile en 1973 y el papel del diario El Mercurio, o la cobertura del golpe contra Hugo Chávez en abril de 2002.

La tarea del periodismo debería ser ayudar a los ciudadanos/as a comprender la realidad, no conducirlos hacia una conclusión ya decidida. No hace falta inventar una noticia falsa, basta con cortar una frase, ocultar un dato importante, empezar la historia por la mitad, repetir siempre el mismo enfoque o dar mucho más espacio a unas voces que a otras; y, sobre todo, conseguir que el público crea que ya conoce toda la verdad cuando, en realidad, solo le han mostrado una parte del cuadro.

El caso de Nicaragua sirve para entender cómo funciona este mecanismo. Más allá de las simpatías o diferencias que cada persona pueda tener con el Gobierno sandinista, cualquier ciudadano merece conocer el discurso completo antes de sacar sus propias conclusiones; porque una democracia necesita ciudadanos/as informados, y un ciudadano/a realmente informado nunca se conforma con el primer titular que aparece en su pantalla.

Nota del blog  .

 Ortega  dijo. 

 «Jamás volverán a ver unas elecciones en las que puedan intentar hacerse con el poder mediante el fraude electoral»,

La agencia     Reuters  corto la frase  «Jamás volverán a ver unas elecciones "   Yesa  fue la frase que paso a los medios y hasta la  UE   lo reafirmo.

 https://frenteantiimperialista.org/como-se-fabrica-una-noticia-asunto-nicaragua-jose-a-amesty-rivera/




lunes, 27 de julio de 2026

La Intervención de USA en Nicaragua de 2018 y 2021 .

 

La Intervención  de USA en Nicaragua  de 2018 y 2021 .

 

https://thegrayzone.com/2021/11/05/nicaragua-us-informant-dora-maria-tellez-mrs/


 Los cables de WikiLeaks ...sobre Nicaragua .


  https://wikileaks.org/plusd/cables/06MANAGUA2434_a.html


 Y   está ...  De cómo la agencia Reuters inventó un titular y Falsimedia lo difundió a sus lacayos


https://insurgente.org/nicaragua-de-como-la-agencia-reuters-invento-un-titular-y-falsimedia-lo-asumio/

  VEASE    como el Diario.es .. lo presento.. Y mas por una periodista que fue premio Nacional de Cataluña por la Generalitat .

 https://www.eldiario.es/internacional/ortega-certifica-rumbo-dictatorial-nicaragua-activar-elecciones-quito-mascara_1_13402562.html

 Y  como saltó  la UE
https://www.eldiario.es/internacional/ue-pide-elecciones-transparentes-inclusivas-creibles-nicaragua-avanza-reforma-gobierno_1_13406534.htmlF

 Y a pesar de  decir  luego  que si habrá  elecciones...."La esposa de Ortega y copresidenta, Rosario Murillo, ha dicho que la Asamblea Legislativa, coordinada por la Presidencia, están avanzando en la elaboración de esa propuesta de reforma “para garantizar los procesos electorales libres, democráticos, soberanos y dignos”. "   y  "Este miércoles, el titular de la Asamblea Nacional de Nicaragua (Parlamento), el sandinista Gustavo Porras, dijo que sí se celebrarán elecciones en Nicaragua pero bajo un nuevo marco constitucional que las blinden de la injerencia extranjera y de los “traidores a la patria” en el país" , O sea que si dicen , dos personas claves , que habrá elecciones.. me da la impresión que prensa la UE tiene una CLARIDAD de CONFUSION espantosa..

sábado, 25 de julio de 2026

La deuda ucraniana.

 

Deuda, condicionalidad y los límites de la solidaridad europea

¿Quién paga por Ucrania?





En 2025, los pagos de intereses sobre la deuda pública de Ucrania superaron el gasto total en pensiones y programas sociales. El servicio de la deuda consumió el 42 % de todos los ingresos del presupuesto nacional. Los propios ingresos fiscales de Ucrania, proyectados en 2026 en 2,9 billones de UAH (67 mil millones de dólares), son suficientes para cubrir el gasto en defensa, y nada más. Cada pensión pagada, cada hospital que se mantiene abierto, cada escuela que funciona se financia con un préstamo extranjero. Esta es la situación cuatro años después de una guerra de defensa nacional contra la invasión rusa, una guerra que Ucrania está librando por su supervivencia y soberanía.

El mayor acreedor es la Unión Europea. La deuda de Ucrania con las instituciones de la UE se multiplicó por ocho entre febrero de 2022 y finales de 2024, de 5.000 millones de dólares a 43 mil millones de dólares, o 51 mil millones de dólares, incluidos el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. [1] En abril de 2026, el Consejo Europeo aprobó otro préstamo de 90 mil millones de euros (105 mil millones de dólares), sin intereses a Ucrania en todas las circunstancias, con un capital reembolsable solo una vez que Rusia pague las reparaciones de guerra a Ucrania. [2] La UE ahora tiene el 44 % de la deuda pública externa de Ucrania. El Banco Mundial y el FMI juntos tienen un 33 % adicional. [3] A cambio de esta financiación, el gobierno ucraniano ha aceptado 325 condicionalidades y 531 indicadores de control, administrados a través de un Coordinador Nacional que actúa como el único punto de contacto de la Comisión Europea, supervisando la implementación mensualmente. [4]

Esto no es solidaridad. Es el conjunto de herramientas estándar que la UE despliega contra las economías periféricas, los mismos instrumentos aplicados a Grecia después de 2010, a los Estados de Europa del Este tras su adhesión, al Sur Global a través de los programas del FMI que la UE suscribe. CADTM ha documentado este kit de herramientas durante décadas. Ucrania no es una excepción del patrón. Es la última economía a la que la UE ha extendido el procedimiento, utilizando el imperativo del apoyo en tiempos de guerra como ocasión para profundizar la integración en sus propios términos. Rusia niega la existencia de Ucrania como nación. Occidente no niega esa existencia, la subordina a sus propios intereses. Estas no son formas equivalentes de dominación, y tratarlas como equivalentes es un error cometido por partes de las izquierdas que no han ofrecido su solidaridad a los ucranianos que luchan por su supervivencia. Pero negar esa equivalencia no requiere tratar la subordinación a la UE como solidaridad. Requiere nombrarla con precisión: no amistad, sino una forma más sofisticada de la misma relación imperial que Occidente ha impuesto a las economías dependientes en otros lugares. La cuestión no es si apoyar a Ucrania. Ucrania tiene derecho a defender su independencia nacional contra la invasión imperialista, una posición que la izquierda debe mantener sin equívocos. La pregunta es en qué términos, y en interés de quién, se ha estructurado ese apoyo.

Los Estados Unidos llegaron a su propio acuerdo antes y de manera diferente. La administración Trump eliminó la ayuda a Ucrania de su solicitud presupuestaria del Pentágono de 2026 y se aseguró un acuerdo de minerales, firmado el 30 de abril de 2025 y ratificado por la Rada Verkhovna el 8 de mayo, estableciendo un Fondo de Inversión de Reconstrucción conjunto entre Estados Unidos y Ucrania al que Ucrania contribuye con el 50% de los ingresos de las nuevas licencias de extracción, contando la futura asistencia militar de los Estados Unidos como una contribución de capital de los Estados Unidos al fondo. [5] Cuando continúan las transferencias militares de EEUU, fluyen cada vez más a través del mecanismo PURL de la OTAN. La UE presta dinero a Ucrania; Ucrania lo usa para comprar armas a fabricantes estadounidenses. La industria de armas de los Estados Unidos se beneficia de las ventas sin ningún riesgo crediticio. Ucrania carga con la deuda. La UE funciona como intermediario, financiador de una cadena de adquisiciones en la que el capital estadounidense extrae valor sin aparecer como acreedor. [6] Washington extrajo su concesión y se puso de lado. La UE se mantuvo, como financiera, como acreedor, como arquitecto de la integración económica de Ucrania después de la guerra. Antes la UE suministraba armas directamente, ahora presta a Ucrania el dinero para comprarlas por sí misma: el 75% del presupuesto de adquisiciones de 2025 fue a los fabricantes ucranianos. Esto le da a la UE como acreedor influencia no solo sobre el presupuesto estatal de Ucrania, sino sobre su base militar-industrial, un activo cada vez más codiciado en medio del propio impulso de rearme de Europa, y, como Quantum Systems descubrió en mayo de 2026, cuando se le prohibió el mercado occidental por resistirse a los términos de una empresa mixta, la condicionalidad también se extiende a la absorción de la propiedad intelectual de tecnología de defensa ucraniana. [7]

Éric Toussaint, escribiendo para CADTM en enero de 2025, estableció un contraste entre el enfoque de los Estados Unidos (subvenciones y armas) y el enfoque de la UE: préstamos y condicionalidad. [8] Ese contraste siempre fue parcial: Estados Unidos proporcionó un apoyo presupuestario sustancial a través de USAID junto con las transferencias militares, y el programa de préstamos de la ERA del G7 de la era Biden, un total de 50 mil millones de dólares con la UE como mayor contribuyente con 35 mil millones de euros (38 mil millones de dólares), se estructuró como deuda, a partir de los ingresos por intereses sobre los activos rusos congelados en Euroclear en Bruselas. [9] La UE desembolsó su parte de la ERA en noviembre de 2025. Lo que ha cambiado desde que Toussaint escribió lo anterior es que los Estados Unidos han pasado de las transferencias de armas y financieras a la extracción, dejando a la UE como el financiero dominante tanto en los ámbitos militar como en el civil, pero en términos de créditos en todo momento.

La estructura contingente del pago del préstamo de abril de 2026 merece ser examinada. Ucrania no paga el principal del crédito a menos que Rusia pague reparaciones, algo que puede que nunca ocurra. Dos tercios del préstamo se destinan a adquisiciones militares, como Jean Batou y yo mismo señalamos en un análisis complementario: «la UE suministró antes armas directamente a Ucrania; ahora le presta dinero a Ucrania para que pueda comprarlas por sí misma». [10] En ese sentido, la sustancia económica del préstamo está más cerca de una subvención condicional que de una deuda soberana convencional. Pero el régimen de condicionalidad adjunto funciona independientemente: los 325 compromisos de reforma, el seguimiento mensual, los requisitos de adhesión, el Coordinador Nacional que informa a Bruselas. La UE tiene influencia estructural sobre las opciones políticas de Ucrania a través de la condicionalidad, no a través de la presión del servicio de deuda sobre este instrumento. También hay un interés financiero directo de la UE en el resultado de cualquier acuerdo de paz: si Rusia paga, el presupuesto de la UE recupera 90 mil millones de euros; si Rusia no lo hace, la UE absorbe la pérdida, y según las normas del DAC de la OCDE, cualquier reembolso de préstamo que la UE perdone cuenta como asistencia oficial para el desarrollo. Esto le da a las instituciones de la UE un interés estructural en garantizar que Rusia sea responsable, lo que complica, dentro de Europa, cualquier tendencia hacia la normalización temprana de las relaciones con Moscú y un retorno a los negocios como de costumbre. [11]

La arquitectura de deuda más amplia, que es anterior al préstamo de abril de 2026 y le sobrevirá, conlleva obligaciones de pago convencionales. La deuda pública total de Ucrania alcanzó los 213.300 millones de dólares a finales de 2025, aproximadamente el 100 % del PIB, frente al 50 % en 2021, y se espera que alcance el 106 % a finales de 2026. [12] El FMI cobra tasas de hasta el 8 %, incluidos los recargos; Ucrania reembolsó casi 9 mil millones de dólares al FMI solo en los tres años de 2022 a 2024. [13] Los valores vinculados al PIB emitidos en la reestructuración de 2015, en poder de acreedores privados, requieren pagos de hasta 2 mil millones de dólares al año si el crecimiento supera el 3 %, hasta 2041. En 2026, el servicio de la deuda es la segunda partida más grande en el presupuesto de Ucrania después de la defensa.

La aritmética fiscal revela la trampa estructural. Debido a que los ingresos propios solo cubren la defensa, todas las funciones civiles del estado dependen permanentemente de los préstamos. Después de cualquier alto el fuego, la amenaza rusa no habrá desaparecido; los propios ingresos de Ucrania seguirán destinándose a la defensa. La dependencia civil de los préstamos extranjeros no es una fase de transición en un presupuesto en tiempo de guerra. Es la condición estructural del estado de posguerra. Yuliya Yurchenko, en el foro de mayo de 2023 copublicado por CADTM y Tempest, identificó lo que esto significa para cualquier gobierno futuro: «incluso si las personas mejor intencionadas llegan al poder, dependerán de la camisa de fuerza de esa condicionalidad. Se paralizarán económicamente por la necesidad de priorizar el reembolso de la deuda y los intereses sobre la deuda en lugar de priorizar las necesidades de su gente». [14] La camisa de fuerza se ha apretado desde que lo escribió. El préstamo de abril de 2026 añade 90 mil millones de euros antes de que comience la reconstrucción.

Toussaint hizo la comparación con Grecia en 2023: la Comisión Europea está reproduciendo con Ucrania lo que hizo en Grecia después de 2010: préstamos, condicionalidades y vigilancia permanente en interés del capital de Europa occidental. [15] La deuda de Grecia aumentó del 103% en 2007 al 180% del PIB en su punto máximo; el PIB se contrajo en un 25%; el desempleo alcanzó un máximo del 27,5%. La deuda de Ucrania con respecto al PIB ha pasado del 50 % al 100 % en cuatro años, desde una base destrozada por la guerra. El propio FMI ha evaluado la deuda ucraniana como insostenible. Sushovan Dhar, en el mismo foro, colocó a Ucrania en la cola junto con Sri Lanka, Zambia, Pakistán y Ghana, países para los que el FMI y el Banco Mundial no cancelarán la deuda, porque la cancelación sentaría un precedente para todos los países con igual derecho a ella. [16] La izquierda debe resistir el impulso de tratar a Ucrania como un caso especial. No lo es.

El mismo proceso opera a nivel de hogar, con menos visibilidad. La crisis de la vivienda en Ucrania, producida por la destrucción, el desplazamiento y el colapso de la construcción, ha sido abordada por el estado con un plan hipotecario subsidiado. El programa eOselya, lanzado en octubre de 2022, ofrece hipotecas al 3 % para el personal militar y al 7 % para otras categorías elegibles, aumentando al 10 % después del undécimo año. El investigador de la vivienda Vita Shnaider, antropóloga social, cofundadora de la ONG New Housing Policy y coorganizadora de la Unión de Arrendatarios en Ucrania, en un estudio de política de FEPS de febrero de 2025 revisado por Yurchenko, documentó su fracaso en términos precisos: solo el 2,3% de los beneficiarios de eOselya eran personas desplazadas internamente en el momento del estudio de Shnaider, la población más necesitada; a finales de 2025, la proporción había aumentado solo marginalmente, con 909 desplazados entre 7.769 préstamos emitidos ese año (11,7%), mientras que el personal militar y sus familias continuaron siendo responsables de la mayoría de los prestatarios. El programa requiere un pago inicial mínimo del 20 % y un ingreso fijo verificado; para octubre de 2025, se habían emitido más de 20.000 préstamos por un total de más de 35 mil millones de UAH (840 millones de dólares). [17] De los pisos comprados, el 69,1 % se compraron a revendedores en lugar de a nuevas promociones. Shnaider remonta esto a la legislación de crisis de 2009: una tradición estatal ucraniana de llamar a los subsidios para promotores de «vivienda asequible», en la que se excluye estructuralmente la asequibilidad para los más vulnerables. Alona Liasheva, escribiendo en Commons/Spilne al comienzo de la invasión a gran escala, nombró la lógica subyacente: «la asequibilidad de la vivienda y las ganancias de la construcción son cosas mutuamente excluyentes. La vivienda es una necesidad básica, no una fuente de ganancias, no un activo financiero». [18] Eso sigue siendo cierto en 2026. El modelo de antes de la guerra en el que el 95 % de los ucranianos poseían sus casas ha comenzado a fracturarse: para 2024, la propiedad de la vivienda había caído al 79 %, los inquilinos habían aumentado al 14 % y el 42 % de los hogares informaron dificultades para pagar la vivienda. [19]

Por debajo del mercado hipotecario, el sector de los microcréditos se ha expandido de forma explosiva. La deuda pendiente de microcréditos alcanzó los 25.150 millones de UAH (604 millones de dólares) a finales de 2025, un aumento del 25 % solo en ese año; en el tercer trimestre de 2025, se emitieron dos millones de microcréditos. [20] El préstamo promedio es de aproximadamente 155 USD, préstamo antes del día de pago para cubrir la electrónica, los alimentos y el consumo básico. Aproximadamente el 36 % de los préstamos al consumidor ya están siendo impagados. [21] Como resume Tkalich, informando en abril de 2026 sobre el estudio Yurchenko/FEPS: «Esta ya no es una historia sobre invertir en el futuro, sino sobre sobrevivir con una deuda costosa». [22]

El paralelo con Sri Lanka es instructivo y ha sido documentado a través de la propia red de CADTM. En Sri Lanka, las tasas efectivas de microfinanciación aumentaron el 220 %, y aalcanzaron a 2,4 millones de personas, 2,3 millones de ellas mujeres, quedaron atrapadas en el sistema. Mujeres de todo el país organizaron huelgas y satyagrahas durante años, desarrollando un programa a través de la lucha: cancelación de todos los préstamos de microfinanzas; una suspensión inmediata de la recuperación de préstamos a la espera de una auditoría independiente de los prestamistas depredadores; cese de la acción legal contra los deudores; eliminación de las listas negras de crédito; el establecimiento de un sistema financiero centrado en el bienestar social. [23] Amali Wedagedara, escribiendo para CADTM en 2023, aprendió la lección estructural del intento del gobierno de Sri Lanka de regular su salida de la crisis: la regulación que deja a las grandes empresas financieras libres para participar en micropréstamos, mientras que la disciplina de los proveedores de crédito comunitario y las cooperativas protege a los acreedores y elimina las alternativas. La demanda es la exclusión de las grandes finanzas de los micropréstamos por completo, combinado con el desarrollo de crédito basado en la comunidad. [24] Los movimientos de izquierda ucranianos aún no han construido campañas equivalentes en torno a la regulación de los MFO. La experiencia documentada a través de la red CADTM proporciona un marco útil.

La elección política detrás de ambas trampas de la deuda, soberana y privada, es la misma. En lugar de gravar a aquellos que se han beneficiado de la guerra, el gobierno de Zelensky pide prestado, imponiendo el coste a la población ucraniana durante décadas. Los bonos nacionales emitidos durante la guerra tenían tasas de hasta el 16,5%, comprados por los bancos de los oligarcas, los ricos prestan al estado con beneficio, mientras que la población soporta la carga de los reembolsos. [25] No ha habido ningún impuesto significativo sobre las corporaciones que se han beneficiado de la economía de guerra dentro de Ucrania; la incautación de activos de los oligarcas que podrían financiar la resistencia y la reconstrucción no ha ocurrido, porque va en contra de la santidad de la propiedad privada que los gobiernos occidentales y la UE no están dispuestos a desafiar. La condicionalidad de la UE se encierra en este acuerdo: las 325 reformas requieren una mayor privatización, apertura de la contratación pública y la adaptación a los marcos de la UE que, como señala Toussaint, garantizan la competencia en el mercado, pero no contienen derechos sociales vinculantes, ni convergencia salarial mínima, ni armonización fiscal. [26]

Los gobiernos europeos se enfrentan a una elección equivalente. Los fabricantes de armas de toda Europa han obtenido rendimientos extraordinarios de la guerra. El precio de las acciones de Rheinmetall subió de menos de 100 EUR (108 USD) antes de la invasión y desde entonces se ha estabilizado en aproximadamente 1.190-1.200 euros (1.285-1.296 USD), un aumento de más de diez veces, con ingresos de 9.800 millones de euros (10.600 millones de dólares) en 2024, un aumento del 39 %. [27] Varios bancos privados europeos han sido igualmente oportunistas: el austriaco Raiffeisen, el alemán Deutsche Bank y Commerzbank, y el italiano Unicredit e Intesa Sanpaolo «continuaron operando en la Federación Rusa» a pesar de las sanciones y «multiplicaron sus ganancias en ese país desde el inicio de la invasión», como documenta Toussaint, mientras que Raiffeisen sirve simultáneamente como uno de los once principales distribuidores oficiales de la deuda soberana ucraniana. [28] Ningún gobierno europeo ha propuesto un impuesto de ganancia inesperada ni para los fabricantes de armas ni para los bancos que se benefician en ambos lados de la guerra. Un gravamen especial sobre las ganancias adicionales de guerra de las empresas europeas de armas generaría recursos suficientes para financiar a Ucrania a través de subvenciones en lugar de préstamos. No se ha propuesto ninguno.

Más allá de los sectores armamentistico y la banca, el mismo patrón de beneficio sin impuestos se extiende a los productos básicos y a la reconstrucción. Las cuatro principales multinacionales de cereales que controlan el 80% del comercio mundial de cereales se han beneficiado de los movimientos de precios de los productos básicos en tiempos de guerra. Las compañías de gas y petróleo obtuvieron beneficios adicionales sustanciales por la interrupción del mercado energético europeo. Michael Roberts, escribiendo en CADTM en febrero de 2026, describió hacia dónde se dirige el proceso de reconstrucción en sí: el objetivo es restaurar la economía ucraniana «como una forma de zona económica especial, con dinero público para cubrir cualquier pérdida potencial para el capital privado. Ucrania estará libre de sindicatos, de cualquier régimen y regulación fiscal comercial severo y cualquier otro obstáculo importante para las inversiones rentables por parte del capital occidental en alianza con antiguos oligarcas ucranianos». [29] El proceso ya está en marcha: el 28 % de las tierras de cultivo de Ucrania son ahora propiedad de una combinación de oligarcas ucranianos, corporaciones europeas y norteamericanas, y el fondo soberano de Arabia Saudí. [30]

A este programa hay que añadir ahora las reivindicaciones que los investigadores ucranianos han articulado y que los datos dejan claro: financiación basada en subvenciones para la resistencia y la reconstrucción; sustitución del esquema hipotecario eOselya por un sistema genuino de vivienda social; y regulación de las microfinanzas depredadoras sobre el modelo que los movimientos de mujeres de Sri Lanka han desarrollado a través de años de lucha organizada. La ley ucraniana ya ha reconocido el principio de trato preferencial para los grupos afectados por el ejército (veteranos, heridos y familias de los muertos) en las obligaciones de crédito al consumo, a través de una propuesta legislativa presentada en la Verkhovna Rada en febrero de 2025. [31] Ese principio debe extenderse a todos aquellos cuyos medios de vida, hogares y ahorros han sido destruidos por la guerra: los desplazados internos, los discapacitados, los hogares monoparentales, los desempleados de larga duración. La explosión de la deuda de los hogares en tiempos de guerra es en sí misma un argumento para una moratoria más amplia sobre la recuperación de la deuda para los grupos vulnerables, no solo los derechos de reestructuración, sino también la suspensión del cobro, la eliminación de las listas negras de crédito y una auditoría de las prácticas depredadoras de préstamos, según el modelo que el Colectivo de Mujeres Afectadas por las Microfinanzas de Sri Lanka ha luchado durante años de campaña organizada. [32]

CADTM ha argumentado desde marzo de 2022 que la deuda de Ucrania debería ser cancelada. La campaña está anclada en una petición iniciada por ciudadanos ucranianos –cancel-ukrainian-debt.org – lanzada en coalición con Sotsialnyi Rukh y organizaciones de solidaridad internacional, incluida Debt Justice. El sitio permanece activo, publicando análisis en curso, incluido el incumplimiento de garantía del PIB y la suspensión de la deuda de tres años que la campaña ayudó a lograr en julio de 2022. La base legal para la demanda de cancelación se basa en la doctrina de la deuda odiosa, formulada por el jurista ruso Alexander Sack en 1927 y tomada y radicalizada por CADTM desde 2008. Los dos criterios de Sack son sencillos: una deuda es odiosa si se contrajo en contra de los intereses de la población, y si los acreedores eran conscientes de esto, o no podían demostrar su ignorancia. Bajo esos criterios, como estableció Toussaint, la deuda de antes de la guerra de Ucrania era odiosa: contratada para financiar políticas neoliberales contra los intereses de la población ucraniana, enriqueciendo una minoría privilegiada a través de la privatización de bienes públicos, con los acreedores plenamente conscientes de que los préstamos servían al interés general del capital, no de Ucrania. [33] La acumulación posterior a febrero de 2022 es odiosa por los mismos criterios: la condicionalidad impuesta a una población bajo ataque militar, cerrando el espacio político que un futuro gobierno necesitaría para reconstruir el país en términos sociales.

CADTM extiende la doctrina más allá de su marco legal original. Desde 2008 ha hecho campaña por la cancelación de lo que llama deuda «ilegítima, ilegal, odiosa e insostenible»: cuatro categorías que cubren la deuda contratada en beneficio de las minorías privilegiadas contra el interés general (ilegítima), la deuda incurrida a través de violaciones procesales (ilegal), la deuda que cumple con los dos criterios de Sack (odiosa) y la deuda que no puede ser reembolsada sin violar los derechos sociales (insostenible). La deuda externa de Ucrania cumple con los cuatro categorías. La doctrina no es, en manos de CADTM, un mecanismo para buscar una decisión de un tribunal internacional. Es un instrumento político para romper el tabú ideológico de que las deudas siempre deben ser pagadas. La secuencia histórica que propone CADTM es la auditoría ciudadana, la decisión política de un gobierno respaldado por la movilización popular y el repudio unilateral. Los precedentes no son fallos judiciales, sino actos de voluntad política: el repudio estatal estadounidense de 1837 de las deudas contraídas por gobiernos corruptos, el repudio de Juárez a las deudas del régimen impuesto por Francia en México, los decretos soviéticos de 1918, el repudio de Ecuador en 2008 tras una auditoría ciudadana que identificó el 70% de la deuda como ilegítima. [34] La cancelación es lo que otorgan los acreedores; el repudio es lo que hacen los estados deudores cuando los acreedores se niegan.

La demanda de repudio es una demanda colectiva, no una petición legal. Identifica un conflicto entre los intereses de la clase trabajadora ucraniana – fin de la carga de la deuda, provisión social financiada, propiedad pública, espacio político para un gobierno de izquierda – y los intereses de la UE, el FMI y los acreedores privados que tienen influencia sobre el presente y el futuro de Ucrania. Se toma partido. La misma lógica de clase recorre el programa completo: tributación de los oligarcas al 90% de los ingresos, como exige Sotsialnyi Rukh; expropiación de activos oligárquicos; control estatal de los sectores estratégicos; socialización de la banca; mantenimiento del monopolio de la energía en manos públicas; sustitución del esquema hipotecario eOselya con viviendas sociales genuinas; exclusión de prestamistas depredadores del microcrédito y desarrollo de alternativas basadas en la comunidad. El estudio de Yuliya Yurchenko de la FEPS pone claramente lo que está en juego: el modelo de reconstrucción sobre la mesa – paralizante deuda estatal, austeridad en el gasto público, bajos salarios y protecciones laborales, dependencia de remesas – «difícilmente podría verse como capaz de entregar algo comparable» a la reconstrucción del estado de bienestar europeo de la posguerra. [35] Lo que se está diseñando en las conferencias de donantes no es la reconstrucción. Es una dependencia permanente.

Se aplica la misma lógica de clase. Ucrania tiene derecho a defender su independencia nacional contra la invasión imperialista. Ese derecho genera una obligación de solidaridad, no caridad, ni inversión, ni apalancamiento, por parte del movimiento internacional de clase trabajadora y de los gobiernos que puede presionar: cualquier apoyo militar que se proporcione debe ser incondicional. La arquitectura actual convierte la solidaridad en deuda: las compras de armas financiadas a través de préstamos de la UE que Ucrania pagará, el apoyo financiero vinculado a 325 condiciones de reforma. Sotsialnyi Rukh argumenta, correctamente, que Ucrania debe financiar más su propia defensa y reconstrucción a través de la tributación progresiva de la riqueza oligárquica en lugar de préstamos extranjeros. [36] Pero la demanda dirigida a la izquierda internacional es inseparable de eso: la solidaridad de los trabajadores occidentales con los trabajadores ucranianos significa exigir que sus gobiernos proporcionen apoyo incondicionalmente, no como una fuente de influencia geopolítica, no como una apertura para la reconstrucción corporativa, y no como una deuda que disciplinará la política ucraniana durante una generación.

«Si Ucrania y su pueblo quieren recuperar su soberanía», escribió Toussaint, «deben liberarse del yugo de los acreedores que están actuando en sus propios intereses y en contra de los del pueblo ucraniano». [37] La cancelación de la deuda, y si los acreedores se niegan, el repudio, es la condición previa. Las demandas expresadas por los investigadores y movimientos sociales ucranianos, sobre la vivienda, los micropréstamos, los impuestos, la reconstrucción, son lo que la cancelación tendría que ir acompañada para significar algo para la clase trabajadora ucraniana. Y la demanda de que el apoyo se proporcione incondicionalmente es lo que distingue a la solidaridad de la relación de acreedor que actualmente pasa por ella.

Estas demandas están conectadas. La trampa de la deuda soberana y la trampa de la deuda de los hogares son productos de la misma retirada del Estado de la provisión social, impulsada por el mismo marco político, en Ucrania como en Sri Lanka, en Grecia, en todas las economías que la UE y el FMI han gestionado en nombre del capital occidental. Solidaridad con Ucrania significa reconocer que los acreedores que se presentan como amigos de Ucrania son los que determinarán cómo será la reconstrucción, quién es el dueño de qué y quién paga, durante una generación, si la izquierda no interviene.

Notas:[1] Éric Toussaint, «La deuda de Ucrania: un instrumento de presión y despojo en manos de los acreedores», CADTM, 16 de enero de 2025; republicación de Links International Journal of Socialist Renewal, 31 de enero de 2025. https://links.org.au/ukraines-debt-instrument-pressure-and-spoliation-hands-creditors

[2] Consejo de la UE, «Ucrania: El Consejo adopta un préstamo de 90 mil millones de euros», 23 de abril de 2026. https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2026/04/23/ukraine-council-adopts-eur-90-billion-loan/

[3] Toussaint, op. cit. ; Ministerio de Finanzas de Ucrania, «Deuda pública de Ucrania en 2025», febrero de 2026.https://mof.gov.ua/en/news/ukraines_public_debt_in_2025_average_maturity_more_than_doubled_while_average_cost_significantly_decreased-5567

[4] Matriz de reforma del Ministerio de Finanzas de Ucrania: https://reformmatrix.mof.gov.ua/en/index/; Comisión Europea, Informe de Ucrania 2024, octubre de 2024, p. 314. Citado en Toussaint, op. cit.

[5] CSIS, «Qué saber sobre el acuerdo de minerales entre Estados Unidos y Ucrania firmado», mayo de 2025. https://www.csis.org/analysis/what-know-about-signed-us-ukraine-minerals-deal; CSIS, «Breaking down the U.-Ukraine Minerals Deal», mayo de 2025. https://www.csis.org/analysis/breaking-down-us-ukraine-minerals-deal

[6] Consejo Atlántico, «¿Qué hay en el nuevo proyecto de ley de defensa de los Estados Unidos para Ucrania?», 18 de diciembre de 2025. https://www.atlanticcouncil.org/blogs/ukrainealert/whats-in-the-new-us-defense-bill-for-ukraine/; Biblioteca de la Cámara de los Comunes, «Asistencia militar a Ucrania: ¿Qué ha cambiado desde enero de 2025?», actualizado en junio de 2026. https://commonslibrary.parliament.uk/research-briefings/cbp-10308/

[7] Jean Batou y Adam Novak, «La Europa Potencia no es la amiga de Ucrania», Sin Permiso, publicado originalmente en francés como «L’Europe-puissance n’est pas l’amie de l’Ukraine», Marx21.ch, 30 de junio de 2026. https://marx21.ch/leurope-puissance-nest-pas-lamie-de-lukraine/

[8] Toussaint, op. cit.

[9] RFE/RL, «La UE aprueba un préstamo de 38 mil millones de dólares para Ucrania, financiado por activos rusos congelados», 22 de octubre de 2024. https://www.globalsecurity.org/wmd/library/news/ukraine/2024/10/ukraine-241022-rferl01.htm; Kyiv Post, «La UE envía 6.800 millones de dólares a Ucrania: tramo final de la ERA y préstamo de instalaciones de Ucrania», 14 de noviembre de 2025. https://www.kyivpost.com/post/64218; Centro para la Reforma Europea, «El préstamo de reparaciones de Ucrania: Cómo arreglar la plomería financiera de Europa», 18 de diciembre de 2025. https://www.cer.eu/insights/ukraine-reparations-loan-how-fix-europes-financial-plumbing

[10] Batou y Novak, «La Europa Potencia no es la amiga de Ucrania», op. cit.

[11] Parlamento Europeo, op. cit. ; NPR, «Bélgica rechaza el plan de la UE de utilizar activos rusos congelados para Ucrania», 3 de diciembre de 2025.https://www.npr.org/2025/12/03/g-s1-100225/belgium-rejects-plan-frozen-russian-assets; PTB/PVDA, «Euroclear: comment l’Europe veut utiliser la confiscation des avoirs russes pour faire escalar la guerre», 10 de diciembre de 2025. https://www.ptb.be/actualites/euroclear-comment-leurope-veut-utiliser-la-confiscation-des-avoirs-russ-pour-faire

[12] Ministerio de Finanzas de Ucrania, op. cit. ; UIFuture, Macroeconomic Digest, octubre de 2025. https://uifuture.org/en/digests/macroeconomic-digest-of-ukraine-october-2025/

[13] Toussaint, op. cit.

[14] Yuliya Yurchenko, en: Ashley Smith (presidente), «Resistiendo la Doctrina del Choque: Ucrania, Deuda y Reconstrucción», Tempest / CADTM, 11 de julio de 2023.https://tempestmag.org/2023/07/resisting-the-shock-doctrine/

[15] Toussaint, op. cit. ; Wilson Center, «¿Incumplirá Ucrania sus deudas?», julio de 2024. https://www.wilsoncenter.org/blog-post/will-ukraine-default-its-debts

[16] Sushovan Dhar, en: Smith (silla), op. cit. ; Yurchenko, ibid.

[17] Vita Shnaider, «Transformando la política de vivienda en la Ucrania afectada por la guerra: un plan para la recuperación progresiva», Fundación para los Estudios Progresistas Europeos, febrero de 2025, p. 18. https://feps-europe.eu/wp-content/uploads/2025/02/Transforming-housing-policy-in-war-affected-ukraine.pdf Revisado por el Dr. Andriy Korniychuk y la Dra. Yuliya Yurchenko. Shnaider es cofundador de la ONG New Housing Policy y coorganizador de la Unión de Arrendatarios en Ucrania. Cifras totales de préstamos del Gabinete de Ministros de Ucrania, «Programa Hipotecario Asequible eOselia cumple tres años», 2 de octubre de 2025. https://www.kmu.gov.ua/en/news/minekonomiky-pilhovii-ipotetsi-ieoselia-try-roky-ponad-20-tysiach-ukrainskykh-rodyn-vzhe-prydbaly-vlasne-zhytlo Cifra de IDP de año completo de 2025 (909 de 7.769 préstamos) de Interfax Ucrania, «Número de préstamos emitidos bajo el programa eOselia en Ucrania en un 8,7% en 2025», 7 de enero de 2026. https://en.interfax.com.ua/news/economic/1134177.html

[18] Alona Liasheva, «Sin refugio: política de vivienda en tiempos de guerra», Commons/Spilne, 2 de abril de 2022. https://commons.com.ua/en/zhitlova-politika-pid-chas-vijni/

[19] Olena Tkalich, «La recuperación de Ucrania se vio obstaculizada por la crisis de la vivienda, las deudas y la falta de personas», Sotsportal, 23 de abril de 2026. https://en.socportal.info/en/news/ukraines-recovery-hampered-by-housing-crisis-debts-and-lack-of-people-study/ El estudio subyacente es Yuliya Yurchenko, Pathways Progresivos para una (Re)construcción Resiliente de Ucrania: Hacia un Nuevo Contrato Social, Fundación para Estudios Progresivos Europeos, Marzo de 2026; republicado ESSF: https://www.europe-solidaire.org/spip.php? Artículo 78819

[20] Opendatabot, análisis MFO Q3 2025.https://opendatabot.ua/en/analytics/mfo-2025-9; UkrNews, «La deuda de microcréditos de los ucranianos en 2024 casi se duplicó», diciembre de 2024.https://ukranews.com/en/news/1050988-ukrainians-microloan-debt-in-2024-almost-doubled

[21] Tkalich, op. cit.

[22] Ibid.

[23] Colectivo de mujeres afectadas por las microfinanzas, declaración republicada CADTM, 8 de marzo de 2022. https://cadtm.org/spip.php? id_article=20659&page=imprimer; «Sri Lanka: Trampa de la deuda de microfinanzas: Todavía esperando un aplazamiento», CADTM. https://www.cadtm.org/spip.php? page=imprimer&id_article=19776; CADTM, «En Sri Lanka, las mujeres son las principales víctimas del FMI y de las microfinanzas», 10 de febrero de 2025.https://www.cadtm.org/In-Sri-Lanka-women-are-the-principal-victims-of-the-IMF-and-of-microfinance

[24] Amali Wedagedara, «Autoridad Reguladora de Microfinanzas y Crédito – Un defecto fatal», CADTM, 24 de noviembre de 2023.https://www.cadtm.org/Microfinance-and-Credit-Regulatory-Authority-A-fatal-flaw

[25] Toussaint, op. cit.

[26] Ibid.

[27] Rheinmetall AG, Informe Financiero FY 2024, 12 de marzo de 2025.https://www.rheinmetall.com/en/media/news-watch/news/2025/03/2025-03-12-rheinmetall-financial-figures-fiscal-year-2024 Ingresos 9,8 mil millones de euros, +39% en 2023. El precio de las acciones antes de la invasión (enero de 2022) por debajo de 100 euros; estabilización actual en 1.190-1.200 euros según companiesmarketcap.com, junio de 2026.

[28] Toussaint, «La deuda de Ucrania», op. cit., citando al Financial Times, 28 de abril de 2024, sobre las ganancias bancarias europeas en Rusia a pesar de las sanciones.

[29] Michael Roberts, «Ucrania-Rusia cuatro años después», CADTM, 25 de febrero de 2026. https://www.cadtm.org/Ukraine-Russia-four-years-on

[30] Instituto Oakland, «Guerra y robo: La toma de posición de las tierras agrícolas de Ucrania», febrero de 2023. https://www.oaklandinstitute.org/report/war-and-theft

[31] Proyecto de Ley de Ucrania No. 9422, «Sobre las enmiendas al artículo 6-2 de la Sección IV de la Ley de Ucrania ‘Sobre préstamos al consumo'», febrero de 2025, que extiende las garantías sociales especiales en las obligaciones de crédito a los miembros del servicio, los discapapaciados de guerra y las familias de los miembros del servicio muertos o desaparecidos. zakon24.com.ua, 10 de marzo de 2025. https://zakon24.com.ua/novyny/zminy-do-zakonu-pro-spozhyvche-kredytuvannya-zakhyst-prav-veteraniv-viyny

[32] Colectivo de mujeres afectadas por las microfinanzas, op. cit.

[33] Éric Toussaint y Sushovan Dhar, «¿Por qué debería cancelarse la deuda de Ucrania?», CADTM, 21 de abril de 2022. https://www.cadtm.org/Why-should-Ukraine-s-debt-be-canceled La petición de marzo de 2022 iniciada por ciudadanos ucranianos: https://www.cancel-ukrainian-debt.org; republicación CADTM: https://www.cadtm.org/People-around-the-world-demand-IMF-to-cancel-Ukraine-s-unjust-debt

[34] Toussaint, «Break the Taboo on Odious Debts and their Repudiation», CADTM, 7 de enero de 2019. https://www.cadtm.org/Break-the-Taboo-on-Odious-Debts-and-their-Repudiation Toussaint documenta la comisión de auditoría de la CAIC de Ecuador (2007-2008) y el repudio del 70% de la deuda de Ecuador: ver página del país de CADTM Ecuador, https://www.cadtm.org/Ecuador,263? Lang=en

[35] Yuliya Yurchenko, Vías Progresistas para una (Re)construcción Resiliente de Ucrania: Hacia un Nuevo Contrato Social, Fundación para Estudios Progresistas Europeos, marzo de 2026; republicación de la ESSF: https://www.europe-solidaire.org/spip.php? Artículo 78819 Citado en Tkalich, op. cit.

[36] Sotsialnyi Rukh, «¡Por una Ucrania sin oligarcas y ocupantes!», Links International Journal of Socialist Renewal, 13 de marzo de 2025.https://links.org.au/sotsialnyi-rukh-social-movement-ukraine-without-oligarchs-and-occupiers-how-we-can-save-country

[37] Toussaint, «La deuda de Ucrania», op. cit.

Adam Novak, coeditor de la revista electronica «Europe Solidaire Sans Frontieres».

Texto original: https://www.europe-solidaire.org/spip.php?article79306

Traducción: Enrique García

Fuente: https://sinpermiso.info/textos/quien-paga-por-ucrania-deuda-condicionalidad-y-los-limites-de-la-solidaridad-europea